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lunes, 13 de mayo de 2013

La campaña de panfletos sobre la inseguridad, ha dado los primeros frutos.



Luego del reparto de varias decenas de miles tanto en Capital, el Gran Buenos Aires y Córdoba, nos van llegando mensajes, con preguntas (algunas bastante repetidas ya, cuando se habla del Nacionalismo Argentino), algunos con el repertorio de insultos del “antifascismo miliante, proveniente del liberalismo como de la izquierda. Lo mismo da. Ambos sostienen los mismos “valores”
Para aquellos que preguntan antes de insultar, que quieren saber antes de criticar, que tratan de conocer antes que descalificar. Para quienes tienen más dudas  que las certezas truchas del Régimen. Para todos los que se atreven a  preguntarse si lo que les contaron no puede ser una patraña  de las tantas que se difunden  desde la escuela progresista o desde las universidades copadas por el izquierdismo infantil; y que son bandera de los gobiernos del Sistema (cualquiera de todos los que hemos sufrido), sostenidas en cadena por los medios de comunicación con operaciones de prensa.
Para todos aquellos que demuestran interés de asomarse a  algo distinto o para muchos que de la misma forma y con el mismo talante conocen fraccionalmente o de forma distorsionada. Para ellos va esta aclaración en 10 puntos
1.-Somos nacionalistas argentinos y si bien el Nacionalismo es una filosofía y una idea universal, no trasladamos mecánicamente otras experiencias de este tipo sea de hoy o del pasado a nuestra actualidad. Lo cual no quita  que incorporemos lo bueno y saludable de otros proyectos nacionalistas tanto argentinos como extranjeros.
2.- El nacionalismo desde una perspectiva  practico es un Sistema político, económico, social y cultural  opuesto a éste que soportamos. Se cimienta en la defensa de los valores  que están en la base de la tradición y la cultura argentina; en la defensa integral de la Argentina como entidad libre y soberana, y unidad de destino de todos los habitamos este suelo; la defensa de la familia argentina donde se han formado generación tras generación hombres de bienLa defensa de la cultura heredada de nuestros antepasados,  del Orden Natural y el Sentido común No somos de izquierda ni de derecha como que ambas categorías son de este Sistema y decimos que bregamos por la restauración cultural de la Paria. El Nacionalismo es el amor esclarecido a la Paria por eso queremos una República Patriótica.
3.-Bregamos por la Justicia dentro de la sociedad y especialmente en el mundo económico y del trabajo, el final de la explotación inhumana, así como sabemos que el trabajo es una actividad dignificadora de servicio y sacrificio para el bien de la Patria.  Es la puesta en práctica de aquello de “dar a cada uno lo suyo”. No es difundir slogans gastados, detrás de las cuales no hay nada o lo mismo de siempre, no es dar dadivas y subsidios a cambio de votos o fomentar el odio de clases. Es dignificar al trabajador mediante lo que el argentino  sabe hacer: trabajar. Ganar el pan con el sudor de la frente y percibir lo que le corresponde como sustento. Por eso decimos que aspiramos a una República Social, donde el trabajo sea lo más importante porque de él nace el capital y que el trabajador participe en la creación de la riqueza más allá del salario, con una justa distribución de la misma. Aspiramos a la Justicia Social
4.- Mientras el Sistema sostiene una Democracia de masas donde nadie sabe a quién elije ni que programa político tienen los eventuales representantes, ni si los mismos tienen capacidad y honestidad  para gobernar. Que nos contesten los que leen esto si saben realmente a quienes votan en las elecciones generales o si tienen idea de que programa están avalando, que nos digan cuando han visto rendir cuentas a esos supuestos representantes de los desastres ocasionados y de la corrupción con la que se han enriquecido. Por eso sostenemos la inmediatez entre representante y representado para que exista un control de los segundos a los primeros y que éste sepa que es lo que elige además de ser competente en razón de materia. La República que propiciamos implica la lisa y llana abolición de los partidos políticos y de los políticos profesionales  y la representación real basada no ya en la división ideológica, sino en las instituciones como las entidades vecinales y de fomento, colegios profesionales y entidades  como cámaras empresarias y sindicatos de trabajadores tanto en el orden municipal, provincial y Nacional. El Nacionalismo sostiene la República Orgánica.
5.-No somos “clericalistas”, como algunos nos preguntan, nuestra organización es esencialmente política y  no está comprometida en ese punto, más allá de las creencias personales de sus miembros, con la Iglesia, ni con el Vaticano ni responde a ninguna curia local, sino a la Argentina en orden al Bien Común de ella y de nuestros compatriotas. Tenemos militantes católicos y no católicos. No tenemos más compromisos políticos de los que se derivan de lograr una Argentina Soberana con Justicia Social y Poder propio en el concierto de las Naciones.
6.-No somos militaristas, “Procesistas”,  ni  admiradores de los golpes militares. Ni liberales Los militares no están preparados para gobernar sino para ejercer la función capital de defender a la Nación cuando se da la circunstancia extraordinaria de una guerra. Los gobiernos militares han terminado siempre en el desastre como terminó el último, que nos legara una deuda externa ilegítima y sideral y este Sistema desastroso en el que llevamos viviendo desde hace treinta años. De los liberales ni hace falta explayarse tenemos para ver lo que fue la argentina del Proceso y lo que es ésta de la Democracia.
7.-No somos “Populistas” como suelen afirmar los resentidos de derecha que odian al pueblo por mero clasismo y se creen señoritos. No apelamos a la demagogia ni a la dadiva, ni al subsidio a cambio de favores políticos. No decimos que “el pueblo siempre tiene razón”. Queremos la Justicia Social mal que le pese al clasismo  de los tilingos liberales
8.- No somos “Peronistas” a pesar que reivindicamos ciertas cosas del peronismo originario, repudiamos su folklore,  sus frases de estilo, sus eslóganes  y   el hecho de haberse convertido en uno de los vehículos más detestables y corruptos de este Sistema: una cascara sin contenido concreto alguno: se puede ser peronista y ser liberal, se puede ser peronista y se marxista, se puede ser peronista y ser socialdemócrata.
9.-No somos “fachos” o de “ultraderecha “o “nazis” como nos caracteriza la izquierda sea progresista o puntualmente marxista. Para ellos es facho el que no es de izquierda,  ignoramos cual es la definición de “ultraderecha” y nazis no podemos ser por dos motivos no somos racistas ni somos alemanes. La izquierda tiene como función hoy en día no ya la reivindicación del mundo del trabajo (como fingía hace años) sino la reivindicación del mundo de la marginalidad: los degenerados, los abortistas, los drogadictos y los delincuentes comunes. Difunde la cultura políticamente correcta que le interesa al Sistema. La ideología de género, la no discriminación y toda esa mojigatería.
10.- No somos “Seguristas” El Régimen destruye muchas más cosas que la seguridad ciudadana, pero hemos tomado este tema como una manifestación de las más crueles de todas las las que son consecuencia de este Sistema perverso. Aquella que ha matado a miles de argentinos y acarreado mayor impopularidad de sus gobiernos y la que marca todas y cada una de las características más destructivas del mismo.
Como Nacionalistas aspiramos a formar un gran movimiento que cambie esta Argentina agonizante.por otra viva y pujante Queremos contar con usted en esta tarea.-

lunes, 6 de agosto de 2012

El columnista Martín Santiváñez respaldó la denuncia que el Arzobispo de Lima (Perú),Cardenal Juan Luis Cipriani, hizo contra el pensamiento único, pues se trata de una corriente que al imponer “una visión relativista de la vida”, termina promoviendo el aborto como consecuencia de la cosificación de la dignidad humana.


Respaldan denuncia contra “pensamiento único” hecha por Cardenal
Martín Santiváñez
Martín Santiváñez
LIMA, 06 Ago. 12 / 04:26 am (ACI/EWTN Noticias).-

“Este despotismo, falsamente ilustrado, prescribe para la comunidad social un código de conducta diseñado en los laboratorios de la progresía. Se trata de un estilo de hacer política en el que la auténtica libertad, siempre responsable y fundada en valores, se ve reducida a su remedo anárquico y egoísta: el libertinaje”, señaló en su columna titulada “La tiranía del pensamiento único”.

En el texto, publicado en el diario Correo el 2 de agosto, Santiváñez se refirió a la homilía que el Cardenal Cipriani pronunció el 28 de julio en la Catedral de Lima con motivo del Tedeum de Fiestas Patrias.

El columnista indicó que una de las consecuencias de la cosificación de la dignidad humana es la aprobación del aborto, pues los defensores del pensamiento único “reducen al concebido, el más indefenso de los seres humanos, a un apéndice desprovisto del más elemental de los derechos: el derecho a vivir”.

Sin embargo, señaló que es “paradójico que los mismos que se rasgan las vestiduras autoproclamándose guardianes del derecho-humanismo se muestren tan indolentes ante el aborto, el gran holocausto de nuestro tiempo”.

“¿Acaso el concebido no tiene derechos? Todos, por el hecho de existir, somos nomóforos, portadores de derechos. A los talibanes del pensamiento único les falta tiempo para denunciar, con razón, la tragedia del feminicidio, pero olvidan que el FETICIDIO es un crimen que compromete a toda la civilización al reproducir, cada día, la matanza de los inocentes. Porque si sacrificamos a nuestros propios hijos ¿qué clase de sociedad bárbara estamos construyendo?”, señaló.

En ese sentido, destacó también la denuncia que el Papa Benedicto XVIhizo del pensamiento único en su encíclica Caritas in Veritate, donde advierte “cómo la democracia puede ser pervertida cuando es vaciada de contenido valorativo. Una democracia sin valores es una herramienta de venganza porque solo la acción política basada en principios garantiza la imparcialidad”.

Contrario al pensamiento único está el auténtico pluralismo, fundado “en valores que aspiran al equilibrio sin renunciar a la verdad”.

“Ser plural no significa ignorar la realidad a favor de la mentira. Ser tolerante no implica callarse ante una injusticia evidente. El talante concertador se manifiesta no en la aceptación de lo falso como verdadero sino en la defensa de lo bueno respetando al que está en el error”, indicó el columnista.

En el caso del Perú, Santiváñez advirtió que “nos hemos acostumbrado a discutir el sistema de partidos, la brecha de infraestructura, la calidad de la democracia y los indicadores macroeconómicos. Pero olvidamos defender una política basada en la verdad. La tiranía del pensamiento único abraza verdades y errores por igual, ya que todo lo relativiza. Y eso no es lo que necesita el Perú”.