martes, 22 de noviembre de 2016

Preguntas a la Doctora Andrea Palomas Alarcón


Agosto 8, 2015

"La secretaría de Derechos Humanos no es más que una agencia de propaganda gubernamental"

Fabian Kussman

Prisionero En Argentina envió más de quinientas cartas a senadores, diputados, personalidades del ámbito político -incluidos Mauricio Macri y Daniel Scioli- y miembros de la Iglesia Católica. Solo se recibió una respuesta equivocada de un representante del diputado Alberto Asseff. La misma, muy loable por cierto, hablaba de un proyecto para optimar la situación carcelaria imperante en el país. Es decir, ninguna respuesta cercana al vecindario de Presos Políticos o Prisioneros Ilegales en nuestro país. Cuál es tu experiencia de diálogo con el Poder Político y representantes de la Iglesia?


Andrea Palomas Alarcón: Desde que comencé a transitar este camino de la lucha por la memoria completa y la libertad de los Presos Políticos, he (hemos) tenido reacciones distintas, diversas y que podrían encuadrarse en etapas.
Hubo una primera etapa muy difícil en la que las organizaciones autodenominadas “Defensoras de los Derechos Humanos” habían copado y cooptado todos los estamentos sociales, particularmente el periodismo, la política y la Iglesia. En esa etapa la recepción fue negativa, temerosa, ambigua. Con excepciones a la regla. Una de esas excepciones fue el entonces Cardenal Jorge Bergoglio que aceptó reunirse con familiares de presos políticos, principalmente esposas y hermanas, las reconfortó, y las instó a continuar “combatiendo mansamente”. También fue una excepción de Monseñor Baseotto que siempre estuvo con los Presos Políticos, los defendió y los visitó como pastor. El resto de la Iglesia se apartó temerosamente.  
Lo mismo con los políticos, salvo el diputado Assef, que siempre nos recibió y nos apoyó, el resto se mantenía en el mejor de los casos al margen, en el peor, en contra. En esa primera etapa, cuando los Kirchner descubrieron que los Derechos Humanos eran una buena cortina de humo, los periodistas fueron parte del aparato propagandístico kirchnerista. En este tema todos estaban de acuerdo, desde Clarín hasta Página 12. El periodismo instaló nuevamente el conflicto de los setenta que había menguado y contribuyó a abrir las heridas del enfrentamiento.
Paulatinamente hubo un quiebre entre la sociedad y sus dirigentes. La que fue cambiando fue la sociedad, no los dirigentes. A los dirigentes les tomó mucho tiempo darse cuenta de que la gente ya no compraba ese producto.
Empezando por la mentira de los 30.000 , los abusos que se cometían contra los supuestos hijos de desaparecidos “apropiados”, los escándalos de corrupción en los que se vieron envueltas tanto Hebe de Bonafini como Carlotto, fueron haciendo mella en el ánimo del ciudadano.  En otro orden de cosas como la inseguridad hubo una fractura muy grande entre la sociedad y sus dirigentes que seguían sosteniendo la ideología del abolicionismo penal como una forma de tolerancia. Hubo una fractura en la confianza. Cuando la sociedad no confía en sus dirigentes se mira a sí misma y ya no se deja influenciar.
Allí comenzó una etapa muy distinta para quienes defendemos la causa de los presos políticos.
En la medida en que el dirigente ha tenido más o menos desarrollado su olfato político empezó a cambiar su actitud contra lo que se dio en llamar el “relato” y particularmente en favor de los presos políticos. En privado, con miedo, nos reconocían que todo esto era una barbaridad. Los mismos jueces que juzgaban a los militares y policías nos reconocían en voz baja que “todo esto es político”. Ahora los políticos nos reciben y abiertamente hablan de abusos, de justicia sesgada, politizada, de venganza pero todavía no podemos conseguir que esas opiniones abiertas se traduzcan en hechos positivos.
De toda la dirigencia, la más cerrada a modificar su actitud es el periodismo que aunque ya no dedica tanto espacio a la demonización de los presos políticos estancó su actitud a un verdadero pacto de silencio. Todos, desde Clarín a Página 12. Entiendo que las empresas periodísticas están muy colonizadas por la izquierda. No por casualidad le pusimos a nuestro programa de radio “De eso no se habla”.

F.K. : El 5 de Agosto próximo pasado se realizo una reunión Reflexiones sobre los años Setenta, en la Universidad Católica Argentina. Monseñor Casaretto, Arturo Larrabure y Norma Morandini estuvieron presentes. A esta mesa de diálogo te acercaste. Qué pudiste rescatar?

A.P.A. : Rescato desde el vamos que se reconozca que el conflicto de los setenta no está terminado. Si uno reconoce un problema tiene más chances de solucionarlo. Cuando en el 2003 se reabrió este conflicto  con los juicios, el proyecto era que se instalara un “relato” oficial y que ya  no se lo volviera a cuestionar. Que se produjeran un montón de condenas políticas hechas pasar por judiciales y que ese fuera el fin de la historia.
Existe todo un sector de la sociedad que no está dispuesto a cerrar el capítulo de esta forma, y mucho menos con gente en prisión  y es muy positivo que la Iglesia busque la manera de pacificar el país.
Es lo que rescato. El debate fue, en mi opinión, algo lavado. Es incuestionable la figura del Coronel Larrabure representado por su hijo Arturo en busca justicia y memoria completa. También fue reconfortante la presencia de la senadora Norma Morandini que tuvo un lenguaje cuidado y conciliador desde el recuerdo de su propio dolor. Nadie claudicó ninguna posición pero se intentaron puntos de contacto.
Me sorprendió la sorpresa, valga la redundancia, de la senadora Morandini ante el lagrimeo de la hermana de un PP. Por ahí no estaba muy consciente del daño que esta “política de Estado” les hace a los familiares de los Presos Políticos.
La Iglesia en la figura de Mon. Casaretto pidió perdón por haber estado de ambos lados de la contienda.
Todo esto fue positivo pero si tuviera que decir qué faltó diría que faltó presente y futuro porque el dolor de Larrabure, el dolor de Morandini son dolores profundos y respetables pero por hechos del pasado. Hoy hay dos mil dolores que sufren cárcel injusta, abuso del Estado y persecución política multiplicados por cinco, por diez, por cien que son sus familiares y amigos. Eso falto, faltó la mención de los Presos Políticos que aludió sobre el final Arturo Larrabure y que se desbordó en forma de avalancha cuando los asistentes tuvieron oportunidad de hacer preguntas. Creo que no era el propósito de los organizadores tratar ese tema pero se vieron desbordados.

F.K. : A lo largo de la historia, la cúpula de la Iglesia Católica arrastra un grueso legajo de evasión ante problemas graves. Es malicioso sospechar que no se quieren comprometer ya que en el pasado recibieron críticas de la izquierda y ahora de un sector de la ciudadanía que reprueba a la administración Kirchner?

A.P.A. : En mi opinión la Iglesia tiene mucho que perder cuando actúa como poder temporal y  allí ha recogido siempre fuertes críticas. En nuestro país actúa en forma culposa frente a las críticas mordaces que vienen de la izquierda. Cuando la izquierda habla de “dictadura” le agrega los apelativos “militar-cívica-eclesiástica”.
La izquierda con esta acusación ha conseguido anularla y ponerla a la defensiva. Ha conseguido desactivarla como amenaza y es una estrategia a la que la Iglesia no se ha sabido oponer.
No puedo asegurar si es bueno o malo que la Iglesia opine en política, lo que no puede es ignorar su responsabilidad humanitaria frente al que sufre. En el caso de los Presos Políticos creo que le está faltando compromiso. Podemos discutir si el lugar de la Iglesia es influir políticamente pero no puedo aceptar una Iglesia que se mantenga al margen del dolor de los que son perseguidos por el Poder. Aquí además de un profundo problema político hay un drama humanitario. Hay personas mayores, enfermas, mujeres grandes, familiares que son perseguidos tanto o más que los presos políticos; son martirizados por el Poder. La Iglesia no puede mantenerse indiferente porque si no, deja de ser Iglesia: “estuve preso y me visitaste…”. Agredir a una persona enferma de esta forma, a un anciano, equivale a los ataques terroristas de los setenta que se concentraban en civiles indefensos, desprevenidos. En derecho penal se denomina alevosía.
Es cierto que hoy los antikirchneristas se han decepcionado un poco del Papa Francisco porque entienden que es funcional al Poder, que antes no lo recibía  y ahora se saca la foto para las elecciones. El Santo Padre es un hombre inteligente y sabe bien que el kirchnerismo lo usa, lo que no se si sabe es que la gente que sí lo quiere se siente un poco decepcionada.

F.K. : Si no estoy equivocado, un encuentro posterior Los Setentas, Todas las Voces entre las señoras Fernández Meijide, la Diputada Elisa Carrió, la doctora Victoria Villarruel y una vez más, el señor Larrabure, se definió como debate (El debate que nos debemos sobre la violencia en los años setenta) Desde la distancia pude apreciar idas y venidas de la señora Fernández Meijide y de la Diputada Carrió. Me parece que no es un tema menor, aunque pareciera yo meticuloso en extremo. Si no estaban para escuchar al otro disertante, cual es el propósito del debate? No estamos los propios interesados apartándonos de un posible acuerdo? 

A.P.A. : Fue anterior.

F.K. : Anterior. Mi error, perdón.

A.P.A. : Ese encuentro fue muy interesante y muy valioso. Ocurrió un incidente que hasta el día de hoy no lo puedo comprender y ninguno de los que asistió me lo ha podido explicar. En un momento cuando se hablaba del perdón, de perdonar, la Sra. Fernandez Meijide reiteró su posición de que ella no perdonaba porque no podía perdonar por otro, porque no sabía si su hijo Pablo hubiera perdonado. Y terminó molesta tiró el micrófono y se retiró aduciendo un compromiso previo.
Ignoro qué fue lo que pasó, qué le molestó. Luego, la Dra. Carrió le pasó algunas facturas. Según algunos fue un viejo enfrentamiento entre ellas pero eso tampoco lo explica.

F.K. : "Panfleto 12"  y otros medios similares tienen encabezados en común: "Represores, genocidas van a ser juzgados" este preconcepto es parte de algún memo, algún documento que alienta a jueces e instala en la población el mensaje de acusar y sentenciar sin pruebas a ex integrantes de las Fuerzas?

A.P.A. : Página 12 es un diario que desde su fundación –con dinero de Gorriarán Merlo- tuvo la función de instalar un relato.
Entender Página 12 es entender a la izquierda. Aunque exponen una imagen rebelde son disciplinados y verticalistas. El hombre de izquierda no se piensa a sí mismo como un ser humano individual sino como parte de un grupo. No van a encontrar en la izquierda a alguien que opine contra el discurso único. Si alguien lo hace no lo dice y si lo dice, es expulsado. El temor a ser repudiado por el grupo es demasiado grande como para que alguien se atreva a tener ideas propias y publicarlas. Eso definitivamente incluye al lenguaje.
El lenguaje se va uniformando a través de la ideología “represores” es una palabra usada en forma peyorativa no porque reprimir sea malo, sino porque han reprimido el proyecto de revolucionario  de la izquierda. Cuando se “reprime” en Cuba con un código penal tremendo o se persigue disidentes, lo llaman de forma más positiva.
Todo el lenguaje “represores”, “genocidas”, “dictadura” apunta a demonizar a cierto grupo de personas para provocar odio. Un odio que disimule la ilegalidad de los juicios y los justifique. Una especie de “teoría de los dos demonios” al revés. Sería algo como “si ellos cometieron esas barbaridades que se joroben cuando no tienen  juicios justos”. Lo he escuchado varias veces.
En cuanto a los juicios…hay una relación poco sana entre la ideología de izquierda y la necesidad de juzgar socialmente al enemigo. Esto se vio en el juicio de Nüremberg en el que prácticamente se enjuició a los jerarcas nazis por presión de la URSS. Las otras potencias no tenían mayor interés.
Luego los juicios populares cubanos contra funcionarios del gobierno de Batista y el juicio al General Ochoa que es una clase  teórico práctica de control social. Ese último juicio puede verse en Internet completo y explica muy bien qué lo que busca la izquierda con un juicio. El fiscal se mofa de los acusados, no les permite hilar una frase completa, los obligan a permanecer de pie durante todo el interrogatorio, con ropa arrugada, desprolijos, el público se burla y realiza manifestaciones de aprobación y desaprobación según el caso. Es la sociedad destruyendo al enemigo.
Los jueces argentinos que obedecen a esta “política de Estado” son sólo herramientas que la izquierda utiliza contra las FFAA y de Seguridad. Son el “law fare” que explica Jon Perdue.
En privado los jueces protestan por “estos locos” que los obligan a hacer cosas… pero en público repiten el rosario ideológico.

F.K. : En De Eso No se Habla -radio show que te cuenta como panelista- deben haber desfilado un montón de historias. Debido a tu actividad como visitante de Unidades Penales, debes haber recolectado otras. Alguna que te haya impactado en demasía?

A.P.A. : Todas me impactan mucho, cada una a su manera. Cada vez que voy a un penal y me encuentro con un señor mayor, educado a la antigua, que me da la mano y me trata de usted, pienso que estas personas siempre hicieron sólo lo que la sociedad esperaba de ellos  y ahora son enviados a prisión.
En casos puntuales, me impacta mucho la historia de Elida Hermann, que fue un ama de casa y que ahora está en prisión por “lesa humanidad”. Una mujer de 71 años con un montón de presas comunes chiquilinas y groseras. Me conmueve que su hija Bárbara la siga apoyando incluso contra lo que es mejor para ambas. Alguien me dijo “y bueno, que la repudie en público así consigue su libertad y que en privado la siga queriendo”. Eso han hecho algunos nietos “recuperados”, Bárbara se negó, aunque es muy doloroso se mantiene en su tesitura y, por lo tanto Elida sigue presa.
Me impresiona mucho la crueldad. Argentina siempre fue un país injusto pero nunca se había regodeado en la crueldad.
Me viene a la memoria un señor mayor, un general, creo, sin piernas y con demencia senil que yacía en una cama del pseudohospital de Ezeiza, con unos pañales sucios que nadie cambiaba porque la visita sólo puede entrar dos veces por semana. Ese señor estaba allí por “peligro de fuga”.
Otro caso que me impresionó mucho hasta la congoja fue un Coronel al que conocí en una de mis visitas que tuvo un derrame cerebral y el director Victor Hortel lo quería llevar a la rastra nuevamente al penal. La crueldad. Este coronel estaba internado en el Hospital Militar Central, en coma inducido, conectado a un montón de tubos y aparatos. El camporista Hortel hacía gala de compromiso ideológico y lo fue a buscar con un celular, quería que le desconecten los tubos y drenajes y lo único que impidió que se lo llevara fueron las hijas que se subieron al capot del celular y la médica de turno que llamó a la policía.
Hay tantas historias increíbles que no me extraña que el periodismo guarde silencio. Si el gran público conociera lo que yo veo y escucho todos los días habría una “toma de la Bastilla”.
El caso de Patti, que sigue postrado en una cama aunque la ONU ordenó que se lo lleve a un hospital o se lo traslade diariamente en una ambulancia de alta complejidad a hacer su tratamiento. No se hace ni una cosa ni otra.
Recuerdo también a unos policías del Chaco, muy pobres, muy simples, que no sabían por qué estaban en Marcos Paz, tan lejos de su familia. Sus familias eran tan pobres que no podían venir a verlos y hubo que hacer una colecta para comprarles ropa y comida porque los trajeron con lo puesto. Estábamos en invierno y ellos traían ropa como para el calor del Chaco.

F.K. : Tienen los Presos Políticos en líneas generales, problemas para hacerse de los elementos de prueba con los que son acusados?

A.P.A. : La prueba en los juicios de “lesa” es una burla al sistema judicial argentino. Las pruebas de ADN de cadáveres carece absolutamente de contraprueba. No existe la cadena de custodia.
Los testimonios son armados, lo hemos comprobado en más de una vez y hasta hay casos en los que los testigos lo han confesado en el estrado. Existen las “escuelas de testigos” que les indican lo que deben declarar y de qué manera. El marino Scilingo señaló en España que su testimonio fue preparado por Verbitsky y ensayaba delante de él cada inflexión de la voz.
 Los “testigos” de estos juicios son personas interesadas, lo que es una contradicción porque testigo, sólo puede ser una persona ajena a un determinado pleito. Pues estos “testigos” son los que dicen haber sido detenidos ilegítimamente y con ese testimonio suyo, queda “probada” la detención con lo que se hacen acreedores a una indemnización del Estado. En otros casos los “testigos” son personas que sienten odio manifiesto por los acusados, que han sido miembros activos de organizaciones armadas como Montoneros y ERP y lo dicen abiertamente en los juicios con lo que procesalmente quedarían excluidos pero en los juicios de “lesa” los admiten.
En este cambalache que ha creado la jurisprudencia de “lesa” a estos testigos se los llama “testigos necesarios” que es una confesión del prevaricato: “como necesitamos condenar a toda costa los aceptamos igual”.
Lo mismo pasa en los casos de “apropiación”. Como ejemplo está el caso Mancuso, en el que a un matrimonio lo acusaban de “apropiación” de uno de sus hijos biológicos. De nada sirvió que demostraran una y otra vez que el hijo era biológico, todos los exámenes de ADN daban seguridad absoluta pero seguían insistiendo con más y más exámenes. Lo más lógico hubiera sido cotejar el ADN con el de sus padres pero la justicia politizada lo cotejaba con cientos de datos de familiares de “desaparecidos”, siempre aparecían nuevos “datos” y el juicio se mantuvo abierto por cinco años. Estos casos, como el de los Noble, nunca se cierran porque la posibilidad de que aparezcan nuevos “familiares” que aporten su ADN es eterna. El negocio también.

F.K. : Secretarios Judiciales que actúan como jueces, jueces subrogantes, fiscales Ad Hoc. Que sombra de ilegalidad tiene esto?Esta cadena de jueces subrogantes -hablo de los que se doblan ante los caprichos del gobierno- es una especie de "Hoy sos subrogante, si accedes a mis pedidos, serás nombrado" ?

A.P.A. : En los casos de “lesa” los jueces subrogantes tienen la característica de que son también nombrados.
El asunto es siniestro. Cuando comenzaron los juicios de “lesa” los jueces federales se vieron sobrepasados de trabajo en algunos casos, y asqueados por las irregularidades en otros. En cualquier circunstancia, los jueces que existían en ese momento se negaban a encargarse de estos juicios. Fue por eso que se tuvieron que armar “juzgados especiales” que choca de frente con la idea de “juez natural”. Cuando quieren iniciar un juicio en una jurisdicción,  traen jueces de otros lugares. Esos jueces son subrogantes pero son jueces nombrados conforme a la Ley en otro lugar del país.
En esto es muy pintoresco el caso de la juez Ana María D´allesio que actua simultáneamente en Capital Federal y Usuahia. Siendo titular del Tribunal Oral Federal de Usuahia, fue nombrada subrogante en Capital Federal para el juicio denominado ABO.  Ella vive en Capital Federal y se la nombró juez de Usuahia pero era subrogante en Capital Federal.
Todos los jueces cobran un sueldo por su cargo de juez titular y otro como subrogante, además de una suma por viáticos muy elevada.
Otra gran irregularidad es que se admiten como jueces a quienes han sido querellantes previamente o fiscales en juicios de “lesa”.
Aunque los jueces son nombrados, si pretenden permanecer en sus puestos o ascender, deben condenar siempre a los de “lesa” y jamás conceder excarcelación durante el juicio o domiciliaria, son contados los casos de prisión domiciliaria pese a que le corresponde a la mayoría.
Los jueces que se han negado a esta “política de Estado” han tenido que renunciar porque han sido perseguidos como el Juez Bisordi y la Secretaria de Cámara María Laura Olea y tantos otros.
También pasa con los defensores de oficio a los que les prohíben hacer una denuncia de contexto político y sólo pueden hacer la defensa técnica.

F.K. : Qué es una oficina, una secretaría de Derechos Humanos en la Argentina de hoy?

A.P.A. La secretaría de Derechos Humanos no es más que una agencia de propaganda gubernamental. Difícilmente hagan en algo que no tenga que ver con el conflicto armado de los años 70. En algunos casos actúan como querellantes en los juicios de “lesa”, lo que está expresamente prohibido por la Constitución Nacional porque la Secretaría es una dependencia del Poder Ejecutivo y la CN prohíbe al ejecutivo cualquier injerencia en cuestiones judiciales.
Hoy en Argentina, Derechos Humanos es sinónimo de conflicto de los años setenta. No existen ni los aborígenes, ni la discriminación, ni la pobreza, ni ninguna otra cosa. Por lo menos yo no los he visto defender ninguna otra causa.

F.K. : José D'angelo comentaba que fue a solicitar el listado de la gente por la cual se reclamaba resarcimiento económico. Esto fue denegado. Consultó por los nombres de quienes cobraban estas compensaciones. La respuesta una vez más fue negativa. En donde comienza el derecho a la preservación de los beneficiados y donde termina el del contribuyente por saber cual es el destino de sus dineros?

A.P.A. : En la Asociación Justicia y Concordia hemos hecho algo más que ir a preguntar, el fallecido Dr. Oscar Vigliani hizo un “habeas data” en forma de amparo solicitando esa información y  la Justicia se la negó aduciendo un derecho a la “intimidad”, lo que no es más que un torpe argumento para esconder los usos y abusos en esta materia.
Si en los listados de “Desaparecidos” que son públicos y cualquiera puede chequearlos podemos encontrar una juez de la Suprema Corte de Justicia, un  Procurador General de la Nación y un Juez provincial de Morón, no quiero imaginarme la serie de irregularidades que deben haber ocurrido con las indemnizaciones, esto amparado en el secreto. No existe excusa para mantener en secreto estas listas y el monto de lo abonado; que siga siendo secreto se explica a sí mismo por la corrupción.
No existe tal derecho a la “intimidad”. Los listados de personas indemnizadas por el Estado son públicos en cualquier otra materia, incluso en temas mucho más sensibles y sin embargo esto se sigue manteniendo en secreto porque lo abonado por el Estado sería un escándalo del que muchos no se podrían recuperar.
Muchos políticos hablan de investigar la corrupción, veremos si hablan en serio cuando se investigue cuánto se pagó en indemnizaciones y a quiénes. Sino, será sólo una promesa electoral.

General Heriberto J. Auel.


Conversaciones

Un Hombre poco Aprovechado
Por Fabian Kussman

A medida que transcurren los años, pocas personas logran provocar mi asombro. Las discrepancias se acentúan y crean distancias una vez que se asimila el mensaje, se analiza y se interroga la historia y los resultados de la misma. Ocurría esto cuando intentaba forzar un ajuste de algunas ideas a mis introspecciones. Es entonces cuando se descubre que no funciona, que no es ya la misma conjetura.
Noam Chomsky expresa que "En países libres, Ideas impopulares pueden ser suprimidas sin el uso de violencia" quiero creer que esto obedece al dialogo de un individuo que propone un concepto, un hombre que impugna y otro que ofrece solución.
Entre las pocas personas que despiertan mi admiración y se ajusta en un solo a quien expone, a aquel que refuta, a aquel que repara y solventa, está el General Heriberto Justo Auel. Con una larga valija de membresías, doctorados, datos y experiencias; Auel, es un hombre difícil de vencer en un debate leal. He tenido la agradable fortuna de intercambiar educativa correspondencia y edificantes conversaciones telefónicas en las cuáles he tratado de tomar el lugar de El Abogado del Diablo. Auel, con paciencia y respeto, ha logrado  enmudecerme -un fenómeno muy raro en estos días- ya que sus palabras están sostenidas por documentación, por bibliografía y contundente evidencia.
Su mensaje es simple, firme y sin hermetismos. Usted podrá estar de acuerdo o no con su palabra. Si su acción es la postrera, deberá producir un cúmulo ostensible de revelación comprobable.
La presente situación de Argentina y el mundo, y de Argentina en el mundo, ha forzado -si se quiere- a observar conceptos que este General ha vertido en papel, en debates, en disertaciones. El revisionismo histórico seudocientífico gana adeptos día a día y sus grupos arriesgan nombres, eventos y fechas ya que la repetición -aun sin verificar- queda instalada en las personas. Es una condición humana. Pero si se muta la historia con relativa facilidad, si todos pueden ser revisionistas, también yo lo puede ser. Pero para arribar a la verdad, que mejor para ello que contar con la ayuda de un experto.
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MAÑANA SEREMOS ASESINADOS JUNTO A NUESTRAS FAMILIAS


ONU, OEA, CIDH, el nuevo Jet-Set


Una propaganda de televisión muestra a un grupo de ladrones con la cara cubierta ingresando a un banco provistos de armas y ordenan a los que allí están a recostarse en el piso. Todos obedecen menos un guardia que solo mira lo que está sucediendo. Desde el piso, una pareja de clientes le sugiere que haga algo. El guardia se vuelve hacia ellos y les informa: No soy un guardia de seguridad. Soy un guardia de monitoreo. Solo notifico a las personas si hay un asalto -el guardia mira a su alrededor, ante la confusión de sus interlocutores, observa a los atracadores y devuelve su mirada al consternado dúo- Si, hay un asalto…

Si usted tuvo oportunidad de leer el libro de Philip Gourevitch, Deseamos informarles que mañana seremos asesinados junto a nuestras familias, sobre el genocidio ocurrido en Ruanda en 1994, habrá notado con pena ciertos detalles de lo que pudo haber sido y no fue (O lo que sucedió y pudo ser evitado), como siempre ocurre con las intervenciones o inacciones de la Naciones Unidas y sus respectivas ramas.

Los Acuerdos de Arusha, en Tanzania, se llevaron a cabo entre 1992 y 1993 para garantizar la integración política y militar de las transiciones del gobierno de Ruanda y la retirada de tropas francesas del territorio de Ruanda. Las Naciones Unidas formaron una comisión para observar el cumplimiento de los tratados y para ello nombraron al Coronel canadiense Romeo Dillaire.

Dillaire arribó a Kigali con la sola intención de supervisar la integridad de las operaciones de acuerdo al tratado firmado, pero… algo huele mal en Ruanda. El 22 de enero de 1994 un avión DC-8 francés descendió en Kigali lleno de armas y municiones a través de informantes Dillaire descubrió que las mismas serían usadas para atacar a los tutsis. Este cargamento fue proveído por Bélgica, Israel, Francia, Holanda, el Reino Unido y Egipto.  De manera urgente, el Coronel Dillaire denunció la situación a las Naciones Unidas. Pese a esto, no se le permitió incautar el cargamento ya que el mismo había sido ordenado antes de la firma del tratado. Su propio Servicio de Inteligencia logró que fuentes nativas le participaran cuanto llegara a sus oídos. De esta manera el canadiense logró conocer el día en el cual la masacre iba a comenzar, que iglesias iban a albergar y luego emboscar (Iglesias encerraron a nativos en ellas para facilitar los asesinatos) a los Tutsis y las estaciones de radio que iban a ser utilizadas para anunciar datos falsos sobre refugios y llevarlos a la muerte. En medio del genocidio, los mejores hombres de Dillaire (Entrenados, capacitados y experimentados) fueron retirados de África por lo que el Coronel solo pudo dedicarse a intentar salvar cuantos Tutsis pudiera. Se cree que su asistencia salvaguardó entre 32.000 y 40.000 Tutsis. La indiferencia/complicidad de las Naciones Unidas hizo que perecieran brutalmente asesinados más de 800.000 seres humanos en menos de noventa días. 

En 1995 se celebra en Nueva York el acuerdo de relación entre la Organización de Estados Americanos y la Organización de las Naciones Unidas. Allí se establece la suscripción del Acuerdo de Cooperación entre la Secretaría de las Naciones Unidas y la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos como un avance en materia de coordinación y cooperación entre los dos sistemas, además de exhortar al Consejo Permanente a promover un flujo adecuado de información relativa a las actividades relevantes que se realicen en las Naciones Unidas, a fin de fortalecer su trabajo. Como ejemplo, la asistencia conjunta en Haití, luego de la catástrofe… país que aún se está reconstruyendo y sobrevive entre aguas servidas y alimentos putrefactos.

La Organización de las Naciones Unidas y su organización hermana, la OEA, tienen una prima“ñoqui”: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entidad que se balanceaba entre la vida y la muerte, carente de recursos financieros. Si, una botella de Moët & Chandon Dom Perignon White Gold cuesta entre 2.500 y 3.000 dólares. ¿Cuál es la función de los directivos de la Comisión cuando no están dentro de las paredes de esta especie de Harvard Club? Monitorean…

Comenzando el 13 de setiembre de este año y por espacio de cuatro días, la Relatoría sobre los Derechos de las Personas Privadas de Libertad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó una visita de trabajo a la República Argentina. El objeto principal de la visita fue monitorear la situación de derechos humanos de las personas privadas de libertad y, en particular, analizar los principales avances, así como los desafíos que enfrenta el Estado argentino para reducir el uso de la prisión preventiva. ¿Sorprendente, verdad? Recapitulemos. Hay dos clases de presos. Los presos comunes -a quienes les deseo suerte con este monitoreo- y los presos políticos además de los prisioneros ilegalmente arrestados. Estos dos últimos pertenecen a la categoría de sub-hombres, por lo cual no fueron visitados por el comisionado James Cavallaro (Presidente de la Comisión y Relator sobre los Derechos de las Personas Privadas de Libertad) y su personal. Estos sortearon a los sub-hombres con la misma animadversión que sentía el narrador de Informe sobre Ciegos hacia los no videntes. ¿Alguien entre los tantos funcionarios entrevistados habría de recordarles de la existencia de esta civilización, usted se preguntará? La CIDH se reunió con diversas autoridades, incluyendo al Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña; la Ministra de Relaciones Exteriores y Culto, Susana Mabel Malcorra; el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Carlos Garavano; el Embajador Extraordinario Plenipotenciario y Representante Especial para los Derechos Humanos), Leandro Despouy; el Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Claudio Bernardo Avruj; el Jefe de Gabinete del Secretario de Derechos Humanos, Leonardo Szuchet; el Subsecretario de Protección de Derechos Humanos, José Brian Schapira; el Asesor Legal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Siro de Martini; el Coordinador de Asuntos Jurídicos Internacionales de la Subsecretaría de Protección de Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Ramiro Cristóbal Badía; el Director General de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Ministra María Gabriela Quinteros; la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, y el Procurador Fiscal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Víctor Abramovich. Asimismo, el Relator se reunió con diversas autoridades penitenciarias, que incluyen al Subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios, Juan Bautista Mahiques; al Director Nacional del Servicio Penitenciario Federal, Emilio Blanco; al Director de la Dirección Nacional de Readaptación Social, Matías Hugo de Sanctis, y al Procurador Penitenciario de la Nación, Francisco Mugnolo. En la provincia de Buenos Aires, la delegación de la CIDH se reunió con el Ministro de Justicia, Gustavo Ferrari y con el Secretario de Derechos Humanos, Santiago A. Canton. En Mendoza, la CIDH sostuvo reuniones con diversas autoridades, incluyendo el Ministro de Justicia, Dalmiro Garay; el Ministro de Seguridad, Gianni Venier; el Director General del Servicio Penitenciario, Enrique Eduardo Orellana; el Director de Enlace de Asuntos Penitenciarios y Justicia, Juan Ignacio Mulet; y la Directora de Derechos Humanos, Luz Amanda Faingold. En la provincia de Santa Fe, el Cavallaro y sus asistentes se reunieron con el Fiscal General del Ministerio Público de la Acusación, Julio de Olazábal; el Secretario General del Ministerio Público de la Acusación, Mario Martin Barletta; el Fiscal Adjunto de la Fiscalía de Estado, Juan Pablo Cifré; la Secretaria de Derechos Humanos, María Josefa Dal Dosso; el Subsecretario de Asuntos Penales, Lisandro Martínez Gorostiaga; el Subsecretario Legal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Leandro Maiarota; y la Directora Provincial de Relaciones Institucionales del Servicio Penitenciario, Lucía Masneri Calderari. Asimismo, el Relator de la CIDH se entrevistó con el Defensor Provincial de la provincia de Santa Fe, Gabriel Ganón. Asimismo, en la Ciudad Autónoma de Buenos y en Mendoza, la Relatoría de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se reunió con organizaciones de la sociedad civil y otros actores interesados, tales como la Asociación para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos Xumek; Abogados y Abogadas del Noa en Derechos Humanos y Estudios Social; la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, de La Matanza; la Asociación Pensamiento Penal; la Asociación Civil de Familiares de Detenidos; el Comité Provincial de Prevención de la Tortura y Otros Tratos y Penas Crueles, Inhumanos y/o Degradantes en Chaco; la Catedra de Criminología de la Universidad Nacional del Rosario; el Centro Angelelli; el Observatorio Internacional de Prisiones; la Comisión Provincial por la Memoria; la Plataforma Regional por la Defensa de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes con referentes adultos privados de libertad; el CELS; Yo No Fui; la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de la provincia de Mendoza; la Universidad Nacional de Cuyo; la Delegación Escolar de Contexto de Encierro; el Centro Latinoamericano de Derechos Humanos; Mendoza Law; la Asociación de Ex Presos, y Humanery. Finalmente, en Mendoza, la delegación de la CIDH se reunió con el Presidente del Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, Fabricio Imparado. En todas estas reuniones -importantes, sin dudas- nadie incurrió en el pecado de destruir dos células cerebrales y deslizar el tema de los prisioneros políticos. Perdón, sub-hombres. El comisionado Cavallaro tampoco deslizó la pregunta que pareciera estar limitada a pertenecer exclusivamente al territorio venezolano: ¿Por casualidad, no tendrán aquí dos o tres presos políticos que les sobren? Solo se empecinaron en recordarle a nuestra “justicia” en poner mayor énfasis en el cumplimiento de las prisiones preventivas (Algo que los magistrados deben haber olvidado) como si el Estado Argentino demorara en pagar la cuota social de la biblioteca del distrito.

Entre los casos en los que se ha recurrido a la CIDH, el de Lucio César Nast -preso político con prisiones preventivas vencidas, sin respuesta de la “justicia”argentina- sobresale por las connivencias entre esta organización y el Estado Argentino (Tal vez esta afirmación es exagerada ya que la mayoría que se dirige a esta comisión obtiene resultados similares, cuidándome de no decir todos). Hace más de diez meses la CIDH solicitó a la Secretaria de Derechos Humanos de Argentina un reporte sobre la situación irregular del prisionero Nast y le otorgó treinta días para producir una contestación. La Argentina -una vez cumplido el plazo- solicitó dos meses de prorroga (tiempo final que el estatuto de la Comisión permite). Ante una nueva solicitud -quebrantando sus propios preceptos- la Comisión le concedió otros noventa días. Los esfuerzos del representante legal de Lucio Nast, el doctor Gonzalo Miño, se vieron desmoronados al cumplirse casi once meses (Ocho más de lo consentido) sin respuestas. Para el análisis quedará dilucidar si Nast es víctima de un batallón de burócratas, de una manera sutil de dejarle saber que no cuente con ellos, o presa de un escondido manejo. El 26 de agosto del corriente año 2016, la CIDH recibió una carta de la República Argentina anunciando una contribución extraordinaria de 200.000 dólares estadounidenses, los cuales se suman a los 83.000 dólares ya recibidos como colaboración anual y a 117.000 dólares anunciados en otra carta recibida previamente, a ser liquidados este año. Esto logra que la Argentina se suba a la cima del podio y se convierta en el primordial donante de la CIDH entre los países latinoamericanos en el año 2016, con un total de 400.000 dólares. ¿Casualidad, confluencia del caos u omerta?

A medida que pasa el tiempo nos damos cuenta que la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los Cuerpos de Paz, la Cruz Roja no son más que simples salones sociales sin tener en cuenta que el mundo sigue despedazándose. Todas estas personas pretenciosas que pasean la actitud soberbia de hacernos creer que han sido enviados a este mundo a mejorarlo mientras insultan la inteligencia de los que sabemos que no realizan ninguna diferencia. Los Presos Políticos argentinos no pueden recurrir a ellos, solo emitir un nuevo y último comunicado: Deseamos informarles que mañana seremos asesinados junto a nuestras familias.

lunes, 21 de noviembre de 2016

El mito del combate de Obligado.

HORACIO CARDO

Quién ganó el Combate de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845? Muchos argentinos creen que fue una victoria nacional. Para los ingleses fue solo un pequeño combate, pero sus historiadores, como John Lynch, serios saben bien cómo fueron las cosas. En cambio los franceses lo han recordado. En 1868, en tiempos de los sueños imperiales de Luis Napoleón, la Rue de la Pelouse fue rebautizada como Rue d’Obligado. La calle desemboca en la Avenue de la Grande-Armée, la de Napoleón y de Austerlitz, a pocas cuadras del Arco de Triunfo, que celebra las grandes victorias. Más aún, en 1900 el nombre se impuso a la nueva estación del Metro. Así fueron las cosas hasta 1947, cuando Eva Perón visitó Francia y pidió que ambas fueras rebautizadas como Argentina.
A fuerza de leer a José María Rosa, a Pacho O’Donnell o a sus repetidores, muchos argentinos han quedado envueltos en un mito que, comenzando por exaltar la “gesta heroica” concluyó convirtiendo la derrota en victoria. Desde 2010, asesorados por el Instituto Nacional del Revisionismo Histórico, celebramos su aniversario como el Día de la Soberanía Nacional, con feriado incluido.
Los hechos son claros. En noviembre de 1845 la flota anglo francesa, que en ese momento sitiaba Buenos Aires, decidió remontar el Paraná y llegar hasta Corrientes, acompañando a buques mercantes cargados de mercaderías. Para impedirlo, el gobernador de Buenos Aires, J.M. de Rosas, dispuso bloquear el río Paraná en la Vuelta de Obligado, con cadenas protegidas por dos baterías. Se intercambiaron disparos, los buques cortaron las cadenas y siguieron su navegación hasta Corrientes.
Los mitos se desentienden de los hechos simples y comprobables, pero en cambio interpelan a los sentimientos y las emociones. El relato revisionista de Obligado, que se viene perfeccionando desde los años treinta, incluye algunas verdades, otras tergiversaciones y muchas cosas inventadas.
Con respecto al resultado, no hay duda de que fue una derrota: los ingleses pasaron, y llegaron felizmente a Corrientes. Se dice que fue una victoria “pírrica”, por las bajas ocasionadas; pero los ingleses y franceses perdieron solo siete hombres y los porteños doscientos. Podrá aceptarse que fue una gesta heroica y hasta una victoria moral -una especialidad argentina-, pero en los hechos fue una derrota.
En el núcleo del mito está la idea de que en Obligado Rosas resistió al imperialismo y defendió los intereses nacionales. Es cierto que el gobernador de Buenos Aires enfrentó a la “diplomacia de las cañoneras” y defendió la soberanía de su provincia. La tergiversación consiste en identificar esta forma de imperialismo, propia de mediados del siglo XIX, con la idea posterior de imperialismo -popularizada inicialmente Lenin- que aplicada a nuestro caso identifica toda la relación anglo argentina con la dominación y la explotación. Por ejemplo, muchos argentinos están convencidos de que los ferrocarriles han sido el peor de los instrumentos de esa explotación. Pero en tiempos de Rosas nadie confundía la agresión militar con las relaciones económicas. Toda la prosperidad de Buenos Aires se basó en una estrecha relación con Gran Bretaña, y el propio Restaurador, que la cultivó cuidadosamente, eligió exiliarse en Southampton.
El punto central del mito reside en la idea de que allí se defendieron los intereses nacionales. Pero en 1845 la nación y el Estado argentinos no existían. Había provincias, guerra civil y discusión de proyectos contrapuestos, basados en intereses distintos. El Combate de Obligado, y todo el conflicto en la Cuenca del Plata, es un ejemplo de esas diferencias. Rosas aspiraba a someter a las provincias, incluyendo a la Banda Oriental y a Paraguay, cuya independencia no reconocía. Corrientes defendía su autonomía y pretendía comerciar directamente con ingleses y franceses. En cambio Rosas quería que todo el comercio pasara por el puerto de Buenos Aires y su Aduana. El río Paraná, abierto o cerrado, estaba en el epicentro de las diferencias.
En Corrientes creían en el federalismo y la libre navegación de los ríos. La flota anglo francesa fue recibida amistosamente; hubo fiestas, los hombres admiraron los buques de vapor -los primeros que veían- y las señoras correntinas se empeñaron en hacer grata la estadía de los marinos. Rosas, que también trataba muy amistosamente a los ingleses de Buenos Aires, parece haber tenido una idea unitaria de la nación, construida en torno de la hegemonía porteña. ¿Cuál de los dos era el auténticamente nacional? Admitamos que sea opinable. Pero cuando las provincias acordaron en 1853 crear un Estado nacional, establecieron que el interés de la nación incluía la libre navegación de los ríos. Y así quedó.
Es curioso que sobre esta situación, que puede leerse en cualquier libro serio, se haya constituido el mito de la victoria -una verdadera trampa cazabobos- y el de la defensa de la soberanía nacional. Celebrar una derrota -como ocurre hoy con Malvinas- es la quintaesencia de nuestro enfermizo nacionalismo, soberbio y paranoico. Se encuentra en el sustrato de nuestra cultura política, y aflora cuando es adecuadamente convocado. Este gobierno, que vive envuelto en su propio mito, ha apelado con éxito al relato del revisionismo, adecuado a su política de enfrentamiento.
Desmontar estos mitos es una parte de la batalla cultural que deberemos encarar.
Luis Alberto Romero, Historiador. Club Político Argentino

viernes, 18 de noviembre de 2016

Néstor Kohan no entendió nada.

Cuarenta años después, sin perdonar ni poner la otra mejilla

A propósito de los 40 años del golpe de estado
del general Videla en Argentina.
[Jorge Rafael Videla con los escritores Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato]




A la memoria de Aníbal (Oscar Antinori),
Jefe de mi padre, combatiente de varias guerras.
Obrero, tenía tercer grado de primaria.
Gracias Aníbal por regalarme tus libros de Lenin.
Las marcas mugrientas de esta fecha emblemática las llevamos en el cuerpo y en el corazón. No hay jabón ni detergente que pueda borrarlas. No hay esponja que las deteriore. En el cuerpo, en el corazón y en la memoria, sí. Por lo que hemos leído, por lo que hemos visto en películas, por lo que nos contaron, por lo que estudiamos.
Pero también por las marcas personales de nuestra pequeña infancia. En la memoria de mi padre huyendo de su casa amenazado de muerte, escondido, sin ver a sus dos hijos pequeños (uno bebé). En mi escuela, frente al fanatismo delirante y militarista que nos inculcaban las maestras (que personalmente no eran malas, sino simplemente parte de un andamiaje que las excedía y no controlaban). En esos recuerdos nauseabundos y bizarros de mi niñez marchando como un soldado por las calles de mi barrio de la periferia de la provincia de Buenos Aires junto con mis compañeritos, en una edad donde deberíamos haber estado jugando con figuritas y no marchando como si fuéramos militares. En mi adolescencia trunca, mochada, frustrante, que todavía hoy, varias décadas después, me sigue generando angustia en la garganta y ahogo en el pecho de tan solo rememorarla. En el recuerdo de escuchar a mi padre, sin que él se diera cuenta ni lo registrara, contar a sus amigos las torturas militares, las violaciones, el arrojar viva a la gente desde los aviones.
¿Quién dijo que “nadie sabía nada”? Si yo lo escuché muy clarito en mi casa y en la casa de los amigos de mi padre cuando todavía se me caían los mocos de la nariz y tenía las rodillas lastimadas de jugar a la pelota. Si todo mi barrio sabía que la hija de la directora de mi escuela primaria, pública y estatal, con paredes de madera y calle de tierra, estaba desaparecida. ¡Todo el barrio lo sabía! Hasta el más tonto, hasta el más “gil”, hasta el más distraído.
Cuarenta años después… y con tanta agua bajo el puente, ¡cuantos mitos debemos todavía remover!
- “Estados Unidos sabía que se gestaba el golpe”, tituló hace unos años una conocida periodista de medios masivos, ex militante (renegada) del PRT-ERP. ¿EEUU “sabía”? ¡No! Por favor. No seamos hipócritas. ¡EEUU dirigía! El imperialismo no “sabía” ni “estaba enterado”. ¡Organizaban, financiaban y decidían! Dirigían el golpe, dirigían la campaña de terror previa que lo posibilitó y lo preparó. Dirigían y enseñaban la tortura. Y dirigían la internacionalización de las dictaduras, principalmente de la argentina y la chilena, por lo menos hasta la guerra de Malvinas (1982), cuando las Fuerzas Armadas (con escarapela argentina pero netamente internacionalistas) dejaron de participar en las torturas y los entrenamientos de la contrarrevolución centroamericana destinada a derrotar la revolución sandinista [Véase Ariel C. Armony: La Argentina, los Estados Unidos y la cruzada anticomunista en América Central, 1977-1984. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1999].
- “Fue sólo un golpe militar, de tres generales borrachos y cuatro sargentos violadores”. No señor, no señora. Según un informe que el diario La Nación, vocero orgánico de la dictadura y de todo extremismo de derecha hasta el día de hoy, publica en aquella época nefasta, basado en un estudio de la propia inteligencia militar de la SIDE de 1978, en el cual se informa que los 23 gobernadores militares de la dictadura militar contaban con un 35% de intendentes de la Union Cívica Radical [UCR] (310 intendentes); 20% del Partido Justicialista [PJ] (169 intendentes); 12% del Partido Demócrata Progresista [PDP] (109 intendentes); 10% del MID – liderado por Frondizi y Frigerio (94 intendentes); 9% Fuerza Federalista Popular – liderado por Manrique (78 intendentes); Partidos Conservadores provinciales 8% (72 intendentes); Neoperonistas 3% (23 intendentes); Demócrata Cristianos [DC, fuerza dirigida por el Vaticano] 2% (16 intendentes); Partido Intransigente de Oscar Alende 0.5% (4 intendentes). [Véase Diario La Nación, 25 de marzo de 1979, sección “Semana política”, titulada “La participación Civil”]. Si a eso le sumamos la activa participación de la burocracia sindical (todavía hoy con juicios pendientes por complicidad en los secuestros de comisiones internas, como en la empresa Mercedes Benz o Ford) y el apoyo de las altas jerarquías eclesiásticas a la dictadura… el golpe está armado desde una estrategia político-militar, pero acompañada de un apoyo y sustento también financiero, civil, mediático y eclesiástico. Su finalidad fue reordenar de raíz el capitalismo argentino.
- “La revista Humor [de signo político radical] encabezó la resistencia cultural en medio de la oscuridad”. No es cierto. El periódico judío de izquierda, Nueva Presencia, dirigido por Herman Schiller, loco de la guerra que en plena dictadura publicaba a las madres de plaza de mayo, al PRT, a los Montoneros y a cuanto militante revolucionario anduviera sobreviviente por allí, fue muchísimo más opositor y jugado en el campo cultural que la revista Humor. ¿Hasta cuándo vamos a seguir repitiendo el mito de los radicales y la autoapología de la clase media —hoy macrista— “paladín de los derechos humanos”? ¿Ernesto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú encabezaron la resistencia? Aflojemos con el humor. No le quitemos el empleo a Capussoto.
- “La culpa del golpe y los desaparecidos corresponde a la ultraizquierda, a los foquistas, a los guerrilleros”. Patético análisis repetido ya no sólo por los más derechosos y apologistas de la dictadura, sino incluso por algunos segmentos de la izquierda institucional. ¡Todavía hoy! Ese diagnóstico unilateral “se olvida” de dos libros fundamentales que confirman aquel viejo refrán de abogado “A confesión de parte, relevo de pruebas”.
Uno de ellos, escrito por el principal o uno de los principales estrategas de las Fuerzas Armadas, el general Osiris G. Villegas. Cuando ni el PRT ni los Montoneros habían nacido, este general proponía matar y asesinar en masa, revivir la inquisición y las cruzadas (sic), a través de la guerra contrarrevolucionaria, siguiendo el ejemplo de Francia y sus campos de tortura en Argelia y Estados Unidos en Vietnam. Había que aplastar al comunismo y comenzar por la cultura. [Véase General Osiris G. Villegas: Guerra revolucionaria comunista (1962 Biblioteca del oficial), Buenos Aires, Pleamar, 1963].
La otra prueba contundente fue redactada por el padre ideológico del proyecto socio económico y cultural de Macri, Menem y Cavallo: el capitán-ingeniero y aprendiz de economista neoclásico, Álvaro Alsogaray. Este espécimen integrante del género porcino, ya en 1962 (no existían ni Montoneros ni PRT-ERP) le recomendaba a su hermano el general Julio Alsogaray, subsecretario de guerra, comprar armas para la guerra interna, pues lo que se venía en Argentina era la guerra insurgente y comunista y había que matar y asesinar en masa para frenar a la “subversión” [Véase Álvaro Alsogaray:Experiencias de 50 años de política y economía argentina. Buenos Aires, Planeta, 1993. p.117].
Después de las confesiones anticipadas de Osiris Villegas (corazón de la estrategia político-militar) y Alsogaray (cerebro del capital financiero, incluso antes que Martínez de Hoz) ¿como seguir repitiendo semejante disparate contra la insurgencia?
Y los mitos siguen y siguen. Imposible abordarlos todos en tan pocas líneas.
En este pequeño espacio quisiera dejar sentado al menos dos preocupaciones, de ayer y de hoy.
Una es la dificultad que tenemos quienes pertenecemos a la izquierda roja en aceptar que las confrontaciones sociales se dan, como nos enseñara Lenin, no entre un pueblo virgen, bondadoso y puro (el 99% de la población) versus el 1% malo, vendido y perverso. Todo simple y sencillo, sin grises, contradicciones ni matices, como en los cuentos infantiles. No. La lucha de clases en sus niveles más altos de confrontación se produce entre dos partes del pueblo. Del otro lado de la barricada y la pólvora (o las herramientas técnicas que sean) también habrá pueblo, lamentablemente poniendo el pecho a favor de un proyecto ajeno. Así fue en España, así fue en El Salvador, así es en Colombia. Así fue, es y será en Argentina.
Hasta que no aprendamos y no aceptemos, incluso de mala gana, que un segmento de nuestro pueblo está largamente trabajado por la ideología, la cultura y las tradiciones sedimentadas del enemigo, patinaremos en el pasto, en la nieve, en el barro, incluso en el asfalto. Dar una batalla por disputar y dividir ese campo es fundamental. La “independencia de clase”, solita y bonita, no alcanza. Tener al mismo tiempo y en el mismo espacio (o sea en la misma situación histórica) un proyecto de hegemonía es imprescindible. Pero para tenerlo hay que comprender algo previo. La hegemonía se ejerce también sobre gente que no comparte el 100% de nuestras ideas. Quien no pelee ni dispute en ese campo, perdió de antemano. Tiene un rey caído y un jaque mate asegurado antes de mover un simple peón.
El otro punto pendiente es la estrategia. El golpe de 1976 vino porque se había conformado (por lo menos desde 1969) una fuerza social que unía diversas fracciones de clase hegemonizada por la clase trabajadora dispuestas al enfrentamiento con la burguesía y sus instituciones, y que en términos generales, más allá de sus matices, compartía una estrategia de toma del poder mediante el ejercicio de la fuerza material y por el socialismo. Para aniquilarla se preparó y realizó el golpe, no nos confundamos, intentando reordenar las relaciones sociales capitalistas. Sacarle el agua al pez y atacar su base social. Ni generales borrachos, ni “autoritarismo” ni “falta de republicanismo”. Todo eso es verso y de la peor calaña. Verso, no poesía, verso, en el sentido específicamente argentino que tiene esta expresión peyorativa del argot popular.
En términos de estrategia: ¿Por qué fue tan débil la resistencia? La pregunta del millón. Quizás porque el marxismo revolucionario estuvo pensado siempre, en la inmensa mayoría de sus clásicos —sean de la tribu que fueran— para períodos de ofensiva. Nos resulta muy difícil plantarnos en tiempos de reflujo. Nos descoloca. No sabemos para donde enfilar. Nos dispersamos, nos dividimos, nos enfrentamos entre nosotros. Porque nuestro mismo cuerpo teórico nos impulsa a la ofensiva, pero todavía falta mucho por masticar sobre el “¿qué hacer?” en tiempos de reflujo (Gramsci algo aportó al respecto pero falta mucho por pensar todavía). Quizás Rodolfo Walsh —más allá del folclore mediático y la manipulación que se pretendió hacer sobre su figura emblemática— dio en el clavo cuando intentó que la dirección guerrillera se refugiara y replegara hacia el pueblo para organizar la resistencia.
Aparato versus aparato, perdemos, al menos por ahora y así ha sido durante el último medio siglo o quizás durante todo el siglo. Guerra revolucionaria que no está llevada adelante por el pueblo como protagonista central, cae inexorablemente derrotada (lo escribió Giap, lo subrayó el Che, lo demostró la historia). Cuando se limitan a la confrontación exclusiva dos aparatos, esas derrotas populares involucran centralmente a las instituciones de inteligencia y contrainteligencia, donde el estado burgués suele ser más poderoso porque además cuenta con el asesoramiento del imperialismo, yanqui, israelí, de donde sea [Véase Capitán (r) Héctor Vergez: Yo fui Vargas. El antiterrorismo por dentro. Buenos Aires, edición del autor, 1995. p.210. Libro no apto para quienes tienen problemas digestivos o debilidades con el vómito].
Ese tipo de confrontaciones con aspiraciones revolucionarias se deben hacer a largo plazo, si pretenden triunfar. La palabra “popular” y el término “prolongada” deberían ser tomados juntos y en serio. No como consignas de ocasión ni para decorar el salón, el volante o el periódico. Quizás allí reside una de nuestras principales falencias. Que no opaca ni medio milímetro el heroísmo de nuestros entrañables compañeros y compañeras que lo dieron todo por la causa del pueblo, por la revolución, por la patria grande y el socialismo. Por eso los queremos, los llevamos en la piel y jamás los vamos a olvidar.
El desafío es a largo plazo, con paciencia, con tenacidad y con el pueblo. Sin poner jamás la otra mejilla… Sin olvidar, sin renegar, sin perdonar. Estoy absolutamente convencido que ninguna lucha fue en vano. Alguna vez hasta el más mínimo gesto de resistencia, hoy “olvidado”, denostado, insultado, recobrará su sentido y recién allí nos reencontraremos con nuestros muertos, nuestros caídos, nuestros torturados y torturadas, nuestros desaparecidos. Simplemente me despido con un deseo, tonto, infantil, insignificante y pequeño, pero irrenunciable porque seguimos amando la vida: quisiera estar vivo para verlo. O alguna vez tener hijos para que ellos o ellas lo vean.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Declaración de Human Life International y de su Presidente, el Padre Shenan J. Boquet, acerca de la victoria de Donald Trump como Presidente de EEUU.

FRONT ROYAL, VIRGINIA, EEUU. 10 de noviembre de 2016. “El señor Donald Trump ha ganado la presidencia de EEUU. Si bien le damos la bienvenida a esta noticia, también estamos muy conscientes de que nuestra labor, como defensores de la vida y la familia, comienza hoy de nuevo. Oremos para que el señor Trump se adhiera a sus compromisos de campaña en relación con el respeto debido a la vida humana. Oremos también para que el nuevo presidente se rodee de hombres y mujeres de profunda fe y sólida  integridad – hombres y mujeres que tengan el valor y la convicción de llevar a cabo los profundos cambios que el gobierno de EEUU necesita en este momento de la historia. Con las mayorías obtenidas, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, por parte del Partido Republicano, cuya plataforma es provida, el señor Trump debe ser capaz de cumplir con sus promesas de campaña, especialmente en cuanto a la eliminación del financiamiento público a Planned Parenthood, la organización más abortista de EEUU y filial de la más abortista del mundo: la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés).

“Se trata de una verdadera oportunidad para revocar el actual ataque contra la vida humana, el matrimonio verdadero, la familia, la libertad religiosa y las demás instituciones que permiten un auténtico florecimiento para todo el pueblo. Junto a nuestro deber de exigir responsabilidad al nuevo gobierno, renovemos nuestro compromiso con la defensa de todos estos dones de Dios en todos los niveles de la sociedad. Comencemos con comprometernos nosotros mismos y nuestras propias familias con el crecimiento en la santidad. Nuestro Dios es tan bueno. Vivamos con verdadera gratitud y generosidad respecto de los dones que Él nos ha dado y con plena convicción de que Dios es la única respuesta a los problemas de EEUU y del mundo. No tengamos miedo y pongámonos a trabajar.”

Contacto:

Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación para el Mundo Hispano
Vida Humana Internacional
Sección hispana de Human Life International

Ademys tiene problemas con la aritmética.


Inaceptable provocación: el Gobierno dice que los desaparecidos son apenas siete mil. 
Desde Ademys repudiamos los dichos y la política de impunidad que se quiere llevar adelante
Esta semana, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación hizo público un listado de víctimas del genocidio en Argentina, según la cual las personas desaparecidas en el período que va de 1973 a 1983 no serían 30.000 sino 7.010. A esa cifra se agregarían 1.561 personas asesinadas.
Los datos pertenecen al Registro Unificado del Víctimas del Terrorismo de Estado (Rutve), dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y fueron entregados al titular de la ONG Ciudadanos Libres, el abogado José Mangiocalda, quien se lo solicitó expresamente al Gobierno. La gravedad de esta provocadora noticia radica en que es un aporte significativo en el intento de avanzar en la política de más impunidad.
No es un funcionario suelto quien dice estas barbaridades, ofendiendo la memoria de nuestros 30 mil y de los miles de familiares. Es una clara política oficial del Gobierno de Mauricio Macri a través de su secretaría de Derechos Humanos. No es sólo Darío Lopérfido diciendo que la cifra "se arregló en una mesa chica para cobrar más subsidios", o el propio Macri diciendo que “no importa si fueron 9 o 30 mil”. Es una política de Estado para avanzar en mayor impunidad de los militares, pero particularmente contra sus socios civiles, los empresarios, verdaderos impulsores del genocidio más grave que vivió nuestro país. Minimizar el genocidio no sólo es una provocación, si no que no tiene ningún sustento en la realidad.
Durante la dictadura cívico-militar hubo más de 600 centros clandestinos de detención en nuestro territorio. Aún suponiendo que los datos del Gobierno comprendieran sólo el período inaugurado el 24 de marzo de 1976 (lo que de todos modos no es así, porque dicen que se contabiliza desde 1973) decir que por esos lugares pasaron apenas 8.500 personas equivaldría a decir que, en promedio, por cada uno no pasaron más de 14 víctimas. Algo sencillamente insostenible, que sólo puede plantear una derecha envalentonada y descarada.
Mientras que la Secretaria de Derechos Humanos a cargo de Claudio Avruj difundía el nefasto en informe, en La Plata Justicia ya!! junto a organismos de Derechos Humanos, preparaban una audiencia con el objetivo de impedir el intento de prisión domiciliaria en beneficio del genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. Una contundente respuesta a esta nueva provocación del Gobierno, y una iniciativa para impedir la impunidad de este genocida responsable de la desaparición de miles de compañeros en dictadura y de Jorge Julio López, hace apenas 10 años.
Hay cifras verdaderas que sí es necesario revelar. Cuando denunciamos la designación de César Milani al frente del Ejército durante el kirchnerismo, logramos dar a conocer que todavía están en funciones miles y miles de los que participaron del genocidio.
Nuestros 30 mil compañeros y compañeras desaparecidos no son el pasado. Son el presente de miles que seguimos luchando para que vayan presos todos y cada uno de los responsables. También son presente los más de 400 jóvenes apropiados que aún esperan la recuperación de su identidad.
Queremos recordar que la ONG Ciudadanos Libres es la misma que realizó una denuncia penal contra una agrupación estudiantil por “hacer política en una escuela”, alegando que eso atentaría contra los derechos de los niños y adolescentes. Es decir que la ONG de Mangiocalda cree que hay que penalizar a los jóvenes por ejercer su derecho a pensar.
30.000 compañeros detenidos desaparecidos ¡PRESENTES! ¡Ahora y siempre!
Secretaría de Derechos Humanos - Ademys