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domingo, 6 de diciembre de 2015

CARTA A LA PRESIDENTE.



MI ULTIMA CARTA A LA PRESIDENTA (MEGA RECOMENDABLE)
por Carlos M. Reymundo Roberts
Estimada señora, querida jefa, admirada líder, su majestad, su alteza... En definitiva, mi reina:
Tenía que llegar, inexorable, el día de la despedida. Usted se despide, yo me estoy despidiendo y el pueblo, desagradecido e insensato, acaba de mandarnos en las urnas el telegrama de despido.
Entiendo las dificultades que atraviesa para asimilar el rigor del momento. No se trata de dejar el poder: podrá compensar eso con la ilusión del regreso, en cuatro añitos o, si hacemos bien las cosas, quizás antes. La cuestión es otra. Cómo vivir, después de tanto tiempo, sin un ejército de incondicionales -súbditos, obsecuentes, adoradores, aduladores, aplaudidores...-, tan necesarios todos en el día a día de la administración del reino. Cómo vivir sin el servilismo todoterreno de Aníbal y de Zannini. Cómo será un mundo sin la sonrisa de Boudou, sin los disparates ilustrados de Kicillof, sin las jugosas grabaciones telefónicas de la SIDE, sin la guerra de guerrillas global de Timerman. Un mundo sin inauguraciones de lo ya inaugurado, sin actos, sin claque, sin patios, sin discursos, ¡sin cadenas nacionales! Sin los pibes para la liberación, sin la Corpo de medios oficiales, sin Hebe y Estela de Carlotto llorando de emoción a sus pies. Me pregunto, y se lo preguntará usted, cómo sobrellevar la vida sin la Secretaría del Pensamiento Nacional de Forster.
El problema, insisto, no es la abstinencia de poder. Atentar contra el de Macri será una forma de matizar la espera. El problema, no menor, es que ahora va a tener que pagarse la ropa, las joyas, las carteras, y ese seleccionado de maquilladoras, peinadoras, nutricionistas... Un dineral. Lleva al menos ocho años estrenando vestuario cada día. Ni se le ocurra empezar a repetir modelitos, porque no hay psiquis, por más ordenada que esté, que resista eso. Mi consejo: pague ahora y use después.
Otro problema es que ya no estarán el Tango 01 ni los otros tanguitos, tan eficaces cuando había que llevarle los diarios recién salidos, o un mueble para alguno de los hoteles, o un nécessaire que se olvidó en Olivos. Qué injusticia tener que volver a pagar un pasaje de avión. Mi consejo: úsele el de la gobernación a su cuñada Alicia, que si no fuera por usted ni siquiera sería concejal. Lo mismo el helicóptero: que Cristóbal López se ponga con uno. Que sean agradecidos, che. No pueden ser tan crueles de someterla al escarnio de tener que desplazarse a la misma altura que cualquier argentino. De paso, qué bien hizo en pedir que le pongan una custodia especial de 100 policías. Parecen muchos, pero en mi opinión se quedó corta: el tema no es la inseguridad, sino las hordas de admiradores.
Porque hay algo evidente, señora. En sólo días o meses la gente extrañará el dinamismo de los precios, la amplia gama de dólares, las intrigas de famosos fiscales que no se sabe cómo mueren, sus clases magistrales en Georgetown y Harvard, el justiciero trabajo de las topadoras con el genocida de Colón, la Marca País "Néstor Kirchner", sus lecciones sobre el efecto afrodisíaco de la carne de cerdo... No pasará mucho tiempo hasta que la gente salga a las calles para reclamar la vuelta de Moreno, Jaime, Lorenzino, D'Elía, Esteche. Y de La Cámpora, por supuesto. Me lo decía el otro día un sobrino. Si desaparece La Cámpora, para conseguir trabajo ahora habrá que estudiar, presentar un currículum, ir a entrevistas... Un horror.
Como le comentaba, comprendo la angustia que está pasando, y por eso encuentro razonable -cualquier terapeuta se lo recomendaría- que antes de irse dinamite todo lo que esté a su alcance. Si nosotros encontramos un país en llamas (porque, recordemos, la gestión de Lavagna con Duhalde fue un desastre), que Macri no la tenga más fácil. Nada de transición ordenada, de mostrarle los números, de dejarle un peso en alguna caja. Muy bien lo de Vanoli: se va de la presidencia del Banco Central, pero no sin antes vaciarlo. Nos vamos a divertir viendo cómo usa su fuerza Schwarzenegger (hasta que lo mencionó Scioli, yo creía que se llamaba Sturzenegger) para juntar reservas. Bien usted en apurar decretos y leyes, en acumular deuda, incrementar el déficit, darle luz verde a la estampida de precios y seguir nombrando embajadores y empleados públicos. Y muy bien en no irse de la quinta de Olivos hasta el mismo día del traspaso de mando. Ni media hora antes. ¿Otro consejo? Déjeles las heladeras vacías. Que la Awada, tan correctita ella, tenga que arremangarse y llenar el changuito. A estos ricachones no hay que regalarles nada.
A propósito: ¿vio que Macri dijo que va a poner su fortuna en un "fideicomiso ciego"? Me parece mucho mejor lo que hicieron ustedes, que desde el primer día pusieron la guita a trabajar. Fueron fieles al mandato bíblico, que rige también para los billetes: "Creced y multiplicaos".
Mi reina, llegó el triste e inevitable momento de la despedida. Como todos, querrá saber qué pienso hacer a partir de ahora. Digamos, desde el próximo sábado. La buena noticia es que voy a seguir con la columna. La mala, que me faltará usted. Estaré pobretón de insumos. Obviamente me tentaron del nuevo gobierno, pero ya les dije que no. No pagan lo suficiente. Si me promete que desde el Sur liderará la resistencia, seguiré a su lado. Nada de poner mi predicamento, mi credibilidad, en un fideicomiso ciego. No quiero perder capital. Ya estoy con el casco. Paso del oficialismo a la oposición. Cambio de vereda. Cambiemos, señora. Cambiemos.

sábado, 11 de enero de 2014

Sobre Milani, Forster y Hebe.

ARGENTINA

opinión

Martes 07 de Enero de 2014

?Lo que nos permite este debate es rediscutir el fundamental papel que deben cumplir las FFAA en nuestra Patria. En esa construcción, el mejor aporte que puede hacer Milani es dar un paso al costado?.


Por Juan Ciucci (de la Agencia Paco Urondo)

La cuestión Milani no deja de hacerse presente, y no sólo porque los medios opositores encuentren una bandera que les parezca útil a sus intereses político-económicos. Reaparece porque no ha sido una discusión saldada, porque el único cierre que ha encontrado es el de las instituciones.

El texto en el que Diego Sztulwark responde a un artículo de Ricardo Forster publicado en Página/12, trae partes iguales de novedades y de reincidencias. Quizás sea algo que hacen todos los textos, como este mismo que ahora escribo.



Las novedades son las que nos permiten rediscutir el lugar que los intelectuales y militantes kirchneristas (separación que el propio Sztulwark realiza) tenemos y construimos en esta década ganada. En la voluntad y posibilidad de erigir nuestras diferencias dentro del movimiento político que nos identifica, y que creemos ha realizado una transformación sustancial de la realidad nacional.

Esa realidad que no puede atarnos a sus resultados, sino que nos obliga a pedir siempre más, con aquel nunca menos como consigna movilizadora. Algo que en el texto de Forster toma tintes de un posible quietismo ante todo lo logrado y el gran peligro que nos asecha. Expresa un pensamiento que puede volverse simple reivindicación de lo pasado, aun cuando plantea estar ante dispares disyuntivas.

Cierto es que Sztulwark exagera el punto del filósofo perteneciente a Carta Abierta, y es allí donde su texto se empantana, y recurre al discurso simplista de la leva. Provocador sin dudas, lo suficiente para reavivar el debate. Pero que empequeñece los difíciles puntos que intenta poner en discusión.

En el fondo, sobrevuela en el debate la intangible noción de realismo político. Un concepto que puede servir para distinguir las discusiones políticas (y por eso mismo válidas) de las éticas (y por eso mismo, un tanto superfluas). Llama opción ética (aunque aclara que por comodidad) Forster a los planteos esbozados por Horacio González cuando manifestó su disconformidad con el nombramiento del nuevo jefe del Ejército. Es sin dudas pobre esta argumentación política-ética a la hora de sostener las propias decisiones de Forster; como por lo menos injusta para alguien que como González, conoce como pocos de política nacional.

Otro tanto acomete Sztulwark con un infantil enojo para con aquellos que renuncian ?a decir en público lo que expresan en privado?. Si no debe servir para justificar cualquier planteo, tampoco puede suponerse la discusión política y social tan por afuera de aquel realismo político. La acción tiene sus modos y sus tiempos, y la necesidad de conocer cuál es el momento adecuado para llevarla adelante.

Hebe, Milani, y las ?nuevas? FFAA

El difícil lugar del apoyo irrestricto a todas las decisiones gubernamentales quizás haya encontrado su punto máximo en la nota realizada por Hebe al propio Milani. Es que no basta con expresar que ?tenemos otras Fuerzas Armadas, esas que siempre quisimos tener? para que pase. La enorme labor encarada por Nilda Garré y Agustín Rossi es el camino necesario hacia las FFAA que una Nación justa, libre y soberana necesita. Pero es también claro que falta muchísimo para que eso pase.

Vuelve más compleja la cuestión que sea justamente Milani el vocero de estas ?nuevas? FFAA, pareciera ya absolutamente democráticas y consustanciadas con el proyecto nacional y popular. Quienes desmerecemos por facilistas las críticas a que cambios más profundos no se hayan realizado en 10 años, tampoco podemos validar una transformación tan extraordinaria de las FFAA.

Es falso y malintencionado el argumento de Sztulwark sobre los kirchneristas que no ven a Milani como ?algo parecido a una figura democrática, sino chavista?. Simplifica para tener dardos más punzantes, pero falla porque al hacerlo termina errando el tiro. Nadie desconoce las diferencias con el proceso revolucionario chavista, y la fundamental presencia de las FFAA en él. Allí nadie los ve como parecidos, sino que son cuadros de dirección y defensa de los intereses de la Patria. Algo que aquí sin dudas envidiamos profundamente.

Creo que lo que nos permite este debate, además de analizar las relaciones que establecemos con nuestra conducción política, sus y nuestros deberes y obligaciones, es rediscutir el fundamental papel que deben cumplir las FFAA en nuestra Patria. En esa construcción, la figura de Milani ya es deficitaria, y no son planteos de ONG los que la vuelven tal. Ya lo ha dicho el otro Horacio de esta historia, pero es bueno repetirlo: el mejor aporte que puede hacer Milani es dar un paso al costado. Las dudas y sospechas que sobre él pesan son lo suficientemente importantes para pedírselo, y las respuestas que ha brindado no han hecho más que complicarlo.

?No afirmamos que torturó, pero resulta inaceptable que pretenda no haber sabido que otros lo hacían. Por eso consideramos que no merece la confianza que la democracia deben tener en el jefe de sus Fuerzas Armadas?, escribe el CELS al ratificar la impugnación a su ascenso. Los debates en torno a esto deben permitirnos encontrar los caminos  para profundizar estos años de logros políticos y económicos. Las Fuerzas Armadas siguen siendo una gran deuda de la democracia. Se hizo mucho, nos falta mucho más por hacer.