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domingo, 28 de junio de 2015

No veo que la gente quiera cambiar el rumbo.

Lamentablemente a la hora de la verdad, yo tampoco, escuchar decir que hoy estamos bien por que hay quien puede salir de vacaciones, viajar o realizar algún proyecto o inversión, o comparar la situación particular de alguien que con esfuerzo trata de llevar adelante alguna meta estratégica para su vida y decirle que no es por su sacrificio y esfuerzo sino por las virtudes del "Modelo" colma y desanima mis esperanzas en este pueblo peronchizado, a tal extremo que no pueden ver ni razonar fuera de las limitadas y muy bien establecidas lineas de pensamientos adoctrinados, gravados por años en sus cabezas y unidas a la falta de voluntad para el esfuerzo nos lleva a un individuo limitado, dócil, sometible, de fácil manipulación por el poder o por simple palabras claves en boca de los elocuentes demagogos populistas que sumado a sus practicas coimeras, de soborno clientelar crea una nueva clase social con la cual ganan elecciones. Un individuo que no podrá escuchar otra opción o forma de ver la realidad que no sea la de esas voces, sin importarle siquiera la contradicción con su misma realidad y el discurso, rechazara cualquier otra e incluso la atacara como prevención inconsciente a perder ese aire protector de sentirse cobijado por los "Defensores de los pobres, de los trabajadores" entre los cuales se sentirá incluido aun cuando en la realidad se ha transformado en un parásito social al igual que sus "Jefes" a los cuales le deberá obediencia y lealtad inconsciente.
El clientelismo no es un mero canje de favores por votos, sino toda una forma de vida y de ver el mundo. Para el "cliente" es una estrategia de supervivencia, mientras que para el político es una manera de construir su base de poder, no hay partido político libre de esta practica sin embargo lejos tanto la UCR en el pasado como el PJ en las ultimas décadas han sido monopólicos en tales practicas, sin embargo en la actualidad se dio un paso mas allá de la practica nociva para la sociedad y que es el hecho de que esta se acostumbro, normalizo, acepto como normal la misma y con ella acepto a la par la corrupción de quien le propone el soborno, acepto el poder del puntero político actuando en nombre de...., se volvió leal a un sistema de corrupción pretendiendo sentirse libre de cargo y culpa por decirse libre de votar a quien quiera o con la excusa de su necesidad, pero claro no solo hay clientes en la clase baja o pobre, los hay en la clase media cuando la ambición o el desgano frente al sacrificio los hace militar con obsecuencia y lealtad sin importar valores, ética ni la propia dignidad a cambio de algún puestito, subsidio o favor, y ni hablar lo que ocurre en la clase alta donde los negociados entre poderosos , políticos, dirigentes, sindicalistas o jueces terminan provocando los mayores costos sociales sobre todo para la clase trabajadora en su conjunto donde quien ausente en estos aspectos y pretendiendo ser digno en la manera de obtener sus recursos, de forjarse su propio futuro y harto del sacrificio invertido cada día ve con tristeza e impotencia que sus recompensas son disminuidas en pos de los antes mencionados, haraganes, ambiciosos, corruptos, Si usted ve por la calle una persona de Derecha, de Izquierda, Capitalista o Comunista nada pasara, nada deberá temer si las instituciones y el estado están siendo dirigidas con honestidad, con personas con valores, dignas, respetuosas de las leyes sin importar sus ideologías, pero en cambio y sin importar nuevamente sus ideologías si estas personas son corruptas, haraganas y ambiciosas tenga por seguro que debería preocuparse.

lunes, 1 de abril de 2013

El productor agropecuario tiene todo el derecho de vender el producto de su trabajo, de su inversión, en el momento que más crea conveniente.



El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere, aseguró en declaraciones radiales que “con una expectativa de una inflación del 30 por ciento sería un suicidio vender y quedarse en pesos sabiendo que se va a degradar su moneda en un 30 por ciento en el año” sobre la venta de soja en el mercado mundial y las restricciones que impone el Gobierno Nacional.
“El productor agropecuario tiene todo el derecho de vender el producto de su trabajo, de su inversión, en el momento que más crea conveniente y sobre todo es un acto de responsabilidad, con una expectativa de 30 por ciento de inflación, mantenerse en algo que guarde alguna relación con lo que tiene que comprar durante el año”, fundamentó.
Y agregó “nos estamos defendiendo contra la inacción del Gobierno contra esta pérdida de competitividad que tiene el campo hoy por la inoperancia de los funcionarios por no saber manejar la economía. Esta la consecuencia de la política de intervención, de prohibir las exportaciones e importaciones, poner precios máximos”.
“El balance de esta receta para el campo es totalmente negativo”, manifestó y sostuvo que “no hay actividad productiva que no esté perjudicada” por el modelo oficial.
“Conocemos a varios, y en privado dicen que desastre la economía, no sabes lo que me pasó, me llamó fulano, me apretó, me dijo que pusiera mercadería más barata en tal lugar, y uno les dice ‘bueno y porque no reaccionas’, ay y si me mandan la Afip”, concluyó Etchevere.

miércoles, 20 de febrero de 2013

A veces me pregunto cuál es la falencia emocional que padecieron en la infancia algunos de los referentes del peronismo que son abusados sexualmente una y otra vez por la Casa Rosada.


Edén Cristinista

Que a Daniel Scioli o a su tocayo Peralta les guste decir que son parte del modelo, sólo es comparable con el pibe al que tomaban de punto en el colegio y, mientras lo fajaban, escupían y pisaban sus carpetas, rogaba a sus abusivos compañeros por amor y aceptación. Es cierto que cada vez que el gobernador bonaerense o su par santacruceño manifiestan su pertenencia a El Modelo resultan menos creíbles que la declaración jurada de Amado Boudou, pero cuesta entender cómo es que siguen rogando pertenencia, si la imagen los acompaña y lo único que sus votantes no les creen es su oficialismo verticalista.

Esta última semana, Cristina lo dejó bien en claro una vez más: el único oficialismo que vale es el de tercera línea para abajo. Los gobernadores amigos con aspiraciones son tratados con la misma vara con la que miden a los abiertamente opositores, dado que no fue posible aplicar en las elecciones la misma técnica utilizada para conformar los ministerios y eso de darle más poder a los viceministros que a los propios titulares de las carteras, fracasó después del Proyecto Mariotto. Los intendentes, sujetos capaces de disfrazarse de Teletubbies y animar la fiestita de cumpleaños de Máximo con tal de no perder un mísero pesito, son bienvenidos, siempre y cuando no tengan una imagen positiva que trascienda los kilómetros cuadrados de sus principados.

Increíblemente, el Kirchnerismo Cristinista Conservador Reformista, es eficiente para enfrentar a los que dicen que son propios y no con los opositores, a quienes combate con un infantilismo que causaría gracia si no fuera tan, pero tan básico, elemental y ausente de criterio: mientras a Scioli lo ahogan con el cuentagotas de la coparticipación y a Peralta le pusieron un camporita hasta en el kiosco de la esquina de la gobernación, a Bonfatti lo acusan de narcosocialista y a Macri le pegan por talar árboles en una avenida que tiene más cemento que las canteras de Loma Negra.

Lo que importa en esto no es la crítica a las políticas ajenas, sino quién lo hace y desde dónde. No es igual a la costumbre de preguntar a quién voto uno antes de escucharlo quejarse de algo. Esto es una cuestión de realizadores contra realizadores. Además de la economía, si hay un puñado de cosas sobre las que el oficialismo no debería emitir ni una sola opinión, es sobre seguridad, transporte, medio ambiente y respeto a la vida. Doy por sentado que un par de decenas de árboles en la 9 de Julio no frenarán ni empeorarán el recalentamiento global, más allá de la repercusión visual en el paisaje de la céntrica avenida. Y si bien Mauri tiene serias falencias en lo que atañe a la gestión básica de una ciudad -en mi barrio ubicamos a las montañas de basura en Google Earth- que Cristina se saque una foto saludando a los árboles de El Calafate, para luego twittearla como anuncio de la creación de un anfiteatro en un bosque del que no se taló ni un sólo árbol por respeto a la vida, es como mucho. Por si fuera poco, encima hay que aguantarse que personas tan impresentables como Espinoza -intendente de La Matanza- opine que habría que construír más subtes en la Ciudad de Buenos Aires, mientras la mitad del territorio del afroconurbano que él administra, concurre a los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, dado que en La Matanza podrían ingresar a la guardia con un resfriado y salir con peste amarilla ante el calamitoso estado de su salud pública.

Y así, mientras algunos piensan que habría sido una buena idea poner un anfiteatro que respete la vida en la estación de Once antes del 22 de febrero de 2012, el resto del país se encuentra representado en esa foto, tratando de crecer sin poder movernos y esperando que Cristina nos toque para garantizarnos la subsistencia. 

Con Cristina de fiesta en fiesta -dos cumpleaños, el velorio de la suegra, etcétera- su gabinete continuó en sus labores como siempre, en el fino equilibrio de mantener la iniciativa sin perder el ridículo. Boudou fue a darle clases de peronismo a los peronistas bonaerenses, creyendo que con kirchnerearse hasta los sobresitos de azúcar de las reuniones, alcanza para el carnet de afiliado. Sileoni, por su parte, se sentó con los gremios docentes a explicarles que la paritaria abierta, este año viene con innovaciones que la convierten en una no tan paritaria y no tan abierta, moda que pinta ser tendencia esta temporada otoño/invierno en todos los rubros laborales.

Timerman, por su parte, dividió sus horas entre defender lo indefendible, babear en público ante cada pregunta, y secar el micrófono cada vez que Aníbal Fernández, Daniel Filmus o su asesora le salvaban las papas. Ofuscado porque nadie entendía el planteo -y porque él no entendía las chicanas- tuvo que hacer algo que pocas veces se vió en el kirchnerismo: simplificar las palabras y decir la posta. Así, cuando le dijeron que no se podía crear una comisión especial para juzgar, afirmó que no se piensa juzgar a nadie. De este modo siguió todo hasta que se hartó de las críticas por ese temita de negociar con acusados, y terminó pidiendo que no lo jodan más, que probablemente no se interrogue a nadie, y que el memorando tiene menos valor que un pagaré firmado por Schoklender. Finalmente, Timerman se retiró contento por el deber cumplido, con la certeza de que probablemente no pueda volver a pisar ni su propia comunidad sin que lo miren de coté, pero con esa frente inacabable en alto, dado que padecerá el desprecio de gran parte de su propia colectividad, pero al menos cuenta con la felicitación del único nazi morochón que haya visto la humanidad, Luis D'Elía. 

Sólo al cristinismo se le puede ocurrir que podría funcionar un acuerdo entre un Canciller judío y una Presidente mujer por un lado, y un régimen teocrático, antisemita, negacionista y misógino por la otra parte. Pero lo hicieron. Y lo hicieron con la misma cara de nada con la que Randazzo asegura que la revolución ferroviaria está en marcha. A juzgar por los resultado inmediatos, la revolución es con todas las letras y el plan consiste en entrenar a los pasajeros en técnicas de supervivencia selvática y guerrilla urbana para poder trasladarse con mediana seguridad en los trenes de la Patria. 

Y todavía hay que agradecerles por veinte kilómetros de vías y un puñado de formaciones nuevas. Diez años con una canilla de subsidios abierta y un sistema ferroviario cayéndose a pedazos y no tuvieron siquiera el gesto de no quejarse de la pesada herencia recibida. Pesada herencia, vale aclarar, recibida del ministerio de al lado. Hoy, con cincuenta y un muertos encima, un par de choques mortales, y varios descarrilamientos acumulados, notaron que había que invertir en infraestructura. Nadie sabe dónde están los miles de millones de dólares gastados durante diez años, pero la inversión para reparar la falta de control del Estado, la hace el Estado. Es el mismo Estado, también, que dice que no es realista aumentar la tarifa del subte, pero pone nueve pesos por cada pasaje de tren vendido para mantener la ficción de que en Argentina no hay aumento de costos. 

En otro orden de cosas, la CGT Balcarce sostiene que hay inflación y que la economía está estancada. Si bien no se realizaron otro tipo de declaraciones, desde la sede itinerante de la central obrera oficialista, manifestaron que evalúan emitir un comunicado informando que no corresponde pagar sueldos con Lecops y Patacones, que no confían en el Plan Brady y que, de seguir así la mano, no descartan adherir a la movilización de Saúl Ubaldini el próximo 30 de marzo de 1982 a la Plaza de Mayo. 

Puedo entender el apoyo romanticón a El Modelo -de qué otra forma se puede apoyar algo tan metafórico como un modelo, una maqueta de lo que debería llevarse a cabo- pero no creo que, a esta altura del partido, exista otro tipo de apoyo desinteresado que no sea mero romanticismo por lo que se cree que fue alguna vez, y no por la certeza que se tiene de lo que es ahora. Es el cholulismo de querer sentirse parte de algo por alguna vez. Es una sensación que baja a la realidad enseguidita cuando se debe pagar un alquiler y mantener una familia, o cuando los más veteranos recuerdan lo que es irse de vacaciones un mes entero, o se preguntan por qué deben mantener a los padres, si laburaron toda la vida. Por ello es que los únicos que son capaces de dar la vida por El Modelo, son los que viven medianamente bien de él. Al resto, lo reconozcan o no, los mueve sólo la Fe y la nostalgia de lo que pudo ser y no pasó. Es el amor a la primera novia, a la que prefieren no verla para conservar ese perfume adolescente, y no encontrársela con la misma cintura que el Ecuador y padeciendo la condena de la ley de la gravedad. Si no se ve, no envejeció, no se volvió una mujer adulta con problemas. Está ahí, inerte en el tiempo, jóven, bella y perfecta, como El Modelo en mayo de 2003.


Relato del presente.

martes, 19 de febrero de 2013

El ocaso de Cri$tina.


CHAU KRETINA

Comienza a dibujarse el final del kirchnerismo cristina se va Para algunos, esta afirmación suena a exagerada, otros la estiran hacia el mes de agosto o cualquier otro momento más avanzado del próximo invierno, pero el hecho es que durante los últimos tiempos siempre se comentó que en este mes de marzo comenzarían a manifestarse las señales más firmes de lo que debería ser el final del ciclo kirchnerista. Lo cierto es que las expresiones de una futura debacle de lo que da en llamarse “el modelo” se caracterizan llenas de anécdotas que salen a la luz en medio de un estado de ánimo que, contagioso, se extiende a lo largo y lo ancho del país y que en un vaivén nunca conocido en nuestra política, pasa de la indignación al ridículo, pasa a la vergüenza ajena y vuelve al comienzo en un ciclo que se acelera día a día. Hay un agregado a esta situación que resulta inédito por su peso e importancia: la opinión internacional acerca de la persona que ocupa la presidencia de nuestra ex República. Los síntomas externos se mezclan con los internos y los papelones acumulados se traducen en declaraciones de variado tono, además de las fotografías como la que muestra a Cristina W. en Vietnam disfrazada de guerrillera comunista. Podríamos incorporar otros elementos de juicio, como la estudiada impuntualidad de Cristina en las reuniones diplomáticas, sus costosos atuendos, su incultura y los errores cometidos por este factor que en su personalidad excluye a la modestia que podría disimular su ignorancia. En este pantallazo no podemos pasar por alto los falsos informes sobre la economía argentina, que repercuten negativamente en el proceso económico y sus viajes a lugares remotos que carecen de sentido. ¿Cómo no recordar a su mentor ideológico, Ernesto Laclau, que sustenta y recomienda la curiosa estrategia confrontativa que explica los enfrentamientos del kirchnerismo, la pérdida de aliados y la soledad política…? Hasta la corrupción registra estos componentes del pensamiento progresista del cristinismo y su curioso empeño por hacerse de enemigos a medida que avanza el calendario. La desconfianza suele ser hija del desconocimiento de la realidad y las explosiones de una conducta descontrolada expresan en todos los casos la impotencia por encontrar soluciones a problemas cuyo contenido se muestra misterioso o excesivamente simple. En pocas palabras, hablamos de la incapacidad para ocupar la presidencia de la Nación que, por añadidura, se encuentra desprotegida, indefensa y al borde de una anarquía que viene del brazo de la inseguridad y de la inflación que se niega. Esta anomalía alimenta la crisis, la acelera y crea una atmósfera mezcla de infantilismo y mala fe que por un lado agobia y por el otro pasa por los estados de ánimo que mencionamos más arriba. Así es la Argentina que vivimos. Hace unas horas, el país vivió dos experiencias alentadoras y representativas de la declinación kirchnerista en la opinión pública. En San Lorenzo, donde San Martín condujo la primera victoria militar que marcó el inicio de nuestra independencia, la emoción del público fue evidente y alcanzó su máxima expresión cuando se apreció la carga de caballería realizada por los Granaderos. La gran paradoja es que fue precisamente en un acto militar, tal vez el sector más perseguido y denostado por el kirchnerismo, que el público estalló en un grito indignado contra la persona del vicepresidente Amado Boudou, máxima autoridad política presente durante la ceremonia. Los gritos de “ladrón”, “que se vaya” o de “corrupto incapacitado para el cargo” vistieron una reacción espontánea que preocupó a Olivos y la Casa Rosada. La experiencia mostró que existen reservas y que éstas ya se asoman en el escenario institucional. Como antecedentes escasamente divulgados, diremos que hace varias semanas, el juez Oyarbide, cuyos defectos son claros, concretos y notorios, debió levantarse de la mesa en un restaurante en medio del tintineo de copas y platos golpeados rítmicamente por los comensales. En el caso de Boudou, éste pronunció un acotado discurso pero los silbidos y abucheos se extendieron hacia los integrantes de La Cámpora que lo acompañaron y nada hicieron al palpar in situ la opinión que la gente tiene de ellos. Toda una señal de hartazgo político. Apenas unas horas después, otro suceso similar vivió el viceministro de Economía, Axel Kicillof -otro de los preferidos de Cristina-, quien se identifica como líder camporista sin poder explicar lo que esto significa. En el Buquebus que partió de Colonia, en la costa uruguaya, debió soportar los epítetos que le dirigían los pasajeros, actitud que no se detuvo pese a que fue defendido por su mujer, que imploró mesura por la presencia de sus hijos menores. Nadie se conmovió. La indignación subió de tono y obligó al joven Kicillof a buscar refugio y protección en la cabina del capitán. Toda una definición. Las señales también transitan por otros antecedentes. El costo que demanda el inicio de las clases, cuyos preparativos ingresan en los bolsillos de los padres, se suma a los precios que se enfrentan en la vida cotidiana y abarcan a todos los sectores, incluidos los productores, y soportados crudamente por los comerciantes que no venden. Sólo los medios independientes informan con precisión el fracaso de la temporada turística de este verano que, por ejemplo, en Mar del Plata alcanzó únicamente la ocupación de un 60 por ciento de las plazas hoteleras. Mesas libres, nada de colas en las casas de comida, como sucedía en otras épocas que Cristina considera “sin inclusión social”, y un panorama idéntico en todos los lugares tradicionales de veraneo. Caída vertical de las ventas, mientras nadie ignora que la llegada del otoño será peor pero más movido. Con seguridad, habrá un paro general de actividades convocado por las distintas centrales obreras. En la mesa chica de las que dirigen el “Momo” Venegas, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, se evaluó la situación, después de rechazar taxativamente las medidas anunciadas por Cristina respecto del impuesto a las ganancias. La decisión de sostener esta medida de protesta se amplió a otras que serán conocidas con posterioridad y contará con el respaldo de la CGT oficialista que responde al metalúrgico Caló. Allí también coinciden en que “la suba de ganancias no sirve para nada”. ¿De dónde extraerá recursos el oficialismo…? La brecha entre el dólar oficial y el negro, paralelo, blue o como se lo quiera llamar, ya superó el 50 por ciento y todo indica que avanzará hacia un valor realista de 10 pesos por unidad, en tanto disminuyen las reservas que salen al mercado para impedir ese incremento de la divisa referencial. A su vez, el tragicómico Guillermo Moreno estudia la aplicación de normas más severas para la vieja e inútil experiencia de aplicar precios máximos. El resultado será, como se sabe, desabastecimiento y mercado negro, más desocupación e inestabilidad social y una severa tensión política alimentada por una eventual devaluación y un salto inflacionario que traerá peligrosas consecuencias. Ya nos hemos convertido en el último país de la región. Aislada, la Argentina carece de créditos externos, en un momento en que las tasas de interés que rigen en la economía global, es prácticamente inexistente. Todo sería favorable para una situación como la que vive nuestra ex República en la que nadie confía. La inexistente seguridad también caracteriza a la actividad financiera y productiva. Ante la posibilidad de una devaluación, se retendrá la llegada de productos a los mercados, que ya enfrentan costos en ascenso, el Fondo Monetario produjo una resolución inédita al subrayar la desconfianza que despiertan los indicadores económicos oficiales que suministra nuestro gobierno, los de origen privado son tomados como reales pero no tienen el respaldo del Estado; el INDEC intervenido ingresó a la categoría de mentiroso y con ello carga con la imagen de papelón, Cristina desconoce la realidad que la circunda y cree en sus propias mentiras, un fenómeno psicológico que se impone como lo que es: una enfermedad. La gente se percata de lo que ocurre y ya no se sabe si reír o llorar ante la eventualidad de que el jefe de la bancada oficialista en el Senado, Miguel Pichetto, pueda ser el reemplazante de Mercedes Marcó del Pont en la presidencia del jaqueado Banco Central. Pichetto da para todo, pues también podría reemplazar a Beatriz Rojkés de Alperovich en la presidencia provisional del Senado, lo que automáticamente lo convertiría en tercero en el orden sucesorio. Simultáneamente, Aníbal Fernández lo reemplazaría en la conducción del bloque. El enroque es palpable y, preventivamente, el gobernador Tucumano Alperovich, marido de Beatriz, enfrenta una grave situación al ser acusado de una complicidad de hecho por el padre de la joven Paulina Lebbos, asesinada en el 2006, un caso cuya investigación no avanza y promete convertirse en un escándalo trágico similar al de María Soledad Morales, que conmovió a la sociedad argentina y en particular a la de Catamarca, su provincia. Además de los sucesos que comentamos y ya son la comidilla del mundo político, donde los grandes problemas parecen ausentarse, las encuestas son reveladoras. Hace poco, Poliarquía puso en blanco y negro la opinión negativa de la colectividad judía argentina por el acuerdo firmado con Irán, que apunta a la impunidad de los autores del atentado contra la AMIA, opinión que debe sumarse a la repercusión negativa en el campo internacional por el mismo tema y que trata de un asunto que puede provocar consecuencias irreparables para nuestra desprestigiada diplomacia. También hay que añadir la producida hace unas horas por Management & Fit, dirigida por Mariel Forloni, que puso de manifiesto que el 85 por ciento de la opinión pública rechaza la posibilidad de una reelección de Cristina W. El dato es de particular importancia pues pone al descubierto lo que el gobierno no puede arriesgar, es decir, el control del Congreso de la Nación. Si eso ocurre, es obvio que la derrota estará precedida por la confección de listas que resultarán antipáticas e insoportables para la Casa Rosada a la que se le marcará un rumbo incierto que caracterizará al 2013, pero antes que se produzca ese desenlace es probable que Cristina W. Renuncie, lo que será indicativo de otro aspecto de la crisis: Boudou, quien para entonces estará procesado, no podrá sucederla en el Sillón de Rivadavia y deberá soportar algo más que un abucheo y los expresivos insultos recibidos en el Campo de la Gloria, de San Lorenzo. Para entonces y frente al supuesto que comentamos, estarán en danza las elecciones para la renovación parcial de la Cámaras. Pero… ¿Se llegará normalmente a esas elecciones…? ¿Darán los plazos en medio de la inflación, las protestas populares y otras “menudencias” que ya comenzaron a desarrollarse en el escenario político institucional…? Mientras los sindicatos analizan la posibilidad de unirse en un frente común, el campo desconfía de más impuestos que concluirían con su actvidad y se prepara para participar activamente en un proceso de activa resistencia. Preocupados, los jueces prevaricadores que dispusieron prisiones perpetuas sin prueba alguna, arbitrariamente y a pedido del Poder Ejecutivo y del CELS de Horacio Verbitsky, estudian sus futuras defensas para cuando llegue el momento cada vez más cercano; el fiscal Javier De Luca nunca imaginó la polvareda que levantarían sus declaraciones a partir de la respuesta que le brindaron los abogados Alberto Solanet y Mariano Gradin a lo que se sumó el artículo firmado por el embajador Emilio Cárdenas y los presos políticos, civiles, militares y policías han instalado sus casos en la opinión pública. Algo, mucho ha cambiado en los últimos tiempos y el compás de la crisis avanza cada vez más rápido. Diríamos que a paso redoblado.

sábado, 19 de enero de 2013

Monsanto es la multinacional de semillas y agroquímicos más poderosa del mundo. Cuenta con apoyo político y rentabilidad millonaria, y su modelo implica corrimiento de la frontera agropecuaria, desalojos rurales, desmontes y masivo uso de agroquímicos.

MONSANTO


La Corporación*

(AW) Su desembarco en Córdoba de la mano de la Presidenta y del Gobernador, maíz para agrocombustibles, la nueva ley de semillas y la profundización del modelo.Por Darío Aranda.
monsanto

"No soy la Presidenta de las corporaciones"
Cristina Fernández de Kirchner
10 de diciembre de 2011.
Discurso de reasunción, en el Congreso Nacional.

Juana es abuela, cabello rubio y canas, una bolsa de hacer mandamos en la mano y la decisión de enfrentar a la empresa de semillas y agroquímicos más poderosa del mundo: "No queremos a Monsanto", avisa con naturalidad y arroja la primera pregunta retórica: "¿Los políticos defienden más a las empresas que a los vecinos?".
Es miércoles a la noche en Malvinas Argentinas, a veinte minutos del centro de Córdoba. Club vecinal de fiestas, un prolijo y humilde salón, escenario de una asamblea de vecinos que se opone a la instalación de Monsanto en el barrio. Doña Juana parece una de las voces cantantes en la asamblea. Escucha atenta, primera fila y refuerza su idea: "Si el Gobernador y la Presidenta quieren a Monsanto, que la fábrica se instale al lado de sus casas". Los vecinos la aplauden.
Monsanto tiene 111 años de historia, su sede central en Estados Unidos, una facturación anual de 7297 millones de dólares, domina el 27 por ciento del mercado se semillas a nivel mundial y acaba dar un paso más en su política expansiva: el gobierno nacional aprobó su nueva semilla de soja transgénica, impulsa el cobro de regalías por el uso del producto, impulsa una nueva ley de semillas (muy cuestionada por los campesinos) y comienza la instalación de su planta más grande de Latinoamérica en Córdoba, para avanzar con el maíz transgénico y redoblar la producción de agrocombustibles.
Apoyo político, corrimiento de la frontera agropecuaria, desalojos campesinos, desmontes y masivo uso de agroquímicos. La profundización del modelo en su manera más explícita.

Más de un siglo
La historia oficial señala que Monsanto Chemical Works fue fundada en 1901 por John Francis Queeny, "empleado durante treinta años en la industria farmacéutica", que tomó el nombre de su esposa (Olga Méndez Monsanto) y creó una pequeña empresa, pero de rápido crecimiento. Con sede central en Saint Louis (estado de Missouri), su primer producto fue la sacarina. En la década del 20 ya había convertido a la compañía en una de las principales fabricantes de productos básicos de la industria química, entre ellos el ácido sulfúrico.
En 1928, el hijo de Queeny, Edgar, tomó la presidencia de Monsanto, que alcanzó su era de expansión en la década del 30 con la adquisición de tres empresas químicas. "Desde la década del 40 hasta nuestros días, es una de las cuatro únicas compañías que han estado siempre entre las diez primeras empresas químicas de Estados Unidos", señala Brian Tokar en su investigación "Monsanto: Una historia en entredicho".
Tokar aporta un dato, luego retomado por Marie Monique Robin en su libro "El mundo según Monsanto", que la empresa oculta de su historia oficial. "El herbicida conocido como Agente Naranja, que fue usado por Estados Unidos para defoliar los ecosistemas de selva tropical de Vietnam durante los años 60, era una mezcla de químicos que provenía de varias fuentes, pero el agente naranja de Monsanto tenía concentraciones de dioxina muchas veces superiores al producido por Dow Chemical, el otro gran productor del defoliante", detalla Tokar, director de investigación en biotecnología del Instituto de Ecología Social de Vermont (Estados Unidos).
Según la investigación, ese hecho convirtió a Monsanto en el principal acusado en la demanda interpuesta por veteranos de la guerra de Vietnam, que experimentaron un conjunto de síntomas atribuibles a la exposición al Agente Naranja. "Cuando en 1984 se alcanzó un acuerdo de indemnización por valor de 180 millones de dólares entre siete compañías químicas y los abogados de los veteranos de guerra, el juez ordenó a Monsanto pagar el 45,5 por ciento del total", explica y recuerda otro producto producido por Monsanto: PCB (elemento cancerígeno utilizado en transformadores eléctricos)
En 1976, Monsanto comenzó a comercializar el herbicida Roundup (a base de glifosato). "Pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo", señala aún hoy en su sitio de internet. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología. Y en 1995 fueron aprobados una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la "Soja RR (Roundup Ready)", resistente a glifosato.
La empresa publicitaba que el Roundup era "biodegradable" y resaltaba el carácter "ambientalmente positivo" del químico. La Fiscalía General de Nueva York reclamó durante cinco años por publicidad engañosa. Recién en 1997 Monsanto eliminó esas palabras en sus envases. Tuvo que pagar 50 mil dólares de multa. "Es la última de una serie de grandes multas y decisiones judiciales contra Monsanto, incluyendo los 108 millones de dólares por responsabilidad en la muerte por leucemia de un empleado tejano en 1986; una indemnización de 648 mil dólares por no comunicar a la EPA datos sanitarios requeridos en 1990; una multa de un millón impuesta por el fiscal general del estado de Massachusetts en 1991 por el vertido de 750 mil litros de agua residual ácida; y otra indemnización de 39 millones en Houston (Tejas), por depositar productos peligrosos en pozos sin aislamiento", acusa el investigador Brian Tokar.
Monsanto continuó promocionando el Roundup como "un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas". Pero el 26 de enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de "publicidad mentirosa".
En Argentina, Monsanto cuenta con una planta en Zárate (Buenos Aires) desde 1956. Hace doce años realizó una ampliación, su planta de producción de glifosato pasó a ser la más grande de América Latina. En 1978 se instaló en Pergamino y, en 1994, sumó una planta en Rojas (Buenos Aires).
En 1996, el gobierno argentino aprobó la soja transgénica con uso de glifosato. Con la firma del entonces secretario de Agricultura, Felipe Solá, la resolución 167 tuvo luz verde en un trámite exprés: sólo 81 días, y en base estudios de la propia empresa Monsanto. El expediente, de 146 páginas, carece de estudios sobre efectos en humanos y ambiente, y -sobre todo- el Estado argentino no realizó investigaciones propias sobre los posibles efectos del nuevo cultivo, se limitó a tomar como propios los informes presentados por la parte interesada (Monsanto).

Patentes
En 1996 la soja ocupaba en Argentina 6,6 millones de hectáreas. En el 2000 ya llegaba a 10,6 millones. En 2011 llegó a 19,8 millones de hectáreas, a un promedio de expansión de 800 mil hectáreas por año. Representa el 56 por ciento de la tierra cultivada del país.
Luego de la devaluación de 2002, y cuando la demanda externa de soja aumentó, Monsanto intentó cobrar regalías por el "derecho intelectual" de la semilla transgénica. Federación Agraria Argentina (FAA) y el Gobierno rechazaron el pago.
Monsanto llegó hasta los tribunales europeos, donde intentó frenar judicialmente los barcos con soja proveniente de Argentina. Pero la vía judicial no prosperó.
Lejos estaba la empresa de tener problemas económicos. En 2006 había facturado 4476 millones de dólares. En Latinomérica, en sólo el primer trimestre del 2006, facturó 90 millones de dólares. Al año siguiente, mismo periodo, tuvo un incremento del 184 por ciento: 256 millones de dólares. "Gran parte se debió al mayor precio del herbicida glifosato", anunciaba la empresa, que señalaba al glifosato como el responsable de la mitad de sus ganancias. En 2007 la facturación llegó a 7.300 millones. El presidente ejecutivo de Monsanto, Hugh Grant, expresó en 2009 a la agencia de noticias (Reuters) que la compañía planeaba expandir el negocio de las semillas a una tasa de crecimiento anual de un 20 por ciento entre el 2007 y el 2012.
El Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración) estudia desde hace 25 años la concentración del mercado agropecuario mundial. "Monsanto tiene actualmente el 27 por ciento del mercado mundial de semillas, de todo tipo (transgénicas o no) y de todas las variedades. En semillas transgénicas, Monsanto tiene el 86 por ciento del mercado mundial. Es uno de los dos monopolios industriales más grandes del planeta y de la historia de la agricultura e incluso, del industrialismo. Solamente Bill Gates (con Microsoft) tiene un monopolio similar, cerca del 90 por ciento del mercado", explicó Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC.

Coincidencias
La Presidenta anuncia, desde Estados Unidos, la nueva planta de Monsanto en Argentina
Un juicio histórico que, enmarcado en la Ley de Residuos Peligrosos ((24051), abría la puerta para encuadrar las fumigaciones como delito y la posibilidad de condenar a cárcel a los productores y fumigadores.
Tres días después de iniciado el juicio, el 15 de junio, en un almuerzo en el Consejo de las Américas (espacio emblemático del establishment económico estadounidense) y frente a las mayores corporaciones de Estados Unidos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner celebró: "Hace unos instantes estuve con Monsanto, que nos anunciaba una inversión muy importante en materia de maíz (...) Y además estaban muy contentos porque Argentina hoy está, digamos, a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos (...) Aquí tengo, y esto la verdad que se los quiero mostrar porque estoy muy orgullosa, el prospecto de Monsanto. Una inversión muy importante en Malvinas Argentinas, en Córdoba, en materia de maíz con una nueva digamos semilla de carácter transgénico".
El 21 de agosto, luego de más de dos meses de juicio, la Cámara I del Crimen dictó sentencia: dictaminó que los dos hechos denunciados (dos fumigaciones, una de 2004 y otra de diciembre de 2008) violaron la normativa vigente y fueron catalogadas como delito. Y condenó a un productor Francisco Rafael Parra y al aerofumigador (Jorge Pancello) a tres años de prisión condicional, cuatro años de trabajos comunitarios y ocho años de prohibición para manipular agroquímicos.
Ese mismo día, el Ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, presentó la nueva semilla de soja ("RR2 Intacta") junto a los directivos de Monsanto. La gacetilla de prensa del Ministerio de Agricultura tituló con una cita del vicepresidente de Monsanto Argentina, Pablo Vaquero: "Trabajamos con un Gobierno que ha abierto el diálogo". La gacetilla oficial hace propia la publicidad de Monsanto y resalta las supuestas bondades de la semilla: "Esta nueva tecnología permitirá contribuir a una mayor producción y a mejorar el medio ambiente".
El ministro Yauhar celebró: "Es un día muy especial para Argentina, porque vamos por una segunda generación de soja, hoy aprobamos el evento número 27 y la biotecnología es una herramienta para el crecimiento sustentable".
Ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, en la presentación de la nueva semilla de Monsanto.
Ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, en la presentación de la nueva semilla de Monsanto.
Semillas
En la principal feria de agronegocios de Argentina, Expoagro, de marzo de 2012, las empresas Monsanto, Nidera y Don Mario (la principal semillera de Argentina) tenían un objetivo principal: remarcar la necesidad de que el Gobierno apruebe la nueva soja RR2.
"Esto que ves acá es la nueva tecnología", invitaba Juan Manuel Bello, ingeniero agrónomo de semillera Don Mario, una de las empresas líderes del sector (Mu abril 2012). Se refería a una pecera de vidrio, sobre una mesa, de un metro de alto y dos de largo, dividida al medio. De un lado, la soja transgénica que se utiliza en la actualidad (llamada "RR"), tallos quebrados, hojas rotas y con agujeros de vaya a saber de qué bicho. A su lado, la nueva soja "RR2", impecable, verde oscura, perfectas. Prometían mayor productividad, un 11 por ciento, que la soja RR.
"La idea es que se pueda comparar a simple vista. La soja RR2 BT tiene un doble gen, el RR y el gen BT, que le otorga la resistencia a insectos, patentada por Monsanto. Acá la comercializaremos cuando se logre consenso en toda la cadena, desde producción hasta exportación. Hoy se trabaja con productores para sumar voluntades, suman su adhesión para utilizar esta biotecnología, firman un acta acuerdo para darle la bienvenida a esta avance de la ciencia", detalló.
"El consenso", traducido al criollo, es la aceptación de los productores locales a pagar regalías. Hasta marzo de 2012, productores y Gobierno parecían resistir el cobro de regalías.

Wikileaks
"A lo largo del gobierno de Néstor Kirchner primero y de Cristina Fernández después, importantes funcionarios y congresistas de Estados Unidos, además de sucesivos embajadores, presionaron a la Casa Rosada para que facilitara a la empresa Monsanto el cobro de regalías por el uso de semillas transgénicas. Lo que empezó como un duro enfrentamiento, con cargamentos de harina de soja incautados en puertos europeos en el 2004 y 2005, se encaminó hacia una negociación sobre la nueva generación de semillas, dejando atrás el intento de cobro de Monsanto, señala una serie de cables filtrados por Wikileaks", escribió el jefe de la sección Internacionales de Página12, Santiago O'Donnell el 3 de marzo de 2011, donde cables hasta entonces secretos de la embajada mostraban una supuesta resistencia del Gobierno respecto a ceder a Monsanto.
En los cables, Monsanto aseguraba que el 85 por ciento de la soja que se producía en Argentina se hacía con su fórmula, pero menos de un tercio pagaba regalías. "Si bien el lobby oficial estadounidense a favor de Monsanto fue incesante, hasta los propios analistas de la embajada reconocieron en los cables que el reclamo era dudoso: ‘Los granjeros argentinos tienen derecho a replantar -no a revender- semillas generadas en una cosecha originada en semillas registradas sin pagar regalías, pero no a venderlas', dice un cable de marzo del 2006 firmado por el entonces embajador Lino Gutiérrez", explicó el editor jefe de Página12.

Cambios
El primer anunció de la soja RR2 fue realizado el 4 de julio de 2009 en Clarín Rural, uno de los principales voceros de los agronegocios (junto con el diario La Nación, socios en la muestra Expoagro). Prometía un mayor rendimiento, entre 10 y 15 por ciento mayor a la primera soja transgénica.
En septiembre de 2011, la Presidenta presentó en Tecnopolis el Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), con objetivos cuantitativos a alcanzar en 2020. En cuanto a producción granaria destaca que el objetivo es aumentar un 60 por ciento la producción (de los 100 millones de toneladas, llegar a 160), con el consiguiente avance sobre nuevos territorios.
El 28 de febrero de 2012, la Presidenta anunció que investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), del Conicet y de la empresa Bioceres habían logrado una semilla de soja resistente a la sequía y que lograba "altos rendimientos", lo que posibilitaría el avance sobre regiones en la actualidad hostiles al monocultivo. En Bioceres tiene participación accionaria Gustavo Grobocopatel, titular de uno de los mayores pool de siembra del continente ("Los Grobo").
Organizaciones ambientales y campesinas aportaron la mirada ausente en el acto oficial: el corrimiento de la frontera agropecuaria, con más desmontes, más poblaciones desalojadas y más uso de agrotóxicos.
En el discurso de junio de 2012 ante los empresarios estadounidenses, la Presidenta recordó el "avance" de los científicos de la UNL, Conicet y la empresa Bioceres. Y abordó por primera vez en público el tema tabú de las patentes de semillas: "Estaban muy contentos (los directivos de Monsanto) porque Argentina hoy está a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos. También en repatriación de científicos hacía la Argentina y fundamentalmente en respeto a las patentes. Como ahora nosotros hemos logrado patentes propias nos hemos convertido también en defensores de las patentes".
Al regreso de ese viaje, los tiempos se aceleraron. Monsanto tuvo vía libre para la nueva soja. E incluso visto bueno para el cobro de regalías.
El 9 de agosto, desde el XX Congreso de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), el secretario de Agricultura lo confirmó: "La estaremos aprobando en breve".
Al día siguiente, la crónica del diario La Nación es elocuente. "En el marco de Aapresid, el tema de la nueva soja fue motivo de un encuentro informal entre directivos de Monsanto -entre ellos, el vicepresidente, Pablo Vaquero- y dirigentes de la Comisión de Enlace, como Eduardo Buzzi (presidente de la Federación Agraria Argentina), Carlos Garetto (presidente de Coninagro), Luis Miguel Etchevehere (vicepresidente segundo de la Sociedad Rural Argentina) y José Basaldúa (directivo de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). También estaba el jefe del gremio de trabajadores rurales (Uatre), Guillermo Venegas. En un stand de Monsanto, todos compartieron una improvisada picada".
Once días después, el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, presentó la nueva soja junto a los directivos de Monsanto. "Hay que respetar la propiedad intelectual", reclamó ese mismo día el Ministro de Agricultura y afirmó que el Gobierno está trabajando en una nueva ley de semillas, que contemple el cobro de regalías para quienes desarrollan las semillas transgénicas.

Regalías
Tan milenaria como la agricultura es el derecho a guardar parte de la cosecha como semilla, para la próxima siembra, el llamado "uso propio" de la semilla.
Con la nueva soja, Monsanto articuló un modo privado de cobro de regalías, que elude al Estado. Firmó contratos individuales con productores (según Monsanto, ya firmó con el 70 por ciento de los productores de soja) y articuló acuerdos con acopiadoras y exportadoras, que controlarán las cargas de camiones que llegan a los acopios. Allí se realizará un test a los granos y, si se detecta que la soja es de Monsanto, se le descontará al productor el cobro de regalías. Monsanto implementó un sistema que ubica al Estado en un lugar de simple observador.
La decisión de las empresas de semillas, con Monsanto a la cabeza, es alterar el derecho histórico al "uso propio", bajo el argumento de respetar la "propiedad intelectual". Y, junto con el Gobierno, avanza en una nueva ley de semillas.
Carlos Vicente, de la organización internacional Grain (organización referente en el estudio del mercado de semillas y las corporaciones agrícolas). "La ley actual, de la década del 70, permite el uso propio. Durante miles de años los campesinos criaron, mejoraron y cambiaron semillas, sin que nadie se las apropiara. Pero se crea un derecho de propiedad intelectual, no es la patente sino a la ‘obtención vegetal', y se puede tener derecho de propiedad intelectual, un monopolio sobre la semilla que quita reconocimiento a los miles de años de historia campesina. Ahora alguien, las corporaciones, pueden ser dueños de las semillas", alerta y remarca que las organizaciones campesinas se oponen de manera radical a cualquier freno al libre intercambio y circulación de las semillas "ya que esto significa frenar el histórico proceso de creación de diversidad que los campesinos han sostenido por miles de años".
Vicente apunta a la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), una organización intergubernamental con sede en Ginebra (Suiza), constituida en 1961, donde tienen gran incidencia las multinacionales del agro y a la que adhieren los estados (entre ellos, claro, Argentina). En 1978, la UPOV crea la norma UPOV 78 que implica la aplicación del "derecho de obtención" de un vegetal, que va en línea con la patente en manos de empresas, pero también reconoce el uso propio de semillas, para volver a sembrar las semillas sin pagar regalías, y permitía que investigadores puedan analizar y producir mejoras sobre cada semilla nueva.
La UPOV da un salto en 1991, donde impulsa una legislación privatizadora de semillas. "La UPOV91 limita el uso propio y la investigación, ya que una empresa puede monopolizar una semilla e incluso exige que, si otros quieren seguir investigando sobre esa semilla, deban pagarle. Es muy grave, es la apropiación de la vida", denuncia Carlos Vicente, de Grain.
-¿Cómo se relaciona Monsanto, la nueva ley de semillas que prepara el Gobierno y la UPOV 91?
Vicente no duda: "Monsanto había anunciado a inicios de 2000 que no iba a realizar nuevas inversiones en Argentina porque no se le garantizaba seguridad jurídica. De la mano de la Presidenta en Estados Unidos, el anuncio de Monsanto de instalar su mayor planta de maíz transgénico en Córdoba, hay un acuerdo que le devuelve ‘seguridad jurídica', se aprueba la nueva soja, le permiten en cobro de regalías por un sistema privado y se aprestan a modificar la ley de semillas".
Vicente remarca que la modificación de la ley "va por todas las semillas, no solo la soja", la enmarca en la "tremenda ofensiva del agronegocios" en todo el continente y la resume de una forma que mete miedo: "Es un paso hacia la privatización de las semillas, la privatización de la vida en manos de las corporaciones".
El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) explicitó en julio pasado su rechazo a la nueva ley de semillas. En un comunicado, la catalogó como un "premio para los agro saqueadores" y denunció que "legitima el robo y la apropiación genética".
"Las especies y variedades que han sido obtenidas por la selección de campesinas e indígenas durante diez mil años, ahora serían de quien la patenta primero, o quien modifica un gen de los 40 mil que pueden caracterizar una planta. Las semillas son patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad y no una mercancía al servicio del capital", reclamaron.

¿Contradicciones?
"Yo le comentaba, y la gente de Monsanto no lo sabía, que tenemos una Patagonia en la cual algún productor argentino tiene producción, por ejemplo, forrajera y que uno lo puede observar en medio de la estepa patagónica los círculos que solamente con riego producen forraje de primerísima calidad. Y tenemos también agua en la Patagonia (...). Esto nos da la idea de que el elemento vital, agua, nos va a permitir extender la frontera agropecuaria", propuso la Presidenta ante los empresarios estadounidenses el 15 de junio pasado.
Quince días después, el miércoles 27 de junio y desde San Luis, la Presidenta insistió: "Debemos extender aún más la frontera agropecuaria, tenemos que hacerlo (...) Cuando venía con el helicóptero veía esos inmensos círculos aquí, en medio de esta llanura puntana, que tal vez en otro momento solo tenía pasto o criaba y engordaba terneros, como me decía el Gobernador, y que hoy, a través del riego están permitiendo generar follaje, están permitiendo generar producción en zonas impensadas en la Argentina".
En cadena nacional, la Presidenta dio un paso más: "Yo sueño con que en mi Patagonia, que es una estepa, también podamos hacer producción intensiva de follaje de maíz. No es una fantasía, estos mismos círculos que he visto aquí, los he visto también en los campos de un conocido empresario y productor que tiene estancias en mi provincia (...) y sabemos que vamos a producir también un maíz con una variedad transgénica que nos va a permitir, precisamente, en ese lugar constituir una las zonas también donde podamos extender toda la frontera agropecuaria y la ciencia y la tecnología".
El Movimiento Campesino Indígena (MNCI) es uno de los espacios más novedosos de la lucha agraria, con presencia en diez provincias. Integra la Vía Campesina Internacional (el movimiento mundial de campesinos y trabajadores del campo) y de la Coordinadora Latinoamericana de Organización del Campo (Cloc).
Durante la resolución 125 cuestionaron a la Mesa de Enlace, pero sobre todo apuntaron al modelo agropecuario. En noviembre de 2009 recibieron en Quimilí (Santiago del Estero) al entonces ministro de Agricultura, Julián Domínguez. En noviembre de 2011, luego del asesinato del campesino Cristian Ferreyra (miembro del MNCI), la organización explicitó su diálogo con el Gobierno. La Cámpora, el Frente Transversal, Nuevo Encuentro y el Movimiento Evita se movilizaron junto al MNCI, en diciembre de 2011, al Congreso Nacional y presentaron un proyecto de ley de freno a los desalojos campesinos (que aún no fue tratado).
El 27 de julio pasado, el MNCI difundió un duro comunicado contra el Gobierno Nacional. "Democracias o corporaciones transnacionales: tiempos de elección".
"La Bienvenida y entrega de nuestros bienes naturales a las transnacionales es una gran contradicción con otros principios enunciados desde el gobierno nacional (...) ¿Cómo explicamos que los ‘dueños' de la tierra y las transnacionales estén embolsando fortunas y en nuestros barrios y comunidades aún nos rodea la pobreza? ¿Cómo debemos leer estas caricias discursivas a Monsanto, Vale, Barrick? La Mesa de Enlace ve satisfecha cómo se reconoce su discurso y su modelo. El ‘yuyo' ya no es maldito, ahora es bendecido, y los ruralistas van por más".
El Movimiento Campesino Indígena sabe que el avance del agronegocios implica un avance sobre sus territorios, con más desalojos, desmontes, agrotóxicos y represión: "Nuestra posibilidad de vivir, trabajar y producir se ve amenazada con cada paso que dan las transnacionales en nuestro territorio, y es por esto que vamos a combatirlas hasta nuestra última gota de aliento. Se trata de vidas, de millones de vidas que están en juego".
Tres semanas después del comunicado del MNCI, el Gobierno aprobó la nueva soja de Monsanto.

Maíz en Malvinas Argentinas
"La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se reunió hoy con directivos de la empresa Monsanto, quienes le anunciaron un plan de inversiones de 1.500 millones de pesos para desarrollar una planta de producción de maíz en la localidad de Malvinas Argentinas, Córdoba. Implica la creación de 400 nuevos puestos de trabajo (...). La nueva planta tendrá como función el tratamiento y acondicionamiento de semillas de maíz. Con las mencionadas instalaciones, la Argentina contará con las dos plantas más grandes del mundo de producción de semillas, ambas pertenecientes a Monsanto", precisó el 15 de junio el comunicado de la compañía con sede el Estados Unidos.
Monsanto argumentaba que el maíz era importante para el desarrollo del agro argentino porque era la mejor opción para rotar con la soja, "mejora el balance de nutrientes, hace que la erosión del suelo sea menor y mejora el rendimiento".
Argentina posee 19,6 millones de hectáreas con soja y 4,5 millones con maíz.
Dos meses después, invitados por Monsanto a Iowa (Estados Unidos), los propios periodistas de agronegocios de Clarín y La Nación revelaron la nueva avanzada del modelo agropecuario: ampliar la superficie cultiva de maíz para destinarla a agrocombustibles.
"Después de la fiebre de inversiones que hubo en plantas de biodiésel a base de soja en la Argentina, el próximo turno será para el etanol de maíz. Ya hay una veintena de proyectos de plantas que suman inversiones por 1500 millones de dólares. Se estima que este biocombustible podría hacer crecer en poco tiempo 10 por ciento el área con maíz. El dato lo saben en la compañía de semillas Monsanto, que organizó una gira con periodistas por los Estados Unidos para visitar, entre otras cosas, plantas de etanol y analizar el estado actual de esta industria", sincera la crónica de Fernando Bertello, en La Nación del 31 de agosto.
En Río Cuarto (Córdoba), donde Monsanto también instalará una planta experimental, avanza en la producción de agrocombutibles en base a maíz la empresa Bio4, de empresarios locales. También avanzan proyectos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) en Villa María (Córdoba), Aceitera General Deheza (del ex legislador kirchnerista Roberto Urquía), la aceitera Vicentín (con una planta en Santa Fe). Con un total de al menos 20 plantas, también se producirá agrocombustibles en Salta, Entre Ríos, San Luis y Bahía Blanca.
Los agrocombustibles acumulan una larga lista de cuestionamientos. La más reciente, en Argentina, provino en agosto pasado de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Universidad Nacional del Comahue: "Generar agrocombustibles significa destinar la parte de la superficie cultivable a la producción de granos para alimentar motores en vez de alimentar a la población. Se está siguiendo al pie de la letra las metas planteadas por el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) en materia de objetivos productivos sin tener en cuenta las consecuencias sociales, ambientales, económicas y culturales que acarrea".
La Cátedra, un espacio novedoso e interdisciplinario que problematiza e investiga el modelo extractivo, denunció: "Es obligación saber que aceptar el cultivo masivo de plantas para producir agrocombustibles supone incrementar la presión sobre la tierra y no justamente para producir alimentos para las poblaciones locales, lo que se traduce en el aumento de nuestra vulnerabilidad alimentaria".

Asamblea
"Salón de fiestas y eventos Santina". Un prolijo rectángulo de diez metros de ancho por veinte de largo. Piso de cemento, paredes blancas. Detrás de una iglesia y frente a la plaza principal, sobre la calle San Martín, la principal del barrio Malvinas Argentinas, de casas bajas, cruzado por dos rutas que corren paralelas (88 y la 19) y dividen al barrio en tres (bautizados "primera sección", "segunda" y "tercera").
El salón de fiestas está ubicado en la Segunda Sección. Es miércoles a la noche de calor y es la cuarta reunión de la "Asamblea Malvinas lucha por la vida", espacio autoconvocado luego de que se enteraran por televisión, en vivo y directo de boca de la Presidenta, que Monsanto se instalaba en su barrio, 32 hectáreas que ya están cercadas con alambre y con máquinas apisonando la tierra.
Matías Marizza tiene 30 años, es maestro de segundo grado en la escuela del barrio. Cara redonda, barba rala, jeans amplios. "Nos desayunamos con el anuncio de la Presidenta", recuerda.
El boca en boca comenzó a circular y se gestó la primera reunión de vecinos autoconvocados, el 24 de julio. "Muchos vecinos tienen parientes en el barrio Ituzaingó, conocen de las fumigaciones, del juicio. No fue una noticia agradable escuchar que Monsanto se instala en el barrio, a menos de un kilómetro de una escuela", explica.
Yanina Barzboza Vaca tiene 21 años, habla rápido y siempre vivió en Malvinas Argentinas. "No sólo que conocemos de cerca el Ituzaingó, conocemos de cerca las fumigaciones. Acá estamos rodeados de soja. A sólo cinco cuadras de San Martín (calle principal), ya tenés soja y fumigaciones. Hace mucho que se denuncia que hay chiquitos con problemas para respirar, pero nunca nos hicieron caso". Además, en la localidad vecina (Monte Cristo) viven familias que desde hace seis años denuncian los efectos de las fumigaciones.
A la primera asamblea llegaron concejales, pero los vecinos los echaron. La segunda asamblea fue el 30 de julio. "Las dos primeras fueron muy desorganizadas, todos teníamos necesidad de contar lo qué veíamos y los temores", recuerda Marizza. La tercera asamblea fue el 4 de agosto. Donde, casualidad o no, se cortó la luz en esa parte del barrio. Consiguieron un grupo electrógeno y la asamblea continuó.
Ese día se aprobó una actividad informativa al costado de la ruta, para el 15 de agosto. Se repartieron folletos a todo vehículo que cruzaba el barrio y a los vecinos. Tuvo buena repercusión en los medios de comunicación de Córdoba.
Daniel Arzani va por su cuarto mandato. En la asamblea todos los llaman "Daniel", a secas, es un barrio donde todos se conocen. Arzani es radical, al igual que los siete concejales que le dan mayoría automática. La oposición: una concejal de Unión por Córdoba, del gobernador José Manuel De la Sota, que también apoya la instalación de Monsanto.
El Concejo Deliberante aprobó el 13 de marzo la instalación del obrador en las 32 hectáreas. "No se hizo ningún estudio de impacto ambiental que obliga la ley, no se informó a la comunidad. El Intendente hizo reuniones en casa de familias, algo habitual acá, convocadas por punteros, pero ni ahí tuvo apoyo. Los vecinos le dijeron ‘siempre te bancamos, pero en esta no'", afirma Marizza.
La asamblea de vecinos cuenta con unos diez jóvenes que coordinan las actividades decididas por el plenario de vecinos. "Hacemos operativo lo que se aprueba en asamblea. No decidimos nada nosotros solos", avisa Yanina Barboza.
La asamblea de hoy se espera movida. Un volante firmado por "vecinos por el sí" convoca a una reunión para mañana y remarca el apoyo a Monsanto. No saben quiénes son, pero apuestan fichas a que son de la Municipalidad. Segunda novedad: una decena de encuestadoras recorrieron el barrio y preguntaron la opinión de los vecinos respecto del Intendente, del Gobernador, de la Presidenta y, claro, de Monsanto. ¿Quién hizo la encuesta? Sólo se identificaron como "una consultora".
Paciencia y consenso
Un argumento recurrente son los 400 puestos de trabajo que promete Monsanto y los gobiernos repiten (desde el municipal, hasta el nacional, sin olvidar al provincial). "Nos movimos, estuvimos averiguando y confirmamos que Monsanto publicó en su sitio web una convocatoria para profesionales de agronomía, química, contaduría, mecánica y marketing para jóvenes de entre 21 y 27 años, con nivel de inglés medio. Está claro que el trabajo no será para los vecinos. Según el último censo, en Malvinas no hay más de 50 estudiantes universitarios. Que no nos mientan más", reclama Marizza.
Marizza y Barboza coinciden que la llegada de Monsanto posibilitó visibilizar las fumigaciones que rodean al barrio y también la lógica paternalista, inconsulta, de la clase política.
Convocada para las 20, la asamblea comenzó con 39 minutos de demora. Unas 150 personas, muchas mujeres con chicos, parejas jóvenes, hombres con su bolso de recién vuelto del trabajo. Primer tema, repaso de las condenas por el juicio del barrio Ituzaingó Anexo. Le siguió el panfleto de los vecinos que supuestamente sí quieren a Monsanto, acciones para frenar a Monsanto durante las próximas semanas, posibilidad de recurrir a una acción legal y la necesidad de presionar políticamente.
Por momentos la asamblea se dispara de temas. Todos quieren hablar. El clásico "compañero" de los ámbitos militantes se reemplaza por "vecino". Muchos nunca asistieron a una asamblea, e intentan seguir discutiendo incluso luego de las votaciones. Se votó bloquear la entrada a Monsanto y concurrir, al día siguiente, a la convocatoria que apoya a Monsanto. Se aprueban ambas. Y luego algunas vecinos quieren volver a discutir. Los coordinadores vuelven a explicar la metodología, pero igual abren el juego. Saben que la batalla será larga y de la paciencia y el consenso dependerá su suerte. Enfrente está el Gobierno (en sus tres niveles) y, claro, la corporación más grande del agronegocios.