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lunes, 11 de febrero de 2013

Los argentinos, ¿quieren o no quieren tener FFAA?


Debilidades desarmadas

by Malú Kikuchi

Malu KikuchiCon la conciencia de saber que el tema es ríspido y poco amable, que no es políticamente correcto, que de esto no se habla, que enfrentar verdades que exigen decisiones difíciles y decididamente antagónicas, en un país ya demasiado dividido, que no es deseable, pero aunque no guste, es imprescindible y oportuno. Esto no se refiera a los precios máximos, ni al dólar blue, ni al abominable y vergonzoso tratado con Irán, aún así, es urgente e importante. Es necesario.
Los argentinos, ¿quieren o no quieren tener FFAA? ¿Se preguntan para qué sirven las FFAA? ¿Los ciudadanos ¿tienen conciencia de la situación de las FFAA? Para empezar hay que aclarar que las todo poderosas ex Fuerzas Armadas, hoy son tristes Debilidades Desarmadas. La referencia no abarca Gendarmería, ni Prefectura Naval, que parecen estar mejor equipadas, no por eso mejor remuneradas. La referencia es sobre las históricas FFAA.
Los argentinos todos deben debatir, si es que el concepto no se ha perdido en estos últimos años, si el país quiere y necesita, o sólo quiere pero no necesita, o necesita pero no quiere tener FFAA. Así como están, no tiene sentido que existan. Las FFAA han sido reducidas de manera tal, que no se sabe para qué están, y hoy no tienen una función definida, ni proyectos en perspectiva.
Se mantienen mal los hombres y los elementos que las componen. Los sueldos son ridículos, el prestigio es nulo, los uniformados, gracias a la propaganda estatal, están mal vistos, la sociedad no los respeta. Todo ello gracias a un paciente trabajo de demolición de las instituciones que realiza con inteligencia y éxito, el gobierno actual. No saben para qué están, no tienen trabajos concretos, ¿qué razones hay para mantenerlas?
Hay que debatir, plebiscitar, votar y decidir. No se puede tener una marina de guerra que pierde barcos sin haber combatido en una guerra. La guerra que está acabando con la Armada de la (ex) República Argentina, A.R.A., es la desidia y el abandono. El rompehielos Irízar se incendió hace años y todavía no está en condiciones; la Fragata Libertad, buque escuela, estuvo presa durante 72 días, porque Argentina no paga sus deudas y porque sus ministros de defensa y de RREE, no saben de geografía ni de diplomacia, no conocen el código marítimo y la verdad es que no les importa.
La presidente dijo refiriéndose a la Fragata: “Que se la queden…” La diplomacia de carrera, que alguna todavía queda, solucionó en parte el problema y la Fragata volvió. Probablemente no vuelva a salir del barrio del MERCOSUR para evitar otros embargos. El Espora se averió en 2011, los repuestos requeridos fueron alemanes: no se pagaron. Se volvió a averiar en 2012 estando en Sudáfrica, para repararla se le exigió a la Argentina que pagara su deuda anterior. El país ha comenzado una brillante carrera como mal pagador.
El Santísima Trinidad se fue ahogando solo, de tristeza por el olvido, el descuido, el qué me importa, es sólo un barco que luchó en Malvinas. Se hundió. Ahora hay otro barco averiado, el Beagle, que debería llevar provisiones a los esforzados argentinos que soportan la inclemencia de la Antártida, para demostrar que esa tierra le corresponde a esta patria. Será reemplazado por un barco holandés. Ya no es sólo un problema del gobierno que obviamente aborrece a las FFAA, es un problema de todos los argentinos que deben tomar una decisión lo antes posible.
Si se vota por eliminarlas, se ahorraría el sueldo de los que están en actividad en ejército, marina y aeronáutica, más el dinero miserable que se destina al aprovisionamiento y mantenimiento de armas, municiones, tanques (¿hay?), barcos y aviones. No será mucha plata, probablemente más que la de fútbol para todos, o no, pero algo es algo. Y ya se le ocurrirá al gobierno algún disparate para todos y todas, en el que usar la plata en un año electoral.
Pero si los argentinos consiguen apaciguar la feroz propaganda en contra de las FFAA, y ubicar en el tiempo en que sucedió, el hecho que “los milicos” se creyeron los dueños del país demasiados años, y que durante la guerra civil de los 70 cometieron atrocidades y además recuerdan cómo se gestó la Patria, puede que voten de otra manera. Puede que decidan que es bueno y necesario tener FFAA preparadas, pertrechadas, educadas y sometidas al poder civil.
Sin la defensa de unos pobres batallones con menos españoles que criollos, Argentina sería un país del Commonwealth. Sin el apoyo corajudo del regimiento de Patricios, liderado por el Coronel Saavedra, no hay 25 de mayo posible. El ejército es previo a la nación. En cuanto a la marina, ya en 1811 la 1° escuadrilla argentina comandada por Azopardo y Gurruchaga, y en 1814, con Brown, rescatando a Montevideo sitiada durante 4 años, se asegura la ausencia de españoles en el Río de La Plata. Y el General Roca creando la marina de guerra capaz de combatir en el mar, y Puerto Belgrano capaz de albergar barcos de gran calado, no fuera cuestión que los chilenos atacaran.
La aeronáutica es del siglo XX. Antes no existían los aviones. Igualmente está desguarnecida.
¿Qué hacer? En 1998 se decidió la reestructuración militar y se destinaron US$25 millones para modernizar las FFAA. Nunca se cumplió. En 2013 el gobierno le ha destinado el menor porcentaje del PBI de los últimos 7 años. 15% para mantenimiento, el resto sueldos. El preámbulo de la Constitución dice: “proveer a la defensa común”. Hoy no hay con qué, y casi no hay con quienes.
Los argentinos deben ser honestos y decidir si quieren FFAA o si no las quieren. Es bueno recordar, antes de decidir, que a finales del siglo IV, el escritor latino Flavius Renatus Vasetius, al servicio del emperador Valentino II, plasmó en palabras un concepto cierto: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra” (“Si vis pacem para bellum”).
Hay una anécdota en la historia de los EEUU cuando recién asomaban al mundo como nación. Parece que Jefferson y Madison (luego presidentes de los EEUU), autores entre otros de la extraordinaria Constitución americana, se la acercaron a George Washington para que la revisara. El héroe de la independencia de las 13 colonias inglesas y primer presidente de los EEUU, quedó encantado. Con una salvedad, en algún artículo los constituyentes habían dispuesto que los EEUU nunca tendría más de 3.000 hombres preparados para combatir. Washington comentó el artículo y les dijo, “estoy de acuerdo, siempre y cuando se aseguren que los países que rodeen a los EEUU nunca tengan más de 3.000 hombres bajo las armas”. Ese artículo no forma parte de la Constitución americana.
Argentina hoy, no tiene hipótesis de conflicto de ninguna clase. La referencia es a conflictos bélicos. Es una bendición. Nuestros vecinos tampoco tienen hipótesis de conflictos bélicos. Sin embargo, están bien armados y equipados. “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Argentina, ¿qué piensa hacer con sus obsoletas, débiles y desarmadas FFAA? Hoy están en el limbo, y el limbo ha sido declarado inexistente. ¿Qué hacer? De los argentinos depende.
Malú Kikuchi

martes, 16 de octubre de 2012

Eduardo Pérsico: Un delincuente subversivo que dice giladas.

ARGENTINA

Esos comunicadores sirvientes del Poder y otras especies.    

                                              Por Eduardo Pérsico.

         y quien supone  que todos los demás son  giles, al final pierde por gil.

                                                                        (Sentencia lunfarda)  

          En tanto el siete de diciembre próximo de entrar en plena vigencia la nueva Ley de Medios Audiovisuales en nuestro país, crece la tensión en los sectores de esa actividad y también en el arco político más involucrado en la cuestión. Hecho más bien sospechoso si sólo se debe aplicar una ley sancionada por las cámaras legislativas, y luego avalada para su aplicación por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y si los monopolios hoy obligados a desinvertir hoy lo hicieran civilizadamente, tal vez ese mecanismo evitaría incrementar pérdidas en el mercado labora de la actividad. Pero y atentos a que todo Poder reacciona con la violencia proporcional a su interés, en Buenos Aires y alrededores surgieron hechos criminales generados por grupos orgánicamente ajenos y hasta disociados entre sí, limitando con preferencia la circulación en la ciudad de Buenos Aires. Paros imprevistos en los ferrocarriles, cortes de energía eléctrica y según sucediera las últimas dos semanas, con una intempestiva  revuelta gremial de la Gendarmería y la Prefectura frente a la Casa de Gobierno. Algo bien amplificado por un periodismo que también y por esos días, hicieran obesos papelones en la última elección de Venezuela , hasta denunciando el secuestro del enviado de Clarín. Una ordinariez que sumada al anuncio sin datos oficiales del triunfo de Henrique Capriles sobre Hugo Chávez,  redondearía un fabuloso delirio informativo preocupante. 

      Por estos días los medias en Argentina exhiben la misma impunidad operativa del año 2008, cuando los sectores del campo en su rechazo al aumento de retenciones a la exportación, y pretendieron reeditar aquel escenario con marchas y obstrucción de calles y edificios por un sublevado personal de Gendarmería y Prefectura; un asunto muy grave. Y todo con el aliento de los periodistas servidores del Poder, políticos de escaso relieve electoral y confesos evasores de impuestos amenazando al gobierno nacional. Cuando los medios informativos fogonearon en el 2008 la demanda de los dueños de la tierra, - que versearían ?al sembrar estamos haciendo patria?- se apuntó a desestabilizar al gobierno nacional que dispusiera cobrar más retenciones a la exportación; ?y eso lo hicieron sin la autorización explícita de nuestro sector?, versearia entonces un dirigente de la Sociedad Rural como si la gestión republicana la autorizaran ellos. Aunque unos cuantos meses después más del cincuenta por ciento del gentío votó por la prosecución del gobierno en ejercicio, desafuero popular que estos ?medios de comunicación? siguen sin digerir. (Y un poco al margen, esa prístina ignorancia de los diarios principales de Argentina ya fue sugerida con más pulcritud, obviamente, por el Jorge Luis Borges y el Julio Cortázar; ambos muy valiosos escribas que por más tango y milongas de la nostalgia pero sin conexión corporal y cierta con los atributos de la realidad, tanto tardarían en apreciar esa litúrgica escenografía populista y hasta ?grosera? del peronismo en la calle, Pero, qué le vachaché).

        A veces es múltiple la tozudez de los medios ante un electorado bien difícil de capturar y que al acto de votar ?no come vidrio?, una actitud mayoritaria que los grandes medios persisten en ignorar pese a las últimas elecciones en América Latina y la última,  en Venezuela lo demostró sobradamente; no jodamos.

      Y este pergeño destituyente del año  2012, tiene sus recordables precedentes. La destitución al gobierno radical de Arturo Illia en 1966 no fue  por la sanción de una ley de medicamentos, - según se repite- sino por la  negativa del presidente argentino a tomar un préstamo externo de unos diez mil millones de dólares, y acaso más. Los actuales radicales ignoran eso para no ser apartados del Grupo A, y poder sumarse a un grupo cerrilmente reaccionario; pero que don Hipólito Irigoyen los perdone? Pero sigamos; aquel operativo del liberalismo económico contra Arturo Illia y sin contar las falencias inigualables de la presidenta Isabel Martínez de Perón en 1976, también llegaría a su gobierno que debía al exterior unos cuatro mil millones de dólares. Y casi los mismos servidores locales de la banca financiera mundial,  -cuyos hijos y nietos hoy persisten- la  forzaría a tomar obligaciones externas por varias veces esa cifra. Luego del infame y aciago período militar, ese mismo libreto financiero liberal entró con sus ?atributos? de modernidad durante el peronismo de Carlos Menem y Domingo Cavallo, algo que vaciara de contenido la mínima promesa del peronismo original. Ese artilugio bancario de generar dinero del mismo dinero, un suicidio económico implacable hoy con Europa y en Argentina nos aplicara el delictivo corralito bancario sobre los ahorros del año 2001, lo dice todo. Y llámese keynesiano, industrialista  o según sea, esa variante productiva apunta a ocupar mayor mano de obra y nuevos consumidores al mercado. Algo ajeno a cualquier brujería prestamista que al estallar genera volúmenes incobrables donde los únicos cubiertos son los bancos y el resto, que se arregle como pueda.  

        Los medios de comunicación tan diáfanos en sostener que la realidad recién existe si ellos lo anuncian, hoy entorpecen la aplicación de una ley que quizá también roce sus intereses en la malhabida empresa Papel Prensa; otra entrega recibida de los mismos militares que castigaron al país con muertos, desaparecidos y la apropiación de niños recién nacidos. Asuntos que deberían considerar más estos defensores de la libertad de prensa, según  ellos se mencionan.