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viernes, 10 de abril de 2015

Mentirás tus muertos.

                                                   

30.000 desaparecidos ¿realidad o mito?

¿Por qué hay quienes afirman que en la Argentina, en los años ’70, el Estado hizo desaparecer a 30.000 personas, mientras en los registros oficiales, a casi  cuarenta años de los hechos, apenas se conoce el nombre y apellido de menos de la tercera parte de esa cifra? ¿Por qué razón no se divulga la identidad de más de 21.000 víctimas?
Estos interrogantes originaron la investigación hoy convertida en libro. A partir de ellos, fue necesario familiarizarse con los listados oficiales de “víctimas del Estado” -informes CONADEP 1984 y Secretaría de DDHH 2006-, para poder indagar sobre la suerte de algunas de las personas registradas en ellos.
Esos listados se confrontaron, invariablemente, con fuentes de innegable simpatía por las guerrillas que actuaron en la Argentina en los ’70 -cuando no con las propias publicaciones de ERP y Montoneros- y del cotejo surgieron divergencias manifiestas. Efectivamente, en una llamativa cantidad de casos, los informes gubernamentales difieren por completo de las otras versiones.
Profundizar, documentar, ordenar los datos obtenidos y al mismo tiempo, tratar de hallar explicación para estas notables diferencias fue, a partir de entonces, el motor de la investigación.
Libro "Nunca más" Edición de 1984En nuestro país existen dos listados oficiales de “víctimas del Estado”. Uno, de 1984, publicado por la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) durante el gobierno de Raúl Alfonsín. El otro, elaborado durante el gobierno de Néstor Kirchner, por la Secretaría de Derechos Humanos -veintidós años después (2006)-, que según su prólogo “revisó, corrigió, amplió y actualizó” el Informe de 1984. 
Otro dato relevante es que, desde 1983 y hasta 2011, nunca por más de veintiocho años, se interrumpió la posibilidad de denunciar ante la Secretaría de Derechos Humanos, la desaparición o muerte de una persona a manos del Estado en los años ‘70. En el Informe de 1984, cuya elaboración llevó casi un año, son denunciadas como desaparecidas 8.961 personas, mientras que en el Informe de 2006, transcurridos más de veinte años durante los cuales se pudieron receptar nuevas denuncias, esa cifra disminuyó a 7.089. Sin embargo, fueron agregados 1.279 muertos; con lo que, según el gobierno de los Kirchner, las víctimas globales del Estado en los años ‘70 suman 8.368 personas; lejos de las 30.000 víctimas invocadas. 
En este último Informe, todas ellas son registradas como “víctimas del accionar represivo ilegal del Estado”, desde 1969 hasta 1983; es decir, mientras transcurrían sucesivamente, los gobiernos de Juan Carlos Onganía, Roberto Marcelo Levingston, Alejandro Lanusse, Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Juan Perón, Isabel Perón, Jorge Rafael Videla, Roberto Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Bignone.
De la confrontación entre el documento oficial de 2006 y las fuentes documentales antes referidas, surgieron los nueve capítulos que componen este libro. Cada uno de ellos analiza y ejemplifica los distintos “tipos de irregularidades” que pueden encontrarse en este último listado oficial de “víctimas del Estado”.
Marcha por los 30000 desaparecidos exigimos juicio y castigo a todos los culpablesSe inician con la novelización de uno de los hechos reales investigados. No todos conocieron aquellos años de plomo y su clima; no todos los que los vivieron recuerdan. Por ese motivo, la novelización se incorpora con la finalidad de traer aquellos días al presente. En cada capítulo, a su vez, se encuentra la prueba documental de los casos allí agrupados que muestra las contradicciones de la historia con el Informe oficial. 
En el primero, “Los aparecidos”, se analiza la llamativa circunstancia de que al Informe de 2006 le “faltan” más de 2500 víctimas que estaban registradas como desaparecidos en el Informe de 1984; o inversamente, al Informe de 1984 le “sobran” más de 2500 víctimas o desaparecidos, comparándolo con el de 2006.
Ataque terrorista al regimiento de Monte ChingoloEl capítulo siguiente, “¿Represión ilegal?”, presenta casos de guerrilleros que, durante un gobierno constitucional -integrando organizaciones declaradas ilegales por dicho gobierno-, fueron abatidos en enfrentamientos con fuerzas legales y sin embargo, en el Informe 2006, la Secretaría de DDHH los registró como “víctimas del accionar represivo ilegal del Estado”.
En el tercer capítulo, “¿Quién los mató?”, se consideran varios casos de personas que murieron a manos de las organizaciones guerrilleras, pero cuya responsabilidad el Informe 2006 adjudica al Estado.
El siguiente capítulo, “La orden era matarse”, considera los ejemplos de aquellos integrantes de las guerrillas que decidieron suicidarse, cumpliendo directivas expresas de sus organizaciones y por cuyas muertes, sin embargo, el Informe 2006 también responsabiliza al Estado. 
En el capítulo cinco, “En otros frentes”, son presentados varios de los casos en que el Informe 2006 adjudica al Estado argentino las muertes de determinadas personas que en realidad, sucedieron en otros países, causadas por agentes estatales de esos países y por acciones desarrolladas por aquellas personas fuera de nuestro territorio. 
El sexto capítulo, ¿Adónde están?, expone casos de personas incluidas como desaparecidas en el Informe 2006, a pesar de que el Estado en su momento, anunció públicamente su muerte en combate; sus familiares conocieron tal circunstancia y hasta dieron sepultura a sus restos mortales.
El séptimo capítulo, “¿Quién los ocultó?”, describe casos de integrantes de las guerrillas que al morir fueron enterrados clandestinamente o incinerados sus cuerpos por sus propias organizaciones, pero cuya desaparición el Informe 2006 atribuye al Estado.
En el capítulo octavo, ¿”Que falló?”, se consideran casos de integrantes de las guerrillas que murieron por impericia en el manejo de explosivos o armamento que manipulaban y sin embargo, el Informe 2006 vuelve a responsabilizar de su muerte al Estado.
En el último capítulo, “Cualquiera”, se describen, entre otros, casos de personas que figuran en el Informe 2006 como desaparecidas pero que están vivas; de otras también registradas como desaparecidas pero que fallecieron por causas naturales y en libertad; de desaparecidos mellizos; de desaparecidos registrados como tales pero que fueron víctimas de delincuentes comunes y de los cuales, además, se conoce el destino de su cuerpo.

La historia de aquellos años no está completa. Hay datos inexactos, faltan o se tergiversan víctimas reales o supuestas, sobran falsedades, se sospechan oscuras maniobras políticas y económicas que no han terminado todavía de mostrar su verdadero rostro. El asunto es doloroso y es una herida grave en el cuerpo de la Argentina. Estas páginas quieren ser un aporte que permita iniciar un camino que los argentinos tenemos que transitar con coraje, honestidad y lucidez si no queremos vivir respirando mentiras y repetir errores del pasado. 

sábado, 14 de marzo de 2015

"La venas abierta de América Latina".

Luis Daniel de Urquiza
Dedicado, a los "sobrevivientes" de la "decada del 70"(¿"posta"?:1965/1975...o quizás "un poquito antes", con el asalto al Políclinico Bancario)..en especial a quienes abrevaron de "Las Venas abiertas de América Latina"...producto de la audacia de cierta mala persona...un tal Eduardo..."no secuanto" Galeano...reciente converso, quien se permitió renegar del libro que lo hizo ser lo que es, famoso, conocido y muy rico.......
....además de autor mediato por su predica intelectual de homicidio. Y la comisión de "pecado de escándalo" por la condición de "niños" por el desapego de la realiadad en aquellos jóvenes que decidieron, inmersos en un thanatos alucinantes, hacer "un hombre nuevo" a balazos....sin, por su atendible y adolescente imprevisión, haber limado la mira de sus armas..... De mi parte me da una profunda serenidad intelectual...lo confronté y menos precié desde que me lo hicieron estudiar en la Universidad (Católica de Córdoba)...hace algunas décadas.(circa 1972). Lo hice desde "La restauración nacionalista" y"Eurindia" de Ricardo Rojas.. también de Argirópolis, teniendo como breviario a "Historia de América" de Diego Barros Arana..y a quienes lo llevaban como emblema y doctrina, también los confronté, de acuerdo con las pautas culturales del momento, propuestas por ellos mismos... 
.,,,,!!Quien podia persuadir a los entusiasta que blandían como dogma a "Las Venas..."¡¡....
...... estupendo, geniales y soberbios insensatos....dilectos emergentes de la falta de Libertad y la confusión fomentada por lo mismo
....fueron amigos de mi adolescencia...compañeros de la Facultad...contertulios de interminables reuniones de mate, ginebra, guitarreada y desiderates infinitas en las cuales conmovía verlos excelsos...su cabeza ceñida por una vincha y un poncho talar, ya sea zepia o rojo.....se sentían mas argentinos que nadie...¿antes? !!no había habido nada¡¡...!!ellos y con ellos empezaba la real fundacion de "la patria grande"...(¿Argirópolis?...inexistía)
.... Metían en la misma bolsa, "El Capital"(que, por supuesto no habían leido), P Theillard de Chardin, Peron , el Peronismo y !!Cristo¡¡..en un egregio !!daaale nomás!!...con "la Biblia y el calefón"...tanta confusión los llevó a no saber lo querían...pero a quererlo !!Ya¡¡...ahitos de frases hechas..tales como "cuando se trabaja por el pueblo(¿?) con conciencia revolucionaria(¿?)...a ¿las injusticias?..¿errores?...!!si se puede..se los soluciones¡¡...¿si no?...!!se sigue adelante¡¡...total..."estan dadas las condiciones objetivas.." y no...sabés Galeano, no estaban dadas...
Quien dijo "si yo tuviera dieciocho años...estaría poniendo bombas"...!!Volvió¡¡...y dijo "ellos pensaban que ¿yo?...!! era "ellos"¡¡...!!y ¿yo?!!!era "nosotros"...¡¡¡...y comenzó la matanza, sistemática y prolija...al comienzo...¿después?...!!siguió la matanza¡¡...,simplemente...
...los cadáveres,Galeano, de los tales "militantes", muchos insepultos "por Razon de Estado"(¿?) siguieron siendo usados, y lo son..!!hasta el día de la fecha,Eduardo...!!han hecho ganar tanta plata a tantos¡¡...que los beneficiarios deberían darte una "cucarda"....en la Feria de "la Rural", "oligarquia vacuna pro-imperialista"..según fomenteste...así la hacés completa...
...pero más aún...¿los "treinta mil desaparecidos"?...!!son "sacados" de un cuento tuyo,Eduardo!!...que de no ser por el espacio...lo incorporaría en ésta pretensa elegía...
......José Ingenieros, en el prólogo de una segunda edición de "La simulación en la lucha por la vida" (a su vés prólogo de su tesis doctoral)..escribe "maso" "he notado algunos errores, productos de mi juventud, los cuales, el lector avezado, seguramente habrá de notar. Decidi dejarlos, como homenaje a la frescura de aquellos años..."
Ingenieros, si que fue un "intelectual"...y decididamente, un hombre de bien.......
Vos Eduardo, fuiste bandera intelectual para muchos, bastantes, que pusieron su vida en el empeño que vos fomentaste. Lo hicieron con atróz alegría y ferocidad....Y recibieron "el rebote" conque la Historia, desde sus leyes,distinta de sus actores, penaliza los errores que la soslayan en su constitución.
Vos, Eduardo, desde cierta baquía retórica, que se te reconoce, montaste una escena, inexacta y perversa.
¿...fuiste bandera, Eduardo?...!!..claro que lo fuiste¡¡...para una pléyade de jóvenes, tal bander...fue mortaja...de sus cuerpos insepultos...
¿Y ahora vos decis?....!!Arríen la bandera¡¡...No Edurdo, NO...decididamente sos un mala persona...!!no hay derecho a ser tan desaprensivo¡¡ ¿Te.."la creíste"?...el pedestal desde donde "catadra" fué construido por "Las Venas.." y está manchado con la sangre de los muertos, cuyas muertes promovistes...
Te repudio Eduardo, repudio que. querria, ´prosperara entre quienes puedan entenderlo...falta que hables de los "treinta mil desaparecidos"...para que la hagas completa....
Luis Daniel de Urquiza
Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina

Galeano Sepulta "Las Venas Abiertas
de América Latina"

El polémico autor uruguayo confiesa que "no volvería a leer" su libro y que lo escribió "sin conocer debidamente de economía y de política".

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, símbolo de la izquierda intelectual latinoamericana, sepultó de manera lapidaria su famoso y polémico libro Las venas abiertas de América Latina al confesar públicamente, en la II Bienal del Libro y la Lectura de Brasilia, en mayo de 2014, que "no sería capaz de leer el libro de nuevo" porque "esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima". Galeano reconoció, además, que lo había escrito "sin conocer debidamente de economía y de política".
El autor admitió que no se arrepentía de haber escrito Las venas abiertas… , que ha sido la Biblia de la izquierda latinoamericana, pero subrayó que era "una etapa superada" y reconocía que al escribirlo "no tenía la formación necesaria". Esta obra de la ensayística anticapitalista, se publicó en 1971 y fue prohibida por las dictaduras militares que gobernaban Argentina y Chile en aquel momento y Uruguay a partir de 1973, año en que Galeano debió marchar al exilio. Otros libros, canciones y películas han hecho referencia de ese texto desde entonces.
En el momento de su publicación, Las venas abiertas… recibió una mención honorífica del Premio Casa de las Américas, que se concede en La Habana, Cuba. Galeano, ahora de 73 años de edad, tenía 31 cuando se publicó el texto. El libro se propone demostrar que los países latinoamericanos han sido saqueados por las potencias occidentales desde la etapa colonial hasta nuestros días, principalmente por Gran Bretaña y Estados Unidos desde el siglo XIX.
Fue, además, el libro que el líder venezolano Hugo Chávez, fallecido en 2013, regaló al presidente norteamericano Barack Obama, como símbolo de la lucha antiimperialista del llamado Socialismo del Siglo XXI. Desde 1997, las ediciones de Las venas abiertas… han sido prologadas por Isabel Allende.
El economista y legislador uruguayo Hernán Bonilla, publicó un artículo en el diario El País de Uruguay con el título de La confesión de Galeano, en el que señala que "con estas declaraciones Eduardo Galeano se suma a la lista de intelectuales latinoamericanos de izquierda que luego de haber influido de forma nefasta en las ideas de millones de personas admiten, al menos parcialmente, sus errores".
Según Bonilla, la confesión de Galeano llega "demasiado tarde, quizás después de haber causado demasiado daño". El autor indica que se debe entender que Galeano "fue un profeta de la complacencia con nosotros mismos y el odio que impidió que el Uruguay y otros países del continente buscaran las respuestas a sus problemas en sus propias equivocaciones".
Tres autores latinoamericanos trataron de desmitificar las teorías de Galeano, basadas fundamentalmente en el marxismo, con otros cuatro libros que escribieron en equipo. Estos autores son el cubano Carlos Alberto Montaner, el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza y el peruano Alvaro Vargas Llosa, hijo del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Sus dos primeros textos, Manual del perfecto idiota latinoamericano y Fabricantes de miseria, salieron a la luz en la década de los 90. Un tercer libro, El regreso del idiota, fue publicado en 2007 cuando el proceso venezolano encabezado por Chávez ya se había radicalizado. Y en 2014 acaba de salirUltimas noticias del nuevo idiota latinoamericano.

domingo, 22 de junio de 2014

Genocidio y hembrismo.

HISTORIA DEL FEMINISMO LATINOAMERICANO


NO A LA MATERNIDAD, SI AL PLACER
(AW) La revista “Ideas de Izquierda” público en su último número un adelanto del libro "Historia de una desobediencia. Aborto y feminismo” de Mabel Bellucci, una activista feminista queer.
feminismo

Mabel Bellucci
Activista feminista queer.
A lo largo de esta década, de una u otra manera,
las referentes de los feminismos históricos del
Cono Sur llegaron a conclusiones convergentes
al cuestionar las diferentes opresiones que atravesaban:
tal coyuntura les planteaba a las mujeres
una necesidad de responder a los nuevos
desafíos. Por caso, la paz en Centroamérica, el
impacto de las políticas de ajuste del Fondo Monetario
Internacional sobre la vida cotidiana y
las necesidades básicas, el desarrollo de estrategias
de sobrevivencia, las secuelas de las dictaduras
militares, las democracias emergentes y
el afianzamiento en los órdenes institucionales,
entre otras variedades temáticas. La agudización
de la crisis económica del continente impulsó
a las mujeres a incorporarse masivamente
al mercado de trabajo tanto formal como informal.
Las más pobres, en cambio, tomaron bríos
para constituir estrategias colectivas en términos
de producción, consumo de bienes y servicios1.
El movimiento feminista se ensanchó en forma
visible y vertiginosa en toda América Latina desde
esa década en adelante. “Fue un crecimiento
desplegado en las más diversas situaciones: de
transición democrática, de democracias acotadas,
en situaciones de guerra y de violencia, en
propuestas de construcción socialista y en situaciones
de profundas crisis económicas”, como se
concluyó en la Plenaria Final del V Encuentro
Feminista Latinoamericano y del Caribe en San
Bernardo, en 19902. Mientras tanto, en los países que atravesaron
la experiencia traumática del terrorismo de Estado
o de guerras, las organizaciones autogestivas
por los derechos humanos adquirieron una
relevancia política significativa dado su protagonismo
a través de acciones comunes. Así se
generaron nuevas propuestas de participación,
tomas de conciencia, tomas de palabra. En ese
marco, las mujeres operaron como figuras con
capacidad de resistir el orden violentado por los
regímenes totalitarios. De ese modo, se conocieron
mundialmente los comités de madres y
familiares de presos políticos, sociales y desaparecidos.
La necesidad de justicia y verdad aglutinó
la búsqueda: la desaparición forzada, los
centros clandestinos de tortura, los presos políticos,
los refugiados, las legislaciones de pacificación
nacional, las matanzas en masa y
el pedido de cumplimiento de condenas a los
responsables de crímenes de lesa humanidad,
representaron algunas de sus banderas más distintivas.
Tununa Mercado sostiene: El feminismo en América Latina, en los países
donde hubo en esos años las condiciones mínimas
para que surgiera, logró decir lo que tenía
que decir con diferentes voces. Por cierto, su diversidad
es su distingo. Fue un objeto tan contundente,
con una densidad y un volumen tan
altos y al mismo tiempo con una flexibilidad y
una capacidad de infiltración tal que logró implantarse
de manera irreversible en la conciencia
colectiva3.
Entre tanto, la historiadora feminista Marysa
Navarro dispone de otra lectura en cuanto al
desplazamiento de los feminismos en América
Latina, un continente que había permanecido
aparentemente ajeno al movimiento de liberación
de la mujer:
Si bien había grupos feministas en algunos países
como México, Colombia o Brasil, no parecía
existir un movimiento de proporciones continentales.
Los hechos daban ostensiblementerazón a aquellos o aquellas que veían al feminismo
como un fenómeno característico de los países
industrializados pero sin futuro en América
Latina y a las feministas como pequeñas burguesas
que se habían entusiasmado con una moda y
no se daban cuenta de que le hacían el juego a
los Estados Unidos4.
En verdad, estos feminismos nacieron en contextos
de dictaduras militares y lucharon codo a
codo junto con una diversidad de movimientos
sociales por la vuelta de la democracia. En esa
batalla cuasi monolítica frente a un enemigo común,
se intentaba superar las diferencias entre
los propios grupos feministas para mantener una
consonancia ante las exigencias del momento,
que requería la construcción de una alternativa
sólida contra los militares. Existían espacios para
todas sin exclusión alguna. Este movimiento, al
reflejar una multiplicidad de procesos que expresaron
los infinitos y contradictorios contextos en
que se incorporaron las mujeres, con esa riqueza
y esa potencialidad, contribuyó a enfrentar
la cultura autoritaria militar en nuestra región.
También la coyuntura ofreció nuevas oportunidades
de intervención por fuera de los ámbitos
políticos convencionales que brindaban autonomía
suficiente por su falta de estructuras jerárquicas
y su diversidad de procederes.
Asimismo, en los inicios de los años ‘80, representaron
también una fase de intensa producción
intelectual del movimiento a través de
la prensa alternativa, las cartillas, tesis académicas,
cátedras universitarias, edición de libros
específicos, realización cinematográfica, televisiva
y radial, separata de suplementos en diarios
y revistas, seminarios internos, encuentros
nacionales y congresos internacionales. Incluso,
organizaron su pensamiento en términos
propios y sin más forjaron un universo discursivo
desde pautas estrictamente feministas para
desembocar, años más tarde, en una epistemología
antipatriarcal y frontal contra la heterosexualidad
como régimen político.
Como modelo de acción se las ha visto sumamente
movilizadas en las primeras filas de
una diversidad de luchas: marchas de obreras
despedidas, acciones de protesta contra la violencia
ejercida hacia las mujeres y menores de
edad, grupos de trabajo y talleres de reflexión
con refugiadas y exiliadas, apoyo a mujeres
violadas y abusadas sexualmente, participación
en las marchas de las minorías sexualesy en las movilizaciones en favor de la conquista
por el aborto libre y gratuito. En fin, esta
década les posibilitó expresar una mayor rebeldía
frente al orden que las sometía como una
máquina trituradora que siempre va por más.
Sin embargo, aunque la cuestión de la pluralidad
social, cultural, étnico-racial y geográfica
de nuestro continente se hizo presente en los
distintos encuentros latinoamericanos y fueron
acompañados por un conjunto de reclamos
precisos, no hubo un compromiso político
por parte del feminismo hegemónico blanco,
heterosexual, para derribar el carácter racista
tanto en su hacer como en su pensamiento. Sin
duda, se presentaron grandes dificultades en la
comprensión y en el abordaje de otra identidad
por fuera del modelo colonial etnocentrista.
Por lo tanto, entre esta identidad y la genérica
quedó impreso un vínculo de subordinación.
Luego, numerosas profesionales de las ciencias
sociales militaron en las filas del feminismo
y avanzaron con datos, informaciones y antecedentes,
para dialogar más tarde con instituciones
receptivas las propuestas que ellas habían
elaborado. Aun así, la fuerza de las organizaciones
de mujeres era, más bien, una fuerza de
resistencia hasta ese momento, si bien las aperturas
democráticas de la región ampliaban los
espacios institucionales. Por otra parte, ellas salieron
de los pequeños grupos para integrarse a
organizaciones nacionales más complejas. En
aquel tiempo, tuvieron que imaginar ese salto en
la medida que, al presentarse en la arena política
con un punteo claro de demandas y diagnósticos,
ingresaban en el juego gubernamental con
la exigencia de constituir áreas de influencia para
las mujeres en la formulación de políticas públicas
específicas que se intentaban diseñar.
Las peticiones feministas desplegaron una heterogeneidad
de cuestiones que, por cierto, superaban
las alternativas previstas. Los reclamos se
movilizaron en diversas direcciones y propusieron
fórmulas disímiles en relación con el Estado,
las instituciones y la propia experiencia de resistir.
Del mismo modo, esta etapa estuvo cruzada
por agendas internacionales de mujeres estimuladas
lo suficiente como para ganar espacios y luego
presionar hacia el interior de sus propios países.
Ahora bien, viniendo de esas canteras concretas,
los feminismos de América Latina –varados
en procesos de resistencia y luego de interlocución–
fueron dimensionados por las activistas
y además por las académicas argentinas, quehasta esa época solo miraban hacia el Imperio.
Entonces, los enfoques múltiples a partir del
conflicto social y cultural operaron como motor
de la crítica transfronteriza, desparramados
en un movimiento por fuera del colonialismo
blanco y eurocéntrico. En especial, los Encuentros
Feministas Latinoamericanos y del Caribe
marcaron una ruptura de toda ilusión de homogeneidad
entre el Norte y el Sur. Y desde sus
inicios, en 1981, no se pudo negar más otros tipos
de rostros de mujeres que planteaban su incomodidad
a las trampas de la exclusión y a un
diverso teñido de desigualdad, en sus múltiples
facetas. A partir de la autoidentificación de chicanas,
negras, indígenas, mestizas, campesinas,
pobladoras pobres urbanas y rurales, migrantes,
lesbianas, inmigrantes irregulares, trabajadoras
a domicilio, jornaleras, refugiadas políticas
y económicas, entre otras, resultó decisivo para
estos feminismos alejarse de las tendencias
de proyección global que imponían una falsa
unidad instalada por el proyecto civilizatorio
occidental. Así, ese modelo blanco y heteropatriarcal
se había inscripto como una matriz monocultural
universalista. No cabe duda de que
los feminismos de la década anterior hicieron
su recorrido desde allí y no avizoraron en el horizonte
cercano la posibilidad de fugar de esos
paradigmas centrales.
En paralelo, se gestó un ensanchamiento de los
márgenes de los movimientos populares de mujeres
en la región. La consagrada periodista feminista
Ana María Portugal, en el prólogo de Entre
la democracia y la utopía, cierra con una hipótesis
potente: “La convergencia entre movimiento
feminista y movimiento de mujeres fue el mayor
aporte que dio América Latina al feminismo internacional”
5. Justamente, esta multiplicidad de
diversidades definieron sus propios intereses específicos
dentro de un marco general de lucha,
que incluyó las cuestiones de la subalternidad y
el cuestionamiento al heterocapitalismo como
un reclamo de su propio perfil. Portugal no se
equivocó: esta confluencia entre ambas vertientes
representa nuestra marca en el orillo.
1. Frente a estas circunstancias económicas de corte
neoliberal, otros acontecimientos históricos se abrirían
al calor de esta coyuntura: la Revolución Nicaragüense,
en 1978, protagonizada por el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN) generalizó la
situación revolucionaria en el resto de Centroamérica,
especialmente, en El Salvador. Un año después,
se constituyó la Coordinadora Político Militar, integrada
por las Fuerzas Populares de Liberación “Farabundo
Martí” (FPL), inspirado en el sandinismo
para obtener la victoria militar.
2. S/R, “Documento: El feminismo de los 90. Desafíos
y propuestas”, Mujer/Fempress 111, Santiago de
Chile, 1991.
3. Tununa Mercado, “Ser mujer y ser feminista en
América Latina”, Fem 73, año 13, México, 1989, p. 26.
4. Marysa Navarro, “El primer Encuentro Feminista
de Latinoamérica y el Caribe, 1982” ideasfem.wordpress.
com.
5. Ana María Portugal, “Entre la democracia y la
utopía”; en Transiciones. Mujeres en los proce

jueves, 12 de septiembre de 2013

El vaticanista Sandro Magister advirtió que el libro escrito por Mons. Gerhard Ludwig Müller - Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe – y el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, no puede ser considerado como una reconciliación entre el magisterio de la Iglesia con la teología de la liberación, pues esta corriente ideológica ha sido severamente criticada por el Papa Francisco y sus predecesores.

El Papa Francisco es opuesto a teología de la liberación, recuerda MagisterPapa Francisco

Papa Francisco
ROMA, 06 Sep. 13 / 07:06 am (ACI/EWTN Noticias).-

En un artículo publicado en Espressonline.it, el vaticanista se refirió al libro “Desde el lado de los pobres. Teología de la liberación, la teología de la Iglesia”, publicado en 2004 en Alemania sin suscitar una emoción especial, pero cuya “reimpresión italiana ha sido saludada por algunos como un viraje histórico, como si fuese la firma de un tratado de paz entre la teología de la liberación y el magisterio de la Iglesia”.

En el texto, Magister recordó que Müller fue alumno y admirador de Gutiérrez, y que su nombramiento por Benedicto XVI como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe causó sorpresa, teniendo en cuenta que el entoncesCardenal Joseph Ratzinger, cuando era responsable del dicasterio, publicó en 1984 y 1986 dos instrucciones con las que Juan Pablo II sometió a la teología de la liberación a una crítica muy severa por sus “graves desviaciones ideológicas” que traicionan “la causa de los pobres".

“Pero evidentemente -indicó Magister- Ratzinger consideraba aceptable la lectura que Müller hacía de las posiciones de Gutiérrez, ya que no sólo lo ha hecho prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sino que le ha confiado también el cuidado de la edición completa de sus obras teológicas, que en alemán ya ha llegado casi a la mitad de la impresión”.

Sin embargo, advirtió el vaticanista, para Mons. Müller la teología de la liberación debe contarse “entre las corrientes más significativas de la teología católica del siglo XX”, tal como escribe en el libro a publicarse; donde afirma que "sólo por medio de la teología de la liberación la teología católica ha podido emanciparse del dilema dualista del más acá y del más allá, de la felicidad terrenal y la salvación ultraterrena”.

La posición de Francisco

En su artículo, Magister advirtió que “la frase del Papa Francisco: ‘Sueño con una Iglesia pobre y para los pobres’ ha sido asumida por muchos como la coronación de esta absolución de la teología de la liberación”, algo alejado de la realidad.

“El mismo Jorge Mario Bergoglio no ha ocultado jamás su desacuerdo con aspectos esenciales de esta teología. Sus teólogos de referencia no han sido jamás Gutiérrez, ni Leonardo Boff, ni Jon Sobrino, sino el argentino Juan Carlos Scannone, quien elaboró una teología, no de la liberación sino ‘del pueblo’, centrada sobre la cultura y la religiosidad de la gente común, en primer lugar de los pobres, con su espiritualidad tradicional y su sensibilidad por la justicia”, recordó.

En ese sentido, señaló que un año después de la publicación del libro de Gutiérrez y Mons. Müller, el entonces Arzobispo de Buenos Aires expresó que “con el derrumbe del imperio totalitario del 'socialismo real', esas corrientes [de pensamiento] quedaron sumidas en el desconcierto, incapaces de un replanteamiento y de una nueva creatividad. Sobrevivientes por inercia, aunque haya todavía hoy quienes las propongan anacrónicamente”.

“A juicio de Clodovis, el hermano de Leonardo Boff -indicó Magister-, el acontecimiento que signó el adiós de la Iglesia Católica latinoamericana a lo que quedaba de la teología de la liberación fue la Conferencia continental deAparecida, en el año 2007, inaugurada por Benedicto XVI en persona y con su protagonista el cardenal Bergoglio”.

Clodovis Boff, quien pasó de exponente de la teología de la liberación a uno de sus críticos más incisivos, advirtió en 2008 que “el error ‘fatal’” de esta corriente “es colocar al pobre como ‘primer principio operativo de la teología’, sustituyendo a Dios y a Jesucristo”.

"La 'pastoral de la liberación' se convierte en un brazo entre tantos de la lucha política. La Iglesia se asimila a una ONG y así se vacía también físicamente, ya que pierde operadores, militantes y fieles. Los 'de afuera' experimentan escasa atracción por una 'Iglesia de la liberación', porque para la militancia disponen ya de diversas ONGs, mientras que para la experiencia religiosa tienen necesidad de mucho más que una simple liberación social", indicó Clodovis.

En ese sentido, Magister añadió que “el peligro que la Iglesia se reduzca a una ONG es una señal de alarma que el papa Francia lanza repetidamente. Sería engañoso olvidarlo, al llevar a cabo hoy la relectura del libro de Müller y Gutiérrez”.