Mostrando entradas con la etiqueta capitalista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capitalista. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Universo hoy, esta en los umbrales de una guerra.

El Universo hoy, esta en los umbrales de una guerra no convencional y sin declaración previa que ubica en una facción, al novel Califato Musulmán y del otro a los restos mostrencos de lo que otrora fue el Occidente Cristiano.

Incertidumbres monetarias y financieras por doquier, amenazan la débil y frágil estabilidad de un mundo
que aun no sabe como enfrentar esta suerte de "despertar árabe", al que se concatena la brutal depresión del consumo de todas las economías del hemisferio capitalista.

Washington, Beiging, Moscu y la Euro zona están literalmente en una categoría de quiebra técnica, como consecuencia de la deflación petrolera, acreditante insobornable de una realidad que los analistas, optan por seguir maquillando con otros detonantes menos apocalípticos, a los efectos de no alarmar innecesariamente a una opinión publica mundial atónita y desconcertada.

Que no atina a procesar emocionalmente, lo que en verdad implica la expansión de una cultura Islamita, aprestada para destruir las bases de una Civilización que no requiere de demasiada ayuda para derruirse sin ayuda. 

Y me vienen a la memoria ciertos detalles que por el tiempo transcurrido, no suelen medirse con la dimensión que seria necesaria, para advertir las monumentales consecuencias de lo que tenemos en un horizonte, cuya profunda oscuridad nos impide divisar su contenido.

El 14 de julio de 1943, bajo lo que Hitler bautizo como "Operación Ciudadela" y que luego seria conocida
como la Batalla de Kursk, en las sofocantes estepas del Frente Oriental, los Alemanes en menos de veinticuatro horas, sufrieron cincuenta y dos mil bajas.

Apenas treinta años después, Richard Nixon, unilateralmente, ponía fin a las hostilidades en Vietnam, por el deceso de esa misma cantidad de soldados muertos, luego de casi una década de invasión en esa parte del sudeste asiático.

Considero de interés, establecer un correlato comparativo en dos episodios de la historia no tan distantes uno del otro, para facilitarle al Lector una deducción.

Y esta es que las inmolaciones masivas de millones de vidas humanas, en las grandes batallas y contiendas que la Humanidad ha desatado, particularmente en el el ultimo siglo, ya no podrán reiterarse.

Toda vez que desde el armisticio de la Segunda Gran Guerra hasta el presente, todas las carnicerías bélicas se han detenido inexorablemente, porque luego de aquel holocausto sin fronteras, el hombre finalmente ha entendido, por razones estrictamente culturales que su adhesión a una lucha suicida no forma parte ya de su genoma.

El confort y la tecnología se han encargado de borrar esas tendencias que antes permitían que un ser
humano, no se interrogase previamente que hacia dentro de una trinchera, enlodado hasta la cintura,
peleando por un ideal.

Porque tales principios han dejado de existir, salvo para quienes conducen al Estado Islámico que a
contrario sensu de lo que interpreta el hombre contemporáneo, han visto que el fanatismo religioso es
aun demasiado vivaz y fértil para las grandes mayorías Islamitas, sin que tenga demasiada relevancia
que algunos Estados, cuyas poblaciones profesan esa fe, estén dispuestos a frenar su indetenible avance, como Jordania, Turquía y Egipto que antes o después caerán en poder de su actual enemigo.

Ahora bien, si estamos contestes que no se reclutaran ejércitos ni coaliciones que nucleen a millones de combatientes, para enfrentar a un adversario implacable que esta forzando incluso a que la judería europea, emigre provisoria y masivamente a Israel, a instancia de sus mismas autoridades, como lo ha señalado su Primer Ministro Benjamín Mentanyahu, días atrás, no se necesita ser muy avisado para tejer una hipótesis evolutiva de esta conflagración internacional en ciernes.

Si damos ello por sentado, en un contexto internacional cierto y definido, solo queda por interrogarme
y trasladar dicha inquietud al Lector, sobre ¿cual sera nuestro rol en este futuro ineluctable?.

Contamos con una Presidente que en su insondable ignorancia, ni imagina lo que sus cotidianos desaguisados y trapisondas nos irrogaran, al menos a nosotros los Argentinos en lo inmediato.

Todos nuestros vecinos, digamos de peso, como Brasil y Chile, cuentan con sus Fuerzas Armadas intactas, no para enfrentar quizás invasiones territoriales de fuste y en grandes proporciones, pero cuanto menos, para ejercitar con suficientes elementos y medios el peligro latente del "control social".

Que sera el primero que desbordara en menos de un año, si un poderoso cataclismo financiero mundial, se desatase.

Y tal vez por ello, la República Argentina, pueda ser el primer objetivo técnico, para cualquier contingencia que se podría presentar como un desenlace de características que por ahora, deberemos dejar en el terreno de la imaginación. 
 
Pero como fuere, algo es seguro y esto es que en medio de una situación anarquizada, como la que atravesamos nosotros de continuo, estamos voluntariamente ofreciendo un muy delicado y peligroso flanco para que cualquier cosa, por inimaginable que nos pueda parecer, fatalmente se produzca, en medio de esta inestabilidad global que nos habrá de atrapar primero que al resto de la Región.

Mientras el "Argentino Bobo" se toma su tiempo para meditar sobre las elecciones y sus candidatos,
propios del mas barriobajero burlesque, estamos despreciando un tiempo precioso, para afanarnos en
la búsqueda de un Líder que no evitara desglobalizarnos, pero que minimamente, pueda depositar nuestros pies en la tierra, de la que fuimos eyectados, cuando ese ridículo ábaco del vocablo democracia inundo las débiles y captables mentes de tantos millones de idiotas.

Esa es

LA GANGRENA.

Cordialmente Carlos Belgrano.-

martes, 14 de enero de 2014

2013: punto de inflexión en la larga decadencia occidental.

ESPECIAL

Annus horribilis (mirabilis)

por Jorge Beinstein

Jorge Beinstein

La "crisis global" (todavía se la sigue llamando así) sigue su curso, se va profundizando con el
correr de los años, deteriora las instituciones de las potencias centrales, quiebra las tramas
económicas y culturales que cohesionaban a esas sociedades, queda al descubierto como
decadencia es decir como proceso de deterioro general irreversible. También va llegando a los
denominados ?países emergentes? derrumbando el mito del rejuvenecimiento capitalista desde la
periferia, de la superación burguesa del neoliberalismo occidental gracias a la intervención del
estado.
Los años 2008 y 2013 constituyen períodos donde se aceleró la declinación del capitalismo, en
ambos casos el desastre tuvo como origen al centro imperial para luego propagarse hacia el
conjunto del sistema global. Podríamos establecer un corte aún más preciso y fijar los meses de
Septiembre de 2008 y Septiembre-Octubre de 2013 como los ?momentos? en los que la historia
universal incrementó bruscamente su velocidad cuando la acumulación de degradaciones produjo
un gran salto de cantidad en calidad. Desde el punto de vista de los amos del sistema es posible
hablar de ?annus horribilis? es decir años de grandes desgracias, aunque desde el lado de las
víctimas, de los miles de millones de seres humanos que habitan en el subsuelo del planeta
burgués podemos afirmar que se trata de ?annus mirabilis?, de períodos donde el sistema avanza
claramente hacia su ruina es decir de acontecimientos ?maravillosos? que alientan la esperanza en
la posible conquista de un mundo mejor.
El 15 de septiembre de 2008 en los Estados Unidos el gigante financiero Lehman Brothers se
declaró en quiebra y American International Group (AIG) considerado el líder mundial de seguros y
servicios financieros necesito ser rescatado por la Reserva Federal. La crisis provocada por el
desinfle de la burbuja inmobiliaria norteamericana se propagó rápidamente, estallaron otras
burbujas inmobiliarias y bursátiles en Europa y Asia y los gobiernos de las grandes potencias
inyectaron en los años siguientes varios millones de millones de dólares con el fin de impedir el
hundimiento del sistema financiero internacional pilar decisivo de la economía mundial. No
consiguieron recomponer su dinámica anterior ni mucho menos la de las estructuras productivas
pero si lograron evitar (postergar) el derrumbe.
Así es como a partir de 2008 la masa financiera global que se venía expandiendo de manera
exponencial dejó de crecer, en realidad experimentó un decrecimiento suave, es lo que
constatamos cuando comparamos a la especulación en ?productos financieros derivados?
(corazón del parasitismo financiero global) con el Producto Bruto Mundial. A mediados de 1998
esos negocios equivalían a cerca de 2,4 veces el valor nominal de la economía planetaria,
llegaron a 4,3 veces hacia fines de 2002, a 8,5 veces a fines de 2006 y a 11,7 veces a mediados
de 2008 en pleno delirio especulativo, bajando lentamente desde entonces: 10,5 a fines de 2009,
10,6 a mediados de 2011, cayendo a 8,9 a fines de 2012 y a 8,6 a mediados de 2013 (1).
El estancamiento de la masa financiera, peor aún su desinfle, marca el fin del largo crecimiento
drogado del capitalismo global durante la financierización neoliberal. Desde los años 1970 se
produjo la reconversión financiera del capitalismo que permitió la reproducción ampliada del área
imperial del sistema: los estados centrales se endeudaban y subsidiaban a la industria (gastos
militares, reducciones fiscales de todo tipo, etc.) y frenaban la desaceleración del consumo
(subsidios a los desempleados), las empresas se endeudaban para seguir invirtiendo y los
consumidores se endeudaban sosteniendo a esos grandes mercados, por otra parte las caídas
tendenciales en las tasa de ganancias productivos de grandes grupos económicos eran más que
compensadas por la expansión de los negocios financieros.

Pero finalmente la burbuja estalló en el año 2008, lo ocurrido a partir de entonces fue una
degradación financiera-productiva ?controlada?, las deudas públicas y privadas de las potencias
centrales tradicionales siguieron creciendo, la Unión Europea se estancó para entrar finalmente en
recesión, Japón transitó un camino aún más dramático (Fukushima mediante) y los Estados
Unidos tuvieron un crecimiento anémico que a lo largo de 2012-2013 amenazaba convertirse en
estancamiento o directamente en recesión. El sistema había ingresado en una nueva etapa.
Guerra y petrodólares.
La crisis de 2008 no terminó con la ola militarista de los Estados Unidos por el contrario la
potenció, mucho antes de esa crisis frente a su debilitamiento financiero y productivo la elite
imperial estaba convencida de que solo la utilización de su superioridad militar podía revertir los
retrocesos económicos o al menos frenar su desarrollo. La victoria occidental en la Guerra Fría
parecía confirmar esa hipótesis, la avalancha militarista de la era Reagan durante los años 1980
continuada por la presidencia de George Bush (padre) le había dado la estocada final a la Unión
Soviética obligándola a competir en una carrera armamentista que desbordó su capacidad
económica y burocrática declinante. Liquidada la URSS los Estados Unidos aparecían como la
única superpotencia militar, el planeta quedaba a su disposición.
Ahora, desde hace algo más de una década, asistimos a una suerte de mega Vietnam
diversificado en varios espacios geográficos con diferentes intensidades y modalidades, la mirada
del Imperio hacia el resto del mundo es principalmente militar, la periferia aparece ante los ojos de
su elite dominante como un vasto campo de batalla.
Los golpes de estado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), la acentuación de las
intervenciones sobre Colombia y Venezuela y las actividades de desestabilización en otros países
latinoamericanos señalan que el Imperio ha lanzado una ofensiva de gran alcance sobre la región,
a esto debemos sumar el desarrollo de un segundo frente de guerra en África cuyo momento más
dramático ha sido la destrucción de Libia pero apuntando al mismo tiempo hacia el mundo árabe,
ambas ofensivas convergen con la prosecución de la guerra larga en Medio Oriente y Asia
Central: el tercer frente, y el despliegue de un cuarto frente de fuerzas militares cada vez más
extendido e intenso en Asia-Pacífico apuntando contra China.
Hacia comienzos de la década actual los Estados Unidos desplegaban cuatro megafrentes
simultáneos, toda la periferia no controlada por Occidente se encontraba atacada o amenazada,
de ese modo la agresividad de los halcones de la era Bush (cuando su Secretario de Defensa
Ronald Runsfeld afirmaba que los Estados Unidos podían desarrollar exitosamente dos guerras al
mismos tiempo) fue luego ampliada en la era Obama.
El doble rostro del Imperio (decadencia económica y social por un lado y militarismo por el otro)
sugiere el interrogante acerca de si la ola militar es sustentable en el mediano-largo plazo, en
realidad no es seguro que pueda ser respaldada ni siquiera en el corto plazo, basta con
comprobar que los gastos militares reales de los Estados Unidos se aproximan a los 1,3 billones
(millones de millones) de dólares si a los gastos del Departamento de Defensa sumamos aquellos
con finalidad militar de otras áreas de la administración pública (Departamento de Estado,
Departamento de Energía, NASA, etc.) y los intereses pagados por el endeudamiento necesario
para su realización. Esa cifra equivale en el Presupuesto 2013 a la casi totalidad de la
recaudación prevista de impuestos personales directos o al 140 % del déficit fiscal proyectado.
Entonces si la militarización no es económicamente sustentable debemos interrogarnos acerca de
si existe alguna lógica, alguna racionalidad superior que explique el fenómeno.
Wallerstein respondió al interrogante hace algunos años de manera contundente: los Estados
Unidos se encontrarían ante la alternativa de aceptar una declinación honorable (opción ?racional?)
o bien tirar la casa por la ventana. En resumen: las elites imperiales al seguir el segundo camino
demostrarían que se han vuelto ?locas?, que la decadencia ha quebrado su racionalidad. La
explicación es sencilla, directa, pero en última instancia superficial, ignora sobre todo la conexión
necesaria entre racionalidad y realidad, entre lo teóricamente viable y la viabilidad práctica de la
teoría lo que condiciona a la racionalidad, le hace poner los pies sobre la tierra. Nos encontramos
ante la dinámica histórica concreta de la racionalidad instrumental (de la racionalidad burguesa) tal
como se presenta a comienzos del siglo XXI, en tanto expresión de la evolución, las
contradicciones, los dramas, las necesidades, las posibilidades de las fuerzas imperialistas
dominantes que la desarrollan, en este caso las elites occidentales. Se trata de una racionalidad
solo interesada en la eficacia de los mecanismos de preservación y expansión del poder, cada vez
más empantanada en el corto plazo, absolutamente desinteresada de las consecuencias en el
largo plazo. En ese sentido el encadenamiento de ?soluciones racionales? de problemas concretos
puede llegar a ser un seguro camino hacia el desastre, hacia el estallido del sistema, el esfuerzo
racional (y amoral) de recomposición, de preservación del capitalismo decadente, deviene
autodestrucción.
Occidente se encuentra embarcado en una guerra planetaria uno de cuyos objetivos es el saqueo
de los recursos naturales de la periferia, en primer lugar los energéticos, el éxito de la empresa le
permitiría realizar una drástica contención de costos productivos asegurando niveles aceptables
en las tasas de ganancias de los grandes grupos industriales y en consecuencia amplios
beneficios y expansiones de negocios de las redes financieras... y del parasitismo consumista de
las clases medias y altas de los Estados Unidos y Europa.
La ?guerra del petróleo? esta asociada a otra guerra: la financiera focalizada en la desgastada
hegemonía del dólar que gira en torno de un factor decisivo: los petrodólares.
En 2012 la exportaciones globales de petróleo alcanzaron aproximadamente los 2 billones
(millones de millones) de dólares, pero este comercio ?físico? generó negocios especulativos en
los mercados de productos financieros derivados del orden de los 30 billones de dólares (2)
equivalentes a cerca del 42 % de Producto Bruto Mundial de ese año o bien a unas 2 veces el
Producto Bruto de los Estados Unidos o a unas 13 veces el valor de sus importaciones. 

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial los negocios petroleros (tanto comerciales como financieros)
fueron realizados en dólares y desde comienzos de los años 1970 en ?petrodólares? sin respaldo
oro, pero la declinación de la moneda norteamericana y del peso económico relativo de la
superpotencia causaron la paulatina reducción de la hegemonía del dólar. No se trató solo del
desplazamiento de los Estados Unidos en el mercado petrolero global sino del conjunto de los
países del Primer Mundo cuyo consumo petrolero relativo viene declinando. Controlar las
principales áreas productivas y redes de comercialización es para los Estados Unidos y sus socios
europeos más Japón no solo una prioridad ?energética? agravada por la entrada en la era del
estancamiento de las extracción global de petróleo sino también un gravísimo tema financiero. Si
la demanda de dólares llegara a declinar de manera decisiva, y en consecuencia su precio
relativo respecto de las otras monedas internacionales importantes (en especial las emergentes
como el yuan o el rublo) y también del oro, entonces se podría derrumbar todo el edificio
parasitario norteamericano arrastrando al conjunto del primer mundo, los Estados Unidos ya no
serían capaces de sostener su consumo civil ni sus gastos militares alimentados por un déficit
comercial y fiscal pagados con papeles (dólares y títulos del Tesoro).
En 1970 el primer mundo consumía el 70 % de la producción petrolera global, cuando estalló la
?Primera Guerra del Golfo? en 1991 esa cifra había descendido al 54 %, en el 2005 caía al 49,6 %
y en 2012 al 41,2 % (3). La ?guerra de eurasia? iniciada en 1991 y acelerada una década después
buscaba el control occidental sobre un área que abarcando a las cuencas del Mar Caspio y del
Golfo Pérsico albergan cerca de dos tercios de las reservas mundiales de petróleo. La victoria
militar habría acorralado a Rusia (segundo productor mundial de petróleo en 2012) obligándola
someterse a Occidente.
Pero los Estados Unidos no pudieron ganar esa guerra y cuando intentaron sancionar a Irán
dejándole de comprar su petróleo y obligando a la Unión Europea a hacer lo mismo lo iraníes
pudieron vender el producto a China remplazando al dólar por el yuan o a India a cambio de oro.
El primer mundo ya no es el mercado mayoritario del petróleo y tampoco consigue controlar su
producción en consecuencia su dominación financiera declina rápidamente.


La ruptura de 2013
En el año 2013 se produjeron tres hechos decisivos.
En primer lugar la ofensiva militar-planetaria de los Estados Unidos iniciada a comienzos de los
años 1990 (posguerra fría) encontró por primera vez una barrera que no pudo atravesar, su
intervención en Siria no pudo pasar (como había ocurrido en el caso libio o antes en Yugoslavia,
Irak o Afganistan) a la etapa de la acción directa, en este caso realizando bombardeos masivos
sobre ese país. Su confrontación con Rusia hizo fracasar la operación en septiembre de 2013, no
faltaron los comunicadores occidentales para calificar al hecho como el comienzo de una nueva
guerra fría, en realidad se trató del fin de la posguerra fría y el ingreso a una nueva era marcada
por el debilitamiento militar estratégico de los Estados Unidos. Solo en la zona de Medio Oriente y
Asia central quedan en difícil posición sus vasallos tradicionales como Arabia Saudita, Israel o
Turquía y aumenta la influencia de Rusia que por ejemplo firmó en noviembre un acuerdo de
integración militar con Armenia, Bielorusia y Kazajistán que proyecta ser rápidamente ampliado a
Tayikistán al mismo tiempo que se estrechan las relaciones militares ruso-egipcias.
No se trata de un simple desplazamiento de influencias en esas regiones sino también de un duro
golpe a la imagen de omnipotencia de su maquinaria militar y al conjunto de intereses económicos
y políticos directamente vinculados a la misma. Y lo que es mucho más grave: se ha producido
una brutal pérdida de eficacia del principal instrumento de disuasión global de los Estados Unidos,
esto no significa el fin de sus agresiones pero causa un notable desconcierto estratégico que
agrava la crisis de percepción en su más alto círculo de poder.
Un segundo acontecimiento significativo fue el amago de cesación de pagos del estado
norteamericano en Octubre de 2013. Por segunda vez en esta década los Estados Unidos
estuvieron al borde del default con una deuda pública federal que en ese momento alcanzaba los
16,7 billones (millones de millones) de dólares equivalentes al 105 % de su Producto Bruto Interno
del año 2012 (hacia fines de noviembre de 2013 superaba los 17,2 billones de dólares) pero
sumadas todas las deudas públicas y privadas se llega a algo más del 360 % del PBI. No se
produjo el default pero si la evidencia de un grave deterioro político-institucional, durante días las
cúpulas políticas jugaban al default, intercambiaban chicanas y golpes bajos hasta llegar a la
fecha límite del 17 de Octubre tratando de sacarse ventajas con una bomba financiera que si
hubiera estallado habría producido una catástrofe financiera global sin precedentes y seguramente
hundido a la economía estadounidense en la hiper recesión. Ahora todo esperan el próximo juego
del default sin que se sepa en que puede llegar a terminar.
El telón de fondo es el deterioro financiero de una economía aplastada por las deudas cuyos
crujidos cada vez más fuertes ponen al descubierto a una clase política que juega a la cesación de
pagos y a la explosión del capitalismo global como si estaría disputando el resultado de un partido
de béisbol o de alguna elección municipal. La tragedia es asumida con absoluta frivolidad, la
decadencia anestesia a las elites dirigentes.
Estos dos hechos: el fracaso político-militar en Siria más el escándalo político-institucional del
default (y el pantano económico en el que se apoya) alientan un tercer fenómeno
desestructurante: el agotamiento de la unipolaridad imperial, la rápida pérdida de poder relativo
mundial de los Estados Unidos. Eso impulsa el avance de potencias regionales y de por lo menos
dos que aspiran a un rol global destacado: Rusia y China, sin embargo esos movimientos no
imponen la construcción de un mundo multipolar es decir el reparto completo del planeta entre un
grupo reducido de imperios, lo que se viene produciendo (y ahora se acelera) es un proceso de
despolarización (y no de multiporalización) donde ni una ni tres superpotencias pueden controlar
al sistema global. Es la jerarquía imperial del capitalismo como tal manipulada por un amo o
varios, que recorre toda la historia del sistema, la que se encuentra en decadencia. Ello involucra
en primer lugar a los viejos polos como los Estados Unidos, las grandes potencias europeas
occidentales (Alemania, Inglaterra, Francia) y Japón. Pero también a las nuevas o renovadas
potencias, la economía china se viene desinflando siguiendo así la ruta que a su sistema industrial
exportador le marcan sus grandes clientes declinantes: los Estados Unidos, Japón y la Unión
Europea. 

La economía rusa se estanca en 2013 y las previsiones para 2014 son peores, la
recesión en Europa afecta a sus exportaciones energéticas. India y Brasil no se encuentran en
mejor situación, en ambos casos la economía se estanca y amenaza entrar en recesión. Todas las
grandes economías se encuentran atrapadas por la crisis, las tradicionales y las emergentes, las
aferradas al neoliberalismo y las que practican el capitalismo de estado. El motor de la decadencia
es el G7 mientras que el BRICS va ingresando gradualmente (por ahora) en el proceso común.
La despolarización global aparece como un fenómeno complejo, con imágenes contradictorias
donde algunas potencias retroceden y otras avanzan, donde algunas aparentan recuperarse para
luego volver a declinar, otras parecen zafar de la ola depresiva para más adelante sufrir los
impactos de las fuerzas entrópicas globales. Es necesario entender los detalles, las
especificidades pero sin perder de vista el panorama más amplio: la decadencia sistémica global.
La despolarización no instaura una suerte de capitalismo global democratizado, con menos
imperialismo, con más autonomías nacionales o regionales articuladas expandiendo sus fuerzas
productivas, la ilusión de la despolarización progresista no es menos irreal que la de la
multipolaridad ordenada. La realidad presenta al sistema marchando hacia convulsiones cada vez
mayores, hacia la generalización del desorden, la autodestrucción ambiental, la reproducción
ampliada de la economía tendiendo a cero y anunciando convertirse en negativa. Es el capitalismo
en vía de agotamiento que al despolarizarse se desarticula presentando horizontes futuros de
barbarie pero también de insurgencias portadoras de utopías liberadoras.

sábado, 13 de abril de 2013

Llueve sobre mojado en Buenos Aires. Mientras no terminan las secuelas de la diluviana inundación que remeció mortalmente a La Plata producto del cambio climático y de la ineficacia e indolencia de los gobiernos nacional, provincial y de la Capital Federal, la Fundación Libertad reunió a lo más graneado de la inteligencia ultraliberal de Hispanoamérica para celebrar su cuarto de siglo en Argentina entre el 8 y 12 de abril.

Argentina: La cumbre de los enemigos

Andrés Figueroa Cornejo

Cuando las encuestas de la Universidad Católica de Argentina, empleando la misma insuficiente y mañosa metodología del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), arrojaron que en el país hay 12 millones de pobres y 3 millones de indigentes, aumenta el desprecio de las grandes mayorías por las expresiones partidistas de los administradores del Estado en todos sus escalones. Si el actual Ejecutivo nacional se derrumba entre pugnas internas que no le importan a nadie, lo mismo ocurre con el radicalismo y la derecha más explícita. Es el sistema político el que está en la mira del argentino medio y empobrecido: una democracia sin pueblo que mal encubre la tiranía del capital en su fase del despojo, el ajuste y la hegemonía de su momento financiero. Una democracia de baja intensidad y con representaciones políticas de los intereses de fracciones corporativas de la burguesía transnacional  caracterizadas por su discurso doble, cortoplacismo,  consistencia corrupta, concesionista, carentes ‘por naturaleza’ de proyecto propio y leal a la fórmula de reducción del gasto público y derechos sociales y políticos + programas sociales cada vez más acotados.
En la división internacional de la acumulación capitalista organizada por los imperialismos centrales y una audaz arremetida del capitalismo chino y su expansión, la plataforma geoeconómica argentina tambalea sobre la exportación primario agrominera y del sector servicios, con resabios de la industria textil, alimenticia y del montaje automotriz. Esto es, una geoeconomía dependiente de los polos imperialistas bursátiles, la demanda de commodities, la financiarización y la deuda, y la subsecuente destrucción ambiental y de trabajo (el salario representa el 1,8 % del PIB), y la intensificación de la explotación del trabajo asalariado.
Sus expresiones culturales, como un todo en las relaciones sociales de clase y poder, permanecen ancladas en el patriarcado, componentes abyectos de racismo, la elitización de los bienes culturales, el analfabetismo funcional, la exclusión ampliada de la población morena, indígena y de los migrantes fronterizos;  y la infantilización política de la sociedad.
El descontento aún no tiene cauce. Todavía se escriben las primeras líneas de una futura alternativa política donde el movimiento real anticapitalista sitúe a los trabajadores y el pueblo como protagonista de las transformaciones de acuerdo a sus intereses históricos. Gran parte de la propia izquierda autoproclamada como ‘revolucionaria’, dentro y fuera de la institucionalidad de los que mandan, por abajo y por arriba, se mantiene fragmentada, y sus innumerables  banderas de referencia, oscurecen, confunden y distancian a las fuerzas sociales convocadas a cambiar la vida. Muchas de sus manifestaciones orgánicas reducen su estrategia a la táctica de la lucha electoral. Como si el solo acceso a la democracia representativa fuera el objetivo que subordinara al movimiento social, sustituyendo el proyecto creativo y la hazaña multidimensional para hacerse del poder y posteriormente, según los tiempos de la lucha de clases regional y mundial, caminar hacia la disolución del Estado y no lo contrario. Dicen lo que no hacen y piensan lo que callan. Sus conductas orgánicas resultan atávicamente verticalistas, como si fueran agrupaciones subversivas de combate, clandestinas, al borde de una revolución social, cuando en la realidad se limitan a estructuras de propaganda y agitación, presentistas, cuyas formas y contenidos sólo persiguen su reafirmación identitaria y la fijación de diferencias con otros empeños hermanos. La unidad y politización de los que luchan, como tarea necesaria, es postergada por la agenda del poder, la ausencia del análisis concreto de la realidad concreta, y de la crítica y autocrítica democráticamente producida por sus propios militantes; el economicismo y la miopía.
VARGAS LLOSA Y MARGARET THATCHER
La Fundación Libertad bautizada en Rosario, la porteña Fundación Pensar y la española FAES, son centros de producción política e ideológica cuyo fin es traducir para América Latina y España los dictados de los Estados corporativos imperialistas. Por eso entre los convocados entuvieron los peruanos Mario y (su cachorro) Álvaro Vargas Llosa; los españoles José María Aznar y Esperanza Aguirre; el ministro secretario general de la Presidencia de Chile, Cristian Larroulet; el uruguayo Luis Alberto Lacalle; el boliviano Jorge Quiroga; y el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, entre otros.
"En Latinoamérica es necesario hacerle frente a lo que se ha dado en llamar el socialismo del siglo XXI y a los movimientos populistas, y la mejor manera de hacerlo es con un partido de centro-reformista", dijo el dirigente del Partido Popular español, Floriano, y “El modelo se inspira en el Partido Popular europeo, el partido de referencia para una mayoría de ciudadanos en Europa", deliró.
Lo cierto es que al mediodía del 12 de abril, diversas organizaciones sociales y políticas se reunieron en el Obelisco de Buenos Aires para marchar hasta el Teatro Colón donde se realizó la parte final de la cumbre de los encargados de gestión del imperialismo en América Latina y España.
Ante la reciente muerte de Margaret Thatcher (http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/52977-... ), el escritor Mario Vargas Llosa declaró que la impulsora fundamental, junto al ex presidente norteamericano Ronald Reagan, del ultraliberalismo antisocial “defendió los valores de la democracia y la libertad ante el avance del comunismo” y añadió que “con las privatizaciones hizo renacer el espíritu empresarial y devolvió la confianza a los británicos”.
“Repudiamos los dichos de Mario Vargas Llosa que homenajeó a la responsable política de la muerte de cientos de muchachos argentinos en Malvinas. Ella representaba a un poder colonialista cuya acción militar aún tiene hondas huellas en nuestro pueblo”, replicó Rubén Verón, miembro del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba.
“CREAR MUCHOS CHE, MUCHOS SANTUCHO, MUCHOS  COOKE, MUCHOS WALSH”
Frente al Teatro Colón se quemó una bandera norteamericana. Nahuel,  joven estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y parte del Frente Estudiantil Revolucionario, afirmó que “este tipo de reuniones son parte de una clara estrategia del imperialismo para Latinoamérica con el fin de dar nuevos impulsos al programa neoliberal. No es casualidad que quien haga de auspiciador sea el jefe de gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri y la Fundación Pensar.”
Liliana señaló que “junto a muchas mujeres agrupadas en el Frente por las Mujeres Perseguidas y Refugiadas y Presas, repudiamos la presencia de la derecha golpista internacional que se junta para seguir ‘pensando’ en cómo explotarnos mejor y en particular, a las mujeres. Son unos personajes nefastos para el planeta.”
Por su parte, César del Frente de Resistencia Nacional ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165760 ) fustigó la cita, evaluando que “Esta camarilla de ultraderecha es la misma de mata de hambre a los pueblos de América Latina y Europa, y hará acá un examen teórico para continuar planificando con años de anticipación su política económica que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial es la misma: hambre y miseria para los pueblos y la concentración de privilegios para unos pocos. Se trata de una estrategia de la clase social opresora. Pero si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir."
María del medio independiente Resumen Latinoamericano (http://www.resumenlatinoamericano.org/ ) dijo que “Rechazamos a los personeros de la derecha indeseable que se reúne para programar la pobreza de los pueblos. Vienen a la Argentina para desde aquí enviar un mensaje a los gobiernos antiimperialistas  de la Región.”
Uno de los oradores principales de la protesta, Rubén Zaccaro, denunció que “En este grupo se concentran los mentores intelectuales de los genocidios contra nuestros pueblos. Son los responsables de todas las masacres en el continente. Cuando hablamos de dictaduras cívico-militares, estamos refiriéndonos a estos personajes. Ellos son los que aplican las recetas colonialistas: son nuestros enemigos que tenemos adentro. No nos queda más que seguir uniéndonos y desenmascarando su campaña”, y agregó,  “Pero el domingo 14 de abril, en el corazón de Nuestra América, se dilucida una vez más nuestro destino. Y estamos seguros que el pueblo de Venezuela le va a decir Sí al proyecto de la Revolución Bolivariana”.
Finalmente, Darío Amador (http://www.generacion80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=15723 ) de Resistencia analizó que “América Latina viene siendo víctima de ataques permanentes de EEUU y sus aliados en la Región y esta reunión que se realiza en Argentina es coherente con la opinión y postura de ciertos sectores políticos, incluyendo al jefe de gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, que se identifica ideológicamente con sus invitados. Hablamos de los aliados permanentes del gobierno de EEUU en su política hacia América Latina y el mundo. En el Frente de Resistencia Nacional siempre hemos planteado que los cambios en América Latina vendrán de la mano de los pueblos y no de dirigentes pagados y convencidos de que el  destino de nuestros países pasa por las decisiones que toma el Departamento de Estado de EEUU. En ese sentido, EEUU, entre sus múltiples aventuras bélicas en todo el mundo tiene todavía  aventuras pendientes en América Latina en función de la ‘recuperación’, según su criterio, y de la apropiación ilegítima, según el nuestro, de los recursos naturales. De esa apropiación proviene la megaminería, la deforestación, una política alimentaria basada en la destrucción intensiva y extensiva del suelo a través del cultivo de la soja, la represión contra los pueblos indígenas en lucha que han estado originariamente en estas tierras. Esa misma resistencia, que lleva más de 500 años, es la que proponemos como bandera para toda América Latina. Y si bien, hoy la situación es distinta a la vivida cuando el Che llamó a crear una, dos, tres Vietnam, la tarea actual consiste en crear muchos Che, muchos Santucho, muchos Cooke, muchos Walsh, y millones y millones de hombres y mujeres capaces de enfrentar y resistir a los planes del imperialismo, que como bien sabemos, no desaparecerá por sí solo.”