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martes, 22 de mayo de 2012

Dos nuevas guías del Ministerio de Educación elaboradas por el INADI para niños y docentes pretenden que se enseñe que una familia puede estar constituida por dos hombres o dos mujeres.


El Ministerio de Educación quiere adoctrinar a los niños en la homosexualidad y se burla de los padres
(AA) Las guía del docente contiene apreciaciones peyorativas e insultantes que ofenden a gran parte de los argentinos: considera discriminador al "varón, blanco, instruido, joven, pudiente, heterosexual, cristiano y sin discapacidad visible". Ignora a los padres y las familias de los niños en el proceso educativo.

Queremos resaltar que estas guías son sólo propuestas por el Ministerio de Educación. De ninguna manera tienen fuerza de ley ni es obligatorio distribuirlas ni mucho menos utilizarlas. De lo contrario se atentaría contra la libertad de los ciudadanos y, sobre todo de los padres, y sería claramente inconstitucional.
  • Exhortamos a los padres de familia que hagan valer sus derechos de educar libremente a sus hijos según sus propias convicciones y creencias. La libertad de educación de los hijos es un derecho humano no-negociable.
  • Los padres deben rechazar toda la intromisión autoritaria del estado que pretenda violentar la libertad de educación.
Las creencias de los padres y las familias de los niños, no son tenidas en cuenta en el proceso educativo. Vale decir que ni una sola vez hace referencia el folleto a las convicciones de los padres, sino que se limita a bajar una doctrina considerada irrefutable, dogmática y absoluta.
  • Pedimos a los Argentinos Alerta que alerten a docentes y padres de familia sobre el contenido de estas guías que atentan contra la libertad de educación de los padres.
  • No es obligatorio distribuirlas ni mucho menos utilizarlas.
La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) participó activamente en la confección de la guía, informó el diario Clarín. “Necesitamos un cambio educativo en la sociedad que acompañe aquella histórica ley del Congreso" expresó César Cigliutti, presidente de la CHA, con relación a la ley de "matrimonio" homosexual.
Reproducimos a continuación una análisis crítico de estas guías realizado por María Inés Franck del Centro de Bioética, Persona y Familia.
“Somos iguales y diferentes”. Nueva producción del Ministerio de Educación y el INADI sobre educación sexual y discriminación
Antecedente. El lunes 7 de mayo pasado se presentaron dos nuevas Guías en el Ministerio de Educación, esta vez elaboradas por el INADI y avaladas por el mencionado Ministerio y además por el de Justicia y Derechos Humanos.
Se trata de “Somos iguales y diferentes”, material que se presenta desarrollado por un lado en forma de una “Guía para niñas y niños de prevención de prácticas discriminatorias” (segunda edición) y, por el otro, de una “Guía didáctica para docentes”.
En el primer caso (la Guía para niñas y niños), se trata de un folleto de 32 páginas, impreso en costoso papel laminado de excelente calidad, que intenta desarrollar el concepto de “discriminación” de una manera supuestamente accesible para los más chicos. Con mucho más dibujo que texto, el mensaje gira en torno a concientizar a los niños de la riqueza que encierra cualquier tipo de diferencia, y de que ninguna diferencia justifica un trato desigual hacia nadie.
El texto tiene un párrafo que aborda específicamente el concepto de familia, a la luz de la ley 26.618: “También nuestras familias son todas diferentes. Muchas formas de ser familia. No hay un tipo de familia, sino muchos tipos de familias. Las hay con sólo una mamá o un papá, con una mamá y un papá, con dos mamás o dos papás, con abuelas y abuelos, con hermanos, sin hermanos, con mascotas, sin mascotas. Lo que hace a una familia, es el amor y el cuidado que nos damos entre todas y todos los que formamos parte de ella”.
Más grave aún es la Guía didáctica para Docentes, en la cual se explicitan los contenidos implícitos en el material para niños.
Ideología de género, errores jurídicos y ofensas contra la libertad de creencia. Además de la retórica imbuida de la ideología de género, las autoras (Romina Kosovsky y Andrea Majul) incurren en graves errores jurídicos y apreciaciones que ofenden a gran parte de los argentinos.
Errores jurídicos
Por ejemplo, en la página 36 se afirma que, entre los Instrumentos internacionales de derechos humanos con jerarquía constitucional referidos a la temática de la discriminación, se encuentra la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicarla Violencia contra la Mujer ‘Convención De Belém Do Pará’. El error es tan craso, que incluso uno se llega a preguntar si no ha sido ‘deslizado’ con conocimiento de causa. En efecto, la Convención De Belém Do Pará, no es de ninguna manera un documento con jerarquía constitucional.
Es cierto que existen proyectos de ley en el Congreso Nacional para declararla como tal, e incluso se ha votado en la Cámarade Diputados en el año 2011. Pero aún no ha sido tratado por el Senado y, por lo tanto, el Congreso no se ha pronunciado al respecto. Además, es sabido que por tratarse de un pretendido añadido al texto constitucional, la iniciativa debe contar con dos tercios de los votos en el recinto. Realmente llama la atención la pretensión de que los argentinos no nos demos cuenta de esa falsedad, y de que el mismo Estado argentino imprima costosísimos materiales con ese error tan grosero.
Apreciaciones peyorativas e insultantes que ofenden a gran parte de los argentinos
Por otra parte, se observan en el documento del INADI varias menciones peyorativas, insultantes y que atribuyen una intención de dominación a grandes e importantes grupos de argentinos.
En la página 10, por ejemplo, se afirma lo siguiente:
  • Un estereotipo es una imagen inflexible construida de manera ilógica, en base a prejuicios, aptitudes, creencias y opiniones preconcebidas, impuestas por el medio social y cultural que se aplican de forma general a todas las personas pertenecientes a una categoría, sea ésta su nacionalidad, etnia, edad, sexo, preferencia sexual, procedencia geográfica, etc. Analizando en oposición a qué se construyen los estereotipos, podemos preguntarnos a quiénes discriminamos, y la respuesta que más inmediatamente nos surge es: -al ‘diferente’. ¿Diferente a quién o qué? Al modelo o paradigma de ‘lo normal’, es decir al varón, blanco, instruido, joven, pudiente, heterosexual, cristiano y sin discapacidad visible. La construcción de un ‘paradigma’ al que deben asimilarse todos los ‘otros’ implica que aquellos que no tienen esos atributos son los diferentes, los inferiores. Este modelo hegemónico impone jerarquías basadas en la dominación y la desigualdad, es decir trata de naturalizar una supuesta ‘normalidad’ sólo para legitimar su supremacía, argumentando el bien social, cuando por el contrario, la discriminación empobrece al conjunto de la sociedad al privarse de la riqueza que da la pluralidad de identidades”.
Claramente los párrafos transcriptos atribuyen a las personas con esas características (varones, blancos, instruidos, jóvenes, pudientes, heterosexuales y cristianos) la intención de imponer desigualdades “sólo para legitimar su supremacía”. Estas afirmaciones les endilgan algo así como la fabricación de un plan maquiavélico para discriminar y dominar al resto ya que –como afirma más adelante en la página 24- “la discriminación no es una problemática de minorías y mayorías sino de desigualdad de poder”. Esta atribución es insultante, calumniosa e injuriosa, y llama poderosamente la atención que parta de un organismo estatal que, supuestamente, está edificado sobre la representación del pueblo.
En consecuencia con lo anterior, el texto estatal niega rotundamente (página 14) la posibilidad de que alguien que sea varón, blanco, instruido, joven, pudiente, heterosexual, cristiano y sin discapacidad visible pueda ser bajo ningún concepto objeto de discriminación. “La discriminación nunca se ejerce sobre los sectores poderosos de una sociedad. Estos han logrado siempre, a través de múltiples mecanismos económicos, sociales y culturales imponer sus intereses y su propia visión del mundo como la hegemónica y traducirlos como si fueran el interés general de una sociedad”. Extraño concepto, bastante discriminador, por cierto.
Descalificación de la familia tradicional
Al hablar de las familias, nuevamente el INADI atribuye a una determinada categoría de personas una intención discriminadora: “Pensar en familias hoy, es pensar en muy distintas conformaciones, es por eso que atendiendo a la importancia del lenguaje, es inexacto hablar de la ‘familia’ en singular cuando se está nombrando a una institución de carácter tan fundacional y diverso a la vez. La utilización del singular en realidad posiciona a un modelo por encima del resto, reforzando un estereotipo, estableciendo una estructura jerárquica donde no se hace presente la diversidad, complejidad y riqueza de la sociedad misma” (página 25).
Mucho podría decirse al respecto, ya que el concepto de familia no refiere sólo al amor, la atención y la protección, como se afirma en la página 25. Si bien el amor, la atención y la protección son importantísimos en una familia, es necesario referirse también a criterios objetivos para definirla. Si así no fuera, sería imposible distinguir una familia de un grupo de amigos, con lo cual perdería sentido absolutamente la existencia de diferencias de vocabulario y de lenguaje para referirse a ambas realidades.
Descarte y negación de la naturaleza humana
El texto asume también como científica y verdadera a la ideología que sostiene que “El ser humano es un animal cultural diverso por lo cual intentar ‘naturalizar’ las diferencias como causa-efecto de la desigualdad es simplemente un artificio que busca justificar la discriminación” (página 15). Otra vez, atribuye malignas intenciones a quienes sostenemos la existencia de una naturaleza humana objetiva, sin mantener ningún tipo de tolerancia para otra manera de ver a la persona que no sea la ideología arriba mencionada. Así, quienes sostenemos la existencia de una naturaleza humana, estaríamos tratando de ‘naturalizar’ lo propio, imponiendo “una percepción biologicista a fenómenos que son de características exclusivamente culturales.
De esta manera, algo que es simplemente una costumbre o una creencia, es tomada como una posición única e invariable, intentando asociarlo como inherente a la naturaleza” (página 15). Propone el folleto, a fin de romper con esta ‘naturalización’, “la reflexión sobre el carácter social e histórico de lo que a simple vista es presentado como único y permanente”. Así, se adoctrinará a los niños para rechazar la idea de una naturaleza humana común, que es la que nos hace iguales en dignidad. Este adoctrinamiento se logrará combatiendo “el curriculum oculto –ese conjunto de ideas, sentidos y percepciones que se transmiten de manera implícita-”, el cual “permanece a menudo inalterable, reproduciendo un sistema de estereotipos que naturaliza una mirada discriminatoria del mundo”, ya que “la escuela tiene un rol fundamental en la internalización de normas, valores y creencias” (página 9).
Así, las creencias de los padres y las familias de los niños, no son tenidas en cuenta en el proceso educativo. Vale decir que ni una sola vez hace referencia el folleto a las convicciones de los padres, sino que se limita a bajar una doctrina considerada irrefutable, dogmática y absoluta.
En texto propone, en consecuencia, brindar en la educación “la misma legitimidad a todos los grupos que confluyen en el ámbito escolar” (página 24). Esta afirmación es, por lo menos, contradictoria con las afirmaciones gravemente peyorativas y discriminatorias con que se refieren las autoras a quienes tienen una idea distinta de la sociedad, y pretenden educar a sus hijos en ella. Cabe aclarar que, no por ser distinta de la propia, una idea debe ser discriminadora y maquiavélica.
Conclusión
Este grave y burdo texto fue presentado en uno de los organismos más importantes del Estado, como es el Ministerio de Educación. Será distribuido en los establecimientos educativos del país y entregado a los niños, a los padres y los docentes con una fuerte recomendación de ser utilizado. No se debe olvidar que es sólo un texto propuesto; de ninguna manera tiene fuerza de ley ni es obligatorio distribuirlo o utilizarlo. Lo contrario atentaría contra la libertad de los ciudadanos y, sobre todo de los padres, y sería claramente inconstitucional. Sería deseable que el Estado invirtiera los recursos públicos en proyectos que beneficien a los argentinos, sin agredirlos ni malinformarlos.

domingo, 11 de marzo de 2012

Condenar el brutal asesinato de la persona humana Muhammar Kaddafi.


CABILDO - Por la Nación contra el caos 




KADDAFI:
JUSTICIA Y VERDAD
  
  
Redactamos estas líneas movidos por el amor a la verdad y la justicia. Es una obligación como católicos condenar el brutal asesinato de la persona humana Muhammar Kaddafi.
  
Las brutales imágenes de los videos que tuvimos el triste privilegio de observar, mostraron un magnicidio con plasticidad demoníaca. En los minutos de la transmisión, se pudo apreciar al ex jefe ya vacilante que, en determinado momento, se pasa la mano por su rostro totalmente ensangrentado al igual que los jirones empapados de lo que había sido su camisa.
  
Más tarde los grupos arremolinados le tiraron  del cabello y le hicieron mover la cabeza de arriba hacia abajo golpeándolo. Gritaron, aullaron, haciendo fuego con sus ametralladoras. La cámara mostró entonces al infeliz condenado. Era un guiñapo en medio de la más baja de las pasiones: el odio. ¿Dónde estaban los derechos humanos de aquel desdichado? Luego, sus ojos fijos y como perdidos. Tal vez en ese momento el Dios piadoso lo había llamado a comparecer.
   
Todo esto es lo que nos horrorizó hasta el extremo. Se ha afirmado, con razón, que detrás del “joven con el revólver de oro” (quien habría dado el tiro de gracia) y entre la masa de cipayos había expertos asesinos profesionales.
  
Las imágenes de Kaddafi linchado por una turba feroz se ha difundido para de mostrar que en Libia hubo una rebelión popular. Versión simplista adjudicable sólo a las potentes “armas de destrucción masiva”. Así lo demostró, el 21 de octubre, el diario británico “The Telegraph” en reconstrucción documentada de los acontecimientos. La verdad está centrada en el accionar de los agentes de la CIA y el Servicio Secreto inglés M16 que operaron en Libia y se pusieron de acuerdo para capturar al berebere quien, contra toda lógica, había escapado a los bombardeos masivos de la OTAN. Una comunicación del coronel-objetivo, fue interceptada, dando la certeza de su ubicación con un convoy en la zona de Syrte. La columna fue atacada por un Predator yanqui con base en Signorella (Sicilia) con personal especialista en sensores que se encontraban en Estados Unidos a más de diez mil kilómetros de distancia. Luego Cazas Bombarderos Mirage franceses, llevando bombas de quinientas libras y municiones guiadas dieron fin al operativo. La OTAN jaqueó a Kaddafi al que condujeron hacia los “milicianos” de Misrata cuyo odio bestial observamos en los videos.
  
Lo expresado hasta aquí no es un intento de presentar purificado a quien fuera en vida Jefe de Libia durante décadas. Nuestra posición de católicos y nacionalistas nos obliga a presentar al lector algunas cuestiones a tener en cuenta y que siempre nos pusieron a distancias astronómicas del jeque mahometano asesinado.
  
En primer lugar, sus vinculaciones con el terrorismo que azotó la tierra Oriental de la Patria Grande. He aquí unos datos históricamente verdaderos. Cuando terminaba la década del ‘80, los Tupamaros se contactaron con Kaddafi. Así lo señala el politólogo Adolfo Garcé en su libro “Donde hubo fuego” en el cual expresa que en septiembre de 1989 un grupo de Tupas visitó Libia para participar en los festejos del vigésimo aniversario del Régimen. Esas semanas fueron aprovechadas para ser entrenados militarmente.
  
Pero hay más. Veamos el estudio realizado por Federico Leicht, y que éste titulara“Cero a la izquierda”. Allí se da la noticia de que el ex Ministro de Defensa Luis Rosadilla junto a Jorge Zabalza y Julio Marenales (todos Tupas de primer nivel jerárquico) fueron recibidos por Kaddafi, a quien le expusieron las necesidades de financiación para el “Movimiento de Liberación”.
  
“Zabalza afirmó que su objetivo era recibir entrenamiento pero que eso no se concretó” (información aparecida en la revista “Búsqueda”, de octubre del 2011).
  
En la citada publicación, y ya en el mes de marzo último, el senador tupamaro Ernesto Agazzi declaró: “Fueron —a Libia— compañeros y nos hicieron informes. Recorrieron zonas con nuevas instalaciones de riego y nos trajeron la visión de la importancia de la religión” (sic).
  
Con respecto a la Argentina hay que decirlo con voz clara y tonante.  Kaddafi apoyó el terrorismo marxista de manera explícita. Cuando el “Ejército Revolucionario del Pueblo” dominó la Provincia de Tucumán y la declaró “zona liberada” pidió el reconocimiento internacional. El único país que lo hizo fue la Libia de Kaddafi. También son conocidas las relaciones entre éste y los Montoneros. Por eso, de viaje por Libia, hacia el 2008, Cristina le expresó su “admiración juvenil y generacional”, aclarándole al ministro Al Mahmoudi que “yo y el líder de su nación (Khadafi), hemos sido militantes políticos desde muy jóvenes, hemos abrazado ideas y convicciones muy fuertes con un sesgo fuertemente cuestionador al status que siempre se quiere imponer para que nada cambie y nada pueda transformarse” (cfr. http://www.pagina12. com.ar/diario/elpais/1-115505-2008-11-23.html).
  
Ocurrido el asesinato, claro, la “cuestionadora del status” no tuvo una sola palabra de  repudio. Pero al poco tiempo haría las paces públicamente con el verdugo Barack Obama.
  
Realizadas estas precisiones políticas cabe mencionar el obvio problema teológico. El mahometanismo de Kaddafi es Enemigo de la Fe Católica. Por lo tanto, poco podemos dejar de lado las persecuciones y los asesinatos de nuestros hermanos en Cristo, que fueron, responsabilidad, esta vez, de quien se hacía llamar “El Guía hacia la era de las masas”. Nihilismo puro en marcha hacia el caos.
  
Veamos ahora la parte política de los poderes internacionales que organizaron y llevaron adelante la guerra para deponer al gobierno de Muhammar. Esa conspiración pública hay que calificarla con  sus auténticos nombres: vandalismo e infamia.
  
Ante todo subrayemos que estos dramas no son un producto de los días que corren. Todo ello proviene de los finales de la segunda guerra mundial. Repasemos sucintamente esa historia. Al promediar el año 1944 delegados de los Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión de Repúblicas Socialstas Soviéticas y China se reunieron en Dubarton Oaks, un distrito de Washington, para redactar la Carta del Nuevo Orden Internacional. Ese fue el documento que las naciones reunidas en San Francisco, en abril de 1945 para dar vida a las Naciones Unidas, se vieron compelidas a aprobar so pena de ser consideradas parias por los dueños del mundo vencedor del Eje.
  
Apareció en escena un tiránico poder mundial conformado por los Estados Unidos, la Gran Bretaña y la Unión Soviética a los que se agregó Francia. Ellos se ubicaban (hoy igual que ayer) por sobre la soberanía de los demás Estados de la tierra. El Consejo de Seguridad era y es su órgano más importante. El organismo tiene el rol de Señores de la Paz y de la Guerra. Toma sus decisiones “por mayoría calificada”.El voto en contra de cualquiera de los cuatro miembros permanentes actúa como veto dejando sin efecto lo resuelto.
  
El Dr. Danilo Zolo en el excelente trabajo “La Justicia de los Vencedores. De Nuremberg a Bagdad” escribe: “Ambas superpotencias (se refiere a los Estados Unidos y a la Unión Soviética) violaron repetidamente los principios de la Carta  de las Naciones protegiéndose y protegiendo a sus aliados con el uso sistemático del veto…”
  
Así se explica la impunidad de Israel que desconoce sistemáticamente las decisiones del plenario de la ONU. Todo es aceptado, incluso cuando la Asamblea condena los más brutales “asesinatos selectivos” o no, junto a los atropellos contra el pueblo mártir de Palestina y sus legítimos derechos. Las “intervenciones en Cuba (1961), Líbano (1958), Santo Domingo (1965), Granada (1983), Libia (1986 ), Panamá (1989) ,de los Estados Unidos, así como las de la URSS en Hungría (1956) y en Checoeslovaquia (1968) nunca fueron condenadas”.
  
La historia ha vuelto a repetirse. Una guerra inicua decidida entre gallos y medias noches con objetivos rastreros, como en un momento escribiera Karl Schmitt. Se está  produciendo una creciente feudalización del poder mundial, la soberanía pasa a residir en los grandes grupos de presión financiera, industriales y mediáticos. La OTAN como brazo armado, ha vencido en una guerra de ocho meses lanzando sobre Libia cincuenta mil bombas en diez mil misiones. Ellas despejaron el camino a las “turbas rebeldes” conducidas por los Servicios Secretos y Oficiales especializados en las operaciones del desierto y la costa.
  
La meta “humanitaria” de las oclocracias se ha cumplido. Libia y su petróleo están en el dominio de los criminales de guerra residentes en Washington, Londres y París. Kaddafi está muerto y ya no podrá traer problemas, revelando secretos no convenientes para las “plutocráticas y decadentes democracias”.
  
Con la globalidad vivimos un colapso ético generalizado. Nosotros tratamos de seguir con Fe, firmes en el  Buen Combate, porque la promesa está vigente: “las puertas del infierno no prevalecerán”.
  
Luis Alfredo Andregnette Capurro