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lunes, 28 de septiembre de 2015

Grl Heriberto J. Auel.


PARA QUIENES QUIERAN SABER QUE ESTÁ PASANDO REALMENTE LEAN ESTA ENTREVISTA A UN GENERAL PRECLARO QUE ALFONSIN DEFENESTRO LUEGO QUE LE SACARA LAS PAPAS DEL FUEGO
Plataformacero.com, entrevista nuevamente al Grl Heriberto J. Auel, para hacer conocer a sus lectores sus impresiones sobre el estado de situación argentina, en momentos en que asistimos a una desenfrenada y loca carrera del régimen kirchnerista gobernante para retener desesperadamente el poder, a toda costa y cuáles pueden ser sus consecuencias. Agradecemos a Heriberto Auel su gentileza.1- A medida que se acercan las elecciones de octubre, crece la desesperación en el kirchnerismo por hacer ganar a su candidato Daniel Scioli, para que él siga con el plan sistemático de destrucción de la cultura, tradiciones morales y de la economía, como lo vienen aplicando en nuestro país, estrictamente atentos al modelo de sociedad que les dictan los postulados de Lenin, expuestos en la Conferencia de Frankfurt y los del Foro de San Pablo, de donde proviene el ex presidente Lula, de Brasil, ahora acusado de alta corrupción en su país. Ganaron en el 2011 con un colosal fraude que los opositores de hoy y que estaban ayer, no quisieron ver. Ahora se preparara otro fraude, para las elecciones de octubre, siguiendo la operación piloto de Tucumán, pero el pueblo tucumano a través de dos jueces honestos les dio vuelta el barrilete y amenazan con intervenir la provincia, y otras calamidades. Qué pasaría si en su desesperación deciden cancelar las elecciones y pasarlas para el año entrante, y a esto se responde con un descontento generalizado de la gente que sale a la calle a protestar? ¿Estado de sitio y autogolpe en respuesta? HJAIberoamérica está agredida por una proceso revolucionario-marxista, desde 1959. Éste largo proceso reconoce cuatro sucesivas campañas –en nuestro país- que responden –cada uno de ellas- a los significativos cambios estratégicos internacionales. Estamos viviendo –en apariencia- la etapa final de la última campaña, reiniciada gracias al petrodólar venezolano desde el 2002, pero siempre bajo conducción del PC cubano, que tiene como elemento de conducción actual al Foro de San Pablo –en el que revistan todas las viejas organizaciones armadas de los ´70 y los social-demócratas, dependientes de la Internacional Socialista-. Los gobiernos adscriptos abiertamente -o en forma solapada- a ésta pseudo-revolución sigilosa, están hoy en graves problemas por corrupción. La Argentina, hipócritamente –pues oculta su pertenencia a éste Foro- depende y cumple sus directivas.El comando unificado revolucionario ha realizado, a lo largo de más de una década, una formidable “inversión revolucionaria” en Buenos Aires –vía Caracas-, y no está dispuesto a perderla: “llegamos para quedarnos” y “vamos por todo” han sido las expresiones más sintéticas de éste propósito.Cuando últimamente cayó el precio del barril del crudo a menos de 50 u$s, el petro-dólar ha sido reemplazado por el “narco-dólar” como sostén revolucionario y nuestro país asume desde entonces un rol muy importante para la “revolución imaginaria”, pues sus “fronteras son un colador”.Allí están las principales causas por las que más del 60% del electorado sabe o intuye, que hay y habrá fraude electoral, a pesar de la masiva y encubridora o distractiva acción psicológica por parte del gobierno.El narco-terrorismo es ignorado como riesgo estratégico presente, por toda la dirigencia política y se le da tratamiento de vulgar delito común, a cargo de las policías, sin planeamiento proactivo alguno.Hasta el momento no hay un solo candidato a la Presidencia de la República que trate el grave problema unidireccionado de la política de derechos humanos, impulsada y controlada por el comunismo, que ha destrozado a nuestras instituciones. Tampoco se conoce qué política de Seguridad Nacional reemplazará a la intocable política de derechos humanos unidireccionados.En estos pilares se asienta la incertidumbre y ansiedad de la ciudadanía, que aumenta en la medida que corren los días acercándonos a la válvula de escape de la tensión social, representada por las elecciones presidenciales.2- Apelo a su visión estratégica de la geopolítica mundial. Quiénes a su juicio estarían interesados en que la Argentina entre en ingobernabilidad y eventual guerra civil, para intervenir y quedarse con el territorio. Inglaterra? EEUU? Rusia, China, Israel o Chile? HJA En términos bien criollos, podemos decir que “cualquiera le saca el poncho a un mamao” y la Argentina, en total indefensión e inseguridad y en crisis socio-económica, ha perdido su antigua y fuerte cultura expansiva. La larga guerra civil-revolucionaria la ha transculturizado, retrogradado y debilitado en todos los frentes. Somos el “país que va a ninguna parte” y hoy, en total indefensión, pobre y desmotivada, está al alcance de cualquier “ave rapaz”.3- Si sucediera algo de lo anterior: alguno de esos países podrían valerse del peronismo kirchsnerista para instalarse como potencia invasora-colonizadora y pactar con ellos fracturas del territorio y demás concesiones?HJA El kichsnerismo-cristinismo es la continuación del “entrismo” que desde los 70/80 colonizaron a los partidos tradicionales, hoy licuados, sin conducción ni doctrina. De hecho han entregado –subrepticiamente- el país al estalinismo-gramscismo, sin que la gran mayoría del electorado se dé por enterado.Se cumple así lo que se establece en “Los Cuadernos de la Cárcel”: “las clases medias deben abrazar al comunismo, sin darse cuenta”.Ello no quiere decir que aliados estratégicos -como el RU y Chile- no aprovechen la ocasión para avanzar en el Atlántico Sur, Antártida y Patagonia. Un país en proceso de auto-destrucción, debilitado en todos sus frentes -social, político, económico y militar- es presa de su propia irresponsabilidad-inconsciente y de cualquier audacia externa. 4- Si miramos cómo está el mundo, la cuestión inmigratoria a los países sólidos de América y Europa no es tema fácil para los jóvenes que buscan trabajo para labrarse un futuro mejor. El caso de EEUU con los inmigrantes mexicanos se explica por sí mismo. Y España ya dejó de ser la Meca para los inmigrantes argentinos y de otros países del continente. Entonces, escuchamos voces sensatas pidiendo que Argentina se encauce políticamente, porque de eso depende que la economía y las instituciones funcionen bien y nadie tenga que irse del país. Pero hacer el cambio que más de la mitad de los argentinos quiere según las últimas encuestas, ya no es posible. Por ejemplo Giacobbe y Asociados decía hace 6 meses que el kirchnerato no podía poner un presidente en estas elecciones. Hoy ha dicho que el candidato de los K, Daniel Scioli está al frente dejando atrás a Macri y Massa. En una entrevista Jorge Giacobbe dijo que "estamos sufriendo la consecuencia de una manifiesta incapacidad de la oposición para representar a un votante argentino que quería que cambie el gobierno. Esto frente a una oposición que no supo cómo hacerlo". A usted, le parece que esto es así o hay otro motivo?HJA La crisis-decadencia de la Argentina -ya centenaria- es de origen cultural y político. Hemos perdido los valores y principios de nuestra identidad original, cuando la Argentina llevaba la Independencia a países vecinos o cuando en una década, bajo una conducción lúcida, lograba la “Paz y Administración” , alcanzando el 7mo lugar en el mundo por su PBI, a fines del siglo XIX.Ha relativizado sus valores, perdió la confianza en sí mismo, no tiene credibilidad y marcha a su auto-destrucción “progresista” y custionadora, al “Estado Fallido”, mientras se entretiene con el fútbol, las noticias policiales o las denuncias maniqueas, cada vez más escandalosas.De las crisis se sale atacando a sus causas y no comentando sus efectos, por dramáticos que fueren.Carecemos de desarrollo político, es decir, de representación y participación. Solo tenemos su apariencia. La corrupción se ha institucionalizado. Se transita sobre una falacia que tarde o temprano estallará, es el “relato” oficial.No hay conciencia ciudadana de que somos un país en doble posguerra, doble derrota y con dos “estados de guerra” activos, en manos por un sigiloso proceso pseudo-revolucionario.Entonces, es conveniente recordar a nuestra dirigencia política que “la defensa de la ciudad no está en las piedras de sus murallas, sino en cada uno de sus habitantes”. Si la dirigencia activa no asume -con coraje y con ideas- la verdad situacional, vamos al “estado fallido”, a la violencia social y a la disgregación geográfica.5- Se está hablando y difundiendo intencionalmente, que los tres candidatos Scioli, Macri y Massa son iguales porque son de centro derecha. Yo diría que son iguales por el misterio que han puesto a sus intenciones de gobernar, por ejemplo, como lo he escuchado decir a usted, ninguno ha dicho una palabra delo que hará en materia de DDHH en el país. Los tres no dicen una palabra tampoco de que lo que harán con los presos políticos de este régimen que se están muriendo en la prisión de Marcos Paz por falta de atención médica y cuidados. En su mayoría rondan los 75-80 años y les alcanza la prisión domiciliaria por edad avanzada pero no se les otorga por razones de odio y venganza política. Usted conoce bien el tema y quisiera saber si hay alguna esperanza para esos hombres o ya están agotados todos los recursos? HJA La esperanza existe. Pero la esperanza se debilita cuando avanzamos a las fechas electorales y observamos que no hay coraje político para enfrentar al muro creado desde 1983, por la perversa política de derechos humanos unidireccionales, originada en Oxford (RU) y llevada adelante por los personeros de la izquierda revolucionaria. Preguntémonos: ¿Por qué se lo instaló a Zaffaroni en los organismos de derechos humanos internacionales?Las FFAA están siendo “purgadas” -como lo fueran las Fuerzas rusas después de la guerra civil, en la que triunfaron los bolcheviques. Los tribunales populares soviéticos fusilaron a 36.000 oficiales “blancos”-. Aquí, nuestros “prisioneros de guerra” –más de 2000- están en manos de legos Tribunales Orales Federales, absolutamente ajenos al “Jus in Bello”, que han tenido que arrasar con todos los principios del derecho penal para continuar con los juicios –simulados- en los que nuestros soldados, enviados defectuosamente a la guerra por un presidente constitucional para aniquilar al terrorismo revolucionario, son juzgados como criminales comunes con el Código Penal.Para ello se ha dictado que: “No hubo una guerra civil revolucionaria” -y ésta duró treinta años-. Esta aberración tiene el aval de algunos jueces de la Corte Suprema, sospechados de apoyo al terrorismo doméstico, bajo la excusa de que la política de derechos humanos es “una política de estado”, olvidando que debieran ser ellos las vestales de la Constitución. El RU, inmediatamente después de la Guerra del Atlántico Sur, ha logrado anular a las FFAA argentinas con una estrategia de aproximación indirecta y en acuerdo con el enemigo revolucionario, que de éste modo “trastocó” su derrota táctica en un éxito estratégico político, decreto 158/83 de por medio.Así llegaron al gobierno, como lo habían intentado antes con Cámpora. Es el capítulo que le falta al libro de Levinas, recientemente presentado. No hay un “doble agente” sino “un triple agente”, inmune operador oculto de la inteligencia británica y afilada pluma revolucionaria del Pravda criollo.6- Lo llevo al ámbito internacional. La Guerra Fría terminó. Y se unificó Alemania tras la caída del Muro. Pero el comunismo sigue activísimo. Siempre tratando de instalarse por medio de gobiernos complacientes y corruptos en América Latina. Pero no pueden infiltrarse en países con democracias sólidas y estables. Puede explicarnos por qué? HJALas democracias republicanas solo pueden desarrollarse en países que preservan su identidad, es decir, su cultura y su consecuente disciplina social. Las democracias de partido único son las repúblicas populares -y/o populistas-, que ha diseminado el comunismo internacional, por diversas vías. La UE somatiza, aun hoy, con gobiernos conservadores, lo que realizó el euro-comunismo con el “estado de bienestar”, durante años.La reconstrucción de la cultura de Europa llevará décadas, si es que se logra. Se lo ha dicho Putin recientemente a la OTAN, muy enérgicamente y desde Moscú, la Tercera Roma, con la autoridad religiosa rusa parada a su lado. Mucho antes, el Cardenal Ratzinger se lo había expresado a los senadores italianos que iban a aprobar en Bruselas la Constitución “giscardiana”: “Europa tiene el alma marchita, se odia a sí misma”, les señaló. No fue entendido.Sin una identidad fuerte, los países no pueden ingresar con éxito a la globalización planetaria posguerra fría, del mismo modo que no pueden tener una democracia genuina. La debilidad de los Estados soberanos frente a los masivos intercambios comerciales y comunicacionales, exige una fuerte idea de pertenencia e instituciones sólidas. Obsérvese a la Alemania de Merkel en su vecindario inmediato y mediato y se encontrará la razón por la que la llaman “la locomotora de la UE”.Iberoamérica, luego de treinta años de guerras revolucionaras, presenta cuasi-democracias, formales y débiles, Estados institucionales descalabrados o burocratizados y sociedades confundidas por sus dirigencias políticamente extraviadas.¿Puede existir una democracia sólida, surgida de acontecimientos como los que terminamos de observar en las elecciones de Santa Fe, Tucumán o el Chaco?En la República el mandante es el pueblo, no los “mandatarios”. Si el ciudadano está desinformado y transculturizado, no es posible la democracia ni la República. Hay tiranía, corrupción y permanente tensión social -estado de guerra-.7- Qué representa China con su potencial económico y gigantesca población para el mundo Occidental?HJA China ha sido siempre el “Imperio Del Centro”. Históricamente no ha salido de sus límites. Actualmente tiene que lograr el desarrollo social de una enorme masa humana. Necesita insumos y a la vez mercados. Por eso muestra cierta agresividad diplomática y económica. Además ya construye, en puntuales espacios del mundo, su futuro status de gran potencia.Si Occidente tuviese una conducción imperial adecuada a éste tiempo -y no la que tiene- en el ingreso a una nueva etapa de la civilización, la del conocimiento, buscaría un nuevo entendimiento global y un nuevo equilibrio geopolítico posguerra fría.Mantendría la PAX Mundial. Pero ello no aparece en el horizonte político internacional de un Occidente decadente y menguado, tal como ha emergido en 1991, cobrando los “dividendos de la Paz en tiempos pos heroicos”.La actual “situación estratégica internacional licuada”, con acondicionamientos que apuntan hacia un nuevo mapa político-estratégico, puede ser considerada como una oportunidad de progreso o bien como una situación de graves y nuevos conflictos generalizados y anárquicos.Éste último pareciera ser el camino emprendido, que lleva a un multipolarismo conflictivo, anárquico y sangriento, en constante agravamiento.Esperamos -en Occidente y en la Argentina- nuevos liderazgos con autoridad, a la altura de los nuevos desafíos.Lo hicieron Reagan-S. Juan Pablo II, cerrando pacíficamente a cuarenta y tres anos de guerra fría 1947-1989/1991-. ¿Quién acompañará en Occidente al Papa argentino y al Papa Emérito, para terminar con la presente guerra mundial, de mucha más difícil resolución?. China y Rusia jugarán un papel importante en ésta oportunidad. Estemos atentos –en estos días- a las entrelíneas jesuíticas de los discursos papales en los EEUU. 8- Rusia es otro misterio o es previsible porque su conductor Vladimir Putin maneja la inteligencia de Estado y otras disciplinas estudiadas y aprendidas durante sus años en la KGB?HJA Putin aventaja a sus colegas occidentales por las grandes experiencias que ha transitado y sus conocimientos geopolíticos –interrelación de poder, tiempo y espacio-.A partir de la debilidad remanente de la implosión soviética, alienta la capacidad de iniciativas que vayan a RECREAR LA IDENTIDAD RUSA y a crear un cinturón de seguridad en su frente oeste-sur y con ello conjurar la histórica ansiedad rusa por la vulnerabilidad de su territorio sobre el límite Oeste y Sur.Ha reforzado el ánimo de la Madre Patria Rusa y está actualizando a sus FFAA en organización y tecnologías.Actualmente las mantiene en alerta y ha desplazado fuerzas conjuntas a Tartus y Latakia, en Siria, velando por su presencia en el Mediterráneo, como ya lo hizo en el Mar Negro.Sus propios problemas internos –la necesidad de tiempo- lo impulsan a establecer la Paz y los equilibrios entre los países oceánicos occidentales y los continentales asiáticos, pero necesita de pares equivalentes en la OTAN, con quien alcanzarlos y no los encuentra.Por el momento cuenta solo con el Papa Francisco. En el próximo encuentro de ambos en Nueva York, muy probablemente se tratarán estos temas y veremos seguramente el reflejo del diálogo en Siria, en poco tiempo más, para contener el cruento aniquilamiento de los cristianos, que no ha hecho reaccionar a los europeos ni americanos, con la urgencia del caso.9- La diputada Elisa Carrió ha dicho públicamente que el gobierno de Cristina Kirchner nos ha sacado de Occidente, porque ha puesto al país al servicio de los rusos y los chinos, entregando nuestro territorio a cambio de unos convenios muy ventajosos para ellos y muy desfavorables para nosotros, como la entrega de nuestro territorio, donde ya hay instaladas más de 23 empresas chinas. Cómo salimos de esta calamidad? HJAVengo insistiendo en mis respuestas anteriores en la urgente necesidad de recuperar nuestra cultura Occidental –hispano, criolla, católica-. Cualquier “alianza política-estratégica” fuera de la natural órbita de nuestra cultura, es confundir la asociación comercial, con compromisos estratégicos ajenos a nuestra identidad.Ya estamos encapsulados de hecho y estas “alianzas extra-hemisféricas” comprometen nuestra seguridad nacional y aumentan nuestro aislamiento.El veneno de la ideología no puede reemplazar a la Política Exterior.Éste canje sorpresivo, por una necesidad financiera de Banco Central, nos posiciona como “quinta columna regional”.La Base, en la Bajada del Agrio, en Neuquén, es un elemento que necesita China –como potencia militar- en una eventual guerra espacial-cibernética futura.Alguna consecuencia tendremos, cuando esté operativa, teniendo en cuenta que el vecino Chile, con un gobierno socialista, revista en el ALCA y es aliado estratégico de EEUU y de la OTAN. 10- Está de acuerdo con el Papa Francisco que ha dicho que estamos en una tercera guerra mundial de a pedazos y que esta es mayormente por la gran concentración de la riqueza en unos y la desmesurada pobreza en otros? HJA El Papa Francisco es el único líder mundial que acierta al señalar que está en curso una guerra mundial. Pareciera que nuestros políticos no la ven, a pesar que cursa su décimo cuarto año. Técnicamente, no es la Tercera, sino la décima cuarta, en los últimos cinco siglos. Es la segunda guerra mundial que se libra en ambiente químico-bacteriológico-nuclear –QBN–, la primera fue la guerra fría y, como la anterior, ésta es inédita.Pero en la presente no funciona la disuasión y ello no es un dato menor.El peligro del empleo QBN, existe.Ésta guerra mundial abarca al planeta, reconociendo un epicentro en el Gran Medio Oriente. A hecho metástasis en todos los continentes. El Papa la describe como guerra “por partes”. Es una forma de describir la “forma” en que se desarrolla, por ahora. Su etiología es designada por los estrategas teóricos como de 4ta o 5ta generación, asimétrica, híbrida, irrestricta o social.Lo cierto es que está en juego la sobrevivencia de Occidente, nuestra cultura, nuestra forma de vivir, nuestra ética, que tienen como sólido cimiento al cristianismo. Esa es la causa de la intervención papal, como lo fue en la anterior, la guerra fría.La redistribución de la riqueza está relacionada con las opciones económicas que políticamente se adopten y del nivel ético de las élites. Nuestra Iglesia se expresa a través de la “Doctrina Social de la Iglesia”, que acepta al capitalismo con redistribución equitativa, con consciencia social.11- No habría que agregar algo que el Papa no dice y es que la tercera guerra mundial es asimétrica -corríjame si no lo digo bien- y está apoyada por el narco terrorismo, el narcotráfico, y las narco democracias? HJA En parte, esta pregunta quedó respondida en el punto anterior.La tendencia a llamarle “tercera”, se origina en que los europeos llaman 1ra y 2da guerras mundiales a sus guerras civiles del 14/18 y del 39/45, que también fueron mundiales.Al existir una alianza estratégica del “socialismo siglo XXI” -centrado en Caracas- con los países y organizaciones que conforman el núcleo del complejo “enemigo sin rostro” que enfrenta a Occidente, en la “guerra contraterrorista global”, los revolucionarios del Foro de San Pablo y el crimen organizado internacional –que entre nosotros es narcoterrorismo- son los actores regionales de la metástasis que hemos citado.Dadas las enormes diferencias formales con la guerra fría, la masa de la población la observa, pero no la ve. Cuando la descubra, será tarde, y ese es el enorme riego que nos envuelve.Hay cierta intuición de riesgo, hasta en los hombres más sencillos, pero nuestra dirigencia mira hacia otra parte. Hay cobardía cívica, por eso permanentemente recordamos, a través del IEEBA, la conocida frase de Vergesio –siglo IV a. C.- “Si quieres la Paz, prevé la guerra”.¡En nuestra querida Patria ello está impedido por la vigente legislación de Seguridad Nacional!. El narcoterrorismo financia actualmente al proceso pseudo-revolucionario iberoamericano que, a pesar de haber sido relanzado en el 2013, se encuentra actualmente gravemente afectado en su continuidad, en toda la región. Observe la situación de Dilma, de Bachelet, de Humala, de Correa o del antiguo mecenazgo de Caracas: Maduro desespera para que llegue un golpe de estado salvador de una próxima y segura derrota electoral.Ésta situación debiera alertarnos, pues “el león está herido”.12- Y la última. El narcotráfico está instalado cómodamente en nuestro país y opera a través de nuestros dirigentes políticos que pagan sus campañas electorales, a cambio de liberar territorio para la venta del paco y otras drogas con las que están envenenando a nuestros jóvenes. Ud. cree, tal como ha dicho el candidato Massa, que las zonas narco del país se liberan con la intervención militar como ha sucedido en otros países de la región? HJA. El narcoterrorismo es un fenómeno estratégico que se inició en la región hace un cuarto de siglo. Hay quienes todavía confunden el fenómeno social y de salud pública, la drogadicción, con el narcoterrorismo.Otros entienden que es un mero problema de seguridad pública, a pesar del continuo desborde de los juzgados federales y sus auxiliares y el crecimiento exponencial del consumo, de sus consecuencias delictivas y de la corrupción en el Estado.Si ataca a la sociedad en su conjunto y al Estado, comprando las voluntades de los funcionarios en todos los niveles, ¿puede ser considerado como un mero problemita policial?Claro está, cuando éste drama ingresa, ¿cómo extirparlo?Lo hemos visto en países hermanos, pero no aprendimos.No hay voluntad política para darle categoría estratégica, a la metástasis.Una mezcla de ignorancia, compromiso y cobardía lo impide.No es un tema que se resuelva con militarización, sino con una Gran Estrategia que abarque todos los resortes del poder, de modo conjunto y combinado, pues es un fenómeno internacionalizado.Antes de pensar en lo operativo, debemos conceptualizar al fenómeno.No proponer la acción, -lo verbal- sino conceptualizarlo -lo sustantivo-.Una vez que el concepto esté fijado, desarrollar las estrategias que dirigirán a las tácticas, la acción –lo verbal-.Llevar tropas militares a las fronteras es sacar a las instituciones de sus andariveles CONSTITUCIONALES pero, además, es un fracaso anticipado que las instituciones NO DEBEN ACEPTAR, como lo han hecho en el pasado, en situaciones homólogas.Es necesario lograr un acuerdo regional de Seguridad Colectiva y Defensa Común. Logrado éste, es necesario organizar un Estado Mayor Conjunto-Combinado Regional y desde allí cruzar los contralores operativos, según la planificación estratégica continental. Quienes aspiran militarizar la situación para terminar con éste drama, son quienes no lo entienden, están mal asesorados por mentalidades tácticas, o bien quieren proteger o encubrir sus compromisos con los traficantes.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Reseña de los principales fundamentos de la sentencia dictada en la causa Nº 857/07, “Cantarero, Emilio Marcelo y otros s/ cohecho”.

Sobornos: el balance del fallo

avogadro-4Reseña de los principales fundamentos de la sentencia dictada en la causa Nº 857/07, “Cantarero, Emilio Marcelo y otros s/ cohecho”, del registro de este Tribunal oral en lo Criminal Federal Nº 3.
La innegable trascendencia política de los sucesos que constituyeron el objeto de este proceso, que afectaron gravemente la credibilidad acerca del sano funcionamiento de las instituciones de la República y la honra de sus funcionarios, que fueran presentados a la sociedad, de manera irresponsable y sin fundamentos, por conocidos actores políticos de la época, alentados, de igual modo, por el Dr. Carlos Liporaci, primer juez de la causa, y que llegaron a constituirse en una verdad revelada e incontrastable, imponen al Tribunal, previo a la entrega de los fundamentos el 31 de marzo de 2014, la necesidad de precisar, aunque mínimamente, algunas cuestiones relevantes que fundamentan la decisión adoptada. Así, entre otras, merece resaltarse que:
1. La prueba producida en el debate y las demás constancias del proceso permitieron acreditar, sin lugar a dudas, que los hechos imputados a lo largo de este proceso a Fernando de la Rúa, Fernando Jorge de Santibañes, Mario Alberto Flamarique, Augusto José María Alasino, Alberto Máximo Tell, Remo José Constanzo, Ricardo Alberto Branda y en los que dijo haber participado Mario Luis Pontaquarto, no existieron. No existió una reunión en la Casa Rosada con el objeto de acordar el pago de un soborno; no existió una reunión entre De Santibañes y Pontaquarto el 18 de abril de 2000 al mediodía para convenir la entrega de dinero; no es cierto que Pontaquarto concurriera a la Secretaria de Inteligencia ese día, en horas de la tarde o noche, para retirar $5.000.000; no es cierto que faltare esa suma de dinero de la entonces SIDE. No es cierto que Pontaquarto llevara y guardara en su casa esa suma entre el 19 y 26 de abril de 2000. Tampoco lo es que dejara ese dinero en una habitación del Hotel Howard Johnson durante la jornada del 26 de abril, para retirarlo luego de la sesión parlamentaria de ese día, ni que lo llevara al domicilio de Emilio Marcelo Cantarero en horas de la noche, ni que hubiera entregado a José Genoud la suma de $700.000 en la mañana del día siguiente, en el despacho que éste ocupara en el Senado de la Nación.
La única fuente de esta disparatada versión, construida sobre la base de un anónimo difamatorio que circulara en el Senado de la Nación para el mes de agosto del 2000, y que el ex vicepresidente Carlos Alberto Álvarez difundió en una reunión de autoridades de bloque, son los inconsistentes y autocontradictorios dichos de Mario Luis Pontaquarto, que no resisten el cedazo de la sana crítica racional, ni de la prueba.
2. Si bien Mario Luis Pontaquarto procuró sostener, en términos generales, un mismo discurso desde el inicio -esto es, que el presidente de la Nación acordó el pago de un soborno, a través de la Secretaría de Inteligencia, para que diversos senadores de la Nación votaran afirmativamente el proyecto de ley de reforma laboral-, la inverosimilitud de los pormenores que conforman dicho relato y la circunstancia de que el presunto arrepentido se contradijo, desdijo y corrigió sistemáticamente, con el objeto de adecuar su historia a los datos objetivos que surgían a medida que se producía la prueba, y no a imprecisiones ocasionadas por el paso del tiempo, como pretendieron justificar los acusadores, lo cual ha dejado en evidencia su completa falsedad.
Ante la formulación de las acusaciones del Ministerio Público Fiscal y la Oficina Anticorrupción, querellante en la causa, que, en la imposibilidad de afirmar la existencia de los hechos, se expresaron a lo largo de sus alegatos en términos de mera probabilidad, el Tribunal analizó exhaustivamente el relato del presunto arrepentido, con el objeto de desentrañar la posibilidad misma de los hechos; ello reveló numerosas inconsistencias que impiden, incluso, construir una única historia coherente.
Entre otras se destacan:
a) En cuanto a la supuesta reunión que se habría desarrollado el 30 de marzo de 2000 en el despacho del presidente de la Nación, con la presencia de Fernando de la Rúa, José Genoud, Augusto José María Alasino, Alberto Máximo Tell y Mario Luis Pontaquarto .
a.1) En las sucesivas presentaciones y a medida que se iba comprobando la imposibilidad de su relato, Pontaquarto modificó la cantidad de personas que lo acompañaron, el número de vehículos en que se trasladaron, y la distribución de aquellas en los autos, cambiando, incluso, su propio rol, que tanto podía ser el de chofer como el de acompañante.
a.2) Describió al edecán presidencial modificando, en cada intervención, las características del uniforme, para terminar reconociendo con absoluta certeza a la única persona que no prestó servicios ese día.
a.3) Realizó un croquis del despacho presidencial y efectuó una descripción de su interior que no se compadece con aquella de la época en que dijo haber estado. A su vez, no pudo dar cuenta del recorrido que necesariamente debía realizar para acceder al lugar, ni de la presencia de la custodia de granaderos que se destaca cuando se encuentra el presidente en la Casa Rosada.
b) Sobre el encuentro que Pontaquarto habría mantenido con De Santibáñes el 18 de abril de 2000, en el que se habría acordado la entrega del dinero
.b.1) Pontaquarto no sólo fue impreciso con respecto al modo en que se concertó la supuesta reunión, sino que, además, modificó su horario en sucesivas declaraciones, llevándolo de las 11 hasta las 14 horas.
b.2) Al referirse al despacho del secretario de Estado, en el que dijo haberse reunido con De Santibáñes, describió detalladamente el que utilizaron los sucesores del nombrado y que presentaba sustanciales diferencias con el suyo.
c) Respecto del retiro de $5.000.000 de la Secretaría de Inteligencia, que habría efectuado Pontaquarto el 18 de abril de 2000, así como su regreso al Senado y el traslado del dinero hasta su domicilio.
c.1) En cuanto al horario en que dijo haber retirado el dinero de la Secretaría de Inteligencia, que, inicialmente, fijó a las 21:00 o 22:30, lo fue modificando a medida de que la prueba lo contradecía, para terminar estableciéndolo a las 18:30 -hora ésta que lo aproximaba a la que, de manera conjetural, había determinado el juez Rafecas-, no obstante que ese horario resultaba absolutamente incompatible con los datos de contexto que el mismo Pontaquarto brindó como referencia para determinarlo, entre los cuales señaló, la movilización sindical producida frente al Congreso de la Nación y la lesión que sufrió, en dicho evento, Julio Piumato, que, conforme se acreditó, acaeció pasadas las tres de la madrugada del día siguiente.
c.2) En sus sucesivas intervenciones, a medida que se iba agregando prueba, modificó el número de las personas que dijo que se encontraban en el estacionamiento del organismo de inteligencia, que varió entre una y ocho.
c.3) Fue impreciso en sus sucesivas declaraciones al referirse al piso del edificio de la Secretaría de Inteligencia de donde habría extraído el dinero, refiriendo ante el juez que podía ser el segundo o tercero, ante la prensa el tercero o cuarto y, finalmente, al momento de practicar el reconocimiento de lugares en dicho edificio, y ante la concreta referencia del personal de la SIDE, concluyó señalando el octavo piso.
c.4) En cuanto al lugar de donde se extrajo el dinero del soborno, afirmó haber visto la puerta de un tesoro, similar a “la de los bancos”; no obstante, luego de haber sido llevado allí en el marco de la diligencia judicial antes referida, tras constatar la inexistencia de un tesoro como el descripto, se corrigió, señalando que lo había confundido con una viga de metal.
c.5) Aseguró haber recibido $5.000.000 distribuidos en fajos de billetes de cien y cincuenta pesos, contenidos en una valija, un maletín y una caja de cartón, que en numerosas ocasiones manipuló y trasladó, sin que el peso de la carga, superior a los 50 kg., le resultara relevante ni destacable.
c.6) Se contradijo en cuanto al momento en que conoció el contenido de la caja, el maletín y la valija que le habrían entregado en la Secretaría de Inteligencia, al señalar, sucesivamente, que se los dieron cerrados; que se le exhibió el contenido del maletín y la valija, mientras que la caja estaba cerrada con cinta adhesiva; que pudo ver el dinero que contenía la caja, pese a estar embalada; finalmente, que nunca se le exhibió el contenido del maletín.
c.7) Pese a que siempre afirmó que el proyecto de ley laboral sería tratado el 19 de abril, nadie había previsto el lugar en que se conservaría el dinero hasta el momento del pago; por lo que, según sus dichos, los $5.000.000 permanecieron en el baúl de su automóvil, cuya cerradura, conforme admitió, no funcionaba correctamente.
c.8) Al explicar qué hizo ese día, luego de retirar el dinero, ensayó diversos relatos, con distintos recorridos, todos ellos incompatibles con el resto de la prueba reunida, que permite ubicarlo en lugares y horarios diferentes a los que enunció.
c.9) Aportó versiones manifiestamente encontradas acerca del estado anímico que le habría generado la situación de transportar semejante cantidad de dinero a su domicilio, así como de la conducta que habría asumido en consecuencia, con respecto a su guarda. En este sentido, pasó de temer por su vida y dejar el botín en el baúl del auto, a no sentir miedo y bajar el dinero para ingresarlo a su hogar, esparcirlo sobre su cama matrimonial, a la vista de su esposa y, finalmente, guardarlo en un vestidor.
d) Respecto de los hechos que habrían acaecido en la jornada del 26 de abril de 2000.
d.1) Brindó versiones diferentes acerca del momento y el modo en que habría dejado el dinero en el Hotel Howard Johnson y las circunstancias en las que lo retiró.
d.2) En sus distintas intervenciones modificó sustancialmente el horario en que dijo haber llevado el dinero al departamento de Cantarero. En este punto, condimentó cada relato con explicaciones de sucesos y referencias de contexto absolutamente incompatibles entre sí.
d.3) En cuanto a la supuesta separación del dinero que dijo haber entregado a Genoud, no sólo brindó diversas versiones acerca del momento y el lugar en que lo efectuó, sino que, además, no supo dar cuenta de cuál de los bultos extrajo la suma de $700.000.
d.4) Presentó versiones contradictorias acerca del modo en que habría accedido al departamento de Cantarero, a cada una de las cuales rodeó de circunstancias especiales que lo
llevaban a recordar el episodio de tal modo. Así, afirmó haber ascendido por escalera a un piso que no recordaba –lo que significa ascender siete pisos cargando bultos con un peso superior a 50 kg.- diciendo “recuerdo no haber ido por el ascensor y fuimos por la escalera de servicio”, para luego referir, enterado de que el departamento del ex senador salteño se ubicaba en el séptimo piso, que subieron por el ascensor, precisando que “sería una locura pensar que subimos
por la escalera con tres bultos como los que llevábamos”.
e) Acerca de la supuesta entrega de $ 700.000 a José Genoud durante la mañana del 27 de abril de 2000.
Brindó diversas versiones acerca de las circunstancias en que se habría encontrado con Genoud, así como de las personas que habrían estado presentes en esa ocasión. Sin perjuicio de que las inconsistencias señaladas tornan inverosímil el relato de Pontaquarto, por lo que resulta inadmisible su utilización como la base de una acusación penal, se agrega que durante el juicio se produjo prueba que acredita la inexistencia de todos y cada uno de los extremos referidos por él. En este sentido, corresponde señalar, someramente, las siguientes circunstancias:
- Ninguno de los testigos que concurrió al debate vio a Genoud, Pontaquarto, Alasino y Tell el 30 de marzo de 2000 en la Casa de Gobierno (edecanes, secretarios, personal de la unidad presidencial, empleados administrativos o periodistas).
- No existen constancias del ingreso de aquellas personas a la Casa Rosada, aun cuando sí quedó registrado el acceso de otros funcionarios de igual jerarquía.
- La prueba telefónica producida durante el debate dio cuenta de la imposibilidad de que se produjera la reunión, en el horario precisado por las acusaciones.
- Se demostró que el 18 de abril de 2000, en el momento en que Pontaquarto dijo haber estado reunido con De Santibáñes, éste compartió un almuerzo con otras personas.
- El peritaje contable realizado sobre documentación de la Secretaría de Inteligencia demostró que no hubo una salida irregular de $5.000.000 y que un egreso de tal envergadura hubiera impedido el normal funcionamiento del organismo.
- Se acreditó que para la fecha en que Pontaquarto afirmó que se había fijado el monto del supuesto soborno, el director de Finanzas de la SIDE, única persona que, según se probó, tenía la llave de acceso a la bóveda y conocía sus claves, se encontraba en la provincia de Córdoba, donde permaneció hasta varios días después de aquél en el que supuestamente se retiró el dinero.
- Con base en los listados de llamadas telefónicas del 18 de abril de 2000, Pontaquarto no puede ser ubicado en un lugar próximo a la Secretaría de Inteligencia, tanto en horas del mediodía como de la tarde; es más, en los horarios fijados para ambos eventos por la acusación fiscal, registra llamados atendidos en el teléfono instalado en su despacho del Senado de la Nación.
- Por otra parte, los mismos listados lo ubican en el transcurso de la tarde y noche de aquel día en distintos lugares de la Ciudad de Buenos Aires, que no se corresponden con el periplo descripto por el supuesto arrepentido.
- No existieron los llamados que Pontaquarto dijo haber recibido de parte de Remo Constanzo durante la sesión parlamentaria del 26 de abril de 2000, ni los inmediatamente posteriores. Tampoco existieron los que dijo haber recibido del nombrado Constanzo, por un presunto faltante de dinero, al día siguiente. A su vez, los teléfonos que el propio Pontaquarto pretendió asociar a estas últimas llamadas resultaron corresponder al domicilio de su actual pareja, con quien, en ese entonces, mantenía una relación informal.
- En los momentos en que Pontaquarto dijo haberse encontrado con Genoud el 26 y el 27 de abril de 2000 -en este último caso, para llevarle el dinero del soborno-, éste se encontraba con otras personas que, además, nunca vieron al supuesto arrepentido y desmienten su versión.
- La totalidad de los casi cuarenta ex senadores que se escucharon durante el juicio, negaron, más allá de la postura oportunamente adoptada frente al proyecto de ley, haber tenido conocimiento de elemento alguno que les permitiese afirmar que se pagaron sobornos, incluso, muchos le atribuyeron el carácter de maniobra política y algunos se la endilgaron al ex vicepresidente de la Nación, Lic. Carlos A. Álvarez.
- Durante el debate se recibió declaración a veintitrés testigos que habitualmente cumplían tareas en la unidad presidencial, ya sea trabajando directamente en el área o no (edecanes, secretarios, personal administrativo, mozos, periodistas), ninguno de los cuales vio allí a Pontaquarto, así como tampoco advirtió o supo que se hubiese llevado a cabo una reunión como la relatada por él.
- Ninguno de los sesenta y seis testigos de la Secretaría de Inteligencia que declararon advirtió la presencia de Pontaquarto en dicho organismo, en las circunstancias por él relatadas.
3. Por todo ello, constituye una afrenta que el sistema de enjuiciamiento penal permitiese el avance de la causa hasta esta instancia, adonde se trajeron a quienes fueran, a la fecha de los hechos, presidente y senadores de la Nación, un ministro y un secretario de Estado, sobre la base de una versión de los hechos inverosímil, contradictoria y mendaz. Asimismo, que la fiscalía y la Oficina Anticorrupción se hayan montado sobre ella para acusar, circunstancia que les impuso la utilización del modo potencial, pues, por lo visto, la prueba no les permitió ser asertivos. Al igual que el juez a cargo de la instrucción, los acusadores acudieron a su imaginación y supusieron diálogos entre imputados, o entre éstos y testigos, para justificar sus afirmaciones. De tal modo, con el objeto de reconstruir lo sucedido hace trece años, los requirentes se valieron de la información que surge de los listados de llamadas telefónicas, en cuanto de ellas se desprenden las comunicaciones emitidas y recibidas por un teléfono móvil y la antena por la cual se cursaron; a partir de allí, además de la ya enunciada invención de diálogos y dar por sentado que la comunicación se concretó entre titulares de línea, pretendieron establecer la ubicación de los interlocutores en el espacio. No obstante, quedó acreditado durante el debate que dicha información, que las empresas de telefonía procesan con fines de facturación y no de localización, carece de la fidelidad necesaria para conocer el asiento exacto desde el cual una persona cursó una llamada.
4. La prueba producida en el debate y las constancias del proceso permitieron comprobar una sustancial violación a las reglas del debido proceso y la defensa en juicio, al quedar demostrada la parcialidad de algunos de los jueces que intervinieron en la instrucción, en particular del Dr. Daniel Rafecas, con la anuencia de los Dres. Delgado y Freiler, quienes estaban encargados de controlar la legalidad del proceso. Al respecto, cabe destacar que se limitó arbitrariamente el ejercicio del derecho de defensa de los imputados: impidiendo su intervención en el interrogatorio de testigos; denegando la prueba sustancial de descargo; y omitiendo su convocatoria para participar en procedimientos irreproducibles. A su vez, se advirtió una marcada parcialidad en la recepción y valoración de la prueba: se interrogó de manera intimidatoria a algunos testigos; se persiguió sistemáticamente a todo aquel que no ratificara la hipótesis acusatoria; se manipuló la prueba para arribar a conclusiones preestablecidas, llegando, incluso, a la fantasiosa reconstrucción de hechos a partir de diálogos imaginados sinsustento en la prueba; se siguió a ultranza los dichos de Mario Luis Pontaquarto sin emplear el más mínimo sentido crítico, soslayando, incluso salvando, sus numerosas contradicciones, cambios, rectificaciones y agregados de último momento. En esa línea, se denostó a algunos de los imputados, funcionarios de un gobierno democrático, al compararlos, por sus supuestos métodos, con “los horrores vividos durante la última dictadura militar” (sic). Además, saltan a la vista graves irregularidades formales, tales como: pseudocareos impropiamente realizados; la intervención del juez instructor junto con los abogados Ribas y Wortman Jofré, más Daniel Bravo, en la presentación de la mendaz declaración de Sandra Patricia Montero; la desnaturalización de las directivas de la Cámara Federal, omitiendo reconstrucciones y sustituyendo el peritaje por ella ordenado, con otro de nula relevancia técnica; la concesión de ventajas indebidas a la querella, permitiendo su asistencia a las declaraciones testimoniales a las que se había denegado el acceso a las defensas; la intermediación para que los imputados aceptasen que la querella presencie sus declaraciones, retransmitiendo, cuando éstos se negaron, las preguntas que la Oficina Anticorrupción pretendía formular. Tampoco pasó desapercibido el desempeño del Procurador Fiscal, Dr. Federico Delgado, quien sustituyó el examen riguroso de la prueba reunida en el proceso, por una profusión de citas literarias y sociológicas y un particular análisis político, que lo llevó a sostener en su requerimiento que “la puntillosa explicación de los hechos que proporcionó el nombrado debió ser corroborada a niveles de exigencia altísimos” (sic).
5. Resultó por demás oscuro, también, el modo en que llegó Mario Pontaquarto a declarar a los tribunales el 12 de diciembre de 2003. Según surgió del debate, previo a hacerlo se entrevistó en la Casa Rosada con el entonces jefe de gabinete, Dr. Alberto Fernández, reunión a la que habría concurrido acompañado por quien luego sería su abogado, el Dr. Wortman Jofré. Previo a ello, conducido por Daniel Bravo se entrevistó en el Palacio Municipal con el entonces jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Dr. Aníbal Ibarra. A juicio del Tribunal, debido a las imprecisiones y vaguedades en que incurrieron los nombrados al declarar, no quedó nada claro el motivo ni la necesidad de esas reuniones, de manera previa a la confesión. Por el contrario, la existencia de un precio, la presencia en el episodio de autoridades políticas, como así también un curioso y concomitante sumario administrativo labrado en la Secretaría de Inteligencia, constituyen episodios que, como denunciaron las defensas, pudieron dar lugar a la preconstitución de prueba, con el objeto de manipular la dirección de la investigación. Por lo tanto, tal circunstancia debe ser investigada a los fines de esclarecer la posible comisión de un delito de acción pública.
6. Como puso de resalto de defensa oficial, quedó patentizada en el debate la mendacidad del Dr. Aníbal Ibarra, quien al deponer por escrito ante la instrucción, manifestó cuanto sabía sobre el tema en once lacónicas líneas, pero ante estos estrados se despachó a gusto, recordando con minuciosidad todo el episodio. Sorprendentemente, al finalizar contó que la última vez que había visto a Pontaquarto había sido el sábado anterior a su declaración en el debate, cuando éste fue a su casa para entregarle las entradas que le mandaba Daniel Bravo, para asistir al partido de fútbol que se disputaría, al día siguiente, en el estadio del Club Atlético River Plate.
7. El Tribunal debió valorar las irregularidades denunciadas por la defensa oficial en punto a la intervención del Dr. Hugo Wortman Jofré en la contratación de Mario Luis Pontaquarto por parte de Capital Intelectual S.A. (revista TXT) y su posterior desempeño como defensor del nombrado en esta causa, y resolvió remitir testimonios al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.
8. Este proceso implicó un costo económico para el Estado y para las partes, que debe ser solventado. En ese orden, cabe resaltar que la actividad requirente de los organismos del Estado debe guiarse por principios rectores distintos al del querellante particular, por lo cual, no corresponde que, en miras a obtener un resultado de condena, se eche mano ligeramente de cualquier elemento que pueda avalar la mera sospecha, pero que razonablemente no pueda superar un examen crítico, que garantice la objetividad de sus conclusiones. Guarda una sustancial diferencia con ellos la figura del acusador particular (la víctima), que impulsa su conducta movido por la afectación personal o las emociones, buscando una satisfacción individual de justicia. Los agentes del Estado, por su parte, deben actuar en base a principios éticos y normativos diferentes, destinados a lograr el objetivo constitucional de afianzar la justicia. Ahora bien, la actuación del Ministerio Público y de la Oficina Anticorrupción a lo largo del proceso careció de esta objetividad, al punto de formular sus acusaciones en términos de mera posibilidad, en base a los cuales, llegaron a solicitar condenas que se tildó de “ejemplares” e, incluso, a requerir la absolución de dos de los imputados valorando en sentido diversos las mismas pruebas con las que sostuvieron su sujeción al proceso durante largos años.
En estas condiciones, la actividad del acusador particular, desplegada en sintonía con la fiscalía, que llevó a este extremo el proceso, impone que se haga cargo de los costos económicos que éste aparejó. Sobre el punto, vale recordar que no puede adoptarse igual temperamento respecto del Ministerio Público Fiscal, con motivo de la exención establecida en el art. 14, último párrafo, de la ley 24.946.
9. El Tribunal consideró que debía resolver una causa de suma trascendencia, en la que la única prueba giraba en torno a los dichos de un embaucador que involucró a terceras personas en la comisión de un delito, viéndose afectada la vida de éstas y sus familias durante los diez años que transcurrieron desde su presentación como supuesto arrepentido. El caso se asemejó al de la causa nº 487/00 “Telleldín, Carlos Alberto y otros s/ homicidio calificado [atentado a la A.M.I.A]”, sentencia del 29 de octubre de 2004, registrada bajo el nº 1/04, en que, como en éste, la mendacidad de un imputado produjo, además de irreparables perjuicios a sus consortes de causa, una grave afectación moral de toda la comunidad. En aquél se jugó con el dolor de los familiares de las víctimas, en tanto que en la especie se puso en jaque el funcionamiento del sistema republicano, piedra angular de nuestro sistema constitucional. Al respecto el Tribunal recordó lo expresado por el Dr. Andrés D’Alessio, al dictaminar como Procurador General de la Nación en la causa “Agüero Corvalán, Jorge Ramón y otros s/ delito contra la propiedad”, dictamen del 15 de agosto de 1989, en cuanto a que “la garantía que consagra el artículo 18 de la Constitución Nacional no comprende el derecho ‘de declarar libremente el imputado con relación al hecho delictuoso’ sino que solo ampara la decisión de someterse a ese acto procesal”. Agregó, que “[l]a norma que prohíbe que sea obligada a confesarse autor de un delito no importa, como necesaria consecuencia, el derecho del procesado a mentir, solución esta última que si bien ha sido implícitamente adoptada por nuestro derecho procesal no reconoce base constitucional, sino que constituye un aspecto reservado al criterio del legislador quien, por ende, puede modificarlo sin mengua alguna de la norma fundamental”. Ello lo llevó a reflexionar acerca de la necesidad de repensar este sistema de investigación penal que, tal como lo señalara la defensa oficial, tolera el uso perverso de una garantía constitucional esencial -de no autoincriminación- de modo que se calumnie impunemente a personas inocentes al amparo del art. 296 del Código Procesal Penal de la Nación; situación que, al mismo tiempo, conlleva importantes demoras en la duración del proceso, a la vez que, como en el caso que nos ocupa, obliga a los imputados a la diabólica tarea de demostrar su inocencia.
Secretaría, 23 de diciembre de 2013.
Abogado
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lunes, 28 de enero de 2013

¿Que se pone en juego con el 7D?

ARGENTINA

OPINIONES

7 D Democraticemos la palabra? Multipliquemos las voces?
Declaración de La Compa 

"?Con una máquina de escribir y un papel podés mover a la gente en grado incalculable.
No tengo la menor duda?"
Rodolfo Walsh


¿Que se pone en juego con el 7D? Este día vencerá la medida cautelar de la Corte Suprema que le permitió al Grupo Clarín no adecuar sus licencias (240 sistemas de cable, 9 radios AM, 4 canales de televisión abierta y una FM) como lo determina la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Esta fecha límite, ha tomado un carácter simbólico muy fuerte en los últimos meses y desde el relato oficial se muestra como la ?batalla final? y el fin de los monopolios mediáticos. Cómo decía Rodolfo Walsh, la comunicación ?mueve a la gente?, y esto se vio demostrado en las luchas contra los monopolios mediáticos en Venezuela, Bolivia y demás países de Nuestra América. Por eso, nuestra tarea como militantes del campo popular es caracterizar a los actores participes de este conflicto, para poder dar una verdadera batalla por la democratización de la comunicación.

Clarín, más allá de ser un grupo empresarial de medios, es la principal herramienta mediática de amplios sectores de la clase dominante. Monopolio, aprietes, omisiones, tergiversaciones, negociados ilegales, todo esto implica Clarín, una venda y una mordaza para el pueblo. Es el Clarín de ?La crisis causo dos nuevas muertes?, el que ocultó el asesinato de Darío y Maxi, el de Papel Prensa. En este último tiempo, de la mano de un proceso de politización social, se ha desarticulado la supuesta objetividad mediática de la corporación y se pusieron de manifiesto los objetivos e intereses detrás del gigantesco monopolio mediático que opera hoy en día para fortalecer una oposición por derecha al kirchnerismo y su ?modelo?. Clarín es quien (lamentablemente) todavía pone las etiquetas y opera para los sectores políticos y económicos que promulgan la falta de intervención del Estado, el libre mercado, la despolitización, la represión, la inmovilización. Quienes nos hemos expresado en apoyo de esta ley, entendemos necesario que se avance en la liberación de licencias por parte del Grupo Clarín, como así también desde otras tantas empresas que tampoco cumplen con la cantidad de medios permitidos: Grupo Uno y América de Vila Manzano, Grupo Prisa, Grupo Telefónica, son algunos ejemplos. Este es un primer paso fundamental para avanzar en la efectiva aplicación de la Ley de Medios, sancionada hace ya 3 años.

El kirchnerismo, por otro lado, si bien ha impulsado fuertemente la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no ha titubeado en utilizar los mismos métodos que Clarín a la hora de ocultar las limitaciones estructurales del ?modelo? (la precarización de la vida y un modelo extractivo dependiente). También se ha hecho de corporaciones mediáticas, de censuras, de omisiones. A 3 años de la sanción de la Ley de Medios, aún no se garantizó la pluralidad de voces, ya que no se ha implementado el 33% para los medios sin fines de lucro, ni el reconocimiento de los medios comunitarios, alternativos y populares que exigen un régimen de aplicación que disminuya las obligaciones y garantice la legalización de licencias para una verdadera democratización de las formas y los contenidos de la comunicación en nuestro país.

Esta misma búsqueda por la democratización de la comunicación es la que nos lleva a entender que el 7D no  garantiza por sí solo este objetivo. A menos que se implementen con vocación política otros aspectos  centrales incluidos en la ley, muchas voces quedarán silenciadas. En este sentido, la ausencia del Plan Técnico exigido por la ley como condición previa para el concurso, evaluación y entrega de licencias, es una de los grandes déficits: sin conocimiento público ni planificación de las licencias disponibles para explotar desde las empresas comerciales, el Estado y las organizaciones sin fines de lucro, no se garantiza una acceso democrático.

Es por eso que proponemos seguir construyendo una nueva comunicación como parte de un proyecto de país alternativo, soberano y emancipador. Nos proponemos construir nuestra agenda informativa, que presente los intereses que emergen desde abajo y hacia la izquierda, sin corrernos y disputando la imposición de temáticas que manejan los grandes medios de comunicación masiva. La consolidación de experiencias comunicacionales, alternativas y populares sean en formato radial, gráfico y/o audiovisual, es una tarea que vemos fundamental en esta etapa. El objetivo es poder construir herramientas que logren intervenir y plantearse como una alternativa en el debate ante la polarización actual de la agenda, y al mismo tiempo resignificar la comunicación, que ya no sea propiedad de algunos cuantos, sino un bien común de todos.

Desde la COMPA, reafirmamos que el acceso a la información y la comunicación es un derecho. En el contexto de debate público que ofrece el 7D, exigimos una vez más la efectiva aplicación de la Ley de Medios, la garantía de una verdadera multiplicidad de discursos, la legalización de los medios alternativos que surgen y acompañan los procesos de lucha del pueblo, asumiendo todos los desafíos y oportunidades que significan una verdadera democratización de la comunicación de nuestro país.

jueves, 29 de noviembre de 2012

“Creo que hacer política es eso: ser parte de algo en lo cotidiano, no de la marcha de un millón de personas que muchas veces no es lo que cambia las cosas, sino del caminito, tener imaginación para transitar colectivamente un proceso.”


Entrevista a Marina “Pepa” Girondo

Café Bar Ouro Preto, Av. Corrientes 1301, San Nicolás.
En principio, la idea es que nos cuentes un poco tu trayectoria militante para no solo dialogar sobre los últimos años de tu recorrido sino poder pensar de dónde venimos, por qué llegamos a dónde llegamos (la CTA), con qué experiencias. Entonces, nos interesa conversar sobre tu experiencia en H.I.J.O.S.: cómo llegaste, cuándo, cuáles fueron las prácticas concretas que realizaste ahí, si fue desde ahí que llegaste a CTA y de qué forma…
Bueno, a ver. Yo llego a la Argentina en el ’95 y mi primer paso por la militancia es H.I.J.O.S. Era una organización que se estaba formando –justamente, se forma en ese año–, en un proceso que tiene que ver con una fecha cercana a los veinte años del golpe y, además, con la edad concreta de todos nosotros. Tuve suerte.
En Francia no tuve experiencias de militancia. Si bien hice una participación política en el movimiento estudiantil, no pertenecía a ningún grupo, no tenía una práctica concreta. Tampoco tenía un imaginario sobre lo que significaba militar. Entonces, H.I.J.O.S. pasa a contenerme desde la razón primera por la que vuelvo: la historia de mi vieja, de mi familiar, y es como una escuela rápida de la historia argentina. De pronto, me contaban lo que había pasado, las leyes, el ’83. Al principio era complicado, porque era mucha información todo el tiempo. Pero lo que tenía H.I.J.O.S. –por eso digo que tuve suerte– es que es el relato de toda esa historia con una visión particular, no es el relato que me podría hacer dado mi abuela.
El segundo paso dentro del mundo de la militancia de esa época fue a través de un grupo de amigos que conozco en ese momento –amigos de mi prima– por quienes conozco a los chicos de El Mate de Sociales: Diego Stulwark, el Ruso Scolnik, etc.
Yo llego a Argentina en septiembre, en octubre de 1995, fin de semana largo y se me abren dos opciones, el Encuentro Nacional de H.I.J.O.S. o ir a ver a Fidel Castro. Como pensé que Encuentros Nacionales de H.I.J.O.S. iba a haber más, me subí a un colectivo con los chicos de El Mate y me fui a ver a Fidel a un encuentro de presidentes latinoamericanos a Bariloche, para la Cumbre Iberoamericana. Un viaje larguísimo, complejísimo. En ese momento yo no tenía idea: para mí era Bariloche, cruzar la Argentina subida a un micro con compañeros. Tengo la sensación de una gran distancia entre todo lo que ellos discutían y lo que yo vivía. Por eso digo que tuve suerte también de conocer a los chicos de El Mate, porque venía desde mi experiencia de la socialdemocracia del partido socialista francés y esos meses de conversación política con ellos, de escuchar su visión política de ese momento y ellos me ponen en discusión algunas cuestiones políticas básicas. Por ejemplo, con todos esos meses de charlas y discusiones le fui dando sustancia a una visión sobre el peronismo, que era algo que a mí me costaba entender mucho. No creo haber aportado mucho de mi parte en esas discusiones pero sí haber absorbido muchísimo.
Durante esos primeros meses, entonces, fue El Mate e H.I.J.O.S. Con El Mate escuché todos los encuentros de la FUBA sin haber sido estudiante de la Universidad. Aunque yo no estaba en la discusión sobre la política universitaria que daba El Mate –creo que me pasaba a diez kilómetros por la cabeza–, vivía la experiencia de transitar esas discusiones para comenzar a comprender un montón de ideas, conceptos que las atravesaban y a través de las cuales podía ir dando cuenta de muchas cosas que de otro modo se me hubiera vuelto cuestiones abstractas. Para mí, entrar a la Facultad de Filosofía y Letras era como atravesar el túnel del tiempo y volver treinta años atrás. También tenía que ver con la moda: todos los chicos llevaban el pelo largo y, para mí, era entrar a otro mundo.
Al principio, entonces, fue eso: vivir muchas experiencias a través de las cuales fui absorbiendo discusiones, ideas que me ayudaba a comprender todo eso. Escuchaba a las agrupaciones universitarias, la Franja, las agrupaciones independientes e iba viendo la Argentina a través de esas discusiones.
En H.I.J.O.S. viví la otra reconstrucción, la más personal. El poder decir que estaba enojada con mi mamá, empezar a darle cuerpo a algo. En un H.I.J.O.S. muy dispar, donde había mucha gente todo el tiempo: llegaba y se iba gente todo el tiempo. Era, también, empezar a pertenecer a una organización y encontrar una orgánica. Fue un momento de mucho aprendizaje en ese sentido: las asambleas hasta las seis de la mañana, de 60, 80 personas unas arriba de las otras.
En noviembre, diciembre o ya principios del ’96 se empieza a organizar la marcha por los veinte años del golpe. Y ahí, por Tati Almeida conozco a una chica que me presenta a otra y termino en la CTA. Las reuniones se hacían en la CTA, en Independencia –la CTA logra ese año traccionar para hacer las reuniones ahí– y con H.I.J.O.S. íbamos. Con el tiempo entendí muchas de las discusiones que se daban ahí, donde nosotros opinábamos pero ahora no sé si opinábamos bien. Éramos más troscos, menos troscos, dependía también de qué hacían los otros organismos. Con H.I.J.O.S. teníamos la impunidad de decir cualquier cosa y no te decían nada. Porque en H.I.J.O.S. también importaba quién había militado en la Argentina y quién no, quién acababa de llegar, quien tenía ocho años de militancia en el PC, en el troskismo, en el PJ, en donde sea que hayas estado.
Y ahí conozco la CTA. Yo vengo de Francia donde hay cinco centrales obreras, con lo cual no me sonaba extraño hablar de distintas centrales sino, al contrario, me parecía rara la discusión sobre la central única. Y empiezo a indagar sobre eso y sobre la idea de la figura del desocupado como trabajador. Toda la idea de que era una Central que no sólo contenía gremios y organizaciones, sino que además, había afiliados directos que podían serlo, incluso, si no tenían trabajo. Entonces me afilié.
Ahí vivo –de todas formas, en buena parte como espectadora–, desde H.I.J.O.S. aunque también en relación con otras organizaciones, el aspecto más organizativo de los actos por los veinte años. Y eso lo vivo desde la CTA. Me acuerdo de pasar ese tiempo de organización ahí: escuchar muchas conversaciones en torno a los aspectos más operativos, estar en reuniones. De hecho, el acto de los veinte años lo vivo a un costado arriba del escenario.
Desde H.I.J.O.S. lo que recuerdo en relación con el acto son nuestras asambleas de discusión sobre hacer la marcha de antorchas a las 3:10 de la mañana a Tribunales. Porque estaba: el acto de Hebe el 23, el acto de las demás organizaciones el 24 y la marcha de antorcha como actividad más propia. Una marcha que termina siendo casi el acto de presentación de H.I.J.O.S. Capital, donde aparece la bandera. Surgía ya la discusión de estar entre: si íbamos al acto de Hebe, si íbamos al otro, si íbamos a los dos, si no íbamos a ninguno. Con, además, diferentes niveles de apropiación de esa discusión, ya que algunos recién comenzaban a transitar muchas de esas cuestiones. Lo que a uno quizá ahora la parece normal, en ese momento era nuevo. Y, cuando arranca con la columna, la mitad de la plaza vino atrás de la movilización de H.I.J.O.S. Quizá exagero, pero ésa era nuestra sensación: que nos había superado la cantidad de gente que vino con nosotros. Yo era parte de los que caminaban adelante para cortar la calle y no tenía idea de dónde quedaba Tribunales. Esa era mi sensación con H.I.J.O.S., que estabas haciendo algo nuevo todo el tiempo. A su vez, todo eso era con niveles bastante móviles y movibles de dónde iba cada uno. No tenías una cuestión muy estructura de hasta acá sí, acá no.
Después fui descubriendo que el por qué uno iba a un lugar o a otro dependía de los momentos y las razones. No estaba mal, además, no tener esa rigidez. En H.I.J.O.S.: creo que aprendimos a manejar ese movimiento interno. Más adelante hubo un montón de discusiones que pensadas desde hoy parecen absurdas, pero tenían que ver con el crecimiento. Yo aprendí mucho, con todos los errores, porque no era que no se rosqueaba. Había horizontalidad en cuanto a que no había una sola mesa chica, sino varias mesas con discusiones que después había que llevar a la asamblea y ganarlas. Ahí es donde uno aprende la horizontalidad, la democracia, bancarse la discusión. Era, además, todo muy maratónico: las asambleas de ocho horas hasta las seis de la mañana. Uno con los años aprende a que la militancia tampoco es eso.
Mi relación en ese momento con la Central, entonces, era ésa. Después del ’96, empiezo a ir a los Congresos Nacionales. Mi contacto era Eduardo Otero en CTA Capital y es a través de él que empiezo a ir a los Congresos de la Central.
Uno, cuanto más se va metiendo, va teniendo otra orgánica, va teniendo diferentes niveles de apropiación de lo que realmente se está discutiendo. Mi apropiación en ese momento de la discusión de la Central era sobre lo que me parecía novedoso de sus postulados en cuanto a la ampliación de la concepción de lo que era un trabajador, de las relaciones laborales desde donde uno se organiza, la idea de la afiliación directa. Después no te terminó conteniendo desde ese lugar, pero te llamaba desde ahí. Uno construía una pertenencia a la Central aunque no fuera de la orgánica de ninguna de las organizaciones. Hubo un tiempo donde uno era CTA, hablabas desde CTA, sin ser parte de ninguna estructura con responsabilidad, sino como afiliado. Algo que me valió muchas chicanas de “socialdemócrata” en H.I.J.O.S. Por parte de gente que eran la izquierda más izquierda de la izquierda y hoy en día están en la CTA cuando uno se está yendo.
Entonces, en ese momento vos estabas en H.I.J.O.S. y en paralelo, participabas en el marco de la CTA Capital, ¿pero en qué marco institucional?
No había nada, en términos más orgánicos u organizativos, que contuviera. Yo pasaba, estaba atenta, iba a los congresos o a los encuentros de compañeros cuando se realizaban, ibas conociendo gente, te cruzabas en las marchas, charlabas, discutías. Para mí la CTA significaba una pertenencia en el momento del reconocimiento sobre esas ideas a la que después no supo darle una contención orgánica. No sé, desde esta dinámica, qué significaba militar la CTA. Pero yo creo que el solo hecho de decir “la CTA es una herramienta que tal cosa, tal otra cosa” era efectivamente una militancia.
En el plano de la militancia más “concreta”, digamos, esos años fueron más de H.I.J.O.S. Con idas y vueltas, con acuerdos y diferencias, con momentos que tenían que ver con cuestiones más personales –estar sin laburo, con laburo precario, no tener un peso– y también con momentos de cierres. H.I.J.O.S., más allá de lo político, siempre está atado a los pasos personales que cada uno va dando con su historia, no lo podés separar. Las idas y vueltas tienen mucho que ver con eso. Y a veces cuando volvés en la dimensión política, volvés porque extrañás lo personal. Es importante poder darte cuenta de eso y poder decidir si volvés por lo político o por lo personal.
Como decía, fue muy rico para mí en términos de militancia concreta: salir a pegar afiches, conseguir la plata para los volantes, organizar las fiestas para recaudar. También por las discusiones en las reuniones, en las actividades, sobre qué se hacía, por qué no éramos una organización de derechos humanos como el resto… Lo cual generó un proceso muy interesante en cuento a la necesidad de invención sobre las formas de intervención política, sobre las apuestas más novedosas. Por ejemplo, creo que H.I.J.O.S. hace, si no me equivoco, el primer homenaje a Santucho. Un homenaje rosqueado en otro lado, porque H.I.J.O.S. era muy permeable a eso: a la rosca de afuera que te la traían a la asamblea. Igual, cualquier rosca –aunque viniera de afuera– tenía que hacer carne en la asamblea. Eso generó mucha discusión dentro de la Agrupación: de hecho, muchos compañeros se fueron después de esa discusión. Toda discusión era muy difícil, además, porque cuando salía el “qué pensarían nuestros padres” la discusión se iba a cualquier lado. Algunos lo hacían genuinamente y para otros era un recurso a la hora de cortarte la discusión, llevarla a otro lado con el “nuestros padres no se sentarían con estos”, “nuestros padres no harían tal cosa” y demás. Era muy difícil, había que tener mucha paciencia; porque, además, en el medio se lloraba, aparecía uno que levantaba la mano y saltaba con que había encontrado una foto y se iba a cualquier lado la cuestión. Y no había manera de decirle que no porque la cuestión de H.I.J.O.S. era justamente ésa: contener.
En el homenaje a Santucho pudimos sentar a Bonasso, a Matini y un tercero que ahora no recuerdo quién era. Vino mucha gente no solo de nuestra edad, sino mucha gente grande a escuchar qué iban a decir en un homenaje a Santucho.
¿Qué año habrá sido eso?
1997, 1998. Era meter una discusión sobre la lucha armada en un momento donde eso no existía como discusión. No es hoy donde Rial o el panelista de Canosa hablan sobre la complicidad civil de la Dictadura o la teoría de los dos demonios.
Yo creo que por esas roscas o esas conversaciones de los diferentes grupos, que avanzaban cada uno a su propio tiempo, terminábamos haciendo cosas de las cuales no sé si todos éramos muy conscientes la incidencia que iban a tener. Ese día, por ejemplo, me di cuenta que el homenaje era algo más grosso de lo que yo pensaba. Primero, por mi poca vivencia histórica: yo sabía quién era Santucho pero, al no haber vivido en Argentina todos esos años, muchas de las cosas eran muy teóricas; no había vivido el 83, la discusión social sobre el Nunca Más, las leyes de Obediencia debida y Punto final. Cuando llegué la primera movilización que vivo es aquella del ’96 de los veinte años que fue muy masiva y de mucha participación en distintos órdenes. A mí me decían que los años anteriores no había habido tanto gente pero no lo vivencié. Entonces, ese día del homenaje recién me di cuenta que metíamos un eje de discusión interesante.
Lo que rescato de H.I.J.O.S. es que, aún no de manera consciente sino justamente por todo eso que intuía, por lo que pasaba en cada asamblea, que era particular de acuerdo a quiénes íbamos –a veces se te hacía más trosca, otras veces se iba para el otro lado–, generó discusiones, propuestas que, si bien no sé hasta dónde incidieron en la sociedad argentina, creo que en el microclima de la militancia sí lo hicieron. En este sentido, lo que más valoro de esa experiencia son las charlas que se empezaron a hacer en los colegios, el cambio de las lógicas de los escraches: pasar de hacerlo un día de semana en el horario del noticiero, a un fin de semana con dos meses de trabajo previo en el barrio, con la mirada puesta ya no en que salga por la tele, sino en que el barrio se entere. Cambiar los ejes de construcción, pensar que lo importante no es la tele sino la participación como reconstrucción de un tejido social.
Eso lo fueron haciendo sobre la marcha.
Se iba discutiendo. H.I.J.O.S. era una sigla con consignas que en cada Congreso Nacional se iban discutiendo, sumando. Por ejemplo, una consigna era la reconstrucción del tejido social; entonces, vos llegabas a tu provincia y definías qué implicaba llevar adelante eso ahí. Cada lugar imaginaba y hacía lo que creía que encarnaba esa consigna. En un lugar habría un comedor, en otro un centro cultural. No era cerrado, cada provincia tenía capacidad de moverse. En Capital, como en cualquier organización, siempre fue más complicado porque está más cruzada por muchas otras discusiones, variables, cuestiones nacionales.
Yo ya estoy en la historia porque H.I.J.O.S. está en la historia. Creo que hacer política es eso: ser parte de algo en lo cotidiano, no de la marcha de un millón de personas que muchas veces no es lo que cambia las cosas, sino del caminito, tener imaginación para transitar colectivamente un proceso. Creo que H.I.J.O.S. aportó a los ’90 en ese sentido. Dentro de la militancia de los ’90 encontró un hueco, un espacio. Creo que después del 2000, como todas las organizaciones, se perdió y la política empezó a pasar por otros lados. Para los mismos pibes, muchos ya no están, pasaron a militar en otros espacios. En los ’90 fue eso. A mí me sirvió, me dio un piso de visión que lo ato –quizá suene un poco brusco– al cierre de ATE de los últimos tiempos. Porque lo importante no es llegar al cargo sino que lo importante es cómo se llega. Yo no quiero que la Pepa llegue al libro de historia, quiero que H.I.J.O.S. llegue, quiero que la experiencia de H.I.J.O.S. como colectivo incida en la historia. No está mal querer el cargo, el problema es que no vale todo lo mismo. Cuando el cargo se vuelve valor en sí mismo, sólo queda la sobrevivencia por la sobrevivencia misma, el estar por estar. Yo creo que eso uno lo trae por educación y por lo que vivió y, en ese sentido, a mí H.I.J.O.S. me dio una visión que me sirve todavía en estas definiciones.
¿Y el 2001 cómo te agarra?
Si me acuerdo bien, ese día teníamos un escrache. Así que nos agarra divididos, entre el barrio donde iba a ser el escrache y otras parte de la Agrupación en el local que teníamos en Venezuela y Piedras. Para esa altura, en los escraches ya no éramos sólo H.I.J.O.S. sino que ya existía la Mesa de Escrache. Me agarra, entonces, discutiendo por teléfono si hacíamos el escrache: había una reunión en el local –yo estaba ahí– y en el barrio, otra para resolver qué hacíamos. Horizontalidad al máximo. Algunos que decían “nos chupa el huevo el Estado de Sitio, hacemos el escrache igual”, otros planteábamos que vinieran todos para el local y resolver mejor qué hacíamos todo juntos. Vinieron todos, hubo una reunión bien grande porque no solo era asamblea de H.I.J.O.S., lo cual creo, estuvo bueno porque no fue un “andate a tu casa que tenemos que charlar qué hacemos”, sino que la idea fue resolver entre todos los que estábamos ahí.
Con todo lo crítico que era H.I.J.O.S. a la Central, uno de los reflejos fue ir a la CTA. Fuimos un par hasta el edificio de Independencia a ver qué hacían. En la CTA había también una mesa grande y ahí es donde Víctor de Gennaro dice “no hacemos nada, nos quedamos acá porque, si no lo conducimos, no lo convocamos” (o al menos, eso entendí yo en ese momento). Entonces, nos fuimos puteando junto con SIMECA, que en ese momento funcionaba en el local –SIMECA había armado una cooperativa de trabajo super precaria, donde yo atendía el teléfono– y teníamos una relación con la Juventud de la CTA, en ese momento con mayoría de los compañeros de Patria Libre. Agarramos la bandera, dimos una vuelta por San Telmo y fuimos a la plaza. En la Plaza nos hicieron cerrar la bandera y nos quedamos ahí hasta que tuvimos que salir corriendo por la represión. Volvimos al local donde, a la noche, después de que nos fuimos hubo disparos a la cortina de metal. Lo que generó al día siguiente una discusión entre los que querían estar en el local con la cortina cerrada y los que decíamos que mejor mantener la cortina abierta para que sepan que estábamos ahí.
Ese día, el 20 de diciembre, fue la convocatoria a la ronda de las Madres. Así que la convocatoria de H.I.J.O.S. fue para ir a bancarlas porque ya el día anterior las habían empujado. Cuando yo llegué a la Plaza ya había barricadas. Logré entrar a la Plaza. Todo el ingreso a la Plaza era bajo una lógica muy bizarra. Para poder llegar tenías que esperar que los pibes no tiren piedras porque sino te pegaban los mismos pibes; cuando ellos paraban, tenías que correr para que, a su vez, no te mate la policía. Ahora, cuando pisabas la Plaza, la misma policía no hacía nada. Mi sensación era que no había lógica. Ni la policía sabía bien cuál era el objetivo, qué tenía que hacer. De hecho, eso se ve claro cuando la manifestación logra romper la valla y llega a la puerta de la Casa Rosada y no sabe qué más hacer.
La noche anterior había pasado algo parecido en Congreso, que habían logrado abrir el Congreso y ya no sabían qué hacer…
En Plaza de Mayo también, ¿qué iban a hacer? ¿Se iban a sentar en el sillón a decir “soy un golpe de estado popular”? Nos agarraron así esos días.
Y un poco antes, ¿participaste del FRENAPO?
No, yo estaba muy metida en H.I.J.O.S. en ese momento, en el tema de la Comisión de Hermanos. En el FRENAPO fui a votar, creo que repartí algunos volantes en el barrio, pero no me metí a militar activamente. En H.I.J.O.S., más allá de cierta distancia a la CTA, el FRENAPO entró, muchos compañeros fueron a votar. Además, teníamos la Defensoría del Pueblo enfrente donde toda la semana estuvo la urna. Si bien para mí que haya entrado en H.I.J.O.S. que varios compañeros hayan ido a votar era un buen termómetro, lo viví más desde la tele que de haberlo militado. Dándome cuenta de las cosas importantes que generaba pero sin estar metida.
Y en el 2002 entré a laburar al Estado, por una negociación de Junta interna de ATE del Ministerio del Interior, con los radicales antes de que se vayan. Así que empecé a trabajar, creo, a principios de febrero del 2002. A mí siempre me costó mucho tener dos ámbitos de militancia porque, frente a las contradicciones, nunca tuve la práctica de rosquear en ATE lo que se decidía en H.I.J.O.S. o rosquear en H.I.J.O.S. lo que se decidía en ATE. Entonces, cuando entré a laburar entré en la Junta Interna, pasé a ser delegada y me fui de H.I.J.O.S. eligiendo más la militancia gremial. Era una forma también de encarnar la militancia de la CTA porque la encarnadura de la Central en los barrios, que era, digamos, la otra forma de militar concretamente la CTA, nunca me había podido contener.
Toda esa cuestión del debate territorial de la CTA Capital que se daba en aquel momento, 2001-2002, ¿no? ¿Vos fuiste parte de esa discusión? Donde se quiso abrir CTA La Boca, que después fue CTA Sur.
A mí nunca me contuvo esa materialidad de la CTA en el barrio. Yo, en ese momento, la articulación, por ejemplo, con el MOI, me acuerdo más de haberla hecho a través de H.I.J.O.S. –habíamos tenido varias charlas sobre la posibilidad de ser parte de las cooperativas– y, más adelante, tipo 2002, 2003, como juventud de ATE o CTA.
¿Participaste en la juventud de ATE y de la CTA?
Fui un tiempo juventud de ATE, con Pablo Juárez y toda esa generación, cuando ya estaba laburando en el Ministerio.
¿Y te nombran delegada enseguida?
Sí, a los meses de estar trabajando; había elecciones y me metieron en la lista. Yo me enteré cuando vi la lista. Con el tiempo te das cuenta de que no te hicieron un favor. El hecho de tener una oficina, conocer a tus compañeros, tiene un sentido en relación a por qué uno hace lo que hace. Está bueno que pase un tiempo más largo antes de ser delegado, más allá de que después los compañeros te conozcan –y se reconozcan– en tu accionar como delegada. Seria parte de la permeabilidad o de la precariedad de una época de la organización, no sé si hoy pasa de la misma forma. Es extraño. Como si la CTA, en el momento en que no milité orgánicamente, sino que entraba, salía, conocía gente, tuviera más cuidado por mí que cuando, efectivamente, decidí militarla en alguna de sus expresiones concretas.
Yo lo conozco a Mariano Sánchez Toranzo, a Pablo Sanseverino, a Manolo Sueiro –generación anterior a la nuestra– cuando eran la Juventud de CTA y a través de una amiga que era delegada de Cultura. Ahí lo conozco a Mariano y tengo con ellos conversaciones por todos lados. A Zapia lo conozco de cuando estaba empezando a armar Los Verdes. Siempre tuve relación, digamos, con compañeros de ATE o de la CTA. Mantuve conversaciones con ellos a lo largo de esos años. Además, en los ’90 no éramos tantos, te terminabas conociendo y siempre había una conversación, una idea sobre lo que iba pasando, una línea política –la de la Central– que compartíamos. No es que la CTA te bajara una línea, sino que ponía en discusión una lectura de cada momento en la que, al menos yo, me reconocía. Después, cuando lo veías en la práctica en tu barrio, quizá era complicado sostenerlo pero siempre se podía pensar que en otro barrio era diferente. Entonces, en todos esos años que no fui orgánica a la Central, la Central me contenía más, quizá porque estaba lejos. Después cuando uno se va acercando, te va haciendo más ruido. Creo que en los ’90 la tenía como marco de contención y después, en los 2000, como el sol: cuanto más te acercás, te quema.
Entonces, desde ATE empezaste a tener práctica política en la junta interna.
Por un lado mi junta interna es una junta medio particular. Una buena parte de los compañeros son muy CTA, a diferencia de otras juntas internas donde la Central es algo lejano. En la Junta interna del Ministerio del Interior, Roxana –la delegada general en aquel momento–, Mariano Sánchez Toranzo, Saglul y otros compañeros tenían incorporadas las temáticas de la Central. Yo no lo viví porque entre al Renaper al año siguiente, pero en el Renaper, un sector de mayoría UPCN donde ATE es una minoría muy chiquita, se pusieron mesas del FRENAPO dentro del organismo, se lo militó y vino mucha gente a votar. Con la instalación que se hizo, con los medios, en el Registro hubo repercusión, se pudo dar conversaciones en muchas oficinas, la gente vino a votar. Si poníamos un cartel de ATE no se te acercaban, pero con FRENAPO mucha gente apareció.
Entonces, siempre hubo una apropiación desde los más militantes de la Central en mi Junta y en el Renaper era una excusa que usábamos para charlar con los trabajadores, como herramienta para el trabajo gremial. En ese sentido en ATE es una junta interna particular.
Se me ocurre que, en ese recorrido, empezás a tener más presencia no solo en espacios de ATE sino en espacios más consolidados de CTA: el propio espacio de Capital de la CTA, lo que contaba de Juventud también en el marco de la Central, los Congresos Nacionales ya siendo parte de la discusión más general. ¿Cómo ves vos ese proceso? ¿ Lo llegás a ver desde CTA con las variables CTA, lo ves más desde ATE con las variables CTA o con las variables del sindicato? ¿Cómo ves esos tiempos que son anteriores al proceso de los últimos años, entre 2002 y 2006, por poner un período?
Fundamentalmente desde ATE. No desde mi Junta porque desde la Junta suele pasar –le pasa ahora a otros compañeros– que es difícil el aporte de esas discusiones en la Junta. Yo creo que me pasaba esa diferencia que comentaba recién. Por un lado, lo que la CTA significaba desde los conceptos políticos, los posicionamientos políticos generales, lo que uno ve cuando está afuera. Yo escuchaba los ejes políticos y a mí me contenían porque me sentía totalmente representada por las posturas de la Central, las decisiones, lo que hacía cuando no pertenecía a ninguna organización. Cuando estás dentro de la organización lo empezás a ver de otra manera. De todas formas, no sé si alguna vez tuve una visión integral de la Central. Eso depende mucho de dónde estás y con quién discutís.
Y después cuando te vas metiendo en la institución del sindicato en sí, si bien es cierto que uno tiene una idea muy general de lo que debería ser una práctica sindical democrática, con la idea de la afiliación directa de la Central, ciertos grados de democratización que cualquier sindicato obviamente de por si no tiene porque son dinámicas muy diferentes, como que igual uno aspiraba a que hubiese cierta tensión al menos a las prácticas tradicionales del sindicalismo. Y algunos de esos valores que están en la CTA en ATE no estuvieron nunca totalmente instalados. Cuando yo iba a las marchas de la Central y veía la columna de ATE, yo decía “quiero ser de ATE”, no sé si quiero ser trabajadora del Estado, quiero ser de ATE, el núcleo duro de la Central. Uno desde afuera pensaba “por ahí pasa la discusión, ahí está el motor de todo esto”. Y evidentemente no. El motor estaba entre tres o cuatro personas, era algo chiquito y que se encargaban de mantenerlo chiquito. Por más esfuerzos que uno hiciera había muchísimos delegados que no tenían apropiación de la Central. Entonces esas tensiones y nudos, que uno imaginaba debían formularse respecto de las prácticas más tradicionales del sindicalismo, muchas veces no existían porque no había apropiación de esas discusiones y problematizaciones.
Y recorrer la institucionalidad de ATE fue darme cuenta que, cuanto más adentro estabas, más vertical y cerrado era. Uno de los puntos más alto de eso fue cuando Micheli nos mandó a discutir política a la CTA Capital: cuando hicimos las jornadas sobre ANUSATE y terminó deslegitimando el debate en la Agrupación y diciendo que, si queríamos discutir política, nos fuéramos al plenario de CTA capital.
En tu trayectoria dentro de la institucionalidad de ATE, pasaste por varios lugares del sindicato: Secretaría de Organización, paritaria nacional…
Siempre hago un recorrido al revés. Yo entro al laburar por Mariano al Renaper. A los meses paso a ser delegada porque lo que se necesitaba, según la conducción de la junta, eran militantes. Pero me ponen a mí para no ponerla a una compañera Laura porque era de Patria Libre. Entonces Laura, que venía militando ATE en el Renaper hacía rato, queda fuera de la lista y entro yo, con tres meses de antigüedad. ¡Esas cosas cuadradas! Porque en ese momento la discusión era la interna con Patria en la juventud de CTA y de ATE.
Estuve también en el proceso de juventud de ATE. Fui a algunas reuniones, estuve en algunas discusiones pero, al no tener apropiación desde el sector de trabajo porque recién entraba, algunas discusiones las entendí después. Además, en mi Junta no había ninguna permeabilidad a ese espacio de Juventud, no había manera que tomara algunos de los ejes, como la retroalimentación de la conversación gremial desde los jóvenes, el tema de contratados, la precariedad.
En ese tiempo también paso mucho tiempo en Organización con Mariano. Entro a ATE, me meto en la estructura, conozco un montón de compañeros, de sectores, de conflictos, varios intentos de organización fallidos –como una mesa de contratados de Nación y de Ciudad, que se infla y se desinfla–, recorridos por los sectores.
En experiencia, en conocimiento, en visión más amplia de la seccional, a mí me sirvió. Porque, cuando vuelvo a la junta como delegada, hasta los últimos años que terminé siendo la delegada general, cuando vuelvo a caminar mi sector tengo un conocimiento más amplio de lo que pasa en el resto de los sectores. Y eso para mí es esencial para pensar la estrategia político gremial de tu propia junta. En esa federación de juntas internas que es ATE, podes ver que una estrategia gremial conjunta, con nudos comunes a varios sectores, es la única posibilidad de avanzar. Más en el Renaper, donde ATE es amplia minoría.
Y esa incapacidad de volver a una unidad política que tiene cada vez más ATE Capital, ¿tenía que ver con los ejes político-gremiales, los ejes que vos pones sobre la mesa en la apropiación para laburar? ¿O tenía que con las formas orgánicas, la falta de espacios comunes para pensar qué es hacer sindicalismo hoy y cuáles son las formas e instancias colectivas posibles?
Las dos cosas. Es cierto que los ejes no terminaban de contener…
Ahí había siempre un problema en ATE por lo desparejo de las situaciones laborales de los sectores, ¿no?
Sí, no terminaban de contener, pero tampoco te rompías la cabeza para tratar de encontrar discusiones político-gremiales más amplias. Entonces a los ejes que podían hacerlo no le daban bola, como la precariedad, por ejemplo.
Y por el otro lado, organizativamente convenía ese nivel de chiquitaje. Porque te permite una conversación radial con el aparato y una negociación individual siempre.
En la etapa de Leopoldo González, el tema de la falta de unidad política, la falta de ejes para todos, la falta de debate aparecía en los ámbitos de discusión, en todos los cursos y encuentros de formación. Todo esto Leo lo escuchaba y tanto él como Cachorro –que, a diferencia de otros dirigentes, eran parte de las comisiones o de los equipos de laburo, no se iban a tomar algo y volvían en el momento de las conclusiones– le ponían el cuerpo a esos problemas. Leo toma algunas de esas cosas y genera por lo menos ese aire y ese espacio donde, aunque no eras secretario de la estructura ni del riñón más cerrado del michelismo, tenías la posibilidad de discutir, de pensar el sindicato y de que esas discusiones no quedaran en la nada, sino que podían ayudar a empezar a cambiar las prácticas y pensar ejes nuevos. Que no era un “como si”, como los demás ámbitos que te proponía el sindicato.
En el medio de eso que genera Leo nos cruza una nueva demostración de que no había intención de discutir en un colectivo, de una discusión amplia. Uno de los ejemplos es el tema del cambio estatutario, político y obviamente de la caja, que era la discusión de sacar a los sectores nacionales de la seccional de Capital y que se rearmen en ATE Nacional. Y creo que ahí la idea de Leo, con ATE Provincia, de armar discusiones sobre ejes gremiales que nos permitieran pensar política en conjunto a las dos seccionales se encontró, primero, con el vaciamiento que le hacen de la seccional llevando a los nacionales a la sede nacional de Belgrano. Después, con los mismos de nuestra generación que se levantaban de la conversación y no aparecían más, para ir a cerrar con el aparato, porque, más allá de las diferencias sobre la caracterización de un gobierno, son gremialmente iguales al michelismo, ¿no?
Entonces, Leo intenta dar esa discusión. La ultima conversación en la que yo estuve Leo nos dice, hablando justamente del tema del cambio de seccional de los nacionales, “yo no estoy de acuerdo con esto, vamos a discutir todo”. Aunque algunos prefieran hoy no acordarse de esas palabras de Leopoldo unos días antes de su fallecimiento.
Mi sensación, entonces, es esa: cuanto más adentro y cuanto más institucionalización, más cierre, más verticalismo, más la máquina de picar carne. En el medio del recorrido, fui paritaria nacional de una de las comisiones del convenio colectivo de trabajo, la CIOT. Y ahí te das cuenta que los cargos están vaciados de contenidos si no hay una discusión política en la que enmarcar los ejes que vos llevas a la paritaria. No pueden discutir tres tipos los ejes políticos para todo el convenio colectivo en un gremio que se dice no sé si democrático pero por lo menos con practicas diferentes y no te da no ya una línea política, ni siquiera el marco para pensarla. En esa trayectoria, vi muchos compañeros eyectados, vapuleados después de haber laburado un montón: técnicos en administración pública, en convenio colectivo, con una línea política increíble y capacidad de abrir el juego en la discusión y la elaboración, que se terminaron yendo después de que los trataran para la mierda. Y, por otro lado, hay muchos compañeros a los que les cierra, porque eligen ser parte, estar con el que los mató durante tantos años.
Fue un tiempo, de todas maneras, muy rico, donde aprendí mucho, y un poco mi pregunta ahora es dónde volcar eso que aprendí. La CTA y ATE nos dieron un montón de aprendizaje y herramientas, mas allá de todas las criticas, que son las que nosotros elegimos ver y agarrar. El que terminó queriendo ser burócrata, va a ser burócrata. En realidad, al burócrata lo teníamos mucho más cerca –en el espacio del sindicato y en nuestra generación– de lo que pensábamos en un montón de sectores: gente que esta atornillada, que no va dar ninguna discusión ni hacer olas nunca.
Mi sensación ahora –quizá es fácil decirlo ahora– es que fueron compañeros, conducciones que, tal vez, rascabas un poco y no era todo tal como parecía. Por ahí es una sensación desde ahora, desde lo que pasó, desde lo que tuvimos que atravesar, lo que me genera esa visión de la Central.
Me parece que pasaron cosas muy interesantes. Haberme encontrado con compañeros como Karina Arellano, con todos ustedes de Pampa en el camino dieron otro sentido a la discusión. Hoy siento que mucha gente se dice ser de la CTA y pertenece, está, pero no lo discute, no lo repiensa, no lo pone nunca en tensión. Chocarme con ustedes significó darle una vuelta más a esa pertenencia, poner en cuestión cosas que te hacen ruido, procesos sobre los que tenés expectativas y con los que después no pasa nada.
En esta trayectoria, entonces, para mí hay un momento donde creo que hay un cambio de eje importante en el 2003, 2004. Donde empecé a encontrar compañeros con quienes tener una discusión de otro orden, con otra densidad sobre lo que se hacía: los encuentros más formativos, la capacitación que se hizo en el territorio, las conversaciones o los intentos de conversación en lo que fue juventud de ATE y cómo se empezó a mover eso. Yo era nueva en ATE e iba aprendiendo de todas esa discusiones. Por suerte, en esos años estaba Leopoldo que te escuchaba, te contestaba, te daba la discusión; con lo cual siempre podías sentarte a conversar con él.
A mí siempre me pareció que había experiencias interesantes en la Central. Lo de AMMAR, por ejemplo, siempre me pareció novedoso, rico, curioso, extraño. Y después, no pasó nada. Esa es mi sensación con la Central. Como que la CTA fue eso una curiosidad que te sorprendía y, al final, no pasaba nada.
¿Pensás que eso es porque hay un cambio, un giro o es una variable, un techo que siempre estuvo en el proceso de la CTA?
Como si la CTA tuviera capacidad de imaginar, de generar, de pensar pero no lograra llevarlo a la práctica, concretarlo, darle cuerpo a las cosas. No estoy diciendo que todas las experiencias de la Central en todo el territorio sean así; pero, al menos, desde lo que conozco y lo que transité en Capital, esa fue mi sensación. Para mí lo de AMMAR es particular porque no tenías otra competencia en la CGT o en otro lado. Y sin embargo, se nos fue pasando todo, 2003, 2004, 2005, entre discusiones o no discusiones, nos quedamos mirándonos el ombligo y la rosquita de la rosquita.
¿Y ahí te parece que tuvo con ver con variables programáticas o con la dinámica de la organización?
Para mí tuvo que ver mucho con las dinámicas. Esta lógica que yo veo, por ejemplo, en el proceso de AMMAR y que para mí puede ser transportada a la Central: hubo algo que no se pudo concretar. Tiraste piedras, tuviste los huevos de oro, cortaste los puentes mil veces, marchaste de Jujuy a Ushuaia, y en el momento de darle forma a toda esa fuerza, de concretar, no lo pudiste hacer. Por qué pasó, no sé. Hay variables que no manejo por no haber estado en otros niveles de la discusión. Pero se te escapó la tortuga y, encima, no fue en un segundo, fueron años, desde el Movimiento Político Social con el escenario del Congreso del 2002.
Me resulta curioso porque hoy escucho compañeros que son Central y que están convencidos. A los cuales, de todas formas, respeto más que a los cínicos que los están acompañando hasta el borde del abismo para empujarlos y decir hasta acá llegué. En ATE más específicamente, me banco más a los que están convencidos –aunque yo no esté de acuerdo– que a los cínicos que, por sobrevivir, cierran la boca y no discuten nada. Hoy escucho a los compañeros más Central y estoy a años luz en la lectura, en la visión, en el análisis. Cada vez que me pasa, me sorprendo más.
¿Años luz en qué sentido?
En la lectura política del momento, de por dónde pasa la realidad, de por dónde pasa la política de lo que hay que llevarle a los compañeros para entusiasmarlos. En que no se puede seguir para afuera con dos centrales –sin contar a las CGTs– porque es como la negación de la negación de la negación. El problema es que ya uno no tiene ganas de discutirlo.
¿El problema es ése o hay elementos conceptuales, programáticos, que están o no están?
No, y tampoco es que no están hoy o que no están por la elección de las dos listas. Esa es la otra crítica: no es que Yasky es malo y Micheli es bueno o al revés. Cuando Yasky fue Secretario General en los primeros años tampoco había política en la Central. Ahí es donde no sé por qué no hubo política en esos años, porque no estuve tan cerca de ese proceso en términos nacionales. Cuando estás afuera podés ver lo que se quiere mostrar para afuera pero en términos más generales; cuando estás dentro pero desde una de las organizaciones, tenés un solo filtro, hay una visión más parcializada, más allá de que no quieras ser parte de ella. Entonces, no tengo una comprensión global del proceso. Sí, por ejemplo, me acuerdo del intento de la Constituyente Social, que no la entendí nunca, de la que no participé, no fui a los encuentros nacionales, tampoco nunca me preocupé en entenderla.
Y no creo que el problema haya sido el kirchnerismo, que te haya roto la Central porque las organizaciones que no conduce las rompe. Mi sensación con la última etapa es la desaparición de los matices. Hoy fui al Museo de la Casa de Gobierno y hay una parte donde está Rucci al lado de Cámpora, al lado de Tosco. No es lo mismo Cámpora que Rucci que Tosco ni es lo mismo Hebe de Bonafini que el resto de los organismos de derechos humanos. No es lo mismo, con toda la crítica que uno puede hacer hoy, De Gennaro que Cavalieri. Desde la oposición no hay matices; desde el Gobierno, como todo es mío, entonces, todo es lo mismo: Boudou, Larroque, Facundo Moyano… Y no son lo mismo ni en representación, ni en recorrido, ni en ideas. Francia es un país estático –Versailles, el Louvre–, siglos y siglos que no vas a mover nunca más. Ni bien llegué, mi sensación con respecto a la Argentina era que todo era movilidad, que todo era plausible de cambio. Mi sensación ahora es como si se hubieran ido los colores: todo da lo mismo, no importa de dónde venís, lo que hiciste, si mantuviste una línea.
Dejar de tener un ámbito de militancia no es fácil. Desde que me bajé del avión yo fui orgánica a algo: a H.I.J.O.S., a esto, a lo otro y, de pronto, no tener más orgánica que te contenga es difícil porque si hay algo que me gusta en la vida es hacer política.