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viernes, 25 de marzo de 2016

24 de marzo - 2016.

1976 - 24 de marzo - 2016 A 40 años de hito en la Historia argentina



¿Festejar la tragedia?... claro que no: “se conmemora”, rezan los del Estado soy yo.
¿Para qué sirve conmemorar una fecha si no somos capaces de pensarla y discutirla en su contexto?... depende cómo se haga y para qué, puede servir para una gran variedad de intereses.


A los argentinos nos cuesta la Historia. Nos pesa la Historia. Tantos años han pasado y todavía la llevamos de lastre. Andamos divididos y empantanados en las tragedias de un pasado tan definitivo como lejano, en lugar de pensarnos Nación y militar en el andar aunados forjando un futuro entre todos. Sin que nadie falte a esa cita única del: todos juntos.
A veces somos nosotros mismos quienes nos dejamos llevar por la esterilidad de las divisiones eternas. Pero la mayoría de las veces son otros quienes cargan nuestra mochila. Divide y reinarás.
¿De qué sirve abrir las heridas de un pasado promiscuo, solo para inventar la historia que le conviene al poder de turno? ¿A quién le conviene atar un país a la piedra de la discordia y arrojarlo al fango de la mentira? ¿Por qué lucrar con la venganza, demorando un futuro pacificado? ¿Para qué?
Allí donde la currícula de esta efeméride especial, afirma mentiras como verdades rotundas, yo me sumerjo cada 24 de marzo en una mar de preguntas sin encontrar respuestas.
Hace muchos años que estudio los violentos años setenta de Argentina. Es un tema que me apasiona, en parte supongo, porque muchas de sus heridas arañan parte de mis recuerdos. Y porque muchas de sus venganzas amputan la felicidad de mi presente con una extraña tristeza ante tantas injusticias.
Nuestros 70. He tenido la suerte de hablar y de entrevistarme con muchos de sus protagonistas.
Los pesados, por llamarlos de alguna manera, y los perejiles. Los de los fierros, y los del pico. Los violentos de caño, y los violentos de pluma.
Hombres y mujeres que un día, por alguna razón, creyeron que debían tomar las armas para llegar al poder. Hombres y mujeres de armas a los que un día, el Presidente Perón les ordenó aniquilar al terrorismo.
La política, y los políticos… como siempre en este país, desataron el desastre y se lavaron las manos.
Matar o morir. Matar y morir. Matar por matar. Matar para no morir.
Algunos los llamaron demonios. Otros aún hoy pelean el número de los demonios desatados por un tiempo en que se pasearon por nuestra historia los apasionados por la violencia. Dos, tres, uno… ninguno.
Yo creo que el demonio en Argentina fue la guerra fratricida desatada por una ideología soberbia, que contestaba con una bomba ante cada pero, y con dos tiros por la espalda cerraba las discusiones políticas.


Y entonces la tragedia de argentinos contra argentinos.
Tal vez ese demonio que habita dentro de nosotros haya ganado después de todo la batalla de nuestros 70, no solo con su muerte desbocada entonces, sino también con sus ansias de discordia aún.
Tengo hijos en la escuela, hijos que son alumnos e hijos que son docentes… por eso me consta que la conmemoración de éste día en nada se condice con una memoria por la verdad. Asisto a las parodias de juicios mal llamados de “lesa humanidad” y visito regularmente los penales a dónde son arrojados los viejos militares y civiles perseguidos por los resabios revanchistas de quienes en los 70 militaban en pos de los grupos terroristas, por eso me consta también qué tan lejos está este gobierno de perseguir justicia.
Ni derechos ni humanos. Los desechos humanos brotan en carne viva.
Contar la historia violenta de nuestros años 70 solo desde el 24 de marzo de 1976, es ser cómplice de los grupos terroristas que creyeron ver en la violencia, un camino válido para tomar el poder. Justificarla a partir de ésta fecha, también.
La maestra de mi hijo manda un papelito recortado que pegó en una hoja de su carpeta de cuarto grado: Dentro del logo de la Madres de Plaza de Mayo se lee: “24 de marzo. Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Más abajo: “Hoy, juicio y castigo a los responsables de ayer. Fueron años de silencio y la memoria hay que fortaleces. Que el pasado nos impulse al futuro con esperanza. El respeto y el consenso fortalecen la esperanza…” Un lindo versito que firma Silvia Beatriz Zurdo
Ni una sola referencia a los responsables verdaderos. Ni una sola línea de la historia completa, para comprender mejor aquella violencia.
Los políticos han tenido la inteligente precaución de esconder sus responsabilidades. Ni peronistas ni radicales ni socialistas han reconocido nunca su responsabilidad en nuestra tragedia setentista. Nunca han llamado a los intendentes de entonces para hacerles preguntas.
El 24 marzo no se puede comprender sin Perón. No se puede comprender sin los cientos de intendentes peronistas ni los cientos de intendentes radicales durante todo el gobierno cívico militar.

El 24 de marzo no se puede entender si borramos de los libros la violencia siniestra de terroristas profesionales, entrenados en dictaduras como la de Fidel Castro en Cuba.
Nunca entenderemos los 70 si escondemos los asesinatos de Aramburu, secuestrado y fusilado en un sótano, de Larrabure, secuestrado, torturado, ahorcado y arrojado en una zanja más de un año después, al negarse a colaborar con los terroristas.
El 24 de marzo no se entenderá nunca si omitimos contar el asesinato de Herculiano Ojeda un tarde de verano. Ojeda fue quemado vivo solo por ser policía… y en su retirada, los terroristas asesinaron a Juan Barrios, de 3 años.
Rucci, Mor Roig, Vandor, Sallustro, Dal Bosco, Sacheri, Viola… miles de argentinos asesinados por la espalda o volados por los aires, explican el 24 de marzo mucho mejor que una jornada de reflexión pautada con sospechosa parcialidad.



40 años han pasado, deseo sinceramente que en un futuro no muy lejano, los argentinos seamos capaces de reconciliarnos definitivamente con nuestra historia y con nuestro pasado, y  sin rencores, caminemos pacificados hacia el futuro.

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz…

sábado, 2 de junio de 2012

A PROPOSITO DE LAS DECLARACIONES DE LA ESPOSA DEL PEPE MUJICA .

OPINIÓN:

ASI NO LUCIA...
Por Jorge Daniel Díaz

En las últimas horas, la senadora Lucía Topolansky se puso en línea con su esposo, el Pepe Mujica, con el Eleuterio Fernández y unos cuantos tupamaros y ex tupamaros en materia de Derechos Humanos. No están sólos. Los hay dentro de los partidos conservadores y también entre otros sectores del Frente Amplio. Me refiero a los que se solidarizan con los genocidas procesados por la Justicia, condenados por sus crímenes aberrantes. Blancos, colorados y, lamentablemente unos cuantos frenteamplistas, siguen imponiendo un discurso oficial según el cual el reclamo de "Memoria, Verdad y Justicia" encubre un sentimiento revanchista, de odio, de venganza y, permitanme la caricatura, de recalcitrante maldad por parte de las víctimas de la Dictadura Oligarca-Militar y sus familiares.

En declaraciones a la reaccionaria Radio 10 de Argentina, Topolansky hizo estas declaraciones recogidas así por la agencia Infobae, perteneciente a la misma corporación de la emisora:

"La compañera de toda la vida del presidente de Uruguay recordó los años en que estuvo presa por decisión de la dictadura militar, entre los años 1972 y 1985. Sin embargo, aclaró que cuando llegaron al poder decidieron "vivir desde la construcción" y no "desde la revancha". "Uno no puede vivir desde la revancha, porque vive siempre amargado", reflexionó.

No por ello -acotó- el gobierno uruguayo cesará en la búsqueda de los desaparecidos, pero sí es necesario hacerlo con madurez. "A mí me da mucha pena la gente que protagonizó al dictadura... La sociedad no los quiere. Algunos están presos y bue... pero uno no puede vivir con la sangre en el ojo", resaltó.

Y argumentó: "Primero, esa gente tiene hijos, que capaz no tuvieron nada que ver con lo que hicieron los padres. Y si nosotros perpetuamos una razón de odio, la historia se vuelve muy complicada. Y segundo, Uruguay es tan chico... Y yo estuve presa con hijas de militares, entonces nosotros tenemos que tener un grado de madurez".

Después de esto, hasta se nos puede piantar un lagrimón por el Goyo, Gavazzo & Cía.

Es el reino del revés, no el de María Elena, claro. Los roles de víctimas y victimarios se invierten. Macabro, no?

Podemos sumar las señales que se suman desde el Frente Amplio:

- Un vicepresidente, Danilo Astori, que no firmó por la Anulación de la Ley de Impunidad. 
- La mayoría de los sectores frenteamplistas que se mantuvieron al margen y hasta demonizaron la recolección de firmas. 
- Un candidato a la presidencia, luego electo, que en su último discurso de campaña no aludió ni una sola vez a la Papeleta Rosada. 
- Varios sectores que lo incluyeron la papeleta rosada junto a sus listas en las últimas elecciones. 
- El soldado Semproni cumpliendo la orden de su "caudillo" e impidiendo la anulación de la oprobiosa norma por vía legislativa. 
- El otrora senador y hoy ministro Eleuterio Fernández, acusando a los Familiares de buscar guita y no a sus desaparecidos. 
- El secretario de la Presidencia Alberto Breccia, diciéndonos que no sabemos perdonar...
- Negociaciones secretas entre la cúpula del MLN y los genocidas (tu estuviste también Lucía?)

Y así podríamos seguir, la lista es larga.

Pero, cuidado, nada es casual. Detrás está el proyecto progresista de un Frente Amplio sin memoria, sin ideología, pragmático, supuestamente moderno, renovado hasta el punto de perder su identidad y su esencia.

Querida Lucía, compañeros, así no. Las víctimas son las víctimas. Los victimarios son los victimarios.

Pese a tanta confusión promovida desde el Poder, reafirmamos que habrá "Memoria, Verdad y Justicia". Porque sin ellas, no hay reconstrucción posible. Porque sin ellas, no tendremos sangre en los ojos, sino lagañas que nos impidan ver el presente y el mañana. Porque la madurez está en la memoria y no en el olvido.

A mi me da pena por el propio devenir que está tomando el Frente Amplio. El mismo Frente por el cual ofrendaron sus vidas los que hoy se han vuelto victimarios.

Me da pena por la colcha de retazos que hoy quieren sustituir por un cómodo y elegante acolchado que abrigará a unos pocos, dejando a la intemperie a los más.

Me da pena, porque esto significa un retroceso histórico en el avance popular hacia un Uruguay artiguista, antioligárquico, antiimperialista; un Uruguay como el que soñaron las generaciones que tras muchos dolores parieron al Frente Amplio.

Me sigue viniendo a la cabeza, una y otra vez, "El retrato de Dorian Gray"... Y, la pucha, es jodido.

Jorge Daniel Díaz
Periodista y director de Radio La Zurda

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SOBRE EL MISMO TEMA: Comentarios de Verónika Engler 

Copio una nota de Jorge Daniel Díaz, cuyo contenido comparto ampliamente. Aunque hay más motivos que hacen que no crea en el Frente ni en los "cambios" que continuamente pregonan desde allí, cambios que se dan hacia la derecha, este es de gran peso, porque habla de valores humanos y de mentiras a toda una sociedad. 

Agregaría que transcurriendo el segundo período de gobierno y un largo historial en la intendencia de Montevideo, esperaba más, mejores y reales cambios. Están sacando cada vez más a los milicos a la calle, utilizan el término represión de forma frecuente y la ejercen donde pueden hacerlo, cosa de que nos acostumbremos. Tuvimos el mayor desfile militar desde la época de dictadura (¿cuánto habrá costado?), se encubren y justifican viejos genocidas, pero también miliquitos que salen a violar en nombre de la paz, se tapa la corrupción en las cárceles. Se trae a los SEALs (Rambos de EE.UU) con armas y todo para que entrenen a un grupo de nuestros militares, se compra armamento y el FA realiza una campaña enorme para sus elecciones internas. Esto desde el gobierno y todos son responsables y  de una u otra manera lo permiten. Después nos hablan de hacerle el juego a la derecha, ¿hacia que lado queda la derecha?

¿Cuáles son las necesidades reales del país compañeros? ¿A qué dirección apuntamos? ¿No nos estamos dejando convertir en cómplices con demasiada facilidad? 

Vivo y trabajo en zonas de Montevideo en la que viven familias en situación de extrema necesidad, me enfrento todos los días a problemas que no podemos resolver, chocamos como moscas contra la burocracia y la incompetencia que no nos permiten resolver problemas urgentísimos y de primera necesidad aunque en teoría haya herramientas creadas para hacerlo? veo la basura, los carritos y los niños pidiendo a altas horas de la noche en el centro de Montevideo. La ciudadanía clama por que los pobres se mantengan en sus barrios de pobres, clama por seguridad para defender lo suyo y mira con asco a quienes nada tienen para defender, como si eso no fuera culpa y responsabilidad de todos, eso da lástima senadora Topolanski, hablamos de inocentes niños y no de viejos torturadores. 

No creo que debamos dar más crédito a las mentiras de los políticos no creo que debamos dejarnos manipular con promesas a largo plazo, que cambien y practiquen los valores socialistas en los hechos y no en el discurso y después pidan el voto de quienes estamos cansados de ver otras realidades distintas a las que se pregonan. 

Además le recuerdo a Lucía y a quienes piensan y actúan como ella que los presos, desaparecidos y torurados de la izquierda también tienen o tuvieron hijos, algunos de ellos nacidos en cautiverio, otros secuestrados. Muchos de esos hijos e hijas piden aún justicia y no tienen ni una tumba donde llorar a sus padres. Las madres y los familiares, no le dan pena Lucía?, o piensa que nombrar a Luisa Cuesta "ciudadana Ilustre" basta para mitigar el dolor de esa madre luchadora de 92 años que sigue marchando cada 20 de mayo por Verdad y Justicia. Como hija de un ex rehén de la dictadura, doy fe de ellos, del dolor y de lo que nos tocó vivir gracias a esos viejitos que hoy tanta pena le provocan. Pena debería sentir por los presos que están hacinados en cárceles de vergüenza y por sus hijos que son inocentes. 

Justicia señora, no es venganza ni rencor, con gusto le regalaré un diccionario para que por lo menos en este discurso de engaño, utilice correctamente las palabras o con más disimulo. Pena debemos sentir por las víctimas de un sistema educativo que nos regala analfabetos que salen de 6º año de escuela sin saber leer ni escribir, por el futuro de esos niños y niñas y porque no invertimos en saber y en defender los derechos reales básicos de cualquier ser humano. Invertimos en represión y en milicos, en campañas rimbombantes, en desfiles militares y en censos eternos. Pena deberíamos sentir porque llamamos a la Justicia odio y venganza y de esta manera nos ciscamos en ella. Le recomiendo a Lucía visitar las páginas web que salen de Domingo Arena y los programas de radio de la derecha militar antes de hablar de un pasado que nos está pisando los talones. 

Como le respondí a una querida compañera cuando me pregunto si había votado en las elecciones internas: ?No vote porque quiero más pan y mucho menos circo?.