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miércoles, 2 de diciembre de 2015

No más venganza.

No mas venganza a los militares enjuiciados por derrotar a la guerrilla


La elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos



La senadora por Córdoba Norma Morandini escribió días atrás en estas páginas que la causa de los derechos humanos no se puede defender con mentiras. No se puede defender tampoco con nuevas violaciones de derechos humanos como está ocurriendo en el país.

Un día después de que la ciudadanía votara un nuevo gobierno, las ansias de venganza deben quedar sepultadas de una vez para siempre.

Los trágicos hechos de la década del setenta han sido tamizados por la izquierda ideológicamente comprometida con los grupos terroristas que asesinaron aquí con armas, bombas e integración celular de la que en nada se diferencian quienes provocaron el viernes 13, en París, la conmoción que sacudió al mundo. Aquella izquierda verbosa, de verdadera configuración fascista antes y ahora, se apoderó desde comienzos del gobierno de los Kirchner del aparato propagandístico oficial.

Se ocultó así lo que ya no puede taparse por más tiempo a la compresión de una sociedad cuya composición por edad ha ido cambiando en los últimos cuarenta años. A la sociedad argentina de los años setenta no era necesario explicarle que el aberrante terrorismo de Estado sucedió al pánico social provocado por las matanzas indiscriminadas perpetradas por grupos entrenados para una guerra sucia, a los que el kirchnerismo ha distinguido con la absurda calificación de "juventud maravillosa".

La sociedad dejó aislados a esos "jóvenes idealistas", mientras el terrorismo de Estado los aplastaba con su poder de fuego, sin más salvedades que las de algunas voces aisladas, sin más ley que la de la eficacia de operaciones militares que tenían por objetivo aniquilar al enemigo y sin una moral diferente, en el fondo, que la de los rebeldes a quienes combatían.

Ha llegado la hora de poner las cosas en su lugar. Debatir que quienes sembraron la anarquía en el país y destruyeron vidas y bienes no pueden gozar por más tiempo de un reconocimiento histórico cuya gestación se fundó en la necesidad práctica de los Kirchner de contar en 2003 con alguna bandera de contenido emocional. Lo hicieron así al asumir el poder con apenas el 22 por ciento de los votos. Antes habían mirado en esos asuntos para otro lado.

Hay dos cuestiones urgentes por resolver. Una es el vergonzoso padecimiento de condenados, procesados e incluso de sospechosos de la comisión de delitos cometidos durante los años de la represión subversiva y que se hallan en cárceles a pesar de su ancianidad. Son a estas alturas más de trescientos los detenidos por algunas de aquellas razones que han muerto en prisión, y esto constituye una verdadera vergüenza nacional.

Días atrás, tal situación se ha agravado por una escandalosa decisión del Tribunal Oral de La Plata, que revocó la prisión domiciliaria de varios militares de avanzada edad, como los coroneles Carlos Saini y Oscar Bardelli, el capitán de navío Carlos Robbio y el almirante Antonio Vañek. Pareció una burla su coincidencia con el privilegio domiciliario concedido por esos días, por un tribunal del Chaco, a un mafioso de 65 años, condenado a 19 años de prisión por haber traficado más de mil kilos de cocaína a España.

En segundo lugar, de modo paralelo, han continuado actos de persecución contra magistrados judiciales en actividad o retiro. Uno ha sido el caso del juez federal de Mar del Plata Pedro Hooft, absuelto el año último tras siete años de acusaciones sobre supuestos delitos de lesa humanidad. El perverso armado de la causa salió a la luz por grabaciones aportadas como prueba, pero Hooft está afrontando nuevos ataques. También debimos ocuparnos recientemente del proceso irregular montado contra el juez Néstor Montezanti, de Bahía Blanca, en otro claro intento oficialista de desarticular la investigación de causas que involucran a la familia presidencial.

Sin más elementos que referencias mendaces aportadas por tres militares condenados como autores de las matanzas producidas en la denominada masacre de "Palomitas", se persiguió por más de diez años al ex juez federal de Salta Ricardo Lona. Éste se encuentra en prisión preventiva por supuestas fallas en la investigación de la muerte del ex gobernador de Salta Miguel Ragone, ocurrida en marzo de 1976. Se desconoce, en cambio, que el juez Lona había sido quien reunió las pruebas que llevaron a condenar a los partícipes del hecho, según lo reconoció la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Por otra parte, la acusación en su contra carece de validez pues la acción no se encuentra instada por los fiscales de la causa, sino por otros designados ad hoc por la cuestionada Procuración General de la Nación, careciendo por ello de atribuciones para impulsar la acción. Con casi 80 años y una grave enfermedad, Lona corre peligro de que los fiscales lo envíen a prisión solicitando la revisión del informe médico que desaconseja rotundamente su traslado a una cárcel.

La cultura de la venganza ha sido predicada en medios de difusión del Estado y en las escuelas habituadas a seguir las pautas históricas nada confiables del kirchnerismo. O sea, la mentira de la que ha hablado la senadora Morandini.

El palabrerío de sujetos que han sido responsables de haber incendiado al país en los años setenta convencidos de que las armas de fuego y los explosivos, con sus secuelas de muerte y dolor, eran la vía de acceso a una sociedad mejor, no puede intimidar a los políticos responsables, ni a los jueces compenetrados de su misión, de actuar en consonancia con la verdad histórica y los principios básicos del derecho penal.

Siempre será indispensable construir a partir de la verdad completa, apaciguar y no agotar la búsqueda de todos los medios necesarios para que se cumpla la imploración del papa Francisco de que todas las herramientas de la ley se activen "para evitar cualquier tipo de venganza y curar las heridas", aunque "sin dejar de mirar las cicatrices", como bien aportó.

sábado, 5 de enero de 2013

"Cristina debería leer a Javier Cercas" "Los héroes se mueren o no son héroes.


SOLDADOS DE SALAMINA

Un puñado de hombres, de soldados, al cierre de las cosas, salva a la historia. El principal esfuerzo de algunas viudas es volver héroe a quien murió en la cama. Es en vano. Las viudas tienen invalidada la imparcialidad." "El peronismo es el eje de Argentina. En su historia debe incluirse el entorno. El mundo. Qué mundo fue aquel. El peronismo tiene origen declarado en 1945/46. Hay un protoperonismo creciente desde el 4 de junio de 1943. Caminar por su historia es convivir con la mentira y el delirio." por RAÚL ACOSTA ROSARIO (La Capital). El peronismo es el eje de Argentina. En su historia debe incluirse el entorno. El mundo. Qué mundo fue aquel. El peronismo tiene origen declarado en 1945/46. Hay un protoperonismo creciente desde el 4 de junio de 1943. Caminar por su historia es convivir con la mentira y el delirio. No hay muchos datos, porque los narradores argentinos siguen ofuscándose con el presente. Con el pasado también. Construir relato a través del odio y la obsecuencia que comparten Pavón Pereyra y Feinmann no es bueno. No lo fue, no lo es, tal vez no sea conveniente nunca. No quisiera vivir un mundo que regentee José Pablo Feinmann. Menos un mundo con los dislates históricos de Enrique Pavón Pereyra. Son ellos el peligro que convive con nuestras peores pesadillas, las de la vigilia. Qué contexto acompañó al peronismo. En España una guerra civil dejó en el poder un bando (fue guerra y la madre) Perdieron los republicanos. Ganó un partido de derechas. Un protectorado hasta que muriese el protector. El protector apañaba un rey de baraja que hoy, al mejor estilo de los manuales, reina pero no gobierna. Un rey de protocolo en un país que se fumó millones de hermanos y convive con sus amores y la contrapartida, con sus odios. Hoy, segunda década del siglo XXI aún tiene terroristas y separatistas. Terroristas muy separatistas. Separatistas poco terroristas. Anarquistas. Socialistas. Petardistas. Populares. Nacionalistas. Franquistas y claro: comunistas. Narradores también. Esos narradores debieron convivir con la tortura, la muerte y el exilio, naipes del mismo mazo que sostenía eso: un rey de barajas cuya felicidad era engañar a su mujer fuera del protocolo y bancarse a Franco. Joder, tío, con la monarquía española El libro Soldados de Salamina, de Javier Cercas, tiene mas de un millón de ejemplares vendidos. Es una novela de guerra que no es de guerra. De aventuras que no son tan aventuras. No trata, claro está, de la batalla naval griega cerca de la isla de tal nombre. Es otra cosa. Acaso pueda leerse el embrión de peronismo en su descripción del populismo y/o franquismo. Acaso. Es una novela. No es un ensayo equívoco. Es otra cosa. Se pueden leer sus páginas sabiendo que Franco no es Perón, pero tocaban en la misma orquesta. Stroessner, Trujillo, Pérez Giménez, Batista, Salazar, Franco, Perón. La misma banda. Idéntica partitura. Soldados de Salamina no es una novela larga. Doscientas siete páginas. Sus personajes viven en el origen del franquismo. Lo rodea con las cuentas de un collar que no se termina de enhebrar, buscando una indulgencia. El libro apunta a su propia confusión: los orígenes. Qué fue el franquismo en su originalidad. Eso debate. Es útil para debatirnos. El peronismo. Que fue, que es. Soldados de Salamina sostiene: los héroes se mueren o no son héroes. Acepta el autor que la frase escrita o atribuída a Spengler es exacta. Un puñado de hombres, de soldados, al cierre de las cosas, salva a la historia. El principal esfuerzo de algunas viudas es volver héroe a quien murió en la cama. Es en vano. Las viudas tienen invalidada la imparcialidad. Javier Cercas, autor de Soldados de Salamina, busca explicar que España debió fumarse el franquismo (hasta 1975, cuando muere Franco) por una serie de casualidades. Allí está el nudo que enoja y atrae. Qué tan mala puede ser una fe política que se conserva tanto y tanto tiempo. Hoy hay franquismo. Esa mirada, compadre, es la que hace falta. La que deje dentro de la historia a todos: Perón, Menem, Duhalde, Onganía, Cooke, Framini, Rucci, Vandor, Balbin, Larralde, Codovilla, Moreau de Justo, Palacios, Lanusse,Cámpora, Lastiri,Videla, Firmenich, Quieto, Massera, Gorriarán Merlo. Todos El libro Soldados de Salamina muestra el origen asimétrico del terror mas sólido: la Guerra Civil Española, con hermanos muertos sin sentido. Y el odio bien odio, todo consentido. Millones de cadáveres para atrasar la historia. Censuras, torturas, mentiras y mentiras para frenar la biología social. Vivimos con el peronismo. Debemos entenderlo. Entender nuestra genética para dejar de engañarnos. El libro de Cercas maneja una culpa conocida. Es culpa nuestra. El franquismo es una realidad. Tiene el hoy como frecuencia. El neo franquismo es gobierno en España. Nunca fue un olvido despedido o despreciable. Aquello que lo originó está metido, genéticamente, en toda España. Por allí (página 84) decide calmar su corazón. No aguanta más, se confiesa. Es para España. Cristina debería leer a Cercas. …”en la época que se incubaba la guerra las consignas que difundía Sánchez Mazas aún poseían una flamante sugestión de modernidad que los jóvenes patriotas de buena familia y violentos ideales que las acataban contribuían a afianzar/…/Durante esos años de hierro Sánchez Mazas pronunció discursos, intervino en mitines, diseñó estrategias y programas, redactó ponencias, inventó consignas, aconsejó a sus jefes y, sobre todo, a través del periódico oficial de la Falange, difundió en artículos anónimos o firmados, por el mismo o por José Antonio unas ideas y un estilo de vida que, con el tiempo y sin que nadie pudiera sospecharlo - y menos que nadie el propio Sánchez Mazas – acabarían convertidos en el estilo de vida y las ideas que, primero adoptada como revolucionaria idea de choque ante las urgencias de la guerra y más tarde rebajada a la categoría de ornamento ideológico por el militarote gordezuelo, afeminado, incompetente, astuto y conservador que las usurpó, acabarían convertidas en la parafernalia cada vez mas podrida y huérfana de significado con la que un puñado de patanes luchó durante cuarenta años de pesadumbre para justificar un régimen de mierda”... (Javier Cercas