Mostrando entradas con la etiqueta droga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta droga. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de abril de 2014

Estaba rara, como encendida, para mí que lo sabía.

por RAÚL ACOSTA
ROSARIO, Santa Fe. La presidente Cristina Kirchner aseguró ante jóvenes militantes en un balcón de la Casa Rosada que “hay que terminar con el mito de que se drogan solamente los pobres, los que tienen plata consumen de la buena”. Hasta ahí la crónica de los diarios porteños.
De un modo bestial, salteando pasos y, como corresponde, sin asumir contacto alguno con las circunstancias, con el día a día, la Señora Presidente fue al final de la historia. La calidad de la droga.
Desarmemos la declaración. Es obvio que sabe que hay droga. Que tiene diferente precio según la calidad. ¿De qué droga estamos hablando?
La Señora Presidente no habla de las pastillas frenéticas. El mercado de drogas sintéticas es con mucho énfasis, uno de los ejes del futuro en el mundo de las adicciones. Si lo sabe no lo dijo o, acaso, aún no ha recibido informes del tema. La señora infiere que nosotros inferimos, ella deduce que nosotros sabemos de qué se trata. Cocaína. ¿No será marihuana? No, la yerba es la vieja Villa Gesell, el Bolsón, los hippies, Woodstock, los fogones en la madrugada... no y no. Es la cocaína. Ni opio ni heroína.
Hay un concepto, atribuido a quienes tienen conocimiento científico, de que las adicciones por sustancias más puras, o menos contaminadas de basuras tóxicas, hacen menos daño a las neuronas, las conexiones, los sistemas nervioso y circulatorio y, al final, al total: el cuerpo humano; a nosotros. La concentración de esas drogas indica el grado de ferocidad (de la droga) sobre el cuerpo. Rebajarlas con sustancias menos tóxicas asegura consumo, adicción y sobrevida más o menos placentera. Según sea la droga, el dinero y la forma de vida en consecuencia. El mensaje es sencillo. Quien obtiene droga finamente rebajada, con subproductos de calidad y baja toxicidad, claramente: droga más “elaborada”, más “cuidada”, será un drogadicto más “protegido” de los efectos colaterales y de los efectos directos y el largo plazo. Eso cuesta.
Sebastián Cinquerrui, dirigente político de la provincia de Buenos Aires, encabezó una investigación a principios del siglo. De dónde, por qué, en qué momento aparece “el paco”. En términos periodísticos -que son los que manejo-, el paco responde a la Ley de Lavoissier: “Nada se pierde, todo se transforma”. Si hay cocinas y se purifica y estiliza la droga, los subproductos, los desechos de la industrialización, también se comercializan. Bajísima calidad. Son desechos, basuras contaminantes. Su capacidad de matar neuronas es infinita. Si hay paco, hay cocinas purificadoras y estilizadoras. Ésa es una conclusión. La otra, que a menos purificación menos calidad. Más bajo costo. ¿Sabe la señora CFK esto? Sí que lo sabe, es por eso que habla de droga para pobres y droga para ricos.
Pongámoslo en el término justo. La Señora sabe que el pobre se envenena con sustancias de bajísima calidad y que el que tiene poder adquisitivo elige su modo de escaparse o acceder (según) a un sistema de pensamientos y sentimientos diferentes. La señora no dice condenemos a la droga por algo muy sencillo. No está condenando a la droga, está condenando (corrijo), está indicando que:
1) sabe que hay droga berreta y de la buena;
2) avisa que con dinero se consigue de la buena;
3) final, la Señora no elude el más espantoso silogismo: "yo tengo dinero".
La Señora tira la primera piedra libertaria. Es la Señora la que primero dice “legalícenla” desde el FpV. Es obvio que hay otro silogismo universal. Todos consumen droga, si se consigue legalmente será más fácil consumir de la buena. Se terminará el costo de la clandestinidad.
Quien haya estado en países teocráticos sabe que el alcohol se paga caro, mucho más caro (remember Ley Seca). Quien sepa de empresas y patrocinios sabe cuánto cuesta dejar fuera a las marcas de cigarrillos. La deducción nos acompaña. Si la droga es legal el negocio es en blanco. Se castigaría la mercadería adulterada. El balance se declararía. Chau ganancias oscuras. De muchísimo menos volumen con declaraciones juradas, con pagos legales como el impuesto al tabaco.
¿De esto hablaba la Señora? ¿Es lectora y/o traductora de Zaffaroni y/o de Pepe Mujica?
¿Canjeó con el Papa: “Che, Francisco, me banco que el aborto es una porquería y es ilegal pero dejame zafar con las drogas, total es una moción de anhelo que me convierte definitivamente en progresista sin desequilibrar un motor del mundo: las drogas” ¿Hizo eso? ¿Pensó en estas cosas?
¿Fue ese espíritu “evitista” que la lleva a dividir pobres y ricos, descamisados y cabecitas versus los oligarcas en sus oscuras madrigueras la que puso el tema en el balcón interno, para sus 300 fieles muchachos camporistas?
¿Sabía que en mitad de la borrachera de coyunturas, en mitad de la guerra de guerrillas que fabrica instalando temas menores y olvidando lo sustancial -inflación, inseguridad, corrupción estructural- encendía los motores de una de las grandes trifulcas en el mundo?
Estaba rara, como encendida, para mí que lo sabía.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Narcotráfico.

SUR...NARCOS

Malú Kikuchi (10/11/2013) Argentina es el 2° consumidor de cocaína del continente americano. Argentina es el 3° puerto de embarque de cocaína hacia Europa desde América. Argentina hace rato que ha dejado de ser un país de paso para la droga. La recibe, la fabrica, la consume y la exporta. Argentina se ha convertido en un paraíso para los narco traficantes. Alguien lo permite. Los datos anteriores son de la ONU de este año. Argentina desde 2009 no le pasa datos sobre drogas a la ONU, que de todos modos, los consigue. Los informes son malos, y empeoran con el correr de los días. Sólo hay que sumar hechos que hablan por sí solos. Hechos. La frontera entre Argentina y Bolivia es extensa, y en menor medida también lo es con Paraguay. De acuerdo a gendarmería hay 1.500 pasos clandestinos en la frontera con Bolivia y 60 con Paraguay (que es el mayor productor de marihuana de América). Gendarmería no cuida las fronteras, está en el conurbano intentando disminuir el delito producido en gran parte por la droga. Que no debiera haber entrado si los gendarmes estuvieran en las fronteras. ¿Cómo siguen existiendo pasos clandestinos, que al ser conocidos deberían haber dejado de existir? Alguien lo permite. Hechos. Los dos países con mayores problemas de droga y cárteles más organizados en América, “eran” Colombia y México (este último sumó 135.000 homicidios debidos a los narcos en los pasados 6 años), pero políticas serias de erradicación del flagelo, consiguieron que los narcos se fueran exiliando de sus países y refugiándose en otros más complacientes. Argentina lidera el ranking de benevolencia y laxitud en cuanto a recibir a estos individuos. Por supuesto, alguien lo permite. Hechos. Se sabe con certeza que en las villas que rodean y que forman parte de CABA, los narcos imparten justicia, se hacen cargo de la salita sanitaria, ayudan a las madres con problemas monetarios … a cambio de cocinas de paco y de la “ayuda” que los hijos les prestan, vendiendo y consumiendo. Se conoce que grupos ocupan cada villa, donde están los peruanos, los mexicanos, los bolivianos, los paraguayos. Se sabe. No se soluciona. Alguien, lo permite. Hechos. Con gran propaganda se instalaron radares (viejos y reciclados) en Santiago del Estero, Posadas, Resistencia y Las Lomitas. Los opera la fuerza aérea, operativo Escudo Norte. Los radares detectan vuelos comerciales a 4.000m, los vuelos narcos lo hacen por debajo de los 400m. Argentina no tiene ley de derribo, aunque hay 5 proyectos diferentes en diputados, que no se tratan. Brasil tiene ley de derribo. Hechos. Ubicado un vuelo no identificado, la fuerza aérea no cuenta con aviones suficientes, ni con combustible suficiente, para obligar al vuelo ilegal a aterrizar. Se conforman con contarlos. Y son muchos, calculan 800 probables vuelos ilegales y 242 ¿? vuelos decididamente ilegales. Lo que prueba que los que manejan los radares saben contar hasta 1042. Y que alguien permite que penetren en territorio argentino. Hechos. Las pistas de aterrizaje ilegales ya ni siquiera se cuentan, son demasiadas, y se conocen, pero siguen estando y operando. Existe otro sistema muy usado últimamente, los aviones ilegales dejan caer su carga cual si fueran bombas, alguien la recoge y se hace cargo de que siga su destino predeterminado. Alguien lo permite. Hechos. Es un negocio altamente redituable. En Argentina un kilo de cocaína cuesta US$ 7.000, en Europa, US$ 50.000. Alguien gana mucho dinero. El país se ha convertido en un sitio sumamente atractivo para el narcotráfico y los cárteles que lo manejan. Pero para que esto suceda, y sucede, necesitan una red de apoyo importante. Para empezar, gendarmes, prefectura, policías provinciales y la federal. Pero para que estos uniformados hagan la vista gorda, o directamente colaboren con los narcos, personas por encima de ellos, deben dar su aprobación. Alguien lo permite. Hechos. Fiscales, jueces, legisladores, intendentes, gobernadores, ministros y quien sabe quien más. Cualquier chico entrando en la pubertad, un buen chico que no tiene nada que ver con la droga, sabe dónde y quien vende a la salida del colegio, en el boliche, en el delivery de pizza o de helado. Sabe a cuanto cotiza en el día a día, aunque no consuma, ni piense hacerlo. Y las autoridades que deberían impedirlo, ¿no lo saben? Alguien lo permite. Hechos. Puede que lo permitan para no tener problemas, los narcos son gente de armas y sin compasión. O puede que lo permitan porque comparten las ganancias. Y porque la sociedad se desentiende del problema. Salvo que la afecte a nivel personal. Se sabe que la campaña presidencial del 2007 fue financiada en parte por la droga, a través de cheques de laboratorios ligados a organizaciones delictivas; 4 homicidios quedaron como prueba. La sociedad no se inmutó. Lo permitimos. Hechos. En Rosario, 210 homicidios con el sello narco en este año. La casa del gobernador de Santa Fe fue baleada por un grupo nuevo, “Los monos”, “made in Argentina”. En lo que va del 2013 entraron, detectadas, 121 toneladas de estupefacientes por vía aérea. Desde febrero de este año, el SEDRONAR, ente encargado de la lucha contra el narcotráfico, carece de dirección. Al parecer al ejecutivo no le interesa demasiado. Hechos. Un diputado en Salta está procesado por narcotráfico; a un concejal en el Chaco le encontraron 700 kg de marihuana. En Malvinas Argentinas un ex concejal fue detenido en su casa con 53kg de cocaína. Entre 2006 y 2010 se incautó un 600% más de droga que en años previos y sólo se incauta entre el 10 y el 12% de lo que circula. Hechos. Los barras bravas, tan útiles a los dirigentes de fútbol, llegado el caso usados como fuerza de choque por algunos políticos, también trabajan con y para los narcos. El fútbol mueve mucha plata a través de las ventas de los jugadores y es un sistema fácil para lavar dinero. Hechos. La droga afecta a la sociedad en general, pero es particularmente atractiva para los jóvenes que quieren huir de una realidad que no les gusta, que necesitan llenar un vacío existencial, porque los mayores no hemos sabido transmitirles ideales y valores que les den razones para vivir. La droga es la salida fácil, por un ratito, que se convierte en la trampa sin salvación a largo plazo. Alguien lo permite. Y más allá de las conexiones políticas imprescindibles para que exista este florecer del narcotráfico en Argentina, la sociedad, con su indiferencia hace su parte. Es imprescindible exigirles a nuestros representantes, a los que votamos hace pocos días y que van a asumir el 10/12/2013, que deben comprometerse a elaborar leyes duras, eficientes y de cumplimiento inexorable, para terminar con el narcotráfico. Sin apoyo político, los narcos no pueden sobrevivir. Hagamos nuestra parte. Ya votamos. Ya elegimos, El “después” del título, es ahora y ahora, exigimos. Un pueblo mal nutrido, poco educado y además adicto, es el sueño de cualquier régimen populista. Basta de complicidad con los narcos. *”Sur”, tango, 1948, letra Homero Manzi, música Aníbal Troilo. “Sur, paredón y después…”.

martes, 9 de abril de 2013

El genocidio narcokirchnerista.


Henry 006.jpg 
Ladrones y Asesinos Genocidas

“… se entenderá por ‘genocidio’ … c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; …”. Artículo 6 del Estatuto de Roma

Al comenzar esta indignada nota, permítaseme reiterar la invitación a la charla que, con Carlos Manuel Acuña, daremos el miércoles 10, a las 19:00 hs., en Quintana 161 , de la Ciudad de Buenos Aires. Digo ‘charla’ porque tendrá las características de una conversación abierta entre amigos, en la cual propondremos soluciones de cara al futuro, y discutirlas.

Ahora, a lo nuestro. ¿No le parece que lo que el Estado argentino, en todos sus niveles, hace con los más pobres e indefensos de nuestros ciudadanos encaja perfectamente en la definición? El Estatuto de Roma fue suscripto por la Argentina en 2004.

A ese grupo humano la insana e idiota política inmigratoria obliga a agregar ahora los pobladores de las villas de emergencia más populosas de nuestras grandes ciudades. Tampoco los tan declamados derechos de los pueblos originarios, condición falsamente atribuida a las tribus que invadieron el sur provenientes de Chile, se aplican a los coyas de la puna, a los tobas del noroeste ni a los qom de Formosa y el Chaco, que son destinatarios de la peor política de exterminio racial.

El populismo busca mantener en condiciones de vida infrahumanas a aquéllos susceptibles de transformarse en ‘clientes’ de intendentes, gobernadores y presidentes, y los subsidios y planes sólo consiguen evitar que mueran demasiado rápido, sin rendir, en sucesivos votos, los beneficios electorales anhelados. Que ello implique condenar a un millón de jóvenes a ser ‘ni’ –no trabajan ni estudian- y a pasar del ocio y de la falta de educación a la droga parece ser un daño menor y colateral.

  Sin negar que ese flagelo –la corrupción- viene casi desde los orígenes de la patria, fue en los últimos diez años cuando, por haberse tratado de la década de mayor recaudación para el Estado en toda su historia, se alcanzó este nuevo hito. Analistas hablan de ingresos fiscales por la alucinante suma de US$ 400.000.000.000.= (cuatrocientos mil millones de dólares).

A pesar de eso, la ‘década ganada’ de los gobiernos de los Kirchner ha permitido que se deteriorara –en la práctica, que desapareciera- toda la infraestructura que tanto nos había costado conseguir. Comprobar este aserto resulta fácil: las rutas están destruidas y su estado cuesta 8000 muertos por año en accidentes, carecemos de una red de autopistas, nuestras ciudades se inundan y las previsibles catástrofes cada vez cuestan más vidas y bienes, los ferrocarriles se han transformado en trampas mortales y ofrecen comodidades dignas del ganado, los servicios públicos han dejado de funcionar, los puertos y canales de navegación están casi inutilizados por falta de dragado, los hospitales y escuelas carecen hasta de lo más elemental, los chicos no tienen clases, no hay dinero para pagar los sueldos de maestros, policías y gendarmes, y todos los otros males que usted mismo podrá agregar.

Como digo, nada de esto es nuevo, como tampoco lo sean los argentinos que realmente viven por debajo del límite de pobreza y de indigencia, o los que sólo obtienen trabajo no registrado, o ‘negro’. Pero lo que indigna, lo que subleva, lo que nos obliga a repensar la política y la forma en que nos comportamos frente a ella es que todo esto sucede después del período más largo de crecimiento, no sólo nacional sino de toda la región sudamericana, con la única excepción de Venezuela. Cuando se inventan feriados tan largos que permiten que el 2,5% de la población se tome vacaciones, ¿no se piensa en el 40% de empleados informales, que sólo cobran los días que trabajan?

Entonces, las preguntas se imponen. Si bien la política, según don Néstor (q.e.p.d.), requiere de mucho dinero, ¿era necesario robar tanto? Después de haberse quedado con los desaparecidos fondos de Santa Cruz, que hubieran permitido vivir como reyes hasta sus tataranietos, ¿era indispensable robar también la comida de los chicos, que nunca tendrán un cerebro apto para pensar? Si ya roban a los más pobres sus magros salarios en los casinos de todo el país, ¿también era necesario robar el dinero destinado aunque fuera sólo a conservar los trenes y los caminos? Si los bienes materiales que poseen –casas, hoteles, aviones, aviones, estancias inexplicables- son tantos, ¿también había que robar truchandomedicamentos para los enfermos terminales? ¿Cómo puede justificarse que, para pagar los principescos sueldos de los chicos de la Cámpora, se sigan gastando más de dos millones de dólares diarios en Aerolíneas Argentinas? A la luz de lo que sucedió en La Plata, ¿no hubiera sido mejor destinar esa fortuna a construir obras hidráulicas, usinas, hospitales, escuelas y viviendas?

Si la Argentina, como vemos, depende tanto de sus exportaciones agropecuarias, ¿cómo no se cuidan y pavimentan los caminos necesarios para que la producción pueda trasladarse a los puertos? ¿Es necesario gastar la millonada que se destina a la publicidad de los inexistentes actos de gobierno, sean celestes, amarillos o naranjas, cuando las rutas nos cuestan por año muchísimas más muertes que la guerra de Malvinas? ¿Era necesario destinar a Tecnópolis los fondos que hubieran debido solucionar las inundaciones del río Salado? ¿Fue imprescindible que los caminos en Santa Cruz costaran cuatro veces más que en San Luis?

Si la Antártida y la soberanía nacional en ese continente son tan indispensables y esenciales para el futuro, ¿había que robar hasta el dinero necesario para mantener las bases argentinas que tenemos allí? Si el Ejército dispone de unidades especializadas en catástrofes bélicas, ¿fue necesario robar los fondos que hubieran permitido trasladarlas rápidamente a las zonas inundadas?

La inflación, que siempre castiga con más fuerza a las capas más bajas de la pirámide social, tiene una de sus más profundas causas en la indispensable importación de combustibles, un daño que nos costará décadas reparar, producto de la voluntad de los Kirchner de robarse YPF. ¿No se trata de un excesivo precio sólo para juntar más dinero? Si los más pobres son los que pagan el gas más caro, porque lo compran en garrafas, ¿era necesario robarse la plata destinada a los gasoductos? Si cada vez son más quienes carecen de vivienda, ¿era necesario que Bonafini, Schoklender y los funcionarios cómplices robaran tanto dinero destinado a casas para los más humildes?

Las valijas de Antonini Wilson, los vuelos de Southern Winds con drogas a España, el mantenimiento de la inexistente Lafsa, Guita-rrita Boudou y Ciccone, los subsidios de Ricardo Jaime y los Cirigliano, la embajada paralela en Venezuela, la ‘venta’ de bonos a Chávez, el injustificable crecimiento patrimonial de tantos funcionarios, la nueva colonización de Puerto Madero, las tierras fiscales del Calafate, los gobernadores feudales que viven en castillos mientras sus provincias se hunden en la miseria, la falta de radares en las fronteras del norte, Rudy Ulloa, Lázaro Báez, Cristóbal López, Electroingeniería, Ezkenazi, Whertein, Spolsky y su imperio multimediático, Bulgheroni, la Anses, el Banco Nación, el Pami, el Banco Central y las AFJP’s, Micheli y su bolsa de dólares en el baño, son sólo botones de muestra de un inventario amplísmo.

Por estos hechos, y muchos más que no caben en la extensión de esta nota, doña Cristina, sus funcionarios y sus cómplices necesarios (los empresarios) deberán ser, irremisiblemente, juzgados cuando pierdan el poder. Y esta vez sí el Estatuto de Roma podrá ser usado para condenarlos, porque se tratará de una ley anterior al hecho. Para poder concretar esa ilusión y enderezar el rumbo de la Argentina, sólo hace falta una cosa: una Justicia seria, rápida, eficiente y, sobre todo, independiente. Con ella, todo será posible; sin ella, nada lo será. Esta será sólo una de las propuestas que discutiremos el miércoles 10, en la charla a la que, espero, pueda asistir.

Bs.As., 7 Abr 13

jueves, 7 de junio de 2012

Plutocracia de los putocratas.


CABILDO - Por la Nación contra el caos 




FALOPA.
YES, BWANA.

“La excelencia suprema consiste en destruir al enemigo sin combatir”
(Sun Tzu)

Carroll Quigly, “insider” del sistema y, entre otras cosas, mentor de Bill Clinton, decía en “Tragedy and Hope”(Tragedia y Esperanza):“El poder del capitalismo financiero mundial tiene un objetivo trascendental, nada menos que crear un sistema de control financiero mundial en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía como un todo, e influir sobre los políticos colaboracionistas”.
  
El proyecto, por supuesto, es ya antiguo, pero las cosas comenzaron a acelerarse a partir de un par de reuniones organizadas por Nelson Rockefeller en 1972, una para reunir a altos directivos de importantes empresas norteamericanas, para concretar acciones de mayor colaboración entre potencias superindustrializadas, y otra para sentar las bases  de lo que sería la Comisión Trilateral (CT), nombre derivado de la presencia de ejecutivos de empresas con capacidad de decisión de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. La reunión inaugural tuvo lugar en Tokio, el 23 de octubre de 1973, y concurrieron a la misma James Carter y Zbibniew Brzezinsky, que se integraron a la misma.
  
El primero declaró en 1975 que “había llegado la hora de concretar una Alianza con Europa Occidental y el Japón. Estos países ya están preparados para desarrollar un papel importante en la creación de un nuevo orden internacional”. Este nuevo orden implicaría la implantación de una nueva división internacional del trabajo, y la transformación de los países en provincias de un nuevo imperio.
  
Bien, Carter asumió la presidencia de los Estados Unidos el 4 de noviembre de 1976, y en su equipo figuraron 18 integrantes de la CT, entre ellos el recientemente fallecido Cyrus Vance, su Secretario de Estado, Zbigniew Brzezinsky, Consejero de Seguridad Nacional, quien escribiera en “La Era Tecnotrónica” (Between Two Ages): “El concepto de interés y soberanía nacional sólo era viable mientras las naciones estaban suficientemente separadas en el tiempo y el espacio… Los vínculos supranacionales progresan, en tanto las reivindicaciones nacionalistas,  aunque todavía potentes, se están diluyendo”. Richard Gardner fue su embajador en Italia, y manifestó en “Foreing Affairs”, en abril de 1974: “Así  llegaremos a poner fin a las soberanías nacionales, corroyéndolas pedazo a pedazo”.También se incluyó en el equipo Sol Linowitz, quien fuera presidente de la United Fruit, luego United Brands y del Marine Midland Bank,lavador de narcodólares en el área de Panamá, y en cuya sede de Nueva York se depositaban fondos para Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y el CELS, provenientes de la Fundación Ford (es decir CIA) yAmnesty International (es decir, Inteligencia Británica).
  
El gobierno de Carter apoyó la despenalización de la droga, mientras que el Departamento de Hacienda y la Reserva Federal, entonces dirigida por Paul Volker, respaldaron la campaña del FMI para obligar a Iberoamérica a producir estupefacientes para pagar sus deudas externas.
  
Para lograr sus metas este poder utilizará cualquier tipo de debilidad humana para hacer caer al objetivo en la trampa: vicios, obsesiones, fallas en la personalidad, corrupciones, etc, sin perder de vista que no hay guerra política sin guerra cultural, de nivel estratégico, con el objetivo de destruir todo elemento cultural que pudiera generar reacciones contra el imperio. En esta guerra se reconocen varias misiones, una de las cuales es la adaptación gradual a las condiciones morales en deterioro, método desarrollado por el Standford Research Institute, parte de la red Tavistock de Londres en Estados Unidos.
  
Ahora bien, el senador Aníbal Fernández presentó un proyecto para despenalizar la tenencia de drogas para uso personal, que incluye (Página 12 – 30/3(12): “…Esto vale para todas las sustancias ilegales, ya que el fallo Arriola, emitido en agosto de 2009, se basa en el Art. 19 de la Constitución Nacional sobre la impunibilidad  de los actos privados que no afectan a terceros”. “Buscamos priorizar los derechos humanos de segunda generación: primero atender la salud de quien consume y después atacar al narcotráfico, explicó Fernández”, “La actual legislación, evaluó el senador, formó parte del fracaso de la política criminal en materia de persecución, represión y sanción de los delitos vinculados con el tráfico ilegal de estupefacientes”.
  
No recuerdo al autor de “cuando alguien dijo algo antes y mejor que uno es mejor parafrasearlo que plagiarlo”. Pero, en fin, el Instituto Aspen, funcional a la usura internacional, entre cuyos miembros se encontraban entonces el citado Cyrus Vance, Robert Mc Namara, ex Secretario de Defensa de Estados Unidos y ex presidente del Banco Mundial, el ex ministro de Hacienda de Colombia, Rodrigo Botero, quien manifestara que “será difícil para cualquier gobierno suscribirse al enunciado que la soberanía nacional ha desaparecido”, y creó la “ventanilla siniestra” del Banco de la República de Colombia, dedicada al lavado de narcodólares, y Sir Henry Kissinger —recordamos, el coordinador del Memorando 200,donde se mencionaba a trece países “con interés especial para Estados Unidos, donde se requiere imponer una política de control o reducción de la población”—propuso en 1988 la legalización del narcotráfico en Iberoamérica para pagar a los bancos supuestamente acreedores sus fraudulentas y perversa deudas externas con los fondos así obtenidos, propuesta apoyada por el FMI y el Banco Mundial. Dicha propuesta incluía además la posibilidad de apoyar, de paso a David Rockefeller en sus dificultades con el Chase Manhattan Bank(también a otros banqueros), que por entonces no podía resolver  con los 500.000 millones de dólares, producto en ese momento del narcotráfico.
  
Volviendo al proyecto del senador Fernández, con respecto al cuidado de la salud de los consumidores, podría preguntarse que pasó con la Ley de Represión del Tráfico de Drogas No 20.771, sancionada por el Congreso Nacional el 26/9/74, promulgada por el Poder Ejecutivo el 30/10/74 y publicada en el Boletín Oficial el 9/10/74, la que proponía la internación de los consumidores de drogas en establecimientos sanitarios adecuados , de los cuales podían salir una vez que se hallasen rehabilitados. Así se cortaba, de paso, la cadena de distribución de drogas, base del narcotráfico (“Los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas” – Julio C. González).
   
Tal vez este plan defienda mejor el derecho básico de los consumidores a la salud y la vida, que darles rienda suelta para continuar el consumo, así como la compra. Permitir que se continúe el uso, por ejemplo de la “inocua” marihuana en forma crónica puede ocasionar en el adicto, alteraciones en los linfocitos T, importante eslabón de los procesos inmunitarios del organismo, así como del epitelio pulmonar y la mucosa gástrica, similares a los provocados por los cigarrillos comunes, atrofia gonadal y cerebral más severa que la del alcoholismo crónico.
   
Y en cuanto a que no existe peligro para terceras personas, no pueden negarse los accidentes y delitos  en los que intervienen personas con embotamiento de sus sentidos y deformación de sus percepciones, sin mencionar las molestias que tienen que soportar los vecinos de los consumidores de porros. Y tampoco los “caminos que trazan una cultura sin Dios, y sin sus mandamientos o incluso contra Dios, animados por los ídolos del poder, la riqueza y el placer efímero, la cual termina siendo una cultura contra el ser humano y contra el bien de los pueblos latinoamericanos” (“Aparecida. Documento Conclusivo”).
  
Bien, bwana no tiene motivos de queja. Las órdenes del Institute for the Future se fueron cumpliendo: registro de armas de fuego, cumplida; legalización de la homosexualidad, cumplida; legalización del aborto, cumplida; instrucción de planificación familiar en las escuelas, cumplida; despenalización de las drogas, a un paso (paciencia, bwana).
  
Sin embargo, siempre puede aparecer un aguafiestas que se pregunte, como el presidente de la Comisión Especial sobre Narcotráfico del Congreso de los Estados Unidos, Charles Rangel, quien ante la propuesta de legalización del Instituto Aspen de 1988, porque la guerra al narcotráfico no había funcionado:  “¿Cómo va a funcionar si ni siquiera ha comenzado?”.
   
Luis Antonio Leyro