Mostrando entradas con la etiqueta PRO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PRO. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de abril de 2016

COMPLICADA SEMANA DE MACRI


 MALA Apuesta arriesgada de Marcos Peña y Durán Barba... que entusiasma a los opositores Mauricio Macri dilapidó el resultado de la visita de Barack Obama y la obtención de las leyes para salir del default: ¿quién trazó la estrategia? ¿Acaso alguien cree que agitando las causas judiciales contra Lázaro Báez, Grupo Indalo y Ricardo Jaime será suficiente para superar el malestar? Por un lado, se comete el riesgo de volver a enlodar a los jueces de Comodoro Py, que quedan tan al servicio del poder político como ocurrió con Carlos Menem o Néstor Kirchner o Cristina Fernández de Kirchner. La promesa del ministro German Garavano de una Justicia independiente queda en problemas por la coincidencia temporal entre los problemas y los procesamientos. Por otra parte, a los sectores muy populares no les mueve el amperímetro la corrupción, que es un tema de la clase media, en especial del votante del PRO más que de Cambiemos. La sanción de la corrupción es una obligación republicana y del Poder Judicial y no reemplaza al reclamo de una política económica con capacidad de contener socialmente a los argentinos menos pudientes que sufren una inflación que no cesa + los ajustes tanto nominales como reales. Se impuso la tesis de Durán Barba: todas las malas noticias juntas, lo que asegura 4 meses de quejas, protestas, reclamos y conflicto social; para comenzar hacia Agosto/Septiembre, en el mejor de los casos y si todo sale como espera la Casa Rosada. N. de la R.: ¿No era previsible? Festival del diario K Página/12 a propósito de los ajustes de la Administración Macri, que obligará a Clarín y La Nación a lanzar una contraofensiva: todo muy previsible y también parcialmente evitable. El problema es que los sectores populares ni leen ni Página/12 ni Clarín y menos La Nación. Escuchan radio y ven TV, pero en especial ponen sus manos en sus bolsillos y miden la temperatura... > “Sinceramente lo lamento por ustedes, muchachos, pero de la retribución extra de 800 pesos que acordamos por tres meses, el aumento que acaban de anunciar en el transporte ya les comió la mitad”, comentario en una reunión entre empresarios y sindicalistas del sector textil, viernes 01/04, según Raúl Dellatorre en Página/12. > "(...) La alianza Cambiemos volvió a crujir esta semana, tras los nuevos tarifazos y la seguidilla de despidos que realizó el Gobierno y que despertaron las luces de alerta en sus dos principales socios políticos: la Coalición Cívica y la UCR. La diputada Elisa Carrió hizo sentir su disconformidad por el “ajuste brutal”, lo que le valió una convocatoria de Mauricio Macri para encauzarla, con el radical Ernesto Sanz como coequiper de contención macrista. Sin embargo, en el radicalismo la percepción es la misma: “Nosotros somos más responsables y por eso no lo decimos en público pero eso no quiere decir que no estemos tan preocupados como Carrió”, relató un dirigente de primera línea.. (...)", Sebastian Abrevaya, acerca de debates dentro de Cambiemos. > "(...) Puede haber distintas miradas alrededor de todo esto, pero lo cierto es que nosotros en todo caso hemos reafirmado nuestra voluntad de poner sobre la mesa las cuestiones que están faltando en el país. El tema inflacionario venía desde antes, ahora se agudizó. La caída del empleo no estaba en el sector público pero no había creación de puestos de trabajo en el sector privado. El crecimiento estaba detenido por más que hoy hay una controversia de quienes dicen que creció o que no creció. Los problemas de infraestructura estaban antes, ahora yo creo que se van a agudizar porque, por más que aterricen la inversiones, el trabajo de reposición en energía salud y educación es de largo plazo. (...) Esto lo podemos sintetizar de esta manera: había una brecha cambiaria, la resolvieron, pero la brecha social no. (...)" Juan Carlos Schmi d, creciente dirigente de la CGT, entrevistado por Julián Bruschtein. por CLAUDIO M. CHIARUTTINI El Gobierno aprovechó para dar todas las malas noticias juntas justo después de 2 grandes triunfos, logrando que se olviden los éxitos y dejando la impresión de que Mauricio Macri > gobierna para millonarios, > está haciendo un ajuste “salvaje”, y > no tiene un plan para sacar a la Argentina del 5to. año consecutivo de estanflación. Si lo hubiese planificado el kirchnerismo, no lo habría salido tan bien. El éxito N°1 fue la visita de Barack Obama. El éxito N°2 fue la aprobación de la Ley que destraba el acuerdo para salir del default con 56 votos, más de 2/3 del total de senadores (6 más de lo que se esperaba horas antes), una conquista política que despeja todas las dudas sobre la capacidad de Mauricio Macri y del Gobierno del PRO para construir mayorías parlamentarias propias y asegurar la gobernabilidad. La votación en el Senado también muestra el derrumbe acelerado del kirchnerismo en el único lugar institucional donde decidieron refugiarse: el Legislativo. Es más, en la Provincia de Buenos Aires, donde también eligieron el mismo ámbito para conchabarse, se duda si el Frente para la Victoria se dividirá en 3 o 4 bloques. Casi una diáspora. La supuesta crisis, que sus protagonistas dicen que no fue tal, entre Elisa Carrió y Mauricio Macri, licuó las 2 buenas noticias e hizo creer que “Cambiemos” enfrentaba la posibilidad de una ruptura. Sin embargo, la propia titular de la Coalición Cívica bajó la temperatura al tema, creando, según algunos, un mecanismo defensivo dentro del Gobierno que suelen usar los peronistas cuando están en el poder: oficialismo y oposición en su seno, con lo cual, les quitan las banderas a muchos eventuales opositores. Elisa Carrió logró destrabar la reforma judicial que impulsa el ministro de Justicia, Germán Garavano, que era boicoteada por Daniel Angelici; mientras Mauricio Macri podría haber allanado el camino para controlar la Asociación del Fútbol Argentino (cada uno con su obsesión... ), previo acuerdo con Marcelo Tinelli, dejando de lado al presidente de Boca Juniors, que puede comenzar a sufrir la misma “cadena de desgracias” que Lázaro Báez y Cristóbal López, por ejemplo. (De paso, si Macri y Tinelli acordaron, ¿quién lanzó la 'bola' sobre Ideas del Sur?). Entonces apareció el anuncio del aumento de todas las tarifas de los servicios públicos. Se impuso la tesis de Jaime Durán Barba: todas las malas noticias juntas, lo que asegura 4 meses de quejas, protestas, reclamos y conflicto social; para comenzar hacia agosto/septiembre, en el mejor de los casos y si todo sale tal como lo espera la Casa Rosada, a cambiar el clima político y social. Desde fuentes oficiales se intenta minimizar el impacto de los aumentos en los bolsillos de los consumidores, en la capacidad de consumo de las familias y en las estructuras de negocios de empresas y negocios medianos y pequeños, con su consecuencia de despidos. Sin embargo, recién para cuando esté comenzando la Primavera veremos si fue una buena o mala idea y cuál fue el costo social y político real de la estrategia. No serán semanas fáciles las que vienen. Y en el Gobierno se asustaron cuando vieron, a través de los datos del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina, el efecto de las medidas tomadas en los primeros 100 días en el poder. Pocos imaginaron que se podrían crear 1,4 millón de nuevos pobres y 350.000 nuevos indigentes. Creían que el impacto sería menor y se preocupan por el efecto que tendrá el sinceramiento de las tarifas anunciado. Es cierto que sobre 13 millones de pobres el Gobierno de Cristina Fernández es responsable de 11,5 millones y que de 2,5 millones de indigentes tiene en su haber 2,2 millones de personas. Sin embargo, con baja de retenciones (que reactivó varias economías regionales), la suba de las jubilaciones, pensiones, planes sociales y lo del mínimo no Imponible de Ganancias creían que habían minimizado el golpe. Se equivocaron. Los propios técnicos de la UCA explicaron que el aumento de la pobreza fue efecto de la devaluación o y de la inflación en los productos de la canasta familiar. Pero no hicieron un paralelo con la salida abrupta de la Convertibilidad. Quizás, habrían descubierto que el sinceramiento de tipo de cambio y la suba de precios tuvo menor impacto social que en 2002. Sólo para el recuerdo: Con la devaluación que hizo Eduardo Duhalde, 60% de la población argentina bajó uno o dos niveles en la escala social y hubo una transferencia de riqueza de US$ 80.000 millones, de un bolsillo a otro. Por eso se tardó más de un año en comenzar a salir de la recesión, que por entonces tenía ya cuatro años. A eso hay que sumar el anuncio del nuevo INdEC de que el PBI creció 2,5% en el último año de gestión de Cristina Fernández, lo que obligó al Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, a ensayar una respuesta que casi nadie entendió, lo que implica que el informe de Jorge Todesca será el que perdure en el recuerdo y será usado, hasta el hartazgo por el kirchnerismo duro. Otro innecesario balazo en el pie y van tantos que se pierde la cuenta. Sin embargo, confirma una grave debilidad comunicacional. Ahora, cuando se aquiete el efecto demoledor de los anuncios de la UCA y el INdEC, la Casa Rosada promete presentar un paquete de leyes que incluye la devolución de IVA a los productos de la canasta familiar a las familias y personas con peor situación económica, un mecanismo de aumento automático para la Asistencia Universal por Hijo, que puede incluir la unificación de varios planes sociales en uno sólo; y un fuerte cambio en las jubilaciones y pensiones, creando una cifra única de asistencia a la 3ra. Edad, más alta que la mínima actual, y un adicional para los que hayan aportado durante toda su vida laboral. Sin duda, serán temas que deberán ser bien presentados en el Congreso, dado que el Gobierno puede quedar como héroe o como villano, según se anuncien las propuestas y acepte los cambios que tendrán en las comisiones y en las cámaras. Sin duda, será un “show mediático” de lamentable nivel, como fue la discusión sobre la deuda externa. ¿Pero alcanzará con este “paquete social”? También se promete una profunda reforma fiscal, donde todos esperan subas o cambios en todas las alícuotas para pagar menos. ¿Pero puede hoy la Casa Rosada renunciar a recaudación casi asegurada? La diferencia entre Ingresos y Gastos del Estado no es menor, para que se entienda: US$ 16.000 millones, y eso pensando que se alcanzan las metas fijadas por Alfonso Prat Gay y se consiguen inversiones o se coloca deuda por más de US$30.000 millones. Tampoco se puede seguir acusando a la “herencia” por los ajustes, los déficits y los problemas para reactivar la economía, pese a que en muchos casos es real. Como no se llegó a explicar la profundidad de la crisis que se recibió del Gobierno de Cristina Fernández, la percepción de la opinión pública es que ya se usa el tema como excusa por falta de capacidad en la gestión, justo la misma acusación que hacía el peronismo a Raúl Alfonsín desde 1987 y a Fernando de la Rúa desde fines de 1999. Poco importó que Raúl Alfonsín gobernara con los precios de las materias primas que exporta la Argentina en los valores mínimos en 10 años o que la Convertibilidad que recibió Fernando de la Rúa estaba agotada desde mediados de 1994. El peronismo es salvaje para la crítica y, luego, no tiene problemas en hacer ajustes salvajes culpando a sus antecesores. Así fue con Carlos Saúl Menem o con Eduardo Duhalde. Por eso no es casual que algunos llamen al Gobierno de Mauricio Macri como el “3er. Gobierno Radical”, tanto el kirchnerismo como el sciolismo pueden soñar con sobrevivir, políticamente hablando, en un escenario de crisis inminente, en donde las figuras de potencial recambio sean ellos, por los votos sacados en la Segunda Vuelta. Una falacia política de importancia. El famoso “Plan Reactivador”, que fue anunciado 20 veces en los últimos 40 años, no llega con Mauricio Macri en el poder. Energías Renovables, condiciones apenas favorables para invertir en gas, petróleo, minería y agroindustria y la promesa de un inmenso Plan de Obras Públicas es todo lo que aparece en la agenda productiva del macrismo. Ahora, la Comisión Nacional de la Competencia promete investigar 11 sectores productivos en busca de concentración y precios exagerados. De esta forma, el Gobierno de Mauricio Macri “compró” uno de los argumentos claves de los economistas heterodoxos y de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernánez para explicar la inflación en la supuesta “Década Ganada”. ¿Qué sentido tiene esta decisión? Se argumenta que se jerarquizará la Comisión Nacional de la Competencia para que sea “autoridad de aplicación”, se redactaría una nueva “Ley de Competencia”, se promete el regreso de los Tribunales de Defensa de la Competencia y un trámite sencillo para las Pymes. Casi, casi es “guillermomorenismo” en esta puro. Si Francisco Cabrera quiere ser una mala copia de Guillermo Moreno, va por un excelente camino. Ningún país del mundo ha bajado su inflación con una buena “Ley de Competencia”, ni con una poderosa Comisión de Defensa de la Competencia, ni de Tribunales de Defensa de la Competencia, ni de trámites burocráticos acelerados que nunca son apresurados. Además, hoy, en el edificio de la Secretaría de Comercio hay “dormidos” 334 expedientes por concentración económica, 221 por conductas anticompetitivas y 53 investigaciones de mercado. Una inmensa cantidad de papeles que no bajan la inflación. El Gobierno de Mauricio Macri tiene muy desparejos niveles de trabajo dentro de su estructura de ministerios. Algunos funcionarios son altamente eficientes y otros, que no han entendido la profundidad de la crisis, pese a que trabajaron varios años en la famosa Fundación Pensar, son tortugas operativas. Por eso, se acelera la necesidad de hacer cambios. Mauricio Macri había dicho que no habría modificaciones en su Gabinete hasta mitad de año. Pero, quizás, todo dependerá de cuando Elisa Carrió decida ponerle la proa a un par de ellos. Y no falta mucho para eso.

martes, 10 de diciembre de 2013

Mauricio Macri, líder del PRO que en sus discursos prometió ser el "cambio" que el país necesita, tiene estrechos vínculos con Monsanto y la industria farmacéutica.

Lamentablemente se cae otra esperanza para Argentina. Mientras Pinedo aplaude las payasadas de Grobocopatel en actos del PRO, Macri continúa evadiendo el tema cáncer-Monsanto y promocionando ansiosamente el calendario de vacunación. Asimismo ningún diputado del PRO quiere dar respuestas a los ciudadanos argentinos ante el avance de Monsanto sobre los Derechos Humanos y las intenciones de la corporación para privatizar todas las semillas mediante un proyecto redactado en EE.UU. que será votado prontamente en el congreso.

Los prensas del PRO no entienden su función en la democracia.En democracia, los políticos y funcionarios tienen la obligación moral y ética de brindar cualquier explicación que los ciudadanos que los votaron y les pagan el sueldo crean necesaria. Los legisladores y prensas del PRO, al igual que los kirchneristas, UNEN o la UCR, creen que están haciendo un favor a los medios independientes al prometer que "conseguirán una entrevista" para que algún delincuente que ocupa una banca en el gobierno responda a preguntas sobre Monsanto.

El negocio entre Mauricio Macri (PRO) y Pablo Vaquero (Monsanto)

Todos los representantes del PRO y Macri respaldan secretamente la Ley de Monsanto impulsada por Pablo Vaquero en Argentina que penaliza la utilización de semillas no transgénicas (es decir cualquier semilla que exista y no tenga patente de Monsanto). Macri sabe perfectamente que el kirchnerismo votará a favor de la Ley, al igual que los cipayos de Sergio Massa, o Carrio. Por lo tanto y sabiendo que el PRO ganó confianza y votos en Buenos Aires y otras provincias, la tarea de Mauricio Macri es no opinar mal sobre esta Ley y ni siquiera mencionarla para influir A FAVOR de Monsanto en la votación.

El silencio del PRO y Macri ante una Ley totalitaria que parece salida del libro 1984 de Orwell no es gratis. En Argentina ningún político trabaja gratis para Pablo Vaquero ni para Monsanto. Esta Ley totalitaria contra la naturaleza, la salud y la vida, es propia de un régimen comunista o fascista y afecta a cada ciudadano argentino porque legislará sobre los alimentos. Debería ser tratada y expuesta públicamente.

Macri sabe que incluso si el PRO votara en contra, la Ley será aprobada.Por este motivo el silencio de Mauricio Macri es un acto criminal contra el pueblo argentino ignorante de la repercusión de esta medida y por ello imposibilitado de reaccionar o protestar.

Clarín no te muestra la verdadera y única opción para el 2015: La única opción es un levantamiento del pueblo.

Celeste Fassbinder
Twitter: @CelesFassbinder
BWN Argentina

lunes, 1 de abril de 2013

Peronismo: Harta ya de estar harta ya se cansó.


HARTA

 
Estoy Harta por María Zaldívar 
Tras años de comunicación con el público, es hora de hacer una confesión; estoy harta. Estoy harta de los kirchneristas, de sus groserías, del autoritarismo que destilan sus decisiones y de su escandalosa falta de elegancia en los modales. Estoy harta de la camorra entre Cristina y Scioli e igualmente podrida de los que suponen diferencias esenciales entre ellos. Estoy harta de los desplantes de Pichetto, un lúgubre cuatro de copas durante su etapa de férreo menemismo allá por los ´90, que ha escalado vertiginosamente gracias a la degradación del sistema que hoy encarama a los peores de antes. Una década más en manos del peronismo hizo estragos en la calidad institucional y así, los agentes de destrucción pasan de don nadie a presidentes de bloque en un puñado de abriles. Estoy harta de Guillermo Moreno y todas las barbaridades que lo rodean; sus viajes a países imposibles de recordar, de la patota “lumpen” que lo rodean, de sus métodos, de su profunda torpeza y de su enorme ignorancia. Estoy harta del modelo berreta de país que nos imponen, de la tarjeta para pobres que instaló para quienes no tienen opciones al transporte público que ellos administran mal y caro con la inestimable colaboración o connivencia de un puñado de amigos tan inescrupulosos como los funcionarios que los participan. Estoy harta de que siempre levanten la apuesta ante la pasividad de la sociedad y que ahora nos encajen una tarjeta de racionamiento, que la gente va a correr a obtener y los comerciantes se van a deslomar por hacer que funcione. Estoy harta del Futbol para Todos, las milanesas para todos, los electrodomésticos para todos y de la falaz propaganda sobre que la Argentina es "un país con buena gente", a menos que se excluyan los autores del slogan. Estoy harta de la inflación, de los precios máximos, de las dificultades para conseguir artículos importados y nacionales; de los precios congelados que aumentan; estoy harta de la vergonzosa propaganda del régimen, de la cadena nacional con Cristina Pichimahuida dando cátedra de todos los temas como si supiera de alguno; de los aplaudidores, de las mentiras con las que se drogan y con el relato, que apesta. Estoy archi-harta de las torpezas K, de los dimes y diretes, del enojo permanente que tienen con el mundo, de su mirada ínfima y obtusa de la realidad, y de su anoréxica cultura. Estoy harta de Diana Conti, de Kunkel y Lubertino; de Recalde (padre e hijo), de Kicillof, La Cámpora y del verborrágico Aníbal Fernández. Estoy podrida de Unidos y Organizados, de la Juan Domingo y de todos los que cobran para no trabajar. Nadie dice nada interesante y nunca, la verdad. Me tienen realmente harta. Pero también estoy harta del PRO y su seguidismo; del perfil de “gente como uno” que de arranque nos vendieron y que ahora vemos que tiene más de “gente como ellos” que como nosotros. Estoy harta de su silencio frente a temas de gravedad institucional, derivación natural de su falta de raíz ideológica (la única fortaleza que tiene un partido político frente al embate de los huracanes K) Estoy harta del snobismo político que suma candidatos por la sola evaluación de su popularidad. Es probable que los futbolistas y actores que arrastran las listas PRO no hayan leído la Constitución Nacional, de modo que el motivo por el que se saltean el requisito de “idoneidad” para ejercer cargos públicos es simple ignorancia. Estoy harta de la izquierda vernácula que ha venido allanando el tejido oficialista en el Congreso. En verdad, estoy podrida de la brecha entre lo que dicen en “A Dos Voces” y en el recinto. Estoy recontra harta de estos actores y actrices frustrados. En verdad, estoy harta de tantos frustrados dirigiendo el país. Ojo que también estoy harta de los radicales quienes, desde el pacto de Alfonsín con Menem, vienen siendo menos de lo mismo y no aportan a la complejidad política nacional más que burócratas vitalicios. Estoy harta de que, cuando las papas queman, no se ubique a ninguno de todos ellos ni publicando un edicto. Estoy harta del empresariado, dividido entre adicto y cobarde pero cómplice en todos los casos. Estoy harta de escucharlos criticar en privado y arrastrase en público, y aplaudir, y mover la cabeza como el perro de juguete para luneta del auto. De lejos se nota que son falsos, como el perro, pero al gobierno no le importa. Como el dueño del auto, se contentan con la farsa. Estoy harta de la mediocridad intelectual de cierto periodismo militante que, por unos cuantos mangos, es capaz de ensalzar un régimen que atenta contra la libertad de expresión. Estoy harta de tener vergüenza ajena de nuestros funcionarios, diplomáticos y dirigencia en general. Vergüenza del papel lamentable que hace la Cancillería; vergüenza de que no queramos devolver lo que no nos pertenece; vergüenza porque mentimos, inventamos y tergiversamos todo, todo el tiempo. Estoy harta de ir a Ezeiza a despedir gente valiosa que abandona esta ex república que marcha sin pausa hacia la instalación permanente de una dictadura electiva. ¿Saben qué, señores? Estoy harta, hastiada del peronismo que ha devastado los cimientos de la nación y la connivencia de los demás sectores que, por acción u omisión, les han permitido pudrir absolutamente todo.