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sábado, 1 de febrero de 2014

LA CARTA DE JULIO BÁRBARO A LA PRESIDENTE -

 SEÑORA PRESIDENTA, 
Con todo respeto quiero expresarle que me disgustó su discurso. Después de tantos días en silencio hubiera esperado que su aparición fuera distinta, algo nuevo y con grandeza. Pero Usted prefirió repartir culpas antes de asumir responsabilidades. Me dolió escucharla cuando decía hablarles a todos los argentinos mientras se ocupaba solo de arengar a su pequeño y bullicioso auditorio. El General abarrotaba de obreros la Plaza y Usted se conforma con amontonar funcionarios y empleados públicos en el patio de las Palmeras. Estimada Presidenta, Usted ha reducido nuestra fuerza política a una hinchada agresiva de un club de las divisiones inferiores. En lugar de convocar a la unidad nacional invita a la agresión y al resentimiento a un puñado de militantes que imaginan ocupar el espacio del pueblo. Me causa asombro su apasionada dedicación a deformar el pasado para adaptarlo al presente. Que invite a las Madres y las Abuelas no modifica el pasado de Néstor ni el suyo ni el de su cuñada: gente ausente durante la dictadura y dedicados a acumular riquezas. Demasiadas propiedades ocupan el lugar de los tiempos heroicos. Ustedes jamás reivindicaron ni tuvieron actitudes dignas cuando gobernaron Santa Cruz y mucho menos durante la dictadura. Darle un espacio a la izquierda en el gobierno no los convierte en luchadores sociales. No son dueños de un pasado digno de respeto y eso exige que se olvide de reivindicar como propias dignidades demasiado ajenas. Su discurso resulta contradictorio. Dice convocar a todos cuando expresa definiciones que solo pueden abarcar a unos pocos, dice convocar al amor cuando solo se expresa incitando al odio, exagera su supuesto lugar de victima cuando todos soportamos su gobierno como un gran victimario. Dice que le molestan los medios que la critican cuando gasta fortunas en financiar a los que se dedican a aplaudirla. Señora Presidenta, los discursos no modifican las realidades. La sociedad vive con dolor y desesperanza la agonía del supuesto modelo que Ustedes instauraron con mucha alharaca y escasa capacidad de ejecución. La moneda se devalúa al mismo nivel que vuestra ineficiencia se delata, han destruido hasta la energía y son demasiados los que han quedado a oscuras. Y frente a todo eso Usted les falta el respeto como si el dolor de las falencias fuera una simple exageración del periodismo. Hoy los medios hegemónicos son los del oficialismo y las carencias más urgentes son mayoritarias. Usted nos habla como si los errores fueran un detalle y el gobierno nadara en el éxito. Demasiado relato para tan doliente realidad. Señora Presidenta, nunca me quejé de su silencio, solo que su aparición me obliga a añorarlo. El intento de juego de palabras con “desaparición” fue realmente desagradable. Cuando el dolor de los desaparecidos lastimaba Ustedes no se dieron por enterados. Tengan al menos respeto a ese pasado digno del que carecen, y del que nadie puede sentirse propietario. Beneficiar heridos de guerra no los convierte en dignos participantes de la contienda. La desmesurada presencia de la corrupción no se oculta con pretensiones revolucionarias. No son dueños ni de la humildad de los militantes ni de la pobreza de los trabajadores. Todo, Señora Presidenta, termina siendo una absurda deformación de la realidad. Me molesta que acuse de mentir a sus adversarios cuando no ve la viga en el ojo propio. Es el gobierno y su grupo el que más ha faltado a la verdad. Fueron Ustedes los responsables de privatizar YPF y resulta atroz que nos quieran hacer sentir responsables a todos. Ustedes fueron esenciales al neoliberalismo como para que hoy lo definan como verdugo. Ustedes carecen de las virtudes y el testimonio para trascender en la historia, cuando se retiren del gobierno los argentinos necesitemos duplicar nuestro esfuerzo para cubrir las deudas que vuestra codicia e ineficiencia nos dejen en la retirada. Su discurso me volvió a la memoria la convocatoria a la Unidad del General y los “imberbes” que imaginaban el triunfo en la confrontación. Me pareció que Usted reivindicaba aquel error de los expulsados. La política, Señora, está mucho más allá de la consigna y el griterío, y es entre adversarios que se respetan y no entre enemigos que se provocan. En su discurso Usted le devolvió energía y agresividad a sus seguidores, pero pagó el enorme costo de la desesperanza de los que no confían en su palabra. Hoy son mayoría. El retorno de su discurso nada aporta a las necesidades de nuestra realidad. Solo delimitan el tiempo que necesitamos para poder construir una alternativa distinta y digna. Su discurso nos incito a buscar en la política una instancia superadora. Solo en ese punto puedo encontrar algo que recuperar.

jueves, 7 de marzo de 2013

Domingo Cavallo le responde a Cri$tina.


La Presidente delira

by Domingo Cavallo

Domingo CavalloYo puedo dar testimonio de que la Presidenta delira, porque surge claramente del examen cuidadoso de sus afirmaciones en las dos oportunidades en las que pronunció mi nombre durante las tres horas de discurso improvisado ante la Asamblea Legislativa, el pasado 1 de marzo.
La primera vez que me mencionó fue a continuación de preguntarse porque a la Argentina le cobran tasas de interés en el mercado de nueva York tres veces superiores a las que le cobran a la Bolivia de Evo Morales. En la explicación que ella dio, trajo a colación el discurso que yo pronuncie por radio y televisión luego de asumir como Presidente del Banco Central en julio de 1982. Lamentablemente no tengo la versión completa a mano de ese discurso porque estoy en Córdoba. Pero la pondré a disposición de Ustedes apenas vuelva a mi oficina en Buenos Aires.
En la trascripción del discurso de la Presidente que reproduzco a continuación, he indicado en itálicas lo que corresponde a la lectura por parte de la Presidente de mi discurso de 1982.
“Entonces, creo que éste es el verdadero problema: que no nos volvimos a endeudar y que, fundamentalmente, hemos tenido éxito sin seguir sus políticas. Es más, hemos ido a contramano de todas y cada una de las cosas que nos decían que teníamos que hacer y nos fue bien. Eso es lo que no nos perdonan, y por eso nos quieren castigar.”
“Pero yo quiero decirles lo siguiente. Miren: tengo aquí algo para entender, porque hay que entender. Invierno del 82: esta deuda que hablábamos. En ese entonces, era presidente del Banco Central el doctor Domingo Cavallo. Voy a hablarles ahora –dijo Cavallo– a los empresarios, industriales, agricultores, comerciantes que están altamente endeudados con el sistema financiero. Quienes estén endeudados en pesos y han estado pagando tan altas tasas de interés, a partir de ahora, pagarán como máximo el 6 por ciento.”
“Les hablaba a los empresarios grandes, no le hablaba al pyme ni al quiosquero de la casa de tu esquina ni al que tiene el taller mecánico a la vuelta de tu casa. ¡Olvidate! No quiero decir los nombres de las empresas porque no quiero entrar en polémicas. Pero no son pymes, ni mini-pymes ni medianas. Son muy grandes, y todavía están…”
“Continuaba diciendo que pagarían como máximo el 6 por ciento por el mes de julio y, luego, el nivel que se fije mensualmente. El plan económico contiene los mecanismos necesarios para asegurar que esta tasa de interés se fije por debajo del ritmo de crecimiento de los ingresos de las empresas. Esta limitación de intereses se fija a todas las deudas. Voy a explicar las medidas que se han implementado para ayudar a las empresas privadas que seguían teniendo deuda financiera en moneda extranjera, especialmente en dólares, y no estaban cubiertas con el seguro de cambio. La mayor parte de las empresas están endeudadas en moneda extranjera porque invirtieron en equipos para modernizar plantas industriales.”
“¿Cuáles plantas industriales? Estamos hablando del 82. Estaba todo cerrado. No había nada. Y agregaba que, por lo tanto, para salir de la difícil situación por la que están atravesando, necesitaban y merecen ser apoyadas. Obtendrán el beneficio del seguro de cambio, que implica que cuando el Banco Central les entregue las divisas para atender esas obligaciones, lo hará a un precio equivalente a 15.700 pesos –miren lo que fue, todo lo que vino después en la Argentina– por dólar: es decir, el precio anterior a la devaluación recientemente dispuesta. La diferencia corre por cuenta del Banco Central.” “Claro: “Corre por cuenta del Banco Central”. ¡Corre por cuenta de todos los argentinos! El Banco Central no es de Mercedes Marcó del Pont ni de Cristina Fernández de Kirchner. Ahí están las reservas de todos los argentinos. Continuaba diciendo el doctor Cavallo que, por carácter transitivo, la licuación de la deuda externa privada se materializa de esta manera.”
¿Qué quiso argumentar? Aparentemente quiso volver a atribuirme la estatización en septiembre de 1982 de la deuda privada, de las grandes empresas a la que se refirió sin nombrar. Como yo ya no era Presidente del Banco Central cuando se adoptó esa decisión, pensó que podría utilizar mi discurso para reflotar esa falsa imputación. Claro que cuando comenzó a leerlo, advirtió que le estaba saliendo el tiro por la culata, porque leyó precisamente el párrafo donde yo me dirigía a los empresarios, industriales, agricultores, comerciantes que estaban altamente endeudados en pesos y habían estado pagando altas tasas reales de interés. Es decir a los endeudados por la circular 1050. Justamente en los párrafos anteriores de mi discurso aparece lo que yo les dije a las familias que habían adquirido viviendas endeudándose por la Circular 1050, que ella deliberadamente no quiso recordar. Como advirtió que le estaba saliendo el tiro por la culata, se apresuró a decir que yo no le estaba hablando ni a las pymes, ni a las mini-pymes ni a las medianas, sino a las grandes empresas! La interpretación que ella hizo es absurda, porque las grandes empresas no se habían endeudado en pesos sino en dólares, precisamente para evitar pagar las altas tasas reales de interés que resultaban de la circular 1050. Las perjudicadas habían sido las pequeñas y medianas empresas que no habían tenido acceso al endeudamiento en dólares.
Mientras seguía leyendo se dio cuenta de que demostraba delirio, porque enseguida yo me refería a las empresas endeudadas en dólares. Cuando comenzó a referirse a los seguros de cambio interrumpió la lectura y omitió el párrafo en el que yo dije que el tipo de cambio de 15.700 pesos se iba a justar por el índice de Precios Mayoristas, precisamente para que las deudas en dólares no se licuaran. Y lo fundamenté en el hecho de que quienes se habían endeudado en dólares no habían pagado las altas tasas reales de interés de los endeudados por la circular 1050. Nada de esto quiso leer, o porque no encajaba en su delirio o porque en realidad no delira sino que simple y llanamente engaña a sabiendas de que lo está haciendo.
Yo creo que omitió toda referencia a la circular 1050, porque no quiere que nadie recuerde que ella y su esposo, cuando ejercían la profesión en Santa Cruz, se dedicaban a ejecutar a las familias endeudas por esa circular. Y de paso adquirieron varios inmuebles en los remates que ellos promovían.
Pero no terminan aquí las pruebas que puedo aportar sobre su delirio. Volvió a mencionar mi nombre cuando quiso atacar a la Corte de Nazareno por haber dictado una acordada disponiendo que no se aplicara la ley 24631 de 1966 que eliminó la exención para los jueces del impuesto a las Ganancias. A continuación transcribo lo que dijo:
“En realidad, la ley para que los jueces paguen ganancias ya fue sancionada: es la 24.631. Este es el expediente. Estoy yo acá. Miren qué redondo que es el mundo, y en la Argentina, es más redondo que en ninguna parte. Es un proyecto que viene a modificar una ley de Cavallo donde se eximía a los miembros del Poder Judicial en un inciso p), a los miembros del Poder Legislativo en el inciso q), y en el r), a los jubilados de ambos poderes, del pago a las ganancias. Se presenta un proyecto de ley derogando esas exenciones. Esta es una reforma tributaria amplia. Eso era una parte pequeña, no era el proyecto. Era una reforma que, por supuesto, por ser reforma tributaria, tuvo origen aquí, en la Cámara de Diputados. Y entre los firmantes, estaban el entonces presidente Matzkin, de nuestro partido; López Arias; estaba Juan Carlos Maqueda, actual miembro de la Corte y entonces diputado; y otros más. Yo era senadora.”
“Eso llega al Senado. En el Senado lo reformamos. Vuelve aquí, lo vuelven a aprobar y queda convertido en esta ley, la 24.631. Esta ley (Manifestaciones en las galerías.) ¡No, no, por favor! Esta ley mereció una acordada por parte de la Corte que presidía el doctor Nazareno. Por aquí tengo la acordada, pero ahora no la encuentro, con tantos papeles. (Manifestaciones en las galerías.) ¡No, no, no! No silben a nadie, por favor. La acordada 20, la acordada 20 del año 1996. En 1996, esa acordada. Y luego, hubo casos –entre ellos, el caso Gaibisso, también firmado por Nazareno–, donde vuelve a reiterar el no pago, con lo cual no hay forma, si no se reforma la acordada por parte de la Corte. ¡Ojo! Quiero que quede claro que esta es una decisión de un poder que no es ni el Ejecutivo ni el Legislativo. El Poder Legislativo ya tomó una decisión en 1996, la votamos muchos de los que estamos acá, y tuvo una acordada de la Corte, del doctor Nazareno.”
A pesar de que su argumento fue muy confuso, debe haber decidido mencionarme para sugerir que la exención del Impuesto a las Ganancias para los jueces es una medida “neoliberal”. Nuevamente puso de manifiesto su delirio al referirse a “una ley de Cavallo” como la que venía otorgando la exención a los jueces. La “ley de Cavallo” a la que se refirió no es otra que la Ley del Impuesto a las Ganancias que mal podía ser de mi autoría, cuando yo no era legislador y cuando, como todo el mundo sabe, yo siempre abogué por la eliminación de todas las exenciones del impuesto a las Ganancias que no fueran las que correspondían por el Mínimo no Imponible. Ella tenía en sus manos el expediente con el texto de la ley 24631 y del decreto de promulgación 296/96. Allí debió ver mi firma como Ministro de Economía. Pero quienes deliran sólo miran lo que quieren ver. Por eso deliran.
Domingo Cavallo

martes, 19 de febrero de 2013

Salarios versus Impuestos + Inflacion. Por Carlos Brown.


Al consumir, los trabajadores son hoy porcentualmente los mayores contribuyentes de la Argentina.
Y esto se debe fundamentalmente a dos circunstancias: la primera de ellas se vincula con la brutal presión tributaria a la que se ve sometido dicho sector como consecuencia particularmente del Impuesto a las Ganancias y del Impuesto al Consumo o al Valor Agregado (IVA) que abonan como consumidores finales. Sólo entre esos dos impuestos nacionales, un trabajador con un ingreso medio debe ceder al fisco alrededor del 40% del total recibido. Y si consideramos el resto de los impuestos directos e indirectos tanto de orden nacional como provincial y municipal, el trabajador termina resignando hasta la mitad de su ingreso.
Asimismo, el incremento del mínimo no imponible en un 20%, al no reconocer el proceso inflacionario del año anterior –que se estima en un 25,20%-, resulta totalmente nulo o deficitario: una mejora salarial de entre un 25 y un 30% sólo implicaría una mayor cantidad de trabajadores contribuyendo y un mayor nivel de retención para los que ya lo estaban haciendo.
A ello debemos agregarle que este contexto inflacionario –aún negado por el discurso oficial-, en conjunto con otros factores como la falta de inversión, la desconfianza y la inseguridad jurídica, producen desde hace más de un año la destrucción de empleos.
Por lo tanto, existe una confrontación entre el salario percibido por el trabajador medio y la desesperada captación de fondos públicos por parte de un Estado voraz, que de este modo se beneficia con una mayor recaudación y con menores valores en sus obligaciones.
Por el contrario, si comparamos esta situación con la del resto de la región, nuestros países hermanos controlan sus procesos inflacionarios con resultados positivos: en Brasil la inflación es de un 5%; en Uruguay, 7%; en Paraguay, 4%; y en Chile, 1%.
El caso de Brasil es paradigmático en este sentido, ya que con el fin de incrementar la actividad económica ha bajado significativamente los impuestos al sector productivo y ha reducido los impuestos al consumo popular. En el camino opuesto, la Argentina aumenta cada vez más los impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales, las cuales afectan directamente a los sectores productivos y laborales medios.
En definitiva, lejos de profundizar esta confrontación, debemos exigir un Estado eficiente, que se encamine hacia una política estratégica de mediano y largo plazo, con plena conciencia de nuestra realidad económica local, regional y mundial.
Fuente: http://carlosbrown.com.ar/?p=2285


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Carlos Brown
Diputado Nacional

jueves, 17 de enero de 2013

El hundimiento del Titanic era irremediable. Ignorarlo era insensato. Pero la banda siguió tocando.


La única forma de resistir al derrumbe de esta civilización occidental capitalista es crear alternativas
La nueva era  
Gustavo Esteva  Radio Chimía  / La Fogata
Y la banda siguió tocando.  
El montaje del día primero es una ilustración flagrante de esa clase peculiar de ceguera. Mostró la brecha que se ha abierto entre las clases políticas y la gente, y reveló también su peligroso desapego de la realidad, la forma irresponsable y miope en que ocuparse de intereses mafiosos a corto plazo implica ignorar la hondura de la crisis económica, social y política en que nos encontramos.  
El discurso que se tiende actualmente sobre el país muestra los peores síntomas del autoritarismo populista que se ha instalado contra viento y marea. Está concebido como un triunfo irresponsable del optimismo sobre la realidad con la evidente intención de generalizar esa ceguera. La banda seguirá tocando hasta que los instrumentos y los músicos se hundan junto con el barco.  
Es particularmente difícil no escuchar el estrépito del derrumbe, que se observa en el mundo entero y se precipita muy agudamente en México. Quienes se encaramaron a los dispositivos del poder político, sin embargo, persistirán en esa sordera interesada… mientras les sea posible, por el tiempo que puedan.  
Pero los demás no podemos seguir haciendo oídos sordos. Necesitamos reaccionar.   
"Odio decir que se los dije, pero se los dije", nos dijo el subcomandante Marcos hace unos años. En varias ocasiones los zapatistas nos advirtieron de lo que ocurriría si no reaccionábamos. No reaccionamos. Ocurrió. Describieron en diversas circunstancias el desastre en que hoy nos encontramos. Anticiparon, antes que nadie, la serie de crisis que se han venido sucediendo y la destrucción que traerían consigo en las clases políticas, en el país mismo, en el tejido social… Abrieron con vigor y lucidez opciones de cambio, sin dogmatismos ni imposiciones. No las tomamos.  
El nuevo llamado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) necesita ser escuchado por cuantos intentan, desde abajo, resistir el horror dominante y crear otra posibilidad. Ojalá lo puedan escuchar hasta aquellos que abrigan aún la fantasía de que podría bastar un golpe de urna para remediarlo todo, quienes sólo pueden pensar y organizarse dentro del marco de los partidos y las instituciones y aún creen que el anticapitalismo es una mala palabra.  
Es útil mostrar de nuevo que el emperador está desnudo. Podrán atreverse a verlo y a decirlo en voz alta hasta quienes creen que es posible seguirlo negando.  
Pero mientras resulta inevitable escuchar el estrépito del derrumbe del mundo que muere, entre otras cosas porque el ruido abarca todo y se padece cotidianamente en carne propia, no pasa lo mismo con el estruendo del mundo que resurge. Para escucharlo se necesitan otras orejas.  
No estamos ante una variante más de lo que conocemos. No es otra vuelta de tuerca, un recodo más de un camino conocido. Es una novedad radical. Sus profundas raíces en el pasado no se dedican a reproducirlo o a realizar, aún peor, el intento imposible de regresar a él. Es otra cosa.  
Como quedó a la vista el viernes pasado, el mundo nuevo se construye con esperanza, gozo y celebración, a partir de la disciplina que se aprende en un orden propio, autónomo. Sólo así, desde la disciplina orgánica, la que se teje desde abajo por la propia voluntad, es posible plantearse la eliminación del poder y la autoridad coercitivos, la condición en que se usa la posición jerárquica para imponer una acción. Entiempos tan oscuros como los actuales resulta una bendición saber que contamos con ellos. Como dijeron hace tiempo ChomskyWallerstein,González Casanova y muchos más, la iniciativa política de los zapatistas es la más radical del mundo y probablemente la más importante. Lo fue ayer, aquella noche del primero de enero de 1994, que detonó una ola de movimientos antisistémicos en el mundo entero y nos despertó. Lo sigue siendo hoy, cuando resultan nuevamente fuente de inspiración para hacer lo que hace falta.  
Ha llegado el fin de una era. Las pruebas se acumulan todos los días. Nada podrá impedir su conclusión. Pero adquirirá una forma apocalíptica, profundizando la inmensa destrucción natural, social y cultural que ha estado caracterizando su agonía, a menos que seamos capaces de resistir tal horror. Y en estas circunstancias, la única forma válida y eficaz de resistir consiste en crear la alternativa. Nos toca hacerlo. Cada quien en su lugar y a su manera. Necesitamos disolver las relaciones económicas y políticas que nos atrapan en el mundo viejo, conscientes de que la creciente dignidad de cada hombre y cada mujer y de cada relación humana desafía necesariamente todos los sistemas existentes. De eso se trata hoy.