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martes, 14 de enero de 2014

Hebe de Bonafini defendió a Milani y pidió que sea el Ejército el que "urbanice las villas".

ARGENTINA

LA VERGÜENZA DE HABER SIDO

La titular de las Madres de Plaza de Mayo, cargándose años de su propia lucha, defendió al jefe militar por las denuncias que hay contra él por su participación en la última dictadura. "Él no está en la Conadep", dijo.  

La titular de la organización Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, defendió al jefe del Ejército, César Milani, y aseguró que debe ser esa fuerza la que lleve adelante la urbanización de las villas.

Bonafini rechazó las denuncias que tiene Milani sobre su actuación en la última dictadura militar. "Él no está en la Conadep, en el Nunca Más ni en nuestros archivos, que es muy grande. Hace muchos años que vengo hablando con los militares, hace tres años", comentó la dirigente de derechos humanos en el programa ultraoficialista 678, por la pantalla de laTV Pública.

"En un proyecto nacional y popular como éste, hay que trabajar. El Ejército tiene todo, los hombres, el material, las máquinas, y lo tienen que poner al servicio del pueblo. A mí me parece bien", enfatizó.

Asimismo, aseguró que "hay que urbanizar las villas". "Hay que hacerlo en una villa que no sea muy grande, para que se vea cuál es la idea, que es la de urbanización. La gente, cuando vos urbanizas y ponés todo lo que necesita, a su casita la quiere hacer mejor", señaló.

Al respecto, advirtió que "la igualdad no está en que todos votamos, la igualdad es que todos podamos acceder a la vida bien, a casas como la gente, a cloacas, a agua, a luz", y aseguró que "por eso perdimos en los barrios", en relación a las elecciones legislativas de octubre.

sábado, 11 de enero de 2014

Sobre Milani, Forster y Hebe.

ARGENTINA

opinión

Martes 07 de Enero de 2014

?Lo que nos permite este debate es rediscutir el fundamental papel que deben cumplir las FFAA en nuestra Patria. En esa construcción, el mejor aporte que puede hacer Milani es dar un paso al costado?.


Por Juan Ciucci (de la Agencia Paco Urondo)

La cuestión Milani no deja de hacerse presente, y no sólo porque los medios opositores encuentren una bandera que les parezca útil a sus intereses político-económicos. Reaparece porque no ha sido una discusión saldada, porque el único cierre que ha encontrado es el de las instituciones.

El texto en el que Diego Sztulwark responde a un artículo de Ricardo Forster publicado en Página/12, trae partes iguales de novedades y de reincidencias. Quizás sea algo que hacen todos los textos, como este mismo que ahora escribo.



Las novedades son las que nos permiten rediscutir el lugar que los intelectuales y militantes kirchneristas (separación que el propio Sztulwark realiza) tenemos y construimos en esta década ganada. En la voluntad y posibilidad de erigir nuestras diferencias dentro del movimiento político que nos identifica, y que creemos ha realizado una transformación sustancial de la realidad nacional.

Esa realidad que no puede atarnos a sus resultados, sino que nos obliga a pedir siempre más, con aquel nunca menos como consigna movilizadora. Algo que en el texto de Forster toma tintes de un posible quietismo ante todo lo logrado y el gran peligro que nos asecha. Expresa un pensamiento que puede volverse simple reivindicación de lo pasado, aun cuando plantea estar ante dispares disyuntivas.

Cierto es que Sztulwark exagera el punto del filósofo perteneciente a Carta Abierta, y es allí donde su texto se empantana, y recurre al discurso simplista de la leva. Provocador sin dudas, lo suficiente para reavivar el debate. Pero que empequeñece los difíciles puntos que intenta poner en discusión.

En el fondo, sobrevuela en el debate la intangible noción de realismo político. Un concepto que puede servir para distinguir las discusiones políticas (y por eso mismo válidas) de las éticas (y por eso mismo, un tanto superfluas). Llama opción ética (aunque aclara que por comodidad) Forster a los planteos esbozados por Horacio González cuando manifestó su disconformidad con el nombramiento del nuevo jefe del Ejército. Es sin dudas pobre esta argumentación política-ética a la hora de sostener las propias decisiones de Forster; como por lo menos injusta para alguien que como González, conoce como pocos de política nacional.

Otro tanto acomete Sztulwark con un infantil enojo para con aquellos que renuncian ?a decir en público lo que expresan en privado?. Si no debe servir para justificar cualquier planteo, tampoco puede suponerse la discusión política y social tan por afuera de aquel realismo político. La acción tiene sus modos y sus tiempos, y la necesidad de conocer cuál es el momento adecuado para llevarla adelante.

Hebe, Milani, y las ?nuevas? FFAA

El difícil lugar del apoyo irrestricto a todas las decisiones gubernamentales quizás haya encontrado su punto máximo en la nota realizada por Hebe al propio Milani. Es que no basta con expresar que ?tenemos otras Fuerzas Armadas, esas que siempre quisimos tener? para que pase. La enorme labor encarada por Nilda Garré y Agustín Rossi es el camino necesario hacia las FFAA que una Nación justa, libre y soberana necesita. Pero es también claro que falta muchísimo para que eso pase.

Vuelve más compleja la cuestión que sea justamente Milani el vocero de estas ?nuevas? FFAA, pareciera ya absolutamente democráticas y consustanciadas con el proyecto nacional y popular. Quienes desmerecemos por facilistas las críticas a que cambios más profundos no se hayan realizado en 10 años, tampoco podemos validar una transformación tan extraordinaria de las FFAA.

Es falso y malintencionado el argumento de Sztulwark sobre los kirchneristas que no ven a Milani como ?algo parecido a una figura democrática, sino chavista?. Simplifica para tener dardos más punzantes, pero falla porque al hacerlo termina errando el tiro. Nadie desconoce las diferencias con el proceso revolucionario chavista, y la fundamental presencia de las FFAA en él. Allí nadie los ve como parecidos, sino que son cuadros de dirección y defensa de los intereses de la Patria. Algo que aquí sin dudas envidiamos profundamente.

Creo que lo que nos permite este debate, además de analizar las relaciones que establecemos con nuestra conducción política, sus y nuestros deberes y obligaciones, es rediscutir el fundamental papel que deben cumplir las FFAA en nuestra Patria. En esa construcción, la figura de Milani ya es deficitaria, y no son planteos de ONG los que la vuelven tal. Ya lo ha dicho el otro Horacio de esta historia, pero es bueno repetirlo: el mejor aporte que puede hacer Milani es dar un paso al costado. Las dudas y sospechas que sobre él pesan son lo suficientemente importantes para pedírselo, y las respuestas que ha brindado no han hecho más que complicarlo.

?No afirmamos que torturó, pero resulta inaceptable que pretenda no haber sabido que otros lo hacían. Por eso consideramos que no merece la confianza que la democracia deben tener en el jefe de sus Fuerzas Armadas?, escribe el CELS al ratificar la impugnación a su ascenso. Los debates en torno a esto deben permitirnos encontrar los caminos  para profundizar estos años de logros políticos y económicos. Las Fuerzas Armadas siguen siendo una gran deuda de la democracia. Se hizo mucho, nos falta mucho más por hacer.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Graciela Ledo es la hermana de Alberto Ledo. La "causa Ledo" es una por las que fue denunciado el flamante jefe del Ejército, César Milani.

La hermana del conscripto Ledo reflexiona sobre Milani

Viernes 20 de Diciembre de 2013 17:58

''Hemos sido amenazadas hace 15 días''

JAI - Graciela Ledo, hermana de Alberto, un soldado desaparecido durante la dictadura militar, criticó con dureza el ascenso de César Milani: "Él participó en distintos allanamientos, desapariciones e interrogatorios. Estuvo presente cuando mi hermano desapareció; estoy segura que sabe cuál fue su destino".



Además, la hija de una de las referentes de Madres de Plaza de Mayo denunció que recibió amenazas hace dos semanas. 

"Sentí una gran decepción". Así se podría sintetizar lo que se cruzó por el corazón de Graciela Ledo cuando el senado de la Nación aprobó el ascenso del ahora teniente general César Milani. El actual jefe del Ejército está sospechado de haber sido cómplice y partícipe del secuestro y desaparición de su hermano Alberto durante la última dictadura militar.

Ledo no tiene ninguna duda sobre quién es Milani: "Participó en distintos hechos de allanamientos, desapariciones e interrogatorios. VIajó con mi hermano en el mismo contingente y estuvo presente cuando él desapareció". Además, reveló el rol que habría tenido el actual jefe del Ejército con respecto al paradero de su hermano: "Milani hizo el sumario de la supuesta deserción del Ejército de Alberto. Sabe cuál fue su destino". 

Ledo que es hija de Marcela, presidenta de Madres de Plaza de Mayo de la Rioja, denunció que ella y su familia fueron "amenazadas hace 15 días". "Nos dijeron que nos dejemos de joder con lo de Milani", agregó. La militante de derechos humanos contó en esta emisora que hizo la denuncia respectiva y que la misma recayó en un juzgado federal.

Otra de las denuncias más graves que hizo Ledo en diálogo con Radio Jai fue que Hebe de Bonafini, titular de Madres de Plaza de Mayo, se negó a atender a su madre Marcela, cuando ésta buscaba apoyo para que Milani no sea promovido. En lugar de eso, Bonafini (a quien más de una vez el periodista Pepe Eliaschev calificó de "fascista y antisemita"), se sacó una foto con el jefe del Ejército. "Mi madre se siente muy decepcionada". 

Finalmente, Ledo aseguró que tanto ella como su madre no fueron llamadas por ningún medio oficialista para opinar sobre Milani y enseñó su enojo con varios senadores que, "en el afán de defender lo indefendible", sostienen que su posición es la típica de alguien de la oposición.

El rol del jefe del Ejército durante la última dictadura y su adscripción al modelo nacional y popular.

EL DEBATE POR MILANI
POR HERNÁN BRIENZA

El jueves por la noche, apenas unas horas después de la confirmación del nombramiento de César Milani como jefe del Ejército, en una cena de fin de año, un grupo nutrido de periodistas, militantes políticos, intelectuales, debatió sobre la conveniencia o no del nombramiento del general a pesar de las denuncias sobre violación de Derechos Humanos  durante la última dictadura militar. 

La importancia de la cuestión estaba presente en las dudas que, por primera vez, generaba un acto de gobierno en aquellos que simpatizaban, militaban, apoyaban la administración kirchnerista. Esa preocupación estaba dada por la sencilla razón de que las críticas a la designación de Milani pegan sin duda en el centro del discurso kirchnerista sobre los Derechos Humanos. 
Más allá de la patética argumentación de los senadores de la oposición, entre ellos, los hilarantes discursos de Gerardo Morales y Gabriela Michetti ?devenidos en paladines de los Derechos Humanos en los últimos quince minutos?, lo cierto es que el caso Milani abre un boquete en el discurso kirchnerista respecto del pasado reciente de los argentinos.
En la mesa del jueves las posturas diferenciadas eran las siguientes:
a) Los "irreductibles" que no aceptaban el nombramiento de Milani por considerar que cualquier tipo de participación en la dictadura militar imposibilita formar parte del staff de funcionarios kirchneristas. Encontraban una contradicción flagrante entre la política de Derechos Humanos de 2003 a la fecha y consideraban que no se estaba siendo fiel a esa política.
b) Los "integrados" que consideraban que si la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, había elegido a Milani como jefe del Ejército era porque no tenía otro cuadro militar y político que pudiera colocar en ese lugar. La argumentación se basaba en la confianza política a la mandataria: si a pesar de haber llevado adelante la política de Derechos Humanos que realizó, ella insiste con Milani es porque hay en esa designación mucha mayor importancia de la que la mayoría cree. 
Desde la "particularidad" y/o "excepcionalidad" de Milani como cuadro del proyecto nacional y popular hasta la decisión basada en la importancia estratégica que tiene Milani en las relaciones entre las Fuerzas Armadas de distintos países del continente. 
Incluso algunos de ellos consideraban que la relevancia del ahora teniente general está basada en su conocimiento del área de "Inteligencia". Obviamente, los defensores de esta mirada sostienen que Milani es inocente y que no tuvo participación en la represión ilegal en los años setenta.
No es fácil la cuestión: si Milani cometió o fue cómplice de un delito de lesa humanidad contradice flagrantemente los discursos sobre las políticas de Derechos Humanos del kirchnerismo. 
Si Milani es inocente, entonces, no hay conflicto posible. Pero ¿qué ocurriría si, por ejemplo, Milani hubiera tenido un comportamiento "acorde a las circunstancias"? ¿Cómo deberían replantearse los discursos de revisión sobre los años setenta? Y no se trata de aplicar la concepción de la Banalidad del Mal, de Hanna Arendt, que tan bien nos ayuda a comprender la mayoría de los casos, ni tampoco el de la Obediencia Debida, que tan mal explica algunas particularidades y justifica demasiado algunos atropellos. 
Se trata de pensar al hombre en sus circunstancias. En el año 2003, en el epílogo de mi libro Maldito tú eres. El caso Von Wernich. Iglesia y represión ilegal, escribí unos párrafos que me parece, vienen al caso: "Un concepto me llamó la atención tanto en boca de Carlos Girard (un ex militante montonero protagonista del libro) como en la pluma de Hannah Arendt: el de las circunstancias. El prolífico escritor francés Honoré de Balzac sostiene que 'los principios no existen; lo único que existen son los hechos. No hay ni bien ni mal, ya que éstos son sólo circunstancias'. La frase es peligrosa, lo admito, pero sirve al menos para hacerme algunas preguntas: ¿Mario Firmenich, Fernando Abal Medina y Norma Arrostito hubieran secuestrado a Pedro Eugenio Aramburu, por ejemplo, el día 16 de abril de 1996? ¿Von Wernich habría dejado de ser el Queque si se hubiera quedado en Concordia? Así formuladas las preguntas son tan estúpidas como creer que un hombre es un asesino por naturaleza o que elige ser un verdugo porque su madre le daba la sopa fría de chico o porque cualquier atrocidad que hubiera sufrido podría haberle formateado su personalidad. Una sola cosa más sobre el tema de las circunstancias. Jorge Luis Borges, en su artículo 'Nuestro pobre individualismo', sostiene despreocupado que 'en general, el argentino descree de las circunstancias'. Descreer de las circunstancias, pienso, es depositar toda la culpa y responsabilidad en el individuo que actúa. Y, se sabe, cuando la culpa está en un solo lado es más fácil señalar con el dedo y hacerse el distraído respecto de las responsabilidades propias, es decir, de las circunstancias de las cuales formamos parte todos los integrantes de una sociedad? Reglas físicas, ideológicas, morales y la memoria experimental influyen fatalmente en las decisiones que tome un individuo. De esta manera, el pensamiento estratégico siempre sirve más para entender los hechos que la lógica binaria de malos contra buenos. Una persona equis, entonces, realiza un mapa del lugar dónde está parado y con la mochila que lleva a cuestas toma las decisiones que él considera correctas en ese único e individual instante."
Seguramente, el caso Milani podría comprenderse sin dudas desde la mirada puesta en las circunstancias que hacen a un hombre. Firmar un documento que "dibuja" una deserción en vez de un crimen por orden de un superior, a los 22 años de edad, no parece ser un delito mayor al que cometió cualquier hijo de vecino que vio un secuestro callejero y no lo denunció por miedo, por ejemplo. 
De hecho, las circunstancias, por ejemplo, también sirven para que muchos que hoy critican a Milani hayan "comprendido" la actuación de Jorge Bergoglio como provincial de los jesuitas durante la dictadura militar. Por eso produce un poco de gracia ver a los escribas de La Nación rasgarse las vestiduras por el nombramiento de Milani y emocionarse hasta las lágrimas como escribió un influyente periodista de pluma truncada el día que lo nombraron Papa a Bergoglio. 
El problema, entonces, no está en qué haya hecho realmente Milani o Bergolglio o tantos otros durante la dictadura militar. La cuestión se encuentra en qué tan alto se ponga el listón del juicio, la exigencia moral, sobre las acciones, las conductas, y las decisiones de quienes vivieron aquellos años. Y utilizar una vara correcta para no andar cambiándola según las conveniencias políticas. 
Esa vara, claro, es la comisión comprobada de un delito de lesa humanidad. Nadie cree en su sano juicio que Milani es absolutamente inocente. Y tampoco nadie puede afirmar que Milani es absolutamente culpable. Seguramente, el juicio sobre su actuación habrá de ser mucho más complejo y contradictorio. 
Lo que sí es indiscutible es que lo que lastima, lo que molesta a muchos fariseos del pasado no es lo que Milani haya hecho en décadas anteriores. Milani es incómodo por su adscripción indiscutible a un proyecto nacional y popular. 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y miembro de la agrupación oficialista Carta Abierta, se expresó hoy en contra de la designación de César Milani como jefe del Ejército, aprobada en el Congreso Nacional esta semana.

  Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y miembro de Carta Abierta, se expresó en contra del ascenso de Milani.

"Si están bien encaminadas estas reflexiones, nos apoyamos en ellas para manifestar nuestra disconformidad con el nombramiento del nuevo jefe del Ejército". Así concluye una nota de opinión firmada por González y publicada en la edición impresa de Página 12 de hoy.
La columna, titulada "La culpa", versa sobre la culpa y el perdón. "El perdón es un acto de gran majestad. Lo pedimos o lo damos, pero va en él una dosis de costumbrismo muy grande, pues la esencia del perdón es algo de lo que nunca tendremos entera garantía: ¿dejaré de ser el que era cuando fui culpable? ¿Algo me garantiza la imposibilidad de que se reitere el mal? Ante las dudas filosóficas que origina el perdón, que ni da enteras garantías el transe espiritual que implica reclamarlo ni hasta la convulsión corporal que pueda acompañarlo, el perdón suele transformarse en un acto político, en actos consensuales, en amnistías de Estado. La justicia corriente, siempre necesaria, poco tiene que hacer aquí", planteó.
Inmediatamente se preguntó: "(...) ¿qué es saber? ¿Alguien estaba dentro de la maquinaria y no sabía? ¿La conciencia tiene tantos planos sigilosos y signos de autoexculpación que logra convertir en no-saber lo que se sospecha saber? ¿En verdad se puede vivir en estado continuo de pretexto? ¿Haciendo excepciones a nuestro favor? No son estos asuntos de Estado, sino del estado de las conciencias, con sus repliegues que pueden ir anulándose en cascada a cada acto que concebimos infausto.
"A pesar de eso, todo puede comprenderse en medio de la tensión última del conocimiento, la que nos lleva a acercarnos a lo que es una época, sus condiciones políticas, sus urgentes inmediatismos y el llamado siempre silencioso de las grandes arquitecturas que a lo largo de los tiempos adquiere el sujeto culposo, forma interna, a veces complementaria, a veces contradiciente del Estado. Si están bien encaminadas estas reflexiones, nos apoyamos en ellas para manifestar nuestra disconformidad con el nombramiento del nuevo jefe del Ejército", admite.
El texto completo, aquí: pagina12.com.ar.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Con el apoyo del oficialismo y la vergonzosa bendición de Hebe de Bonafini, un general acusado de represor sigue su marcha hacia la jefatura del Ejército.

ARGENTINA

Un dictamen para Milani

Con nueve votos a favor y ocho en contra, la Comisión de Acuerdos elevó al recinto del Senado el tratamiento de la designación de César Milani. Ante las críticas por el rol del militar en la dictadura, el kirchnerismo argumentó que no está procesado.

Por Sebastian Abrevaya

La Comisión de Acuerdos volvió a constituirse ayer después del recambio legislativo.
El Frente para la Victoria logró darle dictamen de comisión ayer al pliego del general César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani como nuevo jefe del Ejército. Con nueve firmas contra ocho de la oposición, el kirchnerismo elevó el ascenso de Milani para su tratamiento en el recinto el miércoles próximo, a pesar de los cuestionamientos por figurar en tres causas de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. ?Todavía no hay elementos que involucren al general Milani y ante esta falta de imputación, nosotros respetamos el principio de inocencia?, remarcó el jefe de la bancada oficialista, Miguel Pichetto, quien aclaró que en caso de que se produjeran novedades ?la Presidenta va a actuar?, como sucedió con el retiro del almirante Jorge Godoy y el teniente general Roberto Bendini. Los referentes de la oposición, en cambio, condenaron la decisión tomando como base la opinión del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que pidió en una nota el rechazo del pliego. Otros organismos de derechos humanos, como la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que lidera Hebe de Bonafini, se pronunciaron a favor.

La Comisión de Acuerdos que conduce el chubutense Marcelo Guinle volvió a constituirse ayer luego del recambio parlamentario del 10 de diciembre. Quedó integrada por los mismos miembros, salvo por el neuquino Horacio Lores, que fue reemplazado por Lucía Crexell, de la misma fuerza política aliada al oficialismo, el Movimiento Popular Neuquino. Sin embargo, en esta oportunidad el dictamen del pliego de Milani no contó con apoyos por fuera del FpV. En julio, cuando se anunció el ascenso del general, el trámite debió ser suspendido por los cuestionamientos que habían surgido y las resistencias en el seno del propio oficialismo.

?Están violando reglas de juego de la comisión. Es verdad que no hay ninguna imputación todavía, pero le van a dar el acuerdo a una persona sospechada de haber torturado y desaparecido personas durante la dictadura y de haberse enriquecido ilegalmente en democracia?, lanzó el senador radical Ernesto Sanz. Desde la UCR encabezaron los cuestionamientos al general por las causas por violaciones a los derechos humanos que se llevan adelante en Tucumán y La Rioja, además de la causa por enriquecimiento ilícito que investiga el juez Daniel Rafecas.

En ninguna de ellas Milani está imputado ni procesado, aunque fue acusado por el ex preso político Ramón Olivera de haber participado ?como subteniente? de la detención de su padre y también de haberlo hostilizado a él en un interrogatorio en sede judicial. En la otra causa, Milani fue el oficial que realizó el sumario de ?deserción? del soldado Agapito Ledo, que se encuentra desaparecido. En esta causa, el entonces superior de Milani, el coronel Esteban Sanguinetti, fue procesado este año luego de prestar declaración indagatoria. En su testimonio, Sanguinetti aseguró que Milani, como oficial sumariante, era ?responsable de la investigación profunda del caso? y tenía ?la misión de dejar constancia por escrito de todo lo relacionado con ese hecho?.



Tirar la lucha por la borda: Bonafini abrazada a Milani.
El CELS aportó la semana pasada un nuevo caso, el de Plutarco Schaller, un periodista riojano que integraba la filial provincial de la CGT y que relata haber visto a Milani durante su detención ilegal. Con estos fundamentos, el organismo de derechos humanos solicitó a la comisión el rechazo del pliego.

?Milani está muy complicado, el Gobierno tiene que parar y esperar. Aparte, es un caradura, se va a Madres de Plaza de Mayo, se abraza con Hebe. Es un irresponsable?, aseguró el radical Gerardo Morales, que al igual que otros legisladores reivindicó la tarea del CELS como fuente de consulta de la comisión en materia de derechos humanos. ?El Senado no necesita pasar por semejante vergüenza. La democracia, con 30 años, no se merece tenerlo a Milani como comandante en jefe del Ejército?, agregó el senador del FAP, Luis Juez.

El bloque oficialista se encuadró detrás de la postura planteada esta mañana por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien remarcó que Milani ?no registra ninguna condena?. ?¿Y si lo que estamos haciendo ahora es lincharlo y después resulta ser que es inocente? ¿En qué causa está procesado? En ninguna?, afirmó, vehemente, el senador Aníbal Fernández, quien rechazó las acusaciones de la oposición y afirmó que, en caso de que cambie la situación judicial del militar, ?no duraría ni un segundo?. Algo similar ocurrió con el almirante Godoy, ex jefe de la Armada, y con el ex jefe del Ejército Bendini, ambos apartados de sus cargos luego de ser procesados por la Justicia.

En este contexto, en el bloque del Frente para la Victoria estaban confiados en que el próximo miércoles contarán con el respaldo de 38 o 39 senadores para darle el aval al jefe del Ejército, en una sesión en la que también se tratará el resto de los pliegos militares y diplomáticos, que no fueron cuestionados, así como la nómina de conjueces y el aumento de los impuestos a los bienes suntuarios.