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martes, 14 de abril de 2015

Enrique Stel,

AYER HÉROE DE GUERRA HOY PRESO POLÍTICO....

Enrique Stel, es Coronel, Veterano de la Guerra de Malvinas. A partir de 1979 perteneció a las fuerzas de élite de la República Argentina y luchó en la guerra integrando la Compañía de Comandos 602. Recibió del Congreso de la Nación Argentina la Condecoración "A los Bravos de Malvinas" y el Ejército Argentino lo condecoró con la Medalla "Al Heroico Valor en Combate". Además le otorgó una mención distinguida por su desempeño en la guerra.

Arriesgó su vida infiltrándose detrás de las líneas enemigas, ayudó a sus camaradas espiritual, emocional y físicamente para sobrellevar la pesada carga de este hecho traumático. Después de la rendición argentina, estuvo como Prisionero de Guerra de los Ingleses durante un mes, en un frigorífico de la Bahía de San Carlos en condiciones climáticas adversas, durmiendo en el piso, comiendo una vez al día y duchándose una vez por semana.

Hoy este hombre se ha convertido en una simple y lamentable estadística en el sistema de los "Derechos de Algunos Humanos". Detenido injustamente cuando ya se encontraba presentado en la causa, imputado por "haber sido" y no "por hacer" (derecho penal de autor) y detenido por el simple hecho de "pertenecer" al Ejército Argentino. Procesado sin fundamento alguno, sin pruebas, sin lógica ni relación circunstanciada de acción, causa, resultado.Imputado por una cosa y procesado por otra, hoy lleva un año privado de libertad en una cárcel común y la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca omitió dolosamente verificar la afectación a su derecho de defensa, y lo que es peor aún, a un debido proceso legal.

Enrique Stel tenía 20 años a la fecha de los hechos que se investigan, era Subteniente del Arma de Comunicaciones y se desempeñaba como jefe de sección de la Compañía Alámbrica del Batallón de Comunicaciones 181. Por ese cargo se lo imputó, pero se lo procesó por otro: por ser jefe de sección de una Compañía de Infantería dedicada a la lucha antisubversiva.Es decir, se le asignó intempestivamente la pertenencia al Arma de Infantería y automáticamente se asoció a este Arma con el desarrollo de actividades ilícitas. Un dislate jurídico.

Cualquiera que conozca un poco la estructura orgánica del Ejército, sabe muy bien que un militar no puede desempeñar funciones de un Arma a la que no pertenece (ni por capacidades adquiridas ni por cuadro organizacional). Por otro lado, lo procesan por hechos de los que no hay ningún elemento material que demuestre su participación(ninguna víctima lo menciona, ni por nombre ni por apariencia física).Cabe aclarar que las denuncias en muchos casos fueron realizadas entre los años 2009 y 2014). La imputación de esos hechos sólo se produce por la mera dimensión temporal, tornando automática la culpabilidad sólo por esto (es decir la coincidencia de las fechas en que ocurrieron esos sucesos con el período de tiempo en el que Enrique Stel estuvo desempeñando funciones en una Sección Alámbrica de una Compañía de Comunicaciones)

En síntesis, lo procesan por una función que nunca desempeñó, en un Arma a la que nunca perteneció y por hechos de los cuales no hay elementos que permitan demostrar de modo alguno que participó en la consecución de los mismos.

Es importante destacar que esta investigación surge 40 años después y obviando el hecho significativo de que jamás fueron impugnados sus ascensos a Mayor, Teniente Coronel y Coronel durante la democracia, siendo que en esas oportunidades su legajo personal fue analizado por todos los organismos de Derechos Humanos y la Comisión de Acuerdos del Senado.

¿Cómo es posible que continuemos, como dice el Dr. Gil Lavedra, efectuando" imputaciones  por presuntos delitos de lesa humanidad de un modo ligero, sin la correcta verificación de la alta probabilidad de que concurran los requisitos que caracterizan a tales delitos"?Lamentablemente hay muchas distorsiones y confusiones, en parte por ignorancia y en parte por mala fe. Esto tan simple que escribo, es sistemáticamente negado por quienes deben hacer justicia, tal vez porque necesitan incrementar los números estadísticos y justificar el inmenso flujo de dinero generado por este sistema donde ser parte de las Fuerzas Policiales, de Seguridad o Armadas es casi automáticamente equivalente a ser delincuente, argumento que viola las normas jurídicas más elementales, entre ellas, el principio de la responsabilidad penal individual y el principio de la presunción de la inocencia.

¿Cómo un hombre que ha dedicado su vida a las causas humanitarias puede estar procesado por delitos como lo que se le imputan? Un ser humano no pierde su esencia.O es bueno, o es malo y las acciones a lo largo de la vida van reflejando esa naturaleza. En el caso de mi esposo ha reflejado ser un hombre de bien, con actos heroicos y acciones trascendentes. Ha vivido momentos desagradables y nunca se ha quejado. En la guerra de Malvinas lo dieron por muerto al punto que le rezaron una misa por su eterno descanso, camino a sabiendas entre campos minados para cumplir con su misión, sabiendo que un paso en falso podía ser el último. En Zagreb vivió el bombardeo del año 1995, enfrentó la presión de los serbios cuando custodiaba los convoyes humanitarios del ACNUR y del ACNUDH que intentaban llegar a la población civil sitiada en Bosnia Herzegovina… Sus acciones humanitarias le valieron tres condecoraciones por sus servicios a la paz de Naciones Unidas.

Juntos hemos recorrido 16 países investigando algunos de los crímenes más atroces de los cuales puede ser capaz el ser humano y hemos trasmitido a nuestros alumnos la importancia de vivir en la diversidad, respetando al otro más allá de las diferencias. Nunca pensamos que justamente él, uno de los primeros militares argentinos que por convicción se especializó en Derecho Internacional Humanitario –y el primer oficial que en la historia del Ejército Argentino fue becado por la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto Yad Vashem para capacitarse en la temática de la Shoá en Jerusalén- hoy estuviera en una celda, esperando poder demostrar su inocencia, por delitos que jamás deberían haberle imputado. Cuando fue prisionero de guerra de los ingleses durante el conflicto de Malvinas lo aceptó y lo comprendió perfectamente, son las reglas de la guerra. Esta situación no puede aceptarla ni comprenderla.

Lo que más me preocupa, más allá de esta situación personal, es nuestra deshumanización como nación, nuestra premura en condenar sin saber, nuestra pérdida de valores y principios, nuestra ponderación invertida de cuestiones elementales. Me preocupa el odio alimentado con una fuerte estructura que no nos conduce a nada bueno. Me preocupa la injusticia.

No creo que nadie piense que los responsables de los crímenes más atroces vividos en nuestro país no deban ser condenados, pero es importante que lo hagamos respetando el principio de legalidad, cuidando "celosamente la categoría excepcional de delito de lesa humanidad y los procesos en los que se aplica."<p> </p>Sólo espero que Dios nos de la fortaleza para seguir luchando en este sistema perverso donde inocentes pagan por culpables. Lo triste de todo esto es que los años no son infinitos, que nuestro tránsito en la tierra es limitado y que lo que hacemos con nuestro tiempo tiene que ser bueno, constructivo, no estéril. Siento que estamos perdiendo un tiempo valioso en esta lucha desigual cuando podríamos hacer cosas valiosas y trascendentes.

Tres razones me llevaron a escribir esta nota: uno, la fecha de conmemoración de los Veteranos de Guerra de Malvinas, otra, la triste realidad de que el 12 de marzo de este año Enrique Stel cumplió un año de detención en flagrante violación al principio de excepcionalidad de la prisión preventiva y por último, el inicio de la Semana Santa, un tiempo donde como cristianos, debemos purificar nuestra alma y ofrecer nuestro sufrimiento a Dios para acompañar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Desde la guerra de Malvinas mi esposo lleva consigo un Rosario que con el tiempo se ha deteriorado. Su fiel amigo lo sigue acompañando. Los hombres pueden abandonarnos, Dios jamás nos abandona. 
  
Carina Emilce Faur

viernes, 13 de abril de 2012

Los ingleses conducen el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Seguridad Interior argentino.


Red Patriotica Argentina 





Ejemplares palabras de un veterano  en el homenaje llevado a cabo en San Luis

Queridos amigos,
queridos compatriotas,queridos camaradas de armas,
Queridos hermanos y familiares de los mártires que dieron su vida por defender la Soberanía Argentina en la heroica gesta para Reconquistar las Malvinas al seno de nuestra Patria.

  Hoy nos reunimos para rogar por las almas de aquellos que dieron su vida por la Patria, y que por Providencia de Dios, descansan junto al General Belgrano, envueltos en el mar que refleja nuestra bandera celeste y blanca, como el manto de nuestra Madre.
 Aunque han pasado 30 años, jamás podremos olvidarlos, jamás hemos de olvidarlos, aunque a lo largo de estos años nos quieran hacer olvidar, y quieran tender un manto de silencio.
 Por más que quieran desmalvinizar, por más que quieran decir que eso nunca existió, o que si existió fue un error, que fue un manotazo de ahogado, de un general trasnochado.
 Jamás podremos olvidar, porque a lo largo de estos años, de estos tristes y grises años, en que nuestra Patria se desangra, en decadencia y disgregación, el gesto heroico de los que ofrendaron su vida, marcó el único signo de grandeza con el cual pudimos reencontrarnos los argentinos.
 Jamás podremos olvidarlos. Por eso estamos aquí para rezar.
 Hoy estamos aquí para recordar aquellas jornadas. Aquella jornadas en las cuales el pueblo argentino, sin distinción de partidos, sin distinción de banderías, se sintió unido y reaccionó como un solo hombre,  en un solo corazón y en una sola alma. 
 Porque por encima de las falsedades, por encima de las promesas que no se cumplen, por encima de los programas falaces, por encima de los discursos mentirosos de los políticos de turno, y de los medios de comunicación, hubo un ideal de Patria, hubo algo noble que hizo que ese pueblo reaccionara como un solo hombre.
  Fueron momentos de grandeza, de ánimo, de victoria, momentos de dolor y de derrota. Eso no lo podemos olvidar.
  Fue un momento de grandeza entre tanta mediocridad. Después comenzamos a hundirnos, nuevamente en esta mediocridad y disgregación creciente, preámbulo del caos, anarquía y disolución nacional.
 Por eso nos juntamos aquí como argentinos de fe, para rezar, por las almas de aquellos que han muerto en combate. Esto es un deber de Piedad, ya que dieron su vida por una causa noble, una causa justa, y lo hicieron sabiendo que estaban cumpliendo con su deber.
 Como cristianos debemos amar a nuestra familia, pero también debemos amar a esa familia grande que es la Patria, que es mi familia, y las familias de todos aquellos, que están unidos por lazos de tradición, de historia, de sangre, de lengua y de fe; por los que han forjado ese pasado común, y nos legaron un  destino común. 
 Esa virtud de la Piedad, es un deber de respeto y honor hacia los padres y hacia la Patria, porque de ella hemos nacido y nos hemos criado, porque de ellos y en ella hemos recibido todo lo que tenemos.
 Por eso hoy al rezar por las almas de los muertos, tenemos que rezar por nuestra Patria y recordar nuestra historia. Tenemos que mirar hacia el presente y hacia el futuro.  
Nosotros, los que estamos vivos no podemos permitir que haya sido inútil el sacrificio de los muertos que ofrendaron su vida por nuestra Patria.
Nos quieren hacer olvidar del heroísmo, nos quieren hacer olvidar del sacrificio, nos quieren hacer olvidar de los ideales grandes, porque todo eso no les conviene.
 No les conviene a los cobardes, no les conviene a los traidores, no les conviene a los vendepatrias, no les conviene a los que pactan y entregan nuestros recursos al enemigo, nuestra Cordillera y nuestro Mar. No les conviene a los que quieren descubridor a la Argentina en tres o cuatro republiquetas.

No les conviene a los que nombraron en el Ministerio de Defensa a una ciudadana inglesa.
¡Si!, a una ciudadana inglesa, hija de un alto funcionario inglés, de la Embajada del Reino Unido en la Argentina.
 No les convienen a los que, por expresa instrucción de nuestros enemigos, designaron, humillaron y encerraron en verdaderos campos de concentración a los jefes militares que pelearon en Malvinas.
 No les conviene a los que desintegraron nuestras FFAA como lo están haciendo actualmente con la Gendarmería y la Policía Federal, por orden de esta misma ciudadana inglesa. En síntesis, los ingleses conducen el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Seguridad Interior argentino.
No les conviene a los políticos de la oposición, cualquiera sea, ya que ellos también medran con el mortal negocio de la droga, del juego y de la prostitución, por lo cual quieren destruir la moral y dignidad de nuestro pueblo.
No les conviene el espíritu de Malvinas porque es el espíritu de la patria, porque es espíritu de Dios, de unidad, de amor. Porque es el espíritu de nuestro pueblo, es espíritu de lucha, el espíritu de sacrificio y dignidad.Porque es el espíritu de la Nación Argentina. 
 A quien le cabe duda que la heroica gesta de Malvinas, última guerra entre dos banderas, dos naciones, dos linajes antes de entrar de lleno en esta modernidad materialista, esclavizante y globalizada, no continúa hoy, en todo el espacio nacional, con esta perversa Guerra Interna con métodos más sutiles, pero mucho más mortífera que aquella que hoy recordamos.
¿O acaso no provoca más muerte la droga, que penetra sin ningún tipo de control por la frontera norte, donde la comisaria inglesa, ha retirado la gendarmería, para llevarla al conurbano bonaerense, llevando el caos y la criminalidad a niveles incontrolables?
¿O acaso no provoca más muerte en el cuerpo y en el espíritu de nuestro humilde pueblo, en los jóvenes y en las familias todas estas perversas leyes contra la unidad del matrimonio y la familia, piedra basal de nuestro pueblo y nuestra Nación?
 Por esto quieren que olvidemos. Nosotros no podemos traicionar esa sangre derramada, porque no podemos traicionar y olvidar el sacrificio de nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestros camaradas en la lucha. Porque no podemos permitir que esa sangre se haya derramado inútilmente.
 La sangre de aquellos que han muerto por nuestra Patria son semillas de una Patria nueva, de una Patria que costará más sacrificio y muchos años de lucha. Pero eso no importa.
Tenemos que seguir siendo combatientes, cada uno en el puesto que Dios nos ha designado, para que, como dijera el gran General,“seamos lo que debamos ser, sino, no seamos nada”.
Para que nuestra pobre Patria Argentina, tan herida y maltratada, pueda un día llenarnos de orgullo, como de orgullo nos llenaron aquellos héroes puntanos que hoy recordamos, que fueron capaces de dar su vida como dice el Señor,

 “Nadie ama más, que aquel que es capaz de dar la vida por los suyos”.
Nos acercamos a los días santos, a los días que la Iglesia revive la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Sabemos que para seguir a Cristo tenemos que estar dispuestos a cargar con la Cruz.
Cristo es el Rey que nos ama y que nos llama a conquistar nuestra Patria. Y Cristo en ningún momento nos llama con promesas de una vida fácil, cómoda. Cristo dijo con claridad 

“El que quiera ser mi discípulo, que cargue la Cruz, y me siga”. 

Es decir que para llegar a la Gloria de la Resurrección y la Vida, al Triunfo y a su Reino, hay que pasar por el Viernes Santo, la Pasión y la Muerte.
 Este es nuestro camino personal, pero también el camino de nuestra Patria. El camino que nos marcaron los que ofrecieron su vida en combate.
Pidámosle al Señor en estos días, que nos ayude a ser fieles en esta empresa, pidámosle al Señor en estos días, que esta Patria entregada por los Judas, humillada, crucificada, pueda alegrarse un día con la Resurrección, con la Vida que no pasa, a la cual Él nos llama, para reinar un día junto a Él, y los que dieron ya su vida por esta Patria del Cielo y de la Tierra.
 
Víctor Eduardo Vital
 Veterano de Guerra BIM 5