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lunes, 2 de febrero de 2015

Nisman y el descreimiento social.

El ateísmo argentino
De una semana a esta parte, todo es más grave en Argentina. No porque haya variado sustancialmente el escenario sino porque anoche, lamentando la muerte de Tomás Bulat (a quién dedico estas líneas), alguien sin titubear siquiera, preguntó si no pudo ser algo “planeado”. ¿”Planeado”? Esa pregunta, para muchos absurda, dijo más que cualquier declaración política.
Aún cuando sea obvia la respuesta, la interrogación con ceño fruncido y algo de temor, graficó sin distorsión esta geografía. Sin anestesia, puso sobre la mesa, el modo y el cómo se vive en la Argentina de hoy: sin confianza, en constante vacilación.
La gente ha terminado por no creer en nada, ni siquiera en fatalidades, en accidentes que ocurren y han ocurrido desde tiempos inmemoriales. Hoy todo huele a operación política, a trampa, a servicio de inteligencia oficial, “blue” o paralelo.
Cualquier versión tiene su contra versión. Este dislate me recuerda a aquel mito de los cassettes que si se escuchaban al revés contenían mensajes demoniacos. En esa ficción vivimos, en esas anécdotas infantiles transcurre el credo de los argentinos.
Los jueces de ayer son los verdugos de hoy, a la viuda del fiscal la ponen contra la espada y la pared. Entre sus jefes y el padre de sus hijas es la elección. A no confundirse, no hay “nenes de pecho” en esta función.
Al mismísimo Papa Francisco de pronto se lo observa con recelo porque recibió a un funcionario, o eligió el silencio frente a un acontecimiento del cual nosotros queríamos que diga algo. No ha quedado nada sagrado: ni la justicia, ni el Vaticano, ni el Estado: la fe desapareció del teatro.
Todo es puesto es tela de juicio precisamente cuando los juicios son la mayor ficción del kirchnerismo. Pero este ateísmo bien puede ser otra trampa del oficialismo que alimenta al compatriota escéptico para que, al dar todo lo mismo, nos quedemos con lo malo conocido.
La duda debería ser un síntoma de madurez de un pueblo que tendía a perpetuar su infantilismo. Han sido desmesurados los años en los cuales se dio crédito a promesas electorales, a predestinados que modificarían todo lo malo, a oradores que parecían geniales porque hablaban sin papeles delante. En fin, hasta se creyó que Caperucita confundió a la abuela con el lobo y que a Cenicienta, un zapato la rescató del maltrato.
En ese trance, muchos compraron el luto eterno del “vestidito negro”, y asumieron como cierta la paternidad de un Estado porque ofrecía cuotas para electrodomésticos o un dólar quieto. Fuimos ingenuos: es justo y necesario el mea culpa de los ciudadanos.
Hoy las cosas cambiaron. La mentira dejó o está dejando de ser la palabra santa o el oráculo, la sistematización de lo falso es tan evidente que ya no amerita exégesis, y hasta los dogmas más cerrados comienzan a ser cuestionados.
Veamos un ejemplo: “El peronismo es el único que tiene el aparato para poder gobernarnos. Pues bien, con creces ha quedado demostrado que ese mismo aparato cooperó a la destrucción del gen republicano, de la salubridad institucional, del respeto al soberano. En tiempos de Perón se cerraron diarios. En tiempos de Cristina se mata a un funcionario judicial y se rompe un periódico en conferencia de prensa con total impunidad.
Pero volvamos al primer párrafo. El hecho de que alguien dude de un accidente automovilístico no es apenas un detalle. Se corrió el velo, y se observa que aquello que podría sumar al crecimiento ciudadano, es simultáneamente, aquello que puede jaquearlo.
El “sólo sé que no se nada” contemporáneo dista de parecerse al socrático. Más que humildad frente a las posibilidades del ser humano, demuestra el desinterés por formarse para después distinguir entre el “qué se sabe” y el “qué cree saberse”.
Cristina Kirchner está convencida de saberlo todo mientras, en cada cadena nacional, pone en evidencia su ignorancia y sus decisiones erradas. Al discurso me suma un ingrediente aún peor: el cinismo en su máxima expresión. Una fórmula letal para quién osa gobernar. Claro, ella no paga las consecuencias, la factura siempre tiene como destinatario al pueblo. Y las culpas son ajenas.
En este contexto ha quedado develado aquello de que no se puede engañar a muchos todo el tiempo. Y el tiempo pasó como pasó también el 54%. Ahora la credibilidad está muerta. Con Alberto Nisman enterraron parte de la inocencia que caracterizaba a la ciudadanía. Lo reflejan las encuestas, y lo enfatizan los comentarios que cualquiera puede escuchar a su lado.
Si bien en el país hay muertos de primera y muertos de segunda, el momento actual impone la igualdad de tumbas. Las condolencias presidenciales que no fueron, cruzaron un límite infranqueable. En ese sentido parece fluir la doctrina de Perón: “a los enemigos ni justicia“. Y esa es precisamente esa certeza que lleva a la desesperanza que se observa donde sea.
¿Cuántos creen que ha de saberse qué pasó con Nisman?. La jurisprudencia habla por sí sola, y el Poder Judicial se debate entre seguir siendo apéndice del Ejecutivo o cortar el cordón umbilical. No es extraño que comiencen a fluir los “incompetentes”, las licencias, las jaquecas o los dolores de muelas. Se sabrá quién es quién guste o no. Nadie quiere agarrar la papa que quema.
El costo de hacerse cargo es alto, pero nunca lo suficiente si lo que se gana es libertad. Se ha hablado demasiado en estos días pero muy poco se ha dicho en realidad. Las palabras se han manipulado a conveniencia de quién precisa de la confusión y del cansancio para agobiar y hacer perder el interés en la verdad. Y es que a tal punto está todo trastocado que la verdad, en lugar de liberarnos, está matándonos.
No caben eufemismos: esto es decadencia moral que, iniciado el 2015, aparece sin disfraz, a simple vista y debe reconocerse como la crisis ética más aguda de la historia democrática nacional. Somos la Roma que quemó Nerón, somos la Itaca que Ulises abandonara.
La verdad mató al fiscal de la causa AMIA y es paradójicamente, la verdad, la que mataría a la Presidente sepultándola política y socialmente. De allí que, mientras tengan el poder, difícilmente se sepa la trama maléfica de una muerte con más enigmas que certezas. Por eso necesitan a Jaime Stiusso en el rol de Judas, por eso Diego Lagomarsino viene como anillo al dedo en el papel de Pedro.
Cristina está armando su propia Biblia. Quiere hacer del “modelo” nacional y popular una religión, justamente cuando la sociedad está sumida en el mas férreo ateísmo, y ve en el escepticismo político un don. Sólo se salva Dios.
Hasta hace poco, la mandataria podía articular alguna suerte de maniobra capaz de no dejarla mal parada. Ya no. Cristina se hincó en arenas movedizas. De todos modos, hay algo que aún no perdió: el afán de venganza, la capacidad de daño. En año electoral nos venderán fuegos de artificios en cantidad pero ni un instante puede desviarse la atención social. A esta altura, la denuncia de Nisman no es, o no debe ser, un simple caso judicial sino una gran causa nacional.
Si se quiere diferenciar entre un suicidio y un asesinato (con o sin sicarios), si no se quiere dudar de una fatalidad ni temer estar siendo escuchado al hablar por celular, la conversión de espectadores pasivos en actores con protagonismo es fundamental.
La paranoia no suma en esta historia. De seguir en el hastío y el letargo de los últimos doce años, viviremos en la duda permanente no pudiendo siquiera darnos cuenta quienes somos o dejamos de ser en realidad.
Gabriela Pousa


domingo, 3 de agosto de 2014

NADA SE PUEDE HACER FRENTE A TANTA MALDAD Y PREPOTENCIA ISRAELÍ.

REFLEXIONES (DESDE LAS ENTRAÑAS)NFRENTE AL HORROR DEL GENOCIDIO SIONISTA

por Carlos Aznárez



Escribo con las entrañas y no con la oscura objetividad de quienes no quieren mancharse con los juicios que emiten. 
Israel, el sionismo, la gran mayoría de la población judía, sus cómplices internacionales, los gobiernos que no emiten opinión a favor de Palestina agredida hasta la saciedad, el Papa Francisco, que sigue rezando mientras masacran a cientos de niños, las Malditas Naciones Unidas y los Tribunales Internacionales de los poderosos (donde los que no lo son siguen alimentando) y todos aquellos que se siguen haciendo los distraídos frente al genocidio cometido por el sionismo,  ALGUN DÍA, porque llegará, seguro que llegará, DEBERÁN SER JUZGADOS POR LOS PUEBLOS POR HABER ACTUADO O CALLADO FRENTE A CRIMENES DE LESA HUMANIDAD. 
No desesperamos, no caigamos en el escepticismo de que NADA SE PUEDE HACER FRENTE A TANTA MALDAD Y PREPOTENCIA ISRAELÍ, y sigamos movilizándonos como podamos, mostremos la bandera palestina en nuestros balcones, usemos los pañuelos palestinos, escribamos en los muros nuestra solidaridad, gritemos sus consignas, convenzamos a los indiferentes de que este horror también va contra cada uno de nosotros, luchemos, siempre luchemos. 
TODO SIRVE en esta batalla contra la muerte, sobre todo en homenaje a esa HEROICA RESISTENCIA PALESTINA que nos está demostrando que incluso en el infierno y el horror, se puede seguir manteniendo la dignidad frente a la humillación en que nos quiere sumergir el opresor, sobreviviendo, creando, dando vida, venciendo a los heraldos del crimen.
PALESTINA VA A VENCER Y ESTÁ VENCIENDO, no tengamos dudas de ello, ya que quienes allí pelean con todo lo que tienen a su alcance, nos lo están diciendo de mil maneras. 
PALESTINA VENCERÁ Y ESTÁ VENCIENDO, porque a pesar de la desesperación que muestran ciertos rostros curtidos por el dolor y la sangre derramada, ISRAEL no tiene futuro. No puede ni podrá tenerlo porque sus raíces están edificadas con el odio irracional, con el peor de los racismos. Sus gentes, esos que disfrutan en las playas de Tel Aviv mientras sus esbirros matan y matan, esos que inundan las redes con mensajes soeces aplaudiendo la masacre, ya están muertos y no lo saben. No son humanos, son máquinas destructivas y tarde o temprano van a ser destruidas por su propio veneno de muerte.
PALESTINA VENCERA Y ESTÁ VENCIENDO, porque su causa es justa y no habrá nada ni nadie que podrá con sus hombres, mujeres, niños y niñas que allí, en Gaza mártir, nos siguen demostrando que la INDEPENDENCIA cuesta sangre, sudor y lágrimas. Y están dándonos el ejemplo de su coraje diario por lograrla.

domingo, 30 de marzo de 2014

Teléfono para Cri$tina.

Carta abierta a la presidente, de un ciudadano no militante


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En mi condición de ciudadano no militante, me dirijo a Ud. en la necesidad de expresarle mi más absoluto repudio hacia su persona y su gestión, que han convertido a gran parte de una sociedad, alguna vez considerada modelo, en un grupo disgregado de bárbaros.
Ud. padece de insania, con el agravante de la mala inspiración. Una insania y una mala inspiración que ha trasladado a la mayoría de los ámbitos en los que los argentinos nos desarrollamos. Ud. ha convertido los días que alguna vez agradecimos a Dios, en lo más parecido a ese Calvario o Gólgota de las afueras de Jerusalén, donde se llevara a cabo la crucifixión de Jesús, el hijo de Dios.
Y a tal punto llega su insania, esa palabra que hasta los más osados críticos periodistas no se animan a pronunciar, que una simple puesta en escena, ante un grupo cada vez más acotado de lacayos, le alcanza para sentirse venerada, endiosada, que es en definitiva el núcleo de ésa, su insania.
¡Por supuesto que para que su locura prospere, se necesita de la complacencia por acción u omisión, de un porcentaje importante de esos cuarenta millones de argentinos a los que alude la señora o señorita que la presenta en cualquiera de sus apariciones circenses, dignas de varios tratados de psiquiatría!
Ud., Señora, nos ha retrotraído a la época de la colonización, representada de alguna manera por ese monumento que hoy se encuentra en posición decúbito dorsal, deteriorándose aún más, detrás de La Rosada. ¡Y es cierto que a Cristóbal se le endilga el hecho de haber pisado éstas tierras acompañado de homicidas condenados a la pena de muerte. Algo así como “parte” del séquito que a Ud. ha rodeado y rodea, con la sutil diferencia de que a quienes lo integran no sólo no se los puede condenar a muerte, sino que gozan de fueros especiales, y se los ha resarcido económicamente a través de sumas de dinero varias veces millonarias, por haber impulsado la más terrible guerra fratricida que reconozca una historia escrita desde la insolencia supina de un marxismo vestido de payaso!
La saludo con recíproca desconsideración, en estado de total indefensión, pero dispuesto a no renunciar a mi inherente dignidad.
Ricardo Pareja2

lunes, 16 de diciembre de 2013

El Arzobispo de Bogotá y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Cardenal Rubén Salazar, fue enfático al asegurar que no existe ninguna razón que convierta en legal o moralmente aceptable el crimen del aborto.

Nada puede hacer legal o moralmente aceptable el aborto, dice Cardenal Salazar


Cardenal Rubén Salazar (Captura Youtube)
Cardenal Rubén Salazar (Captura Youtube)
BOGOTÁ, 13 Dic. 13 / 12:10 pm (ACI).- 
En entrevista exclusiva con ACI Prensa, el Cardenal Rubén Salazar señaló que "el aborto es uno de los más crueles atentados contra la dignidad humana y los derechos fundamentales".
"Ninguna circunstancia, por grave que parezca, puede justificar ni convertir en legal o moralmente aceptable el hecho de causar intencionalmente la muerte a un ser humano inocente".
La Corte Constitucional de Colombia despenalizó el aborto en 2006 para los casos de violación, malformación genética y riesgo de salud de la madre, tras una intensa campaña a través de medios de comunicación, con la abogada Mónica Roa a la cabeza del lobby abortista en ese país.
El Arzobispo de Bogotá aseguró que "una sociedad justa y pacífica debe afirmar, promover y custodiar el primero de los derechos fundamentales de la persona: el derecho a la vida".
"Un derecho, que el artículo 11 de la Constitución colombiana define como ‘inviolable’. Lamentablemente, nuestra Corte Constitucional ha desconocido, reiteradamente, ese sano principio ético y jurídico".
El también Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia señaló que los Obispos del país "estamos poniendo en marcha diversas acciones pastorales con el fin de crear una mayor sensibilidad sobre este grave problema".
Como ejemplos, indicó que "hemos renovado el Departamento para la Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal, incorporando proyectos de ayuda a la mujer embarazada y estamos inaugurado delegaciones en cada una de las diócesis".
"El propósito es dar origen, próximamente, a una gran red pro-vida en todo el país que aglutine y coordine las iniciativas de las numerosas fundaciones e iniciativas existentes".
En Colombia, como una iniciativa para revertir la despenalización del aborto, la plataforma Unidos por la Vida lanzó la campaña para buscar el Referendo por el derecho a la Vida.
De lograr la convocatoria a Referendo, se buscará modificar el artículo 11 de la Constitución de Colombia, agregando que "se prohíbe el aborto provocado".