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miércoles, 25 de marzo de 2015

Mario Juliano:Uno de los "genios" que nos ha sumergido en la anomia y el caos.

CÁRCELES: ENTREVISTA AL JUEZ PENAL Y ABOLICIONISTA MARIO JULIANO

El capitalismo debería decir: ¡Gracias, señores delincuentes!

(APL) “La raíz del problema está en la sociedad capitalista en la que vivimos. Existen múltiples factores, pero detrás del delito hay montada una industria muy redituable que necesita ser retroalimentada para mantener su tasa de ganancia. Se trata de un negocio donde se despliegan fabulosos intereses, hay lobbies que están fogoneando muros y rejas para los sectores más vulnerables. Incluso, crecen las cárceles privadas, por ejemplo, en Estados Unidos. Así, creo que en algún momento el capitalismo debería rendir un legítimo homenaje a los delincuentes que le hacen ganar muchísimo dinero y sostienen todo este negocio doloroso para nosotros. Pero el capitalismo debería decir: ¡Gracias, señores delincuentes!”. Pasaje del reportaje al relevante penalista que publicó, días atrás, la Revista Acción, cuya gentileza agradecemos. En sus recientes viajes a Buenos Aires, Mario Juliano dialogó extensamente, durante dos jornadas, con los periodistas de la Agencia Para la Libertad, Oscar Castelnovo y Rosario Fernández, en el Bar La Dignidad. Compartimos esta imperdible síntesis de la conversación.



De acuerdo a los estándares internacionales cada persona privada de libertad debe habitar, como mínimo, en un espacio de 7 metros cuadrados. Atendiendo a esta recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, enel territorio de la provincia de Buenos Aires solo habría capacidad para 20.000 presos. Sin embargo, hoy se hallan tras las rejas bonaerenses casi 34.000 hombres y mujeres hacinados en 54 penales, inmersos en un contexto de muertes, tormentos, violaciones y con asistencia perfecta a una escuela de resentimiento y superación en el delito. Así lo entendió el juez penalista de Necochea, Mario Juliano, quien presentó un proyecto de Conmutación de Penas para categorías específicas de detenidos al gobernador Daniel Scioli,único funcionario que puede tomar esta resolución según lo dispone la Constitución Provincial. La medida ya fue implementada por diversos países que evaluaronsu estado de emergencia carcelariay los efectos adversos para la seguridad y la economía de la sociedad. Si bien la presentación de Juliano, abolicionista y anarquista según se define, tuvo lugar hace más de un año, recientemente se reeditó su vigencia en la voz de organizaciones humanitarias y en todos aquellos que buscan salida a esta crisis. El proyecto fue discutido e impulsado, en distintos ámbitos entre ellos la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por abogados,sociólogos, estudiantes y dirigentes sociales que se alarmaron con los últimos informes del Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial de la Memoria, donde, entre otros, actúa el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Así, éste juez penal considera que“cualquier sociedad necesita gestionar sus conflictos, pero lo que es evidente es que ni el sistema judicial ni la respuesta estatal del encierro han demostrado ser eficientes”. En el siguiente diálogo explica cómo y por qué pueden implementarse alternativas destinadas asalir “del sendero a un precipicio muy cercano”.


-¿Cómo describe la situación carcelariaque lo impulsó a esta presentación?
-En la provincia hemos agotado los calificativos para referira las condiciones tras las rejas. Todos los días nos encontramos con hechos que nos sorprenden, como por ejemplo que falte alimentación para personas que tienen escasas posibilidades de atender una necesidad tan básica como comer. Las denuncias publicadas por el Comité contra la Tortura, las muertes y suicidios reales o fraguados, crecen de modo constante como los decesos por enfermedades evitables. No podemos hablar de episodios aislados sino de hechos violentos que se repiten. La violencia no es solamente poner mano sobre un individuo y la tortura no es solo aquelloque uno se representa simbólicamente con una persona atada y picaneada. Hoy avanzamosa un concepto más compatible con toda pena cruel, inhumana y degradante que es el común denominador en las cárceles. Yo vivo muy cerca y por lo tanto tengo bastante contacto con la Unidad N° 15 de Batán, donde se registraron casos de internos que fueron mordidos por las ratas.De manera que reclamamos que se proporcione un trato digno a las personas, recordando que el estar preso solamente implica la restricción de la libertad ambulatoria y no el resto de los derechos.


-En el proyecto usted enumera situaciones específicas para descongestionar los penales en la provincia. ¿Cuáles fueron los fundamentos?
-Primero, debo decir que no es un mecanismo exótico quese nos ocurrió a nosotros. Es un modo de dar una respuesta rápida e inmediata al problema de la superpoblación carcelaria, conmutando las penas acategorías de condenados que no representarían un problema para el mantenimiento de la seguridad ciudadana, intentamos descomprimir. En la propuesta nos referimos aindividuos, algunos de los cuales ya están en alguna medida integrados en la sociedad, que se encuentran en fase de confianza egresando todos los días de los penales para estudiar, trabajar u otros motivos, que regresan a las cárceles solamente a pernoctar, ocupando de modo bastante irrazonable una plaza. Hemos pensado también en otros grupos comopersonas de más de 60 años,las madres alojadas con sus niños en los establecimientos, que es un ejemplo de la enorme trascendencia de la pena a personas inocentes de toda inocencia, como son los chicos que crecen tras las rejas.



-¿Quiénes más?
-Bueno,los condenados por los delitos tentados – aquellos que no han llegado a afectar concreta y efectivamente a terceras personas-, que no es extremadamente numerosa y no representan un peligro. También hemos incluido a los condenados a penas menores a tres años, porque se supone que deberían cumplir esas penas de corta duración fuera de la prisión, pero debido ala perversidad de algunos jueces hay quieneslas cumplen encerrados sin necesidad. Otro segmento que nos parece importante es el de los penados por los delitos culposos, aquellos donde no ha existido voluntad de realizar un daño sino que éste fueproducto de la negligencia. En fin, una serie de categorías…Pero hago una acotación: esta propuesta que le hicimos al gobernador Scioli no era una cuestión automática, genérica e indiscriminada. Insistimos en que debe analizarse caso por caso.


-¿Tuvo alguna respuesta del gobernador o de su entorno?
- La respuesta vino de la mano del ministro de Justicia, Ricardo Casal, quiendefinió a nuestra propuesta como “absurda”, lo cual, por carácter transitivo, implicaría pensar que la puesta en práctica de una cláusula constitucional es absurda para el Ministro de Justicia.Lamentamos la posición de Casal, porque lo que nosotros proporcionamos al gobierno provincial es una herramienta, una propuesta de trabajo que la podemos discutir, podemos estar equivocados en algún punto, en alguna medida, pero creemos que desechar lisa y llanamente un ofrecimiento que podría dar rápidamente una solución a este problema no nos parece lo más perspicaz. De todos modos estamos conformes por haber logrado un objetivo, que es reinstalar el tema en la agenda.


-¿Qué países recurrieron a medidas como esta?
-Son numerosos. Estados Unidos, por ejemplo, que es un país que no puede calificarse justamente dentro de los progresistas. En el año 2011 la Corte Federal en un conocido caso que se llama “Plata versus California” ordenó a ese estado que liberara 45.000 mil presos para descongestionar los establecimientos. En ese momento California tenía 180.000 detenidos. Este es un ejemplo absolutamente paradigmático que debe formar parte de una política pública que se precie de racional. Otros países: Chile en el año 2012 liberó a 6.000 detenidos por el mismo problema de sobrepoblación carcelaria. Y en 2013 lo hicieron Bolivia y Perú.


-Incluye en su proyecto una cita del Papa Juan Pablo II. Él dice que los problemas que crea la cárcel son superiores a los que pretende resolver…
-Sí, quisimos mostrar queesta no es una idea solamente de los sectores radicalizados o abolicionistas de la cárcel sino que, una persona tan insospechada de tales pensamientos como Juan Pablo II, en el jubileo del año 2000,interpeló a los gobernantes para que atendieran la situación y que liberaran personas en honor al jubileo. Y esa idea de que el encierro genera más dificultades de las que resuelve fue tomada por una diversidad de sectores. Entonces, no estamos tan fuera de foco.


-Usted es juez penal y al mismo tiempo se define como abolicionista de la cárcel y el sistema penal. ¿Cómo fue el tránsito desde la función judicial a estas convicciones?
-El tránsito se dio por el choque con la realidad. Creo que cualquier persona que tenga un mínimo de formación humanista, y aún sin ésta, comprende que estamos frente a un sistema fracasado: la cárcel no mejora a las personas, devasta su humanidad. Además, no tomo el trabajo de juez penal como una función ontológica. Yo trabajo de juez, que es una cuestión distinta. Y trato de honrarlo desde la posición más respetuosa de los derechos de las personas. Y sí,es un trabajo terrible juzgar a los demás, implica intrínsecamente un acto de omnipotencia. Bueno, estoy trabajando por lograr microabolicionismos. Esta es mi idea y hay algunos logros para exhibir y muchas metas aún por alcanzar en lo más inmediato.


¿Por ejemplo?
-Mire, treinta años atrás hablar de la posibilidad de una mediación, conciliación o salida alternativa al conflicto penal era pensar en algo de otro mundo. Hoy, hablar de suspensión de juicio a prueba o probation implica que hemos avanzado en un camino abolicionista de la respuesta más grave y más drástica del sistema penal. Estoy muy involucrado en profundizar la herramienta de la mediación. Donde yo vivo,el treinta por ciento de los conflictos judiciales se resuelven por mediación. Es decir, se prescinde del sistema judicial en general y del sistema penal en particular para resolver conflictos. Así,la persona acusada evita tener que transitar por estos laberintos que la Justicia le propone. A través de estas herramientas se pueden obtener respuestas mucho más constructivas.


-Usted ha dicho que los jueces y los abogados generaron una brecha irreconciliable con la sociedad por sus actos, su lenguaje, su vestimenta, sus hábitos, etcétera. ¿Qué ejercicio cotidiano realiza para achicar esa brecha?
-Le doy mucho valor a lo gestual. Yo me presento frente a los justiciables tal cual soy, sin ningún tipo de aditamento. Intento mantener mi legitimidad en base a lo que pienso y no a las apariencias. No soy el dueño de la verdad. Fundamentalmente tengo asumido una responsabilidad social que la canalizo a través de laAsociación Pensamiento Penal en la que participo mostrándome propenso al debate allí donde se presente, respondiendo a todos los requerimientos que se me formulen. Toda vez que puedo asisto a donde sea a debatir en un diálogo franco y respetuoso, donde seguramente podemos rever posiciones. No me instalo en ningún Olimpo.Al dar una resolución, fundamentalmente la sentencia, hemos abandonado la lectura farragosa que muchas veces ni nosotros mismos entendemos lo que quisimos decir. Nos limitamos a dar una explicación sencilla y corta de por qué resolvimos lo que resolvimos. Pequeñas y grandes cosas que pueden contribuir a achicar la brecha.


-Si tuviera que decir tres cosas elementales a quienes claman por más cárceles para que reflexionen sobre el encierro ¿qué les diría?
-Lo primero, quehay que tomar conciencia de que ninguna persona está exenta de caer en una prisión, y quela prisión es un lugar del cual jamás se sale. Ni aún aquellos que van por unas pocas horas. Una vez que se ha entrado, ya nunca más se puedenquitar sus marcas. Sobre esto habría que reflexionar, ya no por el prójimo sino por nosotros mismos, por nuestros hijos y nuestros familiares. Lo segundo: que los ciudadanos vean cuál es el costo social y económico para nuestros países y los resultados que estamos obteniendo. En términos de inversión: ¿es productiva? Se debe analizar esto y pensar de qué manera con esta equivocada inversión estamos restando recursos a otras áreas que podríanmejorar nuestra calidad de vida en términos generales y particularmente en el tema que nos ocupa.Y tercero: que me acompañaran un día a una cárcel.



-¿Qué responsabilidad le asigna al ordenamiento económico mundialrespecto del encierro en prisiones como principal respuesta delos Estados al conflicto social?
-Sin duda la raíz del problema está en la sociedad capitalista en la que vivimos. Existen múltiples factores, pero detrás del delito hay montada una industria muy redituable que necesita ser retroalimentada para mantener su tasa de ganancia. Esto lo dijo el criminólogo noruego Nils Christie hace veinte años en su texto La industria del control del delitoyhoy tiene mayor vigencia aún. Toda la economía que se mueve tras la cárcel es monumental. Se trata de un negocio donde se despliegan fabulosos intereses, hay lobbies que están fogoneando y generando muros y rejas para los sectores más vulnerables. Incluso, crecen las cárceles privadas, por ejemplo, en Estados Unidos. Así, creo que en algún momento el capitalismo debería rendir un legítimo homenaje a los delincuentes que le hacen ganar muchísimo dinero y sostienen todo este negocio doloroso para nosotros. Pero el capitalismo debería decir: ¡Gracias, señores delincuentes!

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RECUADRO


Una herramienta clave


-¿Qué sucede en la mediaciónque usted propone con la persona que agredió? ¿De qué modo puede reparar el daño causado?
-Hay que dejar en claro que el mecanismo de la mediación es voluntario. No está obligado ni el acusado ni el afectado a someterse a ella. Segunda cuestión: requiere un abordaje con especialistas interdisciplinarios, personas entrenadas para arrimar soluciones, para proponer vías distintas, no pensando al delito desde lo simbólico como una agresión al Estado, sino pensándolo como un conflicto intersubjetivo, entre dos personas de carne y hueso que pueden admitir esas vías de exploración.Personalmente creo que todos los conflictos admiten esa posibilidad. Se trata de encontrar otro tipo de soluciones que no sean una sentencia y la cárcel. El ejemplo más directo es la reparación económica, material. Por supuesto que la clientela del sistema penal en general no está en condiciones de responder económicamente. Esto podría generar ciertos desequilibrios y desigualdades, donde sería una herramienta para aquellas personas que cuentan con recursos económicos y se verían quizás excluidas las que no cuentan con ellos. Hay estados que tienen fondos específicos para este tema. Y existen muchas formas en las que la víctima podría verse satisfecha, por ejemplo, trabajos para la comunidad, para alguna entidad con la cual el afectado se encuentre particularmente vinculado. Se me ocurre la Cruz Roja, un jardín de infantes, un centro de salud con el cual la víctima tenga un particular interés y se pudiera llegar a una reparación en este sentido. Hace un tiempo vi algo que sucedió no sé si en Irak o en Irán. Estaban llevando a un señor a la horca y, pocos metros antes, vino la madre de la víctima, le pegó una bofetada al agresor y pidió que no lo ejecutaran y no lo hicieron. Me parece que las víctimas, genéricamente hablando – es una categoría un poco dificultosa-, pueden encontrar una resignificación de su conflicto en el encuentro con el agresor. La posibilidad de verse cara a cara con la persona que lo agredió,permitiría a quienes sufren la experiencia de graves trastornos, encontrar explicaciones que nosotros en el sistema judicial no se las podemos dar. Es muy factible que en ese encuentro aparezcan nuevos horizontes para dar satisfacción a losinterrogantes, de esa manerta, permitir a los damnificados seguir viviendo de otro modo.


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DESTACADOS

Hablar de suspensión de juicio a prueba o probation implica que hemos avanzado en un camino abolicionista de la respuesta más grave del sistema penal
Detrás del delito hay montada una industria muy redituable que necesita ser retroalimentada para mantener su tasa de ganancia.


En algún momento el capitalismo debería rendir un legítimo homenaje a los delincuentes que le hacen ganar muchísimo dinero.



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sábado, 3 de enero de 2015

Reflexiones políticas desde Tacumbú.

ASUNCIÓN, PARAGUAY
  • Reflexiones

(APL) “Ante la creciente fuerza de la crisis estructural del capitalismo que se extiende desde el centro imperialista hacia el bloque llamado Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que golpeará con dureza la totalidad del planeta, de la capacidad de respuesta táctica y estratégica desde las organizaciones revolucionarias dependerá el resultado de esta gran batalla”. Así, lo expresa A.A. en este enfoque sobre la situación política y las tareas que se desprenden para la acción de los revolucionarios. “Escribo desde mi prisión esta profunda reflexión política y una fuerte autocrítica, a seis años de que el Estado argentino nos entregara al Estado paraguayo. Seguimos peleando desde nuestro rincón de lucha, la cárcel. Estoy convencido de que nuestra libertad está en manos del pueblo organizado con conciencia de clase”, sostiene luego. Junto al autor de estas líneas se hallan presos en Tacumbú Simeón Bordón, Roque Rodríguez, Gustavo Lezcano, Basiliano Cardozo, Arístides Vera. Los seis dirigentes campesinos estuvieron encarcelados en Marcos Paz, durante dos años – entre 2006 y 2008-, luego de que el gobierno nacional les prometiera refugio político que mutó arteramente en extradición. ¡Libertad a los compañeros!
Ante la creciente fuerza de la crisis estructural del capitalismo que se extiende desde el centro imperialista hacia el bloque llamado Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que golpeará con dureza la totalidad del planeta, de la capacidad de respuesta táctica y estratégica desde las organizaciones revolucionarias dependerá el resultado de esta gran batalla.

Todos los hechos que se vienen produciendo en los países del continente americano en términos políticos y económicos, es a resultas de la crisis estructural del capitalismo en su fase global.

Nuestra América nos demuestra, con una carga de dramatismo tremenda, que no habrá revoluciones de verdad sin el combate antiimperialista y anticapitalista. Debemos prepararnos a largo plazo para esta confrontación. 

Pero al identificar el combate como camino estratégico debemos aprender de los errores del pasado, eludiendo la tentación militarista.

El ejemplo de Cuba en Nuestra América es de vital importancia, la resistencia heroica de todo un pueblo que defiende su revolución, en esta feroz crisis sistémica ha logrado una victoria gigante sobre el imperialismo al hacer reconocer que no ha resultado el bloque o económico por más de medio siglo.

Con esto podemos decir con más fuerza que nos merecemos más que un miserable “capitalismo con rostro humano” o una mugrienta modernización de la dominación.

Nos espera una franca batalla de clases extensible a todo el continente, donde las perspectivas socialistas se verán enfrentadas a las corrientes reformistas y otras que se empeñan en enfrentar la crisis del sistema con el “capitalismo nacional”.

Debe quedar claro aquí que el terreno electoral no es el terreno para esta batalla. Más bien se trata de cómo evolucionan las clases explotadas en materia de conciencia y organización. Si logramos salir del encierro histórico en que hemos quedado prisioneros tras la caída del socialismo de la Unión Soviética.


Por definición esta es una lucha a escala mundial. Las organizaciones revolucionarias estamos llamadas a decir No definitivamente a los estados capitalistas. Esta etapa nos exige a todos los luchadores y explotados a prepararnos para construir las bases de los estados socialistas en todas partes del planeta.

Las tareas de solidaridad internacional deben formar parte de la agenda de todas las organizaciones políticas con conciencia de clase.

Se equivocan a distancia quienes pretenden resolver esta realidad corrigiendo el capitalismo con algún adjetivo, sea progresista, humano, social, de estado. Ilusiones vanas.
No queda otro camino que el de la transición socialista, quebrando la espina dorsal de la ley del valor, aboliendo la explotación y la opresión. O resignarse ante tan triste realidad concreta de miseria humana.


Les dejo esta profunda reflexión política y una fuerte autocrítica, a seis años de que el Estado argentino nos entregara en extradición al Estado paraguayo. Seguimos luchando desde nuestro rincón de lucha, la cárcel. Estoy convencido de que nuestra libertad está en manos del pueblo organizado con conciencia de clase.

sábado, 22 de marzo de 2014

NARCOTRAFICO Y CAPITALISMO SON INSEPARABLES.

DROGAS Y CAPITALISMO



(AW) El consumo de sustancias que alteran las percepciones es de tiempos inmemoriales, en las culturas antiguas tenía diversos usos, rituales comunitarios, religiosos. El capitalismo sacó a su uso, todos sus contenidos espirituales, para convertirlo en un negocio asesino.
droga
Fumadero de opio en China... los ingleses impusieron el consumo masivo de esta droga luego de dos guerras, mediante las cuales anexaron a Hong Kong y garantizaron la importación de toneladas de opio desde su colonia India
Narcotrafico y capitalismo: los patrones del mal... Durante miles de años diferentes civilizaciones consumieron sustancias para practicar ritos comunitarios o “relacionarse con ancestros y dioses”, utilizando el tabaco, la mezcalina -del peyote mexicano-, la coca o la ayahuasca, que combinada con la chacruna produce visiones.
En la actualidad varias de estas drogas, que provocan tremendas adicciones, se venden -legal o ilegalmente- bajo la forma de cigarrillos, cocaína o drogas sintéticas, como el LSD o la 2-CB, que se produce en base a la mezcalina.
Estos productos y otros, como los opiáceos, la marihuana, el hatchis o el alcohol, constituyen un negocio que mueve fortunas y mata anualmente a cientos de miles de personas, debido a los efectos del consumo o a los enfrentamientos relacionados al control de este comercio.
Esto no es casualidad, ya que desde que surgió el capitalismo las drogas, como todo lo que existe, se han convertido en mercancías, dejando de tener exclusivamente un valor de uso para adquirir otro distinto y fundamental, el valor de cambio.
A partir de esto, su consumo dejó de estar determinado por las leyes y necesidades de las sociedades ancestrales para regirse por la ley más salvaje de todas, la del mercado, es decir la oferta y la demanda.
Los avances del modo de producción capitalista repercutieron en las drogas como en cualquier mercancía, creándose una compleja red financiera internacional al servicio de garantizar la rentabilidad del producto, mediante su producción, distribución e intercambio. Hoy en día se puede hablar de una industria transnacional de la marihuana, del opio, de la coca y así sucesivamente.
Si consideramos entonces a las drogas como mercancías, los diferentes productores, distribuidores e intermediarios compiten para conquistar el mercado y espacios dentro del estado, como sucede con todas las patronales.
Esto sucede tanto en los países desarrollados, donde están los patrones más poderosos de la droga, como en los subdesarrollados, donde están los productores de la materia prima necesaria para la elaboración de estas sustancias.
Guerras y enfrentamientos comerciales
La competencia entre grupos económicos ligados a la producción y al tráfico de estupefacientes provoca -como en cualquier rubro- enfrentamientos, en los cuales triunfan los más ricos y los que cuentan con el apoyo de los imperialistas.
Así sucede en México, donde se libró una guerra por el control de la distribución de las drogas hacia el país con mayor cantidad de consumidores -los EE.UU.- ganada por los yankys, que contaron con el apoyo de la principal banda narco mexicana, su ejército.
Ahora comenzó otra guerra, más progresiva: la que están llevando adelante los pobladores de varios distritos -mediante autodefensas y policías comunitarias- contra los “Caballeros Templarios” y el propio ejército.
Este tipo de contiendas no son novedosas. Entre 1839 a 1842 y 1856 a 1860 el imperio inglés, liderado por la Reina Victoria, emprendió las “guerras del Opio” contra China, gracias a las cuales se quedó con Hong Kong e impuso dos tratados comerciales, debido a los cuales garantizó el ingreso de toneladas de opio, proveniente de las plantaciones de amapola en la India.
Ni qué hablar de la invasión a Afganistán, que luego de la ocupación imperialista multiplicó sus plantaciones de amapola y la comercialización mundial de opio, controlada directamente por la Casa Blanca y el Pentágono.
Los yankys son los principales empresarios de droga del mundo, por lo tanto los responsables centrales del aumento de las adicciones y de toda la violencia generada por este comercio.
No habrá manera de acabar con los narcos sin terminar con el capitalismo.
La droga no es sólo un negocio, es también una herramienta de control social, que los capitalistas usan para “adormecer” el espíritu combativo de las masas, principalmente de los jóvenes, inundando los barrios con productos nefastos como el paco.
La cocaína y otros estimulantes son, al mismo tiempo, el “combustible” de la flexibilización laboral, ya que son consumidos por millones de trabajadores para sostener ritmos terribles de producción, impuestos por los mismos patrones que, mientras hacen negocios “legales”, tráfican estupefacientes.
La única manera de acabar con este flagelo no pasa sólo por construir clínicas o granjas de rehabilitación, o por legalizar el consumo, como ya sucedió con el tabaco y el alcohol en todo el mundo y la marihuana en algunos países.
No habrá manera de acabar con el narco-negocio sin terminar con los interesados en mantener  la producción, distribución y comercio de las drogas: los capitalistas, que no tienen escrúpulos en hacer negocios con productos “legales” o “ilegales”, siempre y cuando les rindan suculentos dividendos.
No habrá manera de ir hasta el final sin destruir sus estados, cuyas instituciones defienden los intereses de los que lucran con la vida de millones y utilizan a las drogas  para controlar a las masas y mantener la esclavitud laboral.
No habrá salida sin destruir al capitalismo y construir, sobre sus ruinas, una sociedad Socialista, la única capaz de terminar con la mercantilización de la naturaleza y de la vida.

lunes, 10 de febrero de 2014

El derrame.


por María Oliva 

Una de las teorías económicas más difundidas en la década del 90 en América latina y que no funcionó, sostenía que un aumento importante de riqueza material en algunos sectores de la sociedad terminaba desbordando el entorno más cercano hasta afectar al total de la población.
Conocida como ‘teoría del goteo’’ o ‘efecto derrame‘, sostenía que un mayor crecimiento en sectores específicos, terminaría produciendo mayores ingresos, mayor empleo y mayor consumo a la sociedad en general.
Su fracaso en América latina fue interpretado en algunos casos por la falta de eficiencia de los gobiernos en saber aprovechar la coyuntura, pero las últimas estadísticas conocidas en Estados Unidos demuestran que tampoco en el paladín del capitalismo dan resultado.
Según un informe oficial divulgado ayer, pese a la recuperación económica, la pobreza se mantuvo sin cambios en Estados Unidos. La Oficina de Censos precisó que alrededor de 46,5 millones de personas (15% de la población), entre éstas casi 14 millones de hispanos, permanecieron sumidas en la pobreza en 2012, una estadística sin cambios respecto a 2011.
El presidente Barack Obama admitió el lunes, -al cumplirse el quinto aniversario de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, que desencadenó la mayor crisis financiera desde 1929-, que pese a la recuperación económica, el 1 % de los estadounidenses más ricos posee el 20 % de la riqueza del país y que muchos norteamericanos siguen luchando por mantenerse en la clase media.
Una encuesta de la agencia Associated Press reveló además que la brecha entre ricos y pobres tiende a crecer al tiempo que se registró una pérdida entre los empleos industriales bien pagados.
Al menos hasta el presente, el ‘efecto derrame‘ está lejos de convertirse en realidad, inclusive en Estados Unidos. 

sábado, 8 de febrero de 2014

Ataques especulativos.

OPINION

Por Emir Sader
Argentina y Venezuela en particular, pero todos las economías ?de América latina, de los llamados emergentes y de los otros países también? sufren ataques del capital especulativo. Es un rasgo estructural del período neoliberal del capitalismo.

El capital financiero, que había nacido para apoyar la inversión productiva, en este período histórico se ha autonomizado y ganado el rol hegemónico en el capitalismo. El sistema bancario no se dedica prioritariamente a financiar las inversiones productivas o a la investigación o incluso al consumo, sino a comprar y a vender papeles, en una actividad estrictamente especulativa.

Es un capital que recibe tratamiento preferencial porque las tasas de interés son más altas que las tasas de ganancia, se gana más en las Bolsas de Valores que financiando al capital productivo. Se pagan menos impuestos, porque los gobiernos, necesitados de atraer esos capitales, los favorecen con menor tributación. Y gozan de enorme liquidez, pudiendo desplazarse hacia otras plazas, cuando les convenga, por razones financieras y/o políticas.

Disponen, asimismo, de gran capacidad de presión politica sobre gobiernos. Ni siquiera necesitan abandonar un país, les basta con amenazar hacerlo para que puedan contar con concesiones ?como el alza de las tasas de interés, por ejemplo? a su favor. En los años ?90 una empresa norteamericana de asesoría de los capitales especulativos alcanzó, en un ataque de sinceridad, a aconsejar: ?Participen de la fiesta, pero quédense cerca de la puerta?. La ?fiesta? eran los procesos de privatización, los juegos de préstamos a tasas de interés muy altas, las compras de empresas quebradas.

En muchos países del continente esa fiesta ya no está, pero la hegemonía del capital financiero a escala mundial sigue presionando para canalizar capitales hacia la especulación, en detrimento de las inversiones productivas. Diariamente oímos las cifras astronómicas de las Bolsas de Valores, que no han producido ni un bien, ni un empleo,  sólo han acentuado el proceso de concentración de renta.

Nuestros países encuentran dificultades para defenderse de esa acción predatoria de los capitales financieros. El Banco del Sur es todavía un proyecto naciente, que no logra articular estrategias de conjunto para la región, que puedan llevarla a tomar medidas de defensa respecto de esos ataques especulativos. Las mismas monedas nacionales son más débiles frente a las maniobras ?especialmente del dólar?, que si fuera posible construir una moneda común para la integración regional. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dice que su país está dispuesto a abandonar la dolarización, pero no puede volver al sucre, tendría que hacerlo en el marco de una moneda regional.

Esa es la pelea más grande que enfrentan los países que buscan construir alternativas al modelo neoliberal. Un modelo centrado en la hegemonía del capital financiero, en su modalidad especulativa. Una propuesta de que nuestras sociedades serán reducidas a sus mercados, que todo sea mercancía, que todo se venda, que todo se compre, que todo tenga precio, a expensas de los derechos de las personas.

La conformación más amplia y más homogénea del nuevo Mercosur es el espacio privilegiado para que la región pueda tener proyectos de integración de carácter económico, tecnológico, financiero, educativo y de comunicación, entre otros. Para ello es indispensable imponer un nuevo ritmo al Mercosur, dejando atrás el período en que las corporaciones brasileñas y argentinas simplemente disputan mercados entre sí. Como decía el ex canciller brasileño Celso Amorim ?actual ministro de Defensa?, ?no se trata de disputar el mercado de heladeras entre argentinos y brasileños, sino de construir la heladera del Mercosur?.

Al igual que, para que la región pueda defenderse en mejores condiciones de las presiones recesivas que llegan del centro del capitalismo y desde adentro mismo de nuestros países, es indispensable que Unasur resuelva de una buena vez el tema de su dirección, para retomar su rol fundamental en América del Sur. En el momento mismo en que la propuesta de la Alianza para el Pacífico pierde su empuje, con la perspectiva más integradora en la región que pretende impulsar Michelle Bachelet a su política exterior y el debilitamiento de las otras economías de ese proyecto, quebrar la hegemonía del capital especulativo es la condición decisiva para que nuestros países puedan retomar un ciclo económico expansivo, esta vez bajo proyectos de integración regional más amplios.

lunes, 20 de enero de 2014

ECOSOCIALISMO, UNA ALTERNATIVA.

ENTREVISTA A YAYO HERRERO



(AW) A finales de enero tendrán lugar en Ginebra , “Encuentros Ecosocialistas”, en un intento de buscar alternativas al capitalismo, una participante destacada será Yayo Herrero, antropóloga, feminista , ingeniera técnica agrícola , educadora social y por sobre todo una activista. Responde aquí a un reportaje realizado por Lucía Villa.

yayo


Entrevista a Yayo Herrero, coordinadora de Ecologistas en Acción
"El capitalismo nunca podrá ser verde ni tener rostro humano"Lucía Villa
La activista y coordinadora de Ecologistas en Acción intervendrá a finales de mes en los Encuentros Ecosocialistas que se celebran en Ginebra para poner en común una iniciativa europea alternativa para afrontar los retos económicos, ecológicos y sociales que afronta el mundo.
Antropóloga, ingeniera técnica agrícola y diplomada en educación social, Sagrario (Yayo) Herrero, se las arregla para combinar su trabajo como directora de la fundación FUHEM, ser tutora de Educación y Sistemas Complejos en la UNED y llevar, junto a otros dos compañeros, la coordinación estatal de Ecologistas en Acción, que asume desde hace ocho años. Además, acaba de publicar 'Las personas primero' (Icaria, 2013), un libro de conversaciones junto a la diputada Mónica Oltra. Pero Yayo Herrero es, sobre todo, una activista incombustible y de amplia trayectoria. Durante los días 24, 25 y 26 de enero viajará a Ginebra para intervenir en los Encuentros Internacionales Ecosocialistas, una "prueba embrionaria" para tejer lazos entre grupos ecologistasy movimientos de la izquierda social que pretende llegar a acuerdos sobre sómo abordar las diferentes crisis a las que se enfrenta el Planeta y la humanidad. El punto de partida, en cualquier caso, está claro: "Es imposible salir de la crisis financiera, económica y social sin tener en cuenta la crisis ecológica".
Los encuentros en Ginebra abordarán los principales retos sociales y ecológicos que enfrenta el mundo. ¿Cuáles son esos retos?
Nos encontramos ante una crisis energética muy importante. Organismos como la Agencia Internacional de la Energía ya han reconocido que el pico del petróleo convencional se alcanzó en 2006, lo cual quiere decir que por cada barril que se saca no encuentran reservas para sustituirlo. Esto en un mundo globalizado que podría decirse que come petróleo. Pero si hablamos del agua, la crisis es tremenda. Los picos no son sólo energéticos, sino también en otros materiales. Habrá luchas por el acaparamiento de tierras según se vayan agotando los combustibles fósiles. Según se pretendan mitigar los peores efectos del cambio climático muchas cosas tendrán que salir de la tierra. Pero La Tierra es limitada.
Y son retos urgentes. No podemos estar pensando cómo transitamos durante los próximos 50 años, sino que el cambio climático o el declive energético tienen horizontes de cinco o diez años.
Sin embargo, atendiendo a las medidas que se han tomado a raíz de la crisis, la única urgencia parece la recuperación económica. ¿Crisis financiera y crisis ecológica como conceptos inseparables es todavía una idea alejada del terreno político?
Si. Los encuentros de Ginebra nacen, sobre todo, con el planteamiento de que es absolutamente imposible salir de la crisis financiera, económica y social si no tenemos en cuenta las bases materiales que sustentan la vida humana. Lo que sucede a nivel de opinión pública, e incluso en muchos ámbitos políticos con capacidad de decisión, es que ha ido calando toda esta mitología de que la economía y el dinero se mueven totalmente al margen de lo que sucede en la tierra. Y es un error, un error suicida.
Nos asusta cada vez más que una problemática como este, que pone en jaque todo el modelo económico globalizado, esté fuera del debate de las personas. Hemos tenido a la gente pendiente de la prima de riesgo y sin embargo, un asunto central como la viabilidad ambiental de la economía no se está poniendo en cuestión.
Términos como el de "pobreza energética" reflejan bastante bien cómo la crisis económica está muy unida a la ecológica. Cada vez hay más personas que tienen dificultades para acceder a los mínimos de energía necesarios para calentarse o desplazarse por la subida de los precios, que en parte se deben a la especulación, pero desde luego también a la escasez del recurso.
Cuando en los 80 se hablaba de cambio climático muchos os tomaron por locos. Ahora habláis de la crisis ecológica como una amenaza sin precedentes para la humanidad ¿Tiene la sensación de que sigue pasando los mismo?
Yo creo que se han producido avances importantes. Cada vez más gente tiene en la cabeza que esto es un problema. Lo que pasa es que el avance en conciencia ecológica que reflejan las encuestas ha ido correlacionado con un incremento de todos los indicadores que demuestran el deterioro. A nuestro juicio hay problemas que son de corte político, pero hay también un problema clave que es cultural: se ha perdido la percepción de ser ecodependiente.
Por otro lado está toda la mitología capitalista, que es como droga dura, alimentados con ella desde que estudias en el cole. La idea, ahora mismo, de que sin crecimiento económico es imposible que haya bienestar, está absolutamente calada.
De hecho, el decrecimiento es una de las corrientes más debatidas de la ecología política y que usted ha estudiado. Pero no se plantea como una alternativa sino casi como una imposición: vamos a tener que decrecer tarde o temprano, lo queramos o no...
Al movimiento ecologista no le preocupa tanto si sube o si baja el PIB. El problema es que hoy por hoy los incrementos del PIB están directamente acoplados a un aumento de la extracción de materiales, del consumo de energía y la generación de residuos. Lo que nos planteamos es que el decrecimiento de esa esfera material de la economía va a venir impuesta. Un planeta limitado lo va a imponer. Por eso es tan importante ver cómo se puede abordar, porque si se hace con los criterios que tenemos ahora, lo más factible es que quien tenga poder económico, político y militar siga sosteniendo sus estilos de vida a costa de que cada vez más gente quede fuera.
Creemos que hay opciones para reformular todo el modelo productivo. No sería tan ingenua de decir que ese plan está diseñado y que es perfectamente coherente, porque no es así, pero desde luego hay propuestas sobre las que empezar a debatir y que están absolutamente ocultas.
¿Estamos preparados?
No, porque ninguna de esas cosas va a funcionar si no tenemos en cuenta una clave y es que la humanidad, quiera o no, tiene que aprender a vivir bien con mucho menos material y energía. Esto no quiere decir que, incluso con esa merma material, no pueda subir muchísimo la calidad de vida. Pero algunos de los indicadores que hemos incorporado, como riqueza, progreso, o vivir bien, están muy basados en el consumo de materiales.
Lo que plantea el movimiento ecologista es que se mida cuánto es posible consumir con los recursos que tenemos, y en función de eso, ordenar lo que es posible demandar. Y ahí el gran reto es cómo hacer ese trabajo de educación popular, porque lo que sí que creo es que hace falta que una gran cantidad de la población quiera estos cambios y esté dispuesta a defenderlos.
Precisamente, el ecosocialismo se plantea como objetivo "una nueva civilización, un modo de vida alternativa, fundada sobre nuevos valores sociales y éticos". Esto no implicaría solo un cambio político, sino cambiar la conciencia global. Es un reto difícil...
Es un reto enorme. Gramsci, que creo que es un pensador al que tendríamos que volver, planteaba algo que a mí me parece muy iluminador, y es que un sistema político no es hegemónico porque se haya hecho sólo con las estructuras políticas y económicas, sino que el sistema se convierte en hegemónico cuando se adueña de todo el marco cultural. Es decir, el capitalismo se hace hegemónico cuando la mayor parte de la sociedad desea las cosas que ofrece y mira con los mismos ojos que mira la sociedad capitalista. Por eso, darle la vuelta al sistema supone, desde luego, disputar en el terreno de lo económico y en el terreno de lo político, pero también en el de lo cultural. Ahí, movimientos como el ecologista o el feminista ofrecen otras formas de mirar la sociedad y de mirar la reorganización de los tiempos y de los espacios, que es muy importante tener en cuenta.
Ahora mismo, te encuentras muchas propuestas que lo que tratan, de alguna manera, es de volver a poner en marcha la maquinaria del crecimiento. Incluso por parte de gente muy bien intencionada. Pero corremos el riesgo de intentar salir por la misma vía e ir haciendo cada vez más profundo el hoyo en el que sume la humanidad y del que cada vez es más difícil salir.
Incluso dentro de los movimientos ecologistas hay quienes califican el decrecimiento como un debate de países ricos. En su lugar, se habla de desarrollo sostenible, de capitalismo verde, de economía del bien común o de otras formas alternativas de desarrollo. Vosotros rechazáis esto de plano. ¿Por qué?
Partimos de la base de que la extracción de materiales está ya disminuyendo. No se trata de que sea un debate de países ricos o pobres, sino que eso es un dato. Cuando en Bolivia o en algunos países latinoamericanos las poblaciones indígenas salían a defender la nacionalización del gas o de los recursos energéticos, a protestar y a denunciar cómo se esquilmaban sus países, estaban poniendo esto de manifiesto. Es una lucha también para los países pobres. Obviamente, van a tener que decrecer en mayor medida quienes más consumen, pero no es un debate de países ricos porque no es una posición estética, es el debate de lo que queda.
¿Por qué criticamos las otras opciones? Porque mientras el modelo de desarrollo siga siendo el que tenemos, jamás podrá ser sostenible. Lo mismo que el capitalismo nunca va a poder ser verde ni va a tener rostro humano. Por eso es muy importante poner las cosas encima de la mesa tal y como son, aunque sea duro mirarlo. Lo importante es un cambio de rumbo radical.
En su caso, en Ginebra hablará sobre ecofeminismo como una alternativa para la sociedad. ¿Qué es el ecofeminismo?
El ecofeminismo es a la vez filosofía y práctica política que lo que propone es que los movimientos feminista y ecologista dialoguen. Porque defiende que, en el dominio del patriarcado sobre el cuerpo de las mujeres y en el dominio que ejerce una sociedad sobre la naturaleza, existen raíces comunes. Comparten una crítica al modelo de desarrollo y al sistema capitalista, señalando cómo una cultura que mide la riqueza con la vara del dinero, oculta las bases materiales para sostener la vida humana como son los recursos de la naturaleza, pero también una cantidad enorme de trabajos que se hacen normalmente de forma oculta y que tienen que ver con el cuidado de los cuerpos vulnerables.
El ecofeminismo lo que hace también es resituar a los seres humanos dando prioridad a los vínculos y relaciones entre las personas y con la naturaleza por encima de las relaciones económicas que han construido sociedades alrededor del dinero. Esa pretensión de independencia o autonomía que tanto ha postulado el capitalismo, en realidad es un modelo de dependencia del mercado. Te hacen depender del mercado en solitario, con lo cual te conviertes en una persona muchísimo más vulnerable.
Esto es parte de lo que sale a relucir en la conversación entre Mónica Oltra y usted en el libro ‘Las personas primero', que acaba de publicarse. Hoy por hoy, parece que las personas están en el último escalafón. ¿Hay razones para el optimismo?
Yo creo que no nos queda más remedio que ser optimistas, por pura necesidad. Es verdad que está naciendo una conciencia social de indignación y de movilización muy importante. A raíz del 15M la sociedad es un hervidero de iniciativas, estamos en un momento de madurez democrática y de madurez de los movimientos, pero aún está en una fase muy embrionaria para poder confrontar esa doctrina del shock de la que hablaba Naomi Klein, que nos está cayendo encima como una apisonadora. Necesitamos que las organizaciones se hagan conscientes de que, o confluimos en movimientos amplios, flexibles, respetuosos, que sumen grandes mayorías, o va a ser muy difícil confrontar, porque el desequilibrio de fuerzas es brutal.
También porque asumimos riesgos muy grandes. Cuando hay grandes sectores de la población desidiologizados y despolitizados, cuando se extiende la desafección política y la sensación de que "todos son iguales", en un entorno de enorme precariedad, de miedo, de angustia, de gente que no llega a fin de mes, o gente que se siente sola, se genera un caldo de cultivo tremendo para la emergencia de movimientos fascistas.
Pero aunque existen más motivos que nunca, da la sensación de que la izquierda social no consigue aún articularse conjuntamente como una fuerza alternativa. ¿Por qué cuesta tanto ponerse de acuerdo?
Son procesos largos, y he visto avances en los últimos años, pero a veces me desespera un poco todavía no hayamos tomado conciencia del momento tan chungo en el que estamos. Habrá un montón de organizaciones sociales con las que nos separan un montón de cosas, pero desde donde estamos hasta donde queremos llegar, seguro que hay una parte del camino donde todos podemos empujar juntos. Ahí tenemos un reto grande. Cuando en los manifiestos de los últimos años se ha soltado tanto eso de "somos el 99%", contrasta a veces con un cierto desprecio de los movimientos sociales al conjunto de la sociedad. Decimos "somos el 99%", pero con este no voy, con este tampoco y con aquel tampoco. Con lo cual, tu 99% al final se queda en una minoría muy pequeña que difícilmente se relaciona con otras.

martes, 14 de enero de 2014

2013: punto de inflexión en la larga decadencia occidental.

ESPECIAL

Annus horribilis (mirabilis)

por Jorge Beinstein

Jorge Beinstein

La "crisis global" (todavía se la sigue llamando así) sigue su curso, se va profundizando con el
correr de los años, deteriora las instituciones de las potencias centrales, quiebra las tramas
económicas y culturales que cohesionaban a esas sociedades, queda al descubierto como
decadencia es decir como proceso de deterioro general irreversible. También va llegando a los
denominados ?países emergentes? derrumbando el mito del rejuvenecimiento capitalista desde la
periferia, de la superación burguesa del neoliberalismo occidental gracias a la intervención del
estado.
Los años 2008 y 2013 constituyen períodos donde se aceleró la declinación del capitalismo, en
ambos casos el desastre tuvo como origen al centro imperial para luego propagarse hacia el
conjunto del sistema global. Podríamos establecer un corte aún más preciso y fijar los meses de
Septiembre de 2008 y Septiembre-Octubre de 2013 como los ?momentos? en los que la historia
universal incrementó bruscamente su velocidad cuando la acumulación de degradaciones produjo
un gran salto de cantidad en calidad. Desde el punto de vista de los amos del sistema es posible
hablar de ?annus horribilis? es decir años de grandes desgracias, aunque desde el lado de las
víctimas, de los miles de millones de seres humanos que habitan en el subsuelo del planeta
burgués podemos afirmar que se trata de ?annus mirabilis?, de períodos donde el sistema avanza
claramente hacia su ruina es decir de acontecimientos ?maravillosos? que alientan la esperanza en
la posible conquista de un mundo mejor.
El 15 de septiembre de 2008 en los Estados Unidos el gigante financiero Lehman Brothers se
declaró en quiebra y American International Group (AIG) considerado el líder mundial de seguros y
servicios financieros necesito ser rescatado por la Reserva Federal. La crisis provocada por el
desinfle de la burbuja inmobiliaria norteamericana se propagó rápidamente, estallaron otras
burbujas inmobiliarias y bursátiles en Europa y Asia y los gobiernos de las grandes potencias
inyectaron en los años siguientes varios millones de millones de dólares con el fin de impedir el
hundimiento del sistema financiero internacional pilar decisivo de la economía mundial. No
consiguieron recomponer su dinámica anterior ni mucho menos la de las estructuras productivas
pero si lograron evitar (postergar) el derrumbe.
Así es como a partir de 2008 la masa financiera global que se venía expandiendo de manera
exponencial dejó de crecer, en realidad experimentó un decrecimiento suave, es lo que
constatamos cuando comparamos a la especulación en ?productos financieros derivados?
(corazón del parasitismo financiero global) con el Producto Bruto Mundial. A mediados de 1998
esos negocios equivalían a cerca de 2,4 veces el valor nominal de la economía planetaria,
llegaron a 4,3 veces hacia fines de 2002, a 8,5 veces a fines de 2006 y a 11,7 veces a mediados
de 2008 en pleno delirio especulativo, bajando lentamente desde entonces: 10,5 a fines de 2009,
10,6 a mediados de 2011, cayendo a 8,9 a fines de 2012 y a 8,6 a mediados de 2013 (1).
El estancamiento de la masa financiera, peor aún su desinfle, marca el fin del largo crecimiento
drogado del capitalismo global durante la financierización neoliberal. Desde los años 1970 se
produjo la reconversión financiera del capitalismo que permitió la reproducción ampliada del área
imperial del sistema: los estados centrales se endeudaban y subsidiaban a la industria (gastos
militares, reducciones fiscales de todo tipo, etc.) y frenaban la desaceleración del consumo
(subsidios a los desempleados), las empresas se endeudaban para seguir invirtiendo y los
consumidores se endeudaban sosteniendo a esos grandes mercados, por otra parte las caídas
tendenciales en las tasa de ganancias productivos de grandes grupos económicos eran más que
compensadas por la expansión de los negocios financieros.

Pero finalmente la burbuja estalló en el año 2008, lo ocurrido a partir de entonces fue una
degradación financiera-productiva ?controlada?, las deudas públicas y privadas de las potencias
centrales tradicionales siguieron creciendo, la Unión Europea se estancó para entrar finalmente en
recesión, Japón transitó un camino aún más dramático (Fukushima mediante) y los Estados
Unidos tuvieron un crecimiento anémico que a lo largo de 2012-2013 amenazaba convertirse en
estancamiento o directamente en recesión. El sistema había ingresado en una nueva etapa.
Guerra y petrodólares.
La crisis de 2008 no terminó con la ola militarista de los Estados Unidos por el contrario la
potenció, mucho antes de esa crisis frente a su debilitamiento financiero y productivo la elite
imperial estaba convencida de que solo la utilización de su superioridad militar podía revertir los
retrocesos económicos o al menos frenar su desarrollo. La victoria occidental en la Guerra Fría
parecía confirmar esa hipótesis, la avalancha militarista de la era Reagan durante los años 1980
continuada por la presidencia de George Bush (padre) le había dado la estocada final a la Unión
Soviética obligándola a competir en una carrera armamentista que desbordó su capacidad
económica y burocrática declinante. Liquidada la URSS los Estados Unidos aparecían como la
única superpotencia militar, el planeta quedaba a su disposición.
Ahora, desde hace algo más de una década, asistimos a una suerte de mega Vietnam
diversificado en varios espacios geográficos con diferentes intensidades y modalidades, la mirada
del Imperio hacia el resto del mundo es principalmente militar, la periferia aparece ante los ojos de
su elite dominante como un vasto campo de batalla.
Los golpes de estado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), la acentuación de las
intervenciones sobre Colombia y Venezuela y las actividades de desestabilización en otros países
latinoamericanos señalan que el Imperio ha lanzado una ofensiva de gran alcance sobre la región,
a esto debemos sumar el desarrollo de un segundo frente de guerra en África cuyo momento más
dramático ha sido la destrucción de Libia pero apuntando al mismo tiempo hacia el mundo árabe,
ambas ofensivas convergen con la prosecución de la guerra larga en Medio Oriente y Asia
Central: el tercer frente, y el despliegue de un cuarto frente de fuerzas militares cada vez más
extendido e intenso en Asia-Pacífico apuntando contra China.
Hacia comienzos de la década actual los Estados Unidos desplegaban cuatro megafrentes
simultáneos, toda la periferia no controlada por Occidente se encontraba atacada o amenazada,
de ese modo la agresividad de los halcones de la era Bush (cuando su Secretario de Defensa
Ronald Runsfeld afirmaba que los Estados Unidos podían desarrollar exitosamente dos guerras al
mismos tiempo) fue luego ampliada en la era Obama.
El doble rostro del Imperio (decadencia económica y social por un lado y militarismo por el otro)
sugiere el interrogante acerca de si la ola militar es sustentable en el mediano-largo plazo, en
realidad no es seguro que pueda ser respaldada ni siquiera en el corto plazo, basta con
comprobar que los gastos militares reales de los Estados Unidos se aproximan a los 1,3 billones
(millones de millones) de dólares si a los gastos del Departamento de Defensa sumamos aquellos
con finalidad militar de otras áreas de la administración pública (Departamento de Estado,
Departamento de Energía, NASA, etc.) y los intereses pagados por el endeudamiento necesario
para su realización. Esa cifra equivale en el Presupuesto 2013 a la casi totalidad de la
recaudación prevista de impuestos personales directos o al 140 % del déficit fiscal proyectado.
Entonces si la militarización no es económicamente sustentable debemos interrogarnos acerca de
si existe alguna lógica, alguna racionalidad superior que explique el fenómeno.
Wallerstein respondió al interrogante hace algunos años de manera contundente: los Estados
Unidos se encontrarían ante la alternativa de aceptar una declinación honorable (opción ?racional?)
o bien tirar la casa por la ventana. En resumen: las elites imperiales al seguir el segundo camino
demostrarían que se han vuelto ?locas?, que la decadencia ha quebrado su racionalidad. La
explicación es sencilla, directa, pero en última instancia superficial, ignora sobre todo la conexión
necesaria entre racionalidad y realidad, entre lo teóricamente viable y la viabilidad práctica de la
teoría lo que condiciona a la racionalidad, le hace poner los pies sobre la tierra. Nos encontramos
ante la dinámica histórica concreta de la racionalidad instrumental (de la racionalidad burguesa) tal
como se presenta a comienzos del siglo XXI, en tanto expresión de la evolución, las
contradicciones, los dramas, las necesidades, las posibilidades de las fuerzas imperialistas
dominantes que la desarrollan, en este caso las elites occidentales. Se trata de una racionalidad
solo interesada en la eficacia de los mecanismos de preservación y expansión del poder, cada vez
más empantanada en el corto plazo, absolutamente desinteresada de las consecuencias en el
largo plazo. En ese sentido el encadenamiento de ?soluciones racionales? de problemas concretos
puede llegar a ser un seguro camino hacia el desastre, hacia el estallido del sistema, el esfuerzo
racional (y amoral) de recomposición, de preservación del capitalismo decadente, deviene
autodestrucción.
Occidente se encuentra embarcado en una guerra planetaria uno de cuyos objetivos es el saqueo
de los recursos naturales de la periferia, en primer lugar los energéticos, el éxito de la empresa le
permitiría realizar una drástica contención de costos productivos asegurando niveles aceptables
en las tasas de ganancias de los grandes grupos industriales y en consecuencia amplios
beneficios y expansiones de negocios de las redes financieras... y del parasitismo consumista de
las clases medias y altas de los Estados Unidos y Europa.
La ?guerra del petróleo? esta asociada a otra guerra: la financiera focalizada en la desgastada
hegemonía del dólar que gira en torno de un factor decisivo: los petrodólares.
En 2012 la exportaciones globales de petróleo alcanzaron aproximadamente los 2 billones
(millones de millones) de dólares, pero este comercio ?físico? generó negocios especulativos en
los mercados de productos financieros derivados del orden de los 30 billones de dólares (2)
equivalentes a cerca del 42 % de Producto Bruto Mundial de ese año o bien a unas 2 veces el
Producto Bruto de los Estados Unidos o a unas 13 veces el valor de sus importaciones. 

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial los negocios petroleros (tanto comerciales como financieros)
fueron realizados en dólares y desde comienzos de los años 1970 en ?petrodólares? sin respaldo
oro, pero la declinación de la moneda norteamericana y del peso económico relativo de la
superpotencia causaron la paulatina reducción de la hegemonía del dólar. No se trató solo del
desplazamiento de los Estados Unidos en el mercado petrolero global sino del conjunto de los
países del Primer Mundo cuyo consumo petrolero relativo viene declinando. Controlar las
principales áreas productivas y redes de comercialización es para los Estados Unidos y sus socios
europeos más Japón no solo una prioridad ?energética? agravada por la entrada en la era del
estancamiento de las extracción global de petróleo sino también un gravísimo tema financiero. Si
la demanda de dólares llegara a declinar de manera decisiva, y en consecuencia su precio
relativo respecto de las otras monedas internacionales importantes (en especial las emergentes
como el yuan o el rublo) y también del oro, entonces se podría derrumbar todo el edificio
parasitario norteamericano arrastrando al conjunto del primer mundo, los Estados Unidos ya no
serían capaces de sostener su consumo civil ni sus gastos militares alimentados por un déficit
comercial y fiscal pagados con papeles (dólares y títulos del Tesoro).
En 1970 el primer mundo consumía el 70 % de la producción petrolera global, cuando estalló la
?Primera Guerra del Golfo? en 1991 esa cifra había descendido al 54 %, en el 2005 caía al 49,6 %
y en 2012 al 41,2 % (3). La ?guerra de eurasia? iniciada en 1991 y acelerada una década después
buscaba el control occidental sobre un área que abarcando a las cuencas del Mar Caspio y del
Golfo Pérsico albergan cerca de dos tercios de las reservas mundiales de petróleo. La victoria
militar habría acorralado a Rusia (segundo productor mundial de petróleo en 2012) obligándola
someterse a Occidente.
Pero los Estados Unidos no pudieron ganar esa guerra y cuando intentaron sancionar a Irán
dejándole de comprar su petróleo y obligando a la Unión Europea a hacer lo mismo lo iraníes
pudieron vender el producto a China remplazando al dólar por el yuan o a India a cambio de oro.
El primer mundo ya no es el mercado mayoritario del petróleo y tampoco consigue controlar su
producción en consecuencia su dominación financiera declina rápidamente.


La ruptura de 2013
En el año 2013 se produjeron tres hechos decisivos.
En primer lugar la ofensiva militar-planetaria de los Estados Unidos iniciada a comienzos de los
años 1990 (posguerra fría) encontró por primera vez una barrera que no pudo atravesar, su
intervención en Siria no pudo pasar (como había ocurrido en el caso libio o antes en Yugoslavia,
Irak o Afganistan) a la etapa de la acción directa, en este caso realizando bombardeos masivos
sobre ese país. Su confrontación con Rusia hizo fracasar la operación en septiembre de 2013, no
faltaron los comunicadores occidentales para calificar al hecho como el comienzo de una nueva
guerra fría, en realidad se trató del fin de la posguerra fría y el ingreso a una nueva era marcada
por el debilitamiento militar estratégico de los Estados Unidos. Solo en la zona de Medio Oriente y
Asia central quedan en difícil posición sus vasallos tradicionales como Arabia Saudita, Israel o
Turquía y aumenta la influencia de Rusia que por ejemplo firmó en noviembre un acuerdo de
integración militar con Armenia, Bielorusia y Kazajistán que proyecta ser rápidamente ampliado a
Tayikistán al mismo tiempo que se estrechan las relaciones militares ruso-egipcias.
No se trata de un simple desplazamiento de influencias en esas regiones sino también de un duro
golpe a la imagen de omnipotencia de su maquinaria militar y al conjunto de intereses económicos
y políticos directamente vinculados a la misma. Y lo que es mucho más grave: se ha producido
una brutal pérdida de eficacia del principal instrumento de disuasión global de los Estados Unidos,
esto no significa el fin de sus agresiones pero causa un notable desconcierto estratégico que
agrava la crisis de percepción en su más alto círculo de poder.
Un segundo acontecimiento significativo fue el amago de cesación de pagos del estado
norteamericano en Octubre de 2013. Por segunda vez en esta década los Estados Unidos
estuvieron al borde del default con una deuda pública federal que en ese momento alcanzaba los
16,7 billones (millones de millones) de dólares equivalentes al 105 % de su Producto Bruto Interno
del año 2012 (hacia fines de noviembre de 2013 superaba los 17,2 billones de dólares) pero
sumadas todas las deudas públicas y privadas se llega a algo más del 360 % del PBI. No se
produjo el default pero si la evidencia de un grave deterioro político-institucional, durante días las
cúpulas políticas jugaban al default, intercambiaban chicanas y golpes bajos hasta llegar a la
fecha límite del 17 de Octubre tratando de sacarse ventajas con una bomba financiera que si
hubiera estallado habría producido una catástrofe financiera global sin precedentes y seguramente
hundido a la economía estadounidense en la hiper recesión. Ahora todo esperan el próximo juego
del default sin que se sepa en que puede llegar a terminar.
El telón de fondo es el deterioro financiero de una economía aplastada por las deudas cuyos
crujidos cada vez más fuertes ponen al descubierto a una clase política que juega a la cesación de
pagos y a la explosión del capitalismo global como si estaría disputando el resultado de un partido
de béisbol o de alguna elección municipal. La tragedia es asumida con absoluta frivolidad, la
decadencia anestesia a las elites dirigentes.
Estos dos hechos: el fracaso político-militar en Siria más el escándalo político-institucional del
default (y el pantano económico en el que se apoya) alientan un tercer fenómeno
desestructurante: el agotamiento de la unipolaridad imperial, la rápida pérdida de poder relativo
mundial de los Estados Unidos. Eso impulsa el avance de potencias regionales y de por lo menos
dos que aspiran a un rol global destacado: Rusia y China, sin embargo esos movimientos no
imponen la construcción de un mundo multipolar es decir el reparto completo del planeta entre un
grupo reducido de imperios, lo que se viene produciendo (y ahora se acelera) es un proceso de
despolarización (y no de multiporalización) donde ni una ni tres superpotencias pueden controlar
al sistema global. Es la jerarquía imperial del capitalismo como tal manipulada por un amo o
varios, que recorre toda la historia del sistema, la que se encuentra en decadencia. Ello involucra
en primer lugar a los viejos polos como los Estados Unidos, las grandes potencias europeas
occidentales (Alemania, Inglaterra, Francia) y Japón. Pero también a las nuevas o renovadas
potencias, la economía china se viene desinflando siguiendo así la ruta que a su sistema industrial
exportador le marcan sus grandes clientes declinantes: los Estados Unidos, Japón y la Unión
Europea. 

La economía rusa se estanca en 2013 y las previsiones para 2014 son peores, la
recesión en Europa afecta a sus exportaciones energéticas. India y Brasil no se encuentran en
mejor situación, en ambos casos la economía se estanca y amenaza entrar en recesión. Todas las
grandes economías se encuentran atrapadas por la crisis, las tradicionales y las emergentes, las
aferradas al neoliberalismo y las que practican el capitalismo de estado. El motor de la decadencia
es el G7 mientras que el BRICS va ingresando gradualmente (por ahora) en el proceso común.
La despolarización global aparece como un fenómeno complejo, con imágenes contradictorias
donde algunas potencias retroceden y otras avanzan, donde algunas aparentan recuperarse para
luego volver a declinar, otras parecen zafar de la ola depresiva para más adelante sufrir los
impactos de las fuerzas entrópicas globales. Es necesario entender los detalles, las
especificidades pero sin perder de vista el panorama más amplio: la decadencia sistémica global.
La despolarización no instaura una suerte de capitalismo global democratizado, con menos
imperialismo, con más autonomías nacionales o regionales articuladas expandiendo sus fuerzas
productivas, la ilusión de la despolarización progresista no es menos irreal que la de la
multipolaridad ordenada. La realidad presenta al sistema marchando hacia convulsiones cada vez
mayores, hacia la generalización del desorden, la autodestrucción ambiental, la reproducción
ampliada de la economía tendiendo a cero y anunciando convertirse en negativa. Es el capitalismo
en vía de agotamiento que al despolarizarse se desarticula presentando horizontes futuros de
barbarie pero también de insurgencias portadoras de utopías liberadoras.