viernes, 7 de marzo de 2014

La mirada de un catedrático acerca de la realidad de un pueblo que reclama derechos.

HAITÍ
ENTREVISTA. Fritz Deshommes, vicerrector de la Universidad Estatal de Haití

El testimonio del académico y docente permite reflexionar sobre similitudes y diferencias, logros y carencias ?tanto en Haití como en la Argentina- en el marco de una perspectiva que, retomando banderas levantadas hace dos siglos, avanza en la consolidación de un proyecto que enlaza, más allá de las particularidades, a los países de América Latina y el Caribe.

por Carlos Marín

El 1 de enero de 1804 Haití se convirtió en el primer Estado independiente de América Latina al declarar formalmente su independencia de Francia. En los años previos y posteriores fue un punto neurálgico en el desarrollo de los acontecimientos que culminaron con la independencia de otros pueblos del continente, en particular en Sudamérica. 
Sin embargo, ese inicial grito de libertad quedó ahogado tempranamente. Como tributo a su audacia y valentía al enfrentarse a las grandes potencias y proclamarse territorio soberano, Haití pagó con creces la osadía. La estrategia de sometimiento sin embargo no concluyó ?y con el apoyo de factores internos y externos- durante los dos últimos siglos, el noble y sufrido pueblo caribeño ha soportado una sucesión de intervenciones que han ocupado el poder en función de intereses ajenos a las mayorías. 
Como si eso no fuese suficiente, este país de 28.000 kilómetros cuadrados y 10 millones de habitantes, ha soportado el azote de terribles catástrofes naturales. La más reciente, el devastador terremoto del 12 de enero de 2010 que arrojó el dramático saldo de más de 220.000 muertes. 
Esa conjunción de plagas ?ocupaciones extranjeras, discontinuidad institucional, dictaduras, cataclismos- no han logrado apagar el espíritu rebelde y libertario de los haitianos, que también saben divertirse y gozar de la vida. Y apostar a la esperanza. 
En ese panorama, hablar con Fritz Deshommes brinda algunas claves para entender qué sucedió en ese punto de América, y acercarse a una realidad que ?más allá de la distancia y las diferencias- tiene similitudes con algunos aspectos de la realidad argentina. 
Deshommes es vicerrector de Investigación de la Universidad Estatal de Haití. Visitó Entre Ríos invitado por autoridades de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER y el Doctorado en Educación de esa casa de estudios. Entrevistado por EL DIARIO, el economista, brindó ?en un fluido castellano, cuyo dominio adquirió en sus posgrados en América Central- un pantallazo de la situación de su país y los desafíos que enfrenta en materia política, social y educativa. 
DESAFÍOS Y DISCONTINUIDADES 
-¿Qué desafíos enfrenta la democracia en Haití? 
-El primero, diría que es el de lograr que nuestro pueblo tenga condiciones de vida dignas. E inmediatamente, agrego, superar la fuerte dependencia que tenemos en cuanto a la injerencia extranjera en asuntos internos. Entre ellos, me refiero concretamente a la presencia de tropas de otros países en el nuestro. 
Si usted lo piensa resulta casi una paradoja: el primer país que se proclama formalmente independiente en la región de América Latina y el Caribe, recibe actualmente en su territorio a tropas extranjeras. Y estando hoy en la Argentina me parece importante señalar y resaltar que es América Latina quien contribuye con la mayor parte de esta fuerza ajena. Y esto, sostenemos, no corresponde al camino que trazaron los padres fundadores de nuestras patrias. Me refiero a (Simón) Bolívar, a (Francisco) Miranda. Quiero decir: la manera en que se encontraron nuestros próceres, tenía que ver con libertad, independencia, soberanía, autodeterminación. Históricamente Haití abrió el camino y ayudó a buena parte de los países latinoamericanos a obtener su independencia. Hay hechos muy documentados de la ayuda consistente que aportaron los dirigentes haitianos a personalidades como Bolívar y Miranda. Ellos encontraron refugio y recibieron ayuda en reiteradas oportunidades en nuestro país. En Haití, por ejemplo, se les facilitaron armas, barcos, combatientes, expertos y consejos. Y en Haití, lo recuerdo, fue creada la bandera venezolana. Por eso es que en 2006, Hugo Chávez viajó para recordar ese acontecimiento. Por otra parte, Haití es el primer país en reconocer la independencia de la Argentina. 
Es decir que la historia de nuestro país está atada a términos como libertad y soberanía. 
Por eso digo que la cooperación que tendrían que mantener hoy nuestros países no debería ser una asistencia basada en la presencia de contingentes conformados por integrantes de fuerzas armadas de otro país, sino en muchas otras cosas. No es la permanencia de tropas de otro país en su territorio lo que necesita nuestro pueblo. Creo, asimismo, que una necesidad urgente de Haití es resolver la intervención que realizan en forma sistemática países como Estados Unidos, Francia, y otros. 
-¿Qué necesita primordialmente el pueblo haitiano en este momento? 
-El respeto de sus derechos. No sólo los derechos civiles y políticos, sino también los económicos y sociales. En nuestro país, usted sabe, tenemos una tasa de pobreza muy elevada. Diría que más del 70 por ciento de los haitianos están por debajo de la línea de pobreza. La gente tiene problemas para alimentarse, para acceder a la salud y la educación. Ésas son urgencias a resolver.
-Usted refirió que los haitianos tienen un proyecto de desarrollo propio, que quedó plasmado en la Constitución de 1987. Sin embargo, indicó también que se está lejos de alcanzarlo. Es decir la letra de la Ley Fundamental en Haití no ha podido ser puesta en práctica plenamente. ¿Qué sucede en este sentido? ¿Hay un proyecto para poner en marcha un proceso que salde esa discontinuidad? 
-En realidad no. Y ése es el problema de Haití. Y allí se ve una de las claves de nuestra situación. Por un lado está lo que quiere la gente, el pueblo; con la particularidad de que este proyecto fue planteado muy claramente en su momento. No hay posibilidad de engañarse en este aspecto. Ello fue expresado no sólo en debates, manifestaciones, diversas instancias, sino también en congresos y otros espacios. Ese proyecto de las mayorías no sólo es legítimo, es también plenamente legal. Pero para ser más claro en la respuesta de su pregunta, podría sintetizar que existen dos proyectos: por un lado está lo que el pueblo quiere y por otro lo que pretenden los sectores de poder, que son haitianos y extranjeros (grupos económicos, organismos financieros internacionales, grandes propietarios y sectores de las fuerzas armadas). Estos últimos han logrado imponer sus puntos de vista aún por sobre lo que claramente indica la Constitución. 
LA UNIVERSIDAD. 
-Con una tasa de analfabetismo -según cifras brindadas por organismos internacionales en 2010- del 41 por ciento, ¿cuál es el planteo al hablar de universidad en su país? Con este panorama ¿qué urgencias en materia de políticas públicas enfrenta Haití? 
-Es claro que la primera prioridad es lograr que la mayoría de la población pueda acceder al sistema educativo. Es evidente que el acceso de la gente a la escuela es muy bajo. Tenemos, por otra parte, y en un plano más general, que dar mayor impulso a la producción nacional, a la producción agrícola, agroindustrial. Y dirigir nuestros recursos hacia los sectores a los que efectivamente deben ir: salud, obras básicas de saneamiento, acceso al agua potable y electrificación, por ejemplo. 
-¿Qué porcentaje de la población de Haití accede a los estudios universitarios? 
-Menos del uno por ciento. 
-¿Qué características tiene la educación superior? 
-En nuestro caso, el de la institución que integro, se trata de una propuesta gratuita y estatal, la única en mi país. 
En cuanto al universo educativo de nivel superior tiene una gran presencia la oferta privada. El hecho es que la universidad pública no tiene suficiente espacio para albergar a todos los interesados. Y como expresa aquel principio planteado por los aristotélicos, ?la naturaleza tiene horror al vacío?; por lo tanto el sector privado crea su propia oferta, a veces en condiciones muy poco regulares. Para decirlo claramente, existe en mi país un proceso de privatización de la enseñanza superior por falta de recursos del Estado, y también por falta de interés en la cosa universitaria. 
-En el caso de la universidad en la que es vicerrector. ¿qué cantidad de estudiantes cursan estudios? 
-Somos la mayor universidad de Haití. Nuestra historia comienza en 1944 y más específicamente, universidad como tal, en 1960. 
La matrícula es de 25.000 alumnos, que asisten a un total de 11 facultades, repartidas entre Puerto Príncipe y en provincias, donde existen sedes sobre todo de Derecho y Ciencias Económicas. 
De ese universo estudiantil, 15.000 alumnos cursan estudios en las sedes de Puerto Príncipe y 10.000, en otras ciudades fuera de la capital. 
Actualmente contamos con la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas, de Ciencias, de Agronomía, de Medicina y Farmacia, de Odontología, de Lingüística aplicada, de Ciencias Humanas, de Etnología, y como Institutos el de Administración, Gestión y Altos Estudios Internacionales, Escuela Normal Superior. 
COMPARACIONES Y APORTES. 
-¿Cómo puede contribuir la universidad a la integración de una sociedad como la haitiana, con un nivel de fragmentación entre sectores sociales tan marcado? 
-Le doy un ejemplo. A pesar de las dificultades que tenemos para llevar adelante investigaciones en la universidad, como le expliqué, hemos lanzado un programa de valorización de los saberes locales. Esto para mí tiene un sentido muy profundo, en cuanto a que ciertamente somos  una sociedad muy fragmentada. Y una de las causas de ese quiebre es la falta de reconocimiento, a nivel social, de los unos hacia los otros. Los habitantes rurales, campesinos, por ejemplo, no están bien vistos ni son considerados por quienes viven en los centros urbanos. Y lo mismo sucede con los sectores más favorecidos en relación con la mayoría del pueblo. 
Cuando lanzamos este proyecto de validación de saberes locales, pretendemos que ese reconocimiento sea algo concreto, en el sentido de que si veo al otro y puedo identificarlo como portador de saber, de conocimiento concreto, aún cuando sea diferente se lo reconozca como valioso. 
Un caso concreto es el de la medicina. En Haití tenemos el problema del acceso a la salud. Pero a la vez los pobladores de los sectores populares tienen un conocimiento muy concreto de propiedades de hierbas, plantas, del cuerpo humano; pero tienen otra visión de lo que es la enfermedad, el organismo y la salud. Más del 50 por ciento de la población nace y crece entre esta gente humilde, pero que tiene ese conocimiento valioso. 
La pregunta es, si ese conocimiento puede recuperarse, validarse, si podemos llegar a encontrar lo científico de ese patrimonio, y podemos difundirlo, creo que contribuiríamos a generar aportes desde lo económico, y también socialmente al lograr que el reconocimiento de esas personas haga que la brecha social se reduzca. 
-En esta recorrida que realiza, ¿qué semejanzas y diferencias aprecia entre lo que se plantea en su país y la Argentina? 
-Aclaro que no soy experto, pero la primera gran diferencia que se advierte es que en Haití nosotros tenemos una universidad concentrada en el grado, en el nivel de Licenciaturas. Muy recientemente es que hemos comenzado con estudios de posgrado, maestrías. Y mucho más cerca aún es que hemos lanzado un programa de doctorado. 
Esto explica también que el nivel de investigación aquí, en Argentina, tiene un desarrollo muchísimo mayor que en mi país. 
Incluso la diferencia en cuanto a que ?si bien aquí la mayor parte de los docentes tienen su dedicación simple o a tiempo parcial- aquí la tasa de profesores que se dedican a tiempo completo a la universidad, que entiendo es reducida, es mucho mayor que en mi país. 
En el campo de la gobernancia, diría que tenemos el cogobierno, pero los pesos de los componentes no son lo mismo. También me doy cuenta de que aquí existe la Asamblea Universitaria, algo que no se da en Haití. 
-Usted habló en algún momento de las dificultades que enfrenta el sector universitario para avanzar en la investigación en su país. En cuanto a la extensión ?el vínculo de universidad con el medio que lo contiene-, ¿qué sucede en Haití? 
-Creo que es una de nuestras mayores debilidades. La universidad no se vincula suficientemente con la sociedad. La universidad está mirándose hacia dentro, a sí misma y considero muy necesario que haya más apertura hacia el entorno. 

Interrogante 
-En un plano general, y a propósito de su visita, ¿existe algo que lo sorprenda de la Argentina? 
-Me sorprende que éste sea un país tan rico, con tantos recursos disponibles. Y si comparo con mi país, esa percepción aumenta. La extensión territorial que disponen es de casi 2.800.000 kilómetros cuadrados si tomamos el continente, y son 40 millones de habitantes. 
Nosotros somos 10 millones de habitantes en una superficie de casi 28.000 kilómetros cuadrados. 
La primera pregunta fuerte que me hago es ¿por qué un país como Argentina tiene tantos problemas económicos? Y me voy a atrever ? (duda y sonríe) a decir algo que podría verse como intromisión o injerencia ?pero no es mi intención-: me parece que la idea de reforma agraria no ha tenido la relevancia que, a mi humilde juicio, debería tener en un país en el que existen tantos problemas de tipo económico y a la vez tanta extensión territorial. 

De esperanzas y decepciones 
La dictadura de los Duvalier ?que se extendió con matices primero con François Duvalier entre 1964 y 1971 y luego con el hijo de aquel, Jean-Claude, de 1971 a 1986- concluyó en 1986, con una insurrección popular y el alzamiento del Ejército, que lo expulsó del poder. 
En 1987, tras promulgarse la Constitución y en 1990 se dieron en Haití procesos eleccionarios que fueron anulados por sectores de poder al establecerse que los resultados marcaban una clara tendencia en cuanto a qué sectores se harían con el poder. 
En ambos casos quedó un saldo trágico expresado en la masacre de militantes y ciudadanos que se comprometieron con la alternativa opositora. 
En 1990, la experiencia de un gobierno elegido democráticamente que planteaba llevar a la práctica lo establecido por la Constitución, fue interrumpida por un golpe de Estado apoyado por grupos de poder expresión de intereses económicos y el apoyo de otros países. 
?En ambas ocasiones la participación extranjera ha sido muy visible?. 
En ese camino, el período en el cual Jean Bertrand Aristide estuvo en el poder es definido de manera concluyente por Deshommes: ?Jean Bertran Aristide fue una gran decepción. Él expresó mucha esperanza. Era un fenómeno extraordinario. Su discurso, lo que se sabía de su pasado. La sinceridad que se le reconocía. Todo eso hizo que la gente, el país casi entero, lo apoyara. Cuando asumió por primera vez hubo un ambiente extraordinario. Pero llegó el golpe y cuando volvió, lo hizo con políticas y prácticas que decepcionaron. 

Contextos 
Oriundo de Puerto Príncipe ?capital de su país- y con ?casi 60 años? de edad, Fritz Deshommes realizó sus estudios universitarios de grado en Haití. Licenciado en Economía, completó su maestría en Honduras y cursos de posgrado en otros países de la región. 
Es vicerrector de Investigaciones de la Universidad del Estado de Haití y máster en Economía y Planificación del Desarrollo. Llegó a Paraná para participar del Conversatorio sobre desafíos de la universidad: intercambios entre contextos, en el marco del Doctorado en Educación, que se desarrolla en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER. 

(2): La fuerte dependencia de Haití en cuanto a la injerencia extranjera en asuntos internos, un asunto preocupante para el entrevistado.

"COMUNISMO O NADA".

VENEZUELA

Por Amílcar Figueroa*

Amílcar Figueroa        Jorge Beinstein

(Texto publicado inicialmente como Proemio para el libro Comunismo o Nada, de Jorge Beinstein, de Editorial Trinchera).


Sostenida fundamentalmente sobre dos pilares ?haber logrado instalar a escala planetaria sus valores culturales, apoyándose en un formidable aparato mediático, y poseer una colosal capacidad militar? la actual dominación del sistema del capital, vista  a través de una lectura poco rigurosa, pareciera inexpugnable. Ello ha llevado a que muchas voluntades que aspiran a cambios sociales, algunas de ellas inspiradas en posturas realmente humanistas, no visualicen por ahora salidas distintas al reformismo. Cosa distinta acontece cuando se estudia en profundidad la actual crisis civilizatoria de decadencia de la sociedad burguesa, puesta en evidencia de muy diversas maneras como una crisis múltiple ?que lo es? y recurrente, frente a la cual no cabe otra opción que su superación revolucionaria.

Urge entonces completar la crítica al capitalismo globalizado del siglo XXI, con profundidad análoga a la emprendida por Marx respecto al capitalismo, en su fase industrialista de ?libre competencia?, donde le correspondió vivir.

He aquí la importancia de esta obra, Comunismo o Nada, del pensador argentino Jorge Beinstein, quien con gran capacidad de síntesis pone de relieve una serie de elementos que muestran con claridad la diferencia de cualidad de la actual crisis del sistema global -cuyos orígenes ubica por las décadas del 60/70 del siglo pasado, pero que se hace visible a partir de 2008- respecto a las crisis cíclicas a las cuales nos tenía acostumbrados el capitalismo, a lo largo de su desarrollo histórico, algunos de los cuales puntualizamos a continuación:

    ? Estancamiento productivo global, incapacidad de la economía mundial para seguir creciendo, contracción económica del sistema, no como fenómeno de corta duración, sino más bien con tendencia a prolongarse.
    ? Volumen de la masa financiera (economía de papel), equivalente a veinte veces el Producto Interno Bruto Mundial, devenido en hipertrofia financiera, que ahora ha entrado en estancamiento y declive; gigantesco endeudamiento público y privado de los países ricos; incremento de dicho endeudamiento con los auxilios otorgados a las mafias financieras; fracaso de los intentos de superación de la crisis financiera iniciada en 2008.
    ? A la par de una acelerada concentración del capital, aplastamiento de salarios y en general deterioro de las condiciones de trabajo, millones de trabajadoras y trabajadores arrojados al desempleo en los países centrales y, a escala planetaria, miles de millones de seres humanos lanzados a la marginalidad.
    ? Desestructuración y caotización de varias zonas periféricas (Afganistán, Irak, Libia, Siria, México) e incapacidad del imperialismo actual de instalar sistemas coloniales o semi- coloniales con negocios productivos estables, tal como lo lograron con las ocupaciones militares en siglos pasados. Mutación del sistema de intervención militar de los Estados Unidos.
    ? Declinación de los recursos naturales, particularmente energéticos, y destrucción ambiental con grave afectación para el planeta y la continuidad de la vida.


Por todo ello, el mismo Beinstein señala??la necesidad de la irrupción de un voluntarismo insurgente (anticapitalista) capaz de impedir que el derrumbe nos arrastre a todos?. Es la apuesta que nos plantea quien, como él, se ha especializado en prospectiva. 

De tal forma, están marcadas las tendencias del momento actual: para ?el mundo del capital?, su clase, su intelectualidad, sus partidos, no cabe otra que plegarse a la hegemonía del capital financiero internacional e impulsar, donde quiera controlen el poder, un nítido programa neoliberal; una dictadura de corte fascista en lo político se les hace imperativa para poder imponer dicho programa; la extensión del militarismo y la guerra con su carga de destrucción y saqueo a cuanto confín le sea posible, en su política más agresiva por preservar su dominación, copará la escena. Del otro lado, para ?el mundo del trabajo?, de los factores explotados y ofendidos por la civilización burguesa, de lo que se trata es de una nueva insurgencia contra el capital, donde se replantea con absoluta pertinencia: ¡Comunismo o Nada!

Ahora bien, la rebeldía frente al sistema del capital encontró en esta época histórica un escenario de arranque en Nuestra América, a partir del rechazo a la aplicación del programa neoliberal, con la rebelión popular de 1989 acaecida en Venezuela y  las insurgencias militares de 1992, lideradas por Hugo Chávez, quien luego de acceder al poder por vía electoral en 1998, irradió  una serie de cambios políticos de diferente cualidad y profundidad hacia otros países del continente. Posteriormente, ya cuando la crisis se manifiesta en pleno desarrollo ?2008 en adelante? es cuando se hacen presentes grandes movilizaciones de masas en el sur europeo, el norte de África o en los Estados Unidos. Sin embargo, tales reacciones frente a los efectos de la crisis todavía no exhiben un definido programa anti-sistémico. Empero, no nos cabe duda de que el tiempo que corre a escala planetaria estará signado por una intensa lucha, de un lado, por el sistema del capital que desatará toda su agresividad, en un intento desesperado por recomponerse, con la recurrencia de su crisis multifacética, y del otro, los pueblos y sus vanguardias insurgentes, en procura de la construcción de un nuevo modelo ciIvilizatorio. En este último sentido, la búsqueda creadora generada desde el proceso bolivariano, a fin de superar el capitalismo, marcó un hito importantísimo cuando, en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, Hugo Chávez reconoció la inconveniencia para la humanidad de prolongar el actual modo de vida. De ahí en adelante, el líder revolucionario reinstaló el debate sobre el Socialismo, más allá de las fronteras venezolanas.

Pensar el Socialismo, para las condiciones del siglo XXI, supone un esfuerzo de elaboración teórica para el cual, evaluar los procesos de cambio en desarrollo en este lado del mundo, resulta enriquecedor. Téngase en cuenta que el nuevo Socialismo aspira ser un reto superador, no sólo del capitalismo, sino a la vez de la experiencia socialista euroasiática del siglo XX. De ahí que, valoramos como aportes sustantivos que, por ejemplo, en Bolivia se tomen elementos de la vida comunitaria de los pueblos originarios para ensamblarlos  a la teoría socialista clásica, a fin de dar respuesta a las especificidades de esa sociedad; como también, la exploración en que andaba Hugo Chávez cuando, bajo el grito de Comuna o Nada, recalcó la necesidad de avanzar en la ruptura de la reproducción metabólica del capital. Por supuesto, teorías en construcción que enfrentan las realidades de las correlaciones políticas vigentes y que ameritan dibujar con más precisión la transición socialista en las actuales condiciones históricas, sin renunciar a los objetivos estratégicos que propuso el socialismo histórico, a saber: superación de la enajenación del trabajo, la división social del trabajo y la sociedad jerárquica. Todo lo cual ha de construirse en el marco de la democracia sustantiva, popular.

En consecuencia, Editorial Trinchera evalúa como necesidad impostergable debatir este texto de Jorge Beinstein que, desnudando la actual crisis civilizatoria, nos invita a la batalla de ideas para prefigurar la sociedad postcapitalista.

*Amílcar Jesús Figueroa Salazar, historiador, combatiente y dirigente revolucionario venezolano.

El sistema de poder de los EEUU se empeña en derrocar el gobierno progresista de Venezuela.

La solidaridad con Venezuela Bolivariana es 
una exigencia revolucionaria 

Por Miguel Urbano Rodrigues
(corresponsal de Resumen Latinoamericano en Portugal)

En el Congreso,demócratas y republicanos expresan solidaridad con las fuerzas ultras que en Caracas y otros Departamentos  promueven la violencia y son responsables por la escasez de productos de primera necesidad.El presidente Barack Obama participa de las críticas al chavismo. John Kerry,el secretario de Estado, afirma que el gobierno venezolano  representa una  «amenaza a la seguridad de  Estados Unidos».

La diputada Ros Lehtinen,una cubana naturalizada norte-americana, pidió el establecimiento de un bloqueo a Venezuela  y la congelación de los haberes del país en EEUU. Una propuesta suya fue aprobada por un sub-comité de la Cámara de los Representantes.

En Caracas,el partido neonazi  Voluntad Popular, de Leopoldo López, y un movimento fantasma de mujeres, dirigido por Maria Corina,hija del magnate del acero,Enrique Machado, llama al desorden. Estudiantes de extrema derecha provocan en las calles  disturbios y confrontaciones com la Policía. La histeria neofascista asumió tal amplitud, que el propio Capriles Radonski,  ex candidato de la derecha a la Presidencia, dice no aprobarla. 

El secretario general de la OEA, Jorge Insulza, sugirió una intervención militar de los EEUU para «restabelecer la democracia».

The New York Times, el Washington Post y las grandes cadenas de televisión elogian a la oposición y responsabilizan el gobierno por la violencia callejera.

Después de la sangrienta jornada del 12 de febrero,el imperialismo admitía  que estaba en desarrollo un «golpe de estado suave». Ahora parece inclinarse para un golpe de estado violento.

De Miami, dirigentes de organizaciones terroristas como Robert Alonso y Dionisio Suárez (el asesino de Orlando Letelier, ex ministro de Allende) lanzan llamamientos inflamados a la «insurreción».
Maduro está conciente de la extrema gravedad de la situación creada por las provocaciones de la extrema derecha y por la «guerra económica» concebida en Washington y ejecutada por la oligarquía criolla. La inflación ya rebasó los 55% y continúa subiendo.

Sin embargo, la imagen de Venezuela transmitida por los políticos de EEUU y de la Union Europea y por los media occidentales es falsa .

En  Venezuela la salud y la educación públicas son totalmente gratuitas.El analfabetismo fue practicamente eliminado.Este año el número de matrículas en las universiadades fue de 2.600.000.El salario mínimo es el más alto de América Latina.El Estado garantiza alimentos a precios subsidiados a un porcentaje creciente de la población.

Como afirma el escritor Luis Brito,«los pobres celebran, quienes protestan son los ricos»

La gran mayoría del cuerpo de oficiales del ejército continúa apoyando la Revolucion Bolivariana.Y sin division de las Fuerzas Armadas no hay tentativa de golpe que pueda triunfar. Pero en Washington no se olvidan que en 2oo2 la traicion de algunos generales permitió el suceso inicial del golpe de la derecha. LLegaron a prender Chavez,más el gorilazo fue derrotado gracias sobre todo a la resistencia de las masas populares.

Corromper y comprar altos cargos del Ejército es por lo tanto un objetivo permanente y prioritario de la CIA .

Sería un error grave subestimar la complejidad y gravedad de la campaña  que pretende derrocar el gobierno legítimo de Venezuela.Quizás nunca como ahora fue tan importante la solidaridad internacionalista con la Patria de Bolívar. En América Latina, de Argentina a Mexico, y en Europa (incluyendo Portugal), son muchas, en estos días, las iniciativas de apoyo a la Revolución Bolivariana.

En momentos en que el imperialismo norteamericano,con el apoyo de la Unión Europea,se esfuerza para imponer a la humanidad un proyecto monstruoso de dominacion planetaria, es fundamental para derrotarlo comprender que la lucha de los pueblos en defensa de su soberanía pasa por un refuerzo del internacionalismo.Porque la ofensiva es global, la resistencia de las masas debe sertan  global como sea posible. Todo está conectado,interrelacionado.Los trágicos acontecimientos de Ucrania (concebidos y financiados por el imperialismo que ofreció las armas a las organizaciones nazis) se insertan en la misma estrategia que intenta montar ahora el golpe en Venezuela.

Precisamente por eso, la solidaridad con la Revolución Bolivariana es un deber revolucionario. El derumbamiento de Nicolás Maduro  dificultaría enormemente la continuidad de los gobiernos preogresistas de Bolivia, de Ecuador, de Nicaragua, amenazaría incluso los procesos neodesarrolistas de Brasil y Argentina. La sobrevivência de la Revolucion Cubana estaría en peligro.

La ofensiva de EEUU y de sus aliados europeos confirma una vez más la lúcida advertencia del Che: el imperialismo estadounidense es hoy

el gran enemigo de la Humanidad.



Vila Nova de Gaia,Portugal, 5 de Março de 2014

EL PAPA Y LA PAPISA.

SE NOTA QUE LA CONOCE!!!!

Pilar Rahola, periodista española, ex diputada por la Izquierda Catalana , ex vice alcaldesa de Barcelona, publicó este artículo en La Vanguardia, diario de Barcelona.

No es ni Clarín ni La Nación.

Mientras el papa Francisco marcha firme por los senderos de un camino nuevo, cuya mirada fija su atención en la pobreza y no en el boato curial, la heredera natural de Chávez en versión tanguera, Cristina de Kirchner, aprovecha la ocasión para volver a excederse en histrionismo. Uno se pone las sandalias del pescador, y la otra rellena con bótox su falta de sentido del ridículo.
Y mientras Francisco demuestra una gran elegancia dedicando su primera audiencia a la presidenta que tanto lo ha criticado, la otra aprovecha para intentar crearle un problema diplomático que no es de su negociado. Que Kirchner hable de las Malvinas en su primera audiencia papal demuestra hasta qué punto esta presidenta ha perdido el sentido de la realidad. Como decía alguien de Arafat, tampoco ella "nunca pierde la oportunidad de perder todas las oportunidades".
Tenía un momento de oro para demostrar sensibilidad con la pobreza ante un Papa que ha empezado su mandato hablando de ella, y más viniendo ambos de un continente y de un país con severos problemas sociales. Pero prefirió sus aires de nueva rica, sus donaires de presidenta y sus tics de conocida prepotencia. Y como si estuviera en Camp David, a punto de negociar el conflicto de Oriente Medio, se equivocó de lugar, de interlocutor y de tema, y encima aprovechó la rueda de prensa para vender el producto.
Sinceramente, no se puede ser más vulgar.

Lo cual nos retrotrae al tema argentino. Desde cualquier punto de vista es una auténtica desgracia que un país tan importante para el Cono Sur y para todo el continente esté en manos tan tramposas. Lejos de querer emular a los grandes estadistas, Cristina ha decidido pasar a la historia como una heredera del populismo chavista, y por el camino de vender humo social, mentir con los números económicos, pactar con Irán la venta de los muertos de la AMIA, e intentar desmontar toda la sociedad crítica con su Gobierno, puede convertirse en una gran pesadilla.
En este sentido, la llegada de un Papa argentino que no ha formado parte de la corte kirchnerista, ni le ha rendido pleitesía, es una bocanada de oxígeno. Por supuesto el Papa debe hacer de líder espiritual y no político, pero a estas alturas de la fiesta tampoco pecaremos de ingenuos, ni obviaremos su enorme influencia, y saber que el Papa no milita en el verbo populista de la señora presidenta es toda una garantía.
También resultará muy útil para comparar los discursos sobre la pobreza de uno y otra.
El primero, cuya música suena a compromiso serio.
La segunda, cuya música resulta tan estridente como la del amigo bolivariano: tanta retórica sobre los pobres como corrupción política, enriquecimiento personal y corte de oligarcas que han hecho su agosto.

El Papa parece auténtico.
La presidenta ya sabemos que no lo es.
Lo bueno es que ahora, por comparativa, se notarán más sus trampas.
Fuente: Pilar Rahola

lunes, 3 de marzo de 2014

Breve reflexión sobre el poder.

OPINIÓN



Que el poder está en el centro de la vida humana no es ninguna novedad. La historia de la Humanidad, al menos hasta donde hay registro, es una continua lucha en torno a él. Es, siguiendo a Hegel, una prolongada, interminable “mesa sacrificial” donde, en su búsqueda, mueren y mueren cantidades interminables de seres humanos. Y como van las cosas, analizando con toda atención nuestro mundo y las primeras experiencias socialistas desarrolladas en el siglo XX, nada indica con certeza que estemos prontos a entrar en un paraíso libre de conflictos no regido por asimetrías, donde las luchas por espacios de poder desaparezcan.


Guatemala, 28 de febrero de 2014

Por Marcelo Culussi

Esta aseveración, por cierto, no invalida de ningún modo la búsqueda de un mundo donde las relaciones interhumanas pueden dejar de ser tan sanguinaria como las actualmente conocidas. El ideal socialista de una sociedad planetaria de “productores libres asociados” que viven solidariamente en mancomunidad, no puede ser invalidada de antemano, si no se demuestra con total determinación su imposibilidad. Si esas primeras experiencias socialistas (entiéndase así: ¡primeras!, nadie dijo que no pueda haber más, corregidas y aumentadas en un futuro mediato. Valga recordar que los primeros balbuceos del capitalismo nacen en el siglo XII con la Liga Hanseática, en el norte de Europa, habiendo sido necesarios siglos para que madurara y se convirtiera en lo que es hoy), si esos primeros pasos del socialismo no dieron todos los resultados que se esperaba en relación a la creación de un mundo con relaciones más horizontalizadas, ello no significa que esa búsqueda no siga siendo válida. Resignarse a que ello no es posible no está demostrado. La historia, en todo caso, va evidenciando que, lenta pero invariablemente, esos poderes se van democratizando: ya no hay faraones omnipotentes que deciden arbitrariamente la vida de sus esclavos, los reyes medievales son rémoras payasescas, la equidad de género o étnica están ya puestas como infaltable tema de agenda y las democracias representativas del capitalismo, aunque no solucionan los problemas cruciales de la Humanidad, son una avanzada (muy parcial, pero avanzada al fin) con respecto a los regímenes autoritarios unipersonales. El mundo sigue siendo terrible, injusto, sanguinario…, pero hay cuotas de mayor civilización. Los poderes omnímodos pueden comenzar a ser cuestionados. “En la Edad Media me hubieran quemado a mí; hoy queman mis libros. ¡Eso es progreso!”, dijo Freud sarcástico ante la entrada de los nazis en su Austria natal. Sarcástico, pero al mismo tiempo muy agudo.
La constatación de lo que es el mundo actual y la historia que lo precede tiene al poder como un eje determinante. Las relaciones entre los seres humanos, sea que las querramos ver como relaciones interindividuales de tú a tú o como relación entre grupos, entre grandes masas, entre colectivos de escala planetaria, se organizan siempre como relaciones de poder. La solidaridad existe, a veces. Y también el amor (¿cuánto dura el amor eterno? Quizá el de la madre con su hijo lo sea). Existen, pero siempre en una compleja relación de tensión con su contrario: con la explotación, con la no-consideración del otro (fácilmente el otro puede ser “el enemigo”), incluso con el aprovechamiento del otro, con el más abierto y descarnado odio (¿por qué, si no, se repite siempre la guerra como una constante en nuestra historia?).
No estamos diciendo que la “esencia” última del ser humano está dada por una maldad originaria. Así planteado, el acertijo no tiene solución. ¿Nacemos o nos hacemos violentos, codiciosos, egoístas? No importa, amén de ser imposible dar una respuesta acabada. Lo constatable es que, como dijo Marx, “la violencia es la partera de la historia”. Si nos quedamos con una visión biologista, fatalista, están demás todas estas reflexiones. Pero creemos firmemente que se pueden buscar alternativas. ¿Qué otra cosa es, si no, el socialismo?
Es constatable que desde que hubo sociedades con una producción más allá del llenado de las necesidades primarias, es decir: desde que hubo agricultura, los seres humanos se hicieron sedentarios. Y fue desde allí que claramente podemos encontrar relaciones de poder entre grandes grupos. Surgen entonces las clases sociales, vertebradas en torno a la tenencia y acceso a los medios de producción. La historia de estos últimos diez mil años es la historia de las luchas en torno al manejo de los mismos. El poder que marcó estos milenios gira en torno a quién decidía la producción: el productor real queda ajeno al producto producido y, paradójicamente, se lo apropia quien no lo ha producido, el dueño de los medios productivos.
Pero los poderes que atraviesan al ser humano, si bien se anudan en torno a cómo se resuelve la sobrevivencia diaria (la lucha de clases entre productores y dueños de los medios de producción), son más. También se dan entre géneros, entre jóvenes y viejos, entre grupos distintos: entre quien sabe y no sabe, entre normales adaptados a las reglas de convivencia consensuadas y desadaptados, entre modos culturales diversos, etc. Es decir que las relaciones entre los distintos estamentos, grupos y subgrupos humanos vienen estando marcadas por un amplio entrecruzamiento de relaciones de poder. La pregunta de fondo en todas estas relaciones sería: ¿quién manda?
Decir que esa búsqueda afanosa de poder está en la naturaleza humana es, en todo caso, atrevido. Podría argumentarse que, con el advenimiento de la agricultura, cuando hubo más producción de la necesaria para sobrevivir, esa presunta naturaleza se expresó, y alguien (el más listo, el más fuerte, ¿quién sabe?) se la apropió, lo cual indicaría que en vez de una espontánea solidaridad horizontal de base lo que surgió fue un afán de poderío, una voluntad de imposición. Ello, de todos modos, no pasa de la hipótesis. Hoy, con un mundo que ha entrado en la producción industrial masiva donde se inventan a diario necesidades artificiales, esa misma productividad abre las posibilidades para plantearse un mundo de iguales, de “productores libres asociados”, como reclamaba Marx. Esa es la propuesta socialista. Y de hecho, en varios puntos del planeta, esos ideales se materializaron en proyectos sociopolíticos concretos en el pasado siglo.
Pero la búsqueda de poder no terminó en esos primeros laboratorios sociales con la proclamación de una nueva sociedad. Lo cual se evidencia en la forma que fueron asumiendo esos experimentos. En todos los casos, más allá de las reales y profundas mejoras que experimentaron las mayorías populares, siguieron presentes camarillas con amplios, amplísimos en algunos casos, excesivos si se quiere, cuotas de poder político. Más aún: en todas las experiencias socialistas siempre apareció una figura mesiánica en el lugar de conductor de ese proceso transformador: el líder heroico, el comandante, ¿el superhombre? Curiosa figura que impone más aún reflexionar en torno al poder.
Como hipótesis podría pensarse que la magnitud del cambio en ciernes es tan grande, tan monumental (¡cambiar la sociedad!, ¡cambiar la historia!) que se hace necesaria la aparición de un héroe titánico que pueda conducirlo. Y, por supuesto, el culto a su personalidad no se hace esperar. Las democracias capitalistas (esto nos las excluye de ser sanguinarias maquinarias explotadoras y trituradoras de personas) no necesitan de estos “héroes” casi mitológicos. El mercado (¡dios mercado!, por cierto) se encarga de regular la vida social.
Los poderes, decíamos, vertebran las relaciones entre los seres humanos. El poder político, el Estado en su acepción moderna como consustanciación última de ese poder, es en muy buena medida sinónimo de poder sin más, más aún que la misma clase dominante (para quien el Estado es su instrumento de dominación). Aunque, lo decíamos, no lo agota: el poder político no es todo el poder. Es su expresión más descarnada, pero no la única. E incluso en los primeros pasos socialistas del pasado siglo, esas distintas expresiones de otros poderes (el patriarcado, el adultocentrismo, el eurocentrismo racista) no dejaron de seguir estando presentes.
El poder no es intrínsecamente “malo”. Plantearlo así es un reduccionismo simplista, un maniqueísmo empobrecedor. El poder es, en definitiva, expresión de asimetrías, de las distintas diferencias que pueblan la vida humana. No es malo ni tampoco bueno. Es una demostración de la dinámica que nos constituye, que nos aleja del instinto animal y nos hace seres simbólicos, sociales.
Dado que somos humanos, somos finitos, incompletos. La muerte es el límite por excelencia. Y también la sexualidad; las diferencias sexuales anatómicas conllevan un límite insalvable: o se es macho o hembra, lo cual, humanizados que somos, nos fuerza a tomar una identidad, o caballero o dama (en realidad, somos esto último, sabiendo que esa construcción cultural nunca está libre de raspaduras y cicatrices). Esos límites: la muerte y la sexualidad, atraviesan nuestra vida de cabo a rabo, recordándonos día a día que no somos absolutos, completos, totalidades monolíticas y eternas. El ejercicio del poder es un fabuloso antídoto contra esto. No contra la finitud, contra la incompletud (esos son nuestros límites absolutos contra los que no podemos ir). ¡Son un antídoto contra la angustia que los límites nos provocan!
¿Por qué el poder fascina tanto? ¿Por qué el ejercicio de cualquier poder (también los micropoderes: el del basurero más viejo sobre el basurero más joven, el del conductor de autobús que decide si se detiene en una parada o no, el del profesor que califica al alumno, etc., etc.) se torna subyugante? ¿Por qué, incluso, entre los militantes de izquierda, de los partidos socialistas que decididamente buscan una transformación en las relaciones humanas, se repite este circuito? ¿Por qué esta sorda, nunca declarada pero real y constante necesidad de mostrar quién es “más revolucionario”, por ejemplo? Pues porque el poder nos hace sentir dioses, completos, sin faltas, plenos. La experiencia de la vida nos enseña que las luchas por poder no son una quimera, una elucubración filosófica: están en todos lados, en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en la toma de decisiones de una corporación transnacional, en el Vaticano, en un rancho precario en el seno de una humilde familia, en un prostíbulo, en la tienda de barrio.
El poder es una posibilidad humana que atraviesa, constituye y dinamiza toda relación. Lo encontramos, con diversos grados de jerarquía y distintas formas de presentación, en todos los escenarios humanos. Sentir que se lo posee, que se lo ejerce, nos convierte en deidades. Perderlo, no importando la “cantidad” de poder de la que se trate, es la muerte. De ahí que los poderes son tremendamente conservadores, no se comparten, se autodefienden, tienden a perpetuarse.
¿Es posible construir otra cosa? ¿Podemos zafarnos de estas ataduras y dejar de estar constreñidos por lo que pareciera una perpetua búsqueda: el poder como imán que nos atrae? Los ideales socialistas, que más allá de los primeros pasos ahora revertidos (cae la Unión Soviética, retorna el capitalismo en China) o puestos en duda (¿hasta dónde resistirá Cuba?), siguen estando vigentes como norte, son una apuesta en ese sentido. Es decir: constituyen una crítica de los poderes. No sólo de los económicos políticos, sino de todos. Las consignas del Mayo Francés del 68 lo dijeron de modo profundo y artístico: “Prohibido prohibir”, “Nosotros somos el poder”, “La imaginación al poder”.
El ser humano no puede vivir si no es en sociedad. El mito del individuo aislado (¿Tarzán quizá?) no es sino eso: mito. Lo humano implica la relación, lo social, la cultura. Fuera de esa matriz, no hay ser humano. Pero eso implica también una tensión originaria, una carencia primera que nunca se termina de colmar: la relación con el otro nunca es de absoluta solidaridad amorosa. El conflicto, la tensión, la diferencia están en la base de lo humano. De aquí que nuestra vida nunca pueda ser la regularidad, la “tranquilidad” asegurada por lo instintivo. La búsqueda perpetua de algo que no sabemos qué es, es lo que nos mueve, por siempre jamás. Y así llevamos ya dos millones y medio de años.
Que la búsqueda del poder esté en nuestros genes, es imposible afirmarlo. Quizá, incluso, sea irresponsable decirlo así, porque no hay forma fehaciente de demostrarlo. Pero sí es incontestable que, por lo menos el sujeto histórico del que podemos hablar, afincado en la sociedad de clases y con idea de propiedad privada, se recorta en relación a él. La apuesta es construir una sociedad de pares, de iguales, donde no existan estas luchas interminables en torno al poder. A ningún poder, que es siempre opresor: el de género, el étnico, el etáreo. Ello debería implicar que podemos soportar sin angustiarnos la finita condición humana, el sabernos limitados. Puede resultar quimérico, pero el desafío está abierto.

domingo, 2 de marzo de 2014

Una vez más, Cristina volvió a demostrar la fidelidad a sí misma.


  




Por Gabriela Pousa – 


 Habló dos horas y medias tan sólo para enfatizar que una cosa es un ajuste en la economía, y otra muy distinta es un ajuste en la gestión. 

La gestión sigue y seguirá incólume como el relato, aún cuando en los hechos se haya dinamitado. 

La jefe de Estado sabe que hoy apenas tiene dos pilares: un vasto aparato de comunicación y los militantes rentados. Pero no mucho más tenía antes. Y es que en rigor, quién ha cambiado es el pueblo en cuanto a su predisposición. 

A nadie debería asombrar un discurso donde están ausentes los principales temas que importan a la gente. Los Kirchner jamás han prestado atención a las demandas perentorias sociales, construyeron poder con el único fin de satisfacer sus arcas individuales. Y la sociedad se lo permitió. 

Hoy lo que cambió es quizás ese permiso. Hoy, el argentino promedio no tiene aquello que durante una década lo distrajo a punto tal de no darse cuenta que se lo estafaba con meras palabras: la Presidente hablaba de corrido sin leer y eso fascinaba. Una lástima…

Existían los plasmas en cuotas, el auto subsidiado, los electrodomésticos importados, y el celular más sofisticado que, si además te lo robaban, lo reemplazabas por otro en cualquier negocio del barrio. Sumando los escándalos de Tinelli, y laselección de Maradona que se suponía traería la copa, había pan y circo en equilibrio. ¿Para qué aburrirse escuchando a la mandataria?

Ahora el equilibrio se deshizo. Las cosas cambiaron, no por arte de magia sino por todo lo que durante once años vino diciendo el gobierno y no escuchamos. Ahora escasea aquello que tanto nos distrajera y ahí está la diferencia. 

Cristina no dijo nada que no dijera ya un sinfín de veces detrás del atril, o “inaugurando” alguna obra de esas que nos modificarían la vida de manera extraordinaria. 

Y la vida se transformó claro, pero nada tuvo que ver ninguna inauguración, a no ser la de la de una década de ignominia e infamia. Entonces, escuchamos la apertura de sesiones ordinarias, y preguntamos absortos cómo no habló de corrupción ni de inflación. 

De corrupción era obvio que no hablaría, no iba a armar tamaño corso para inmolarse frente a nosotros. Y la inflación no es sino el reconocimiento del error. ¿Y desde cuándo Cristina reconoce que se equivocó? 

Si acaso recordó un derecho constitucional como lo es el de transitar libremente, fue para advertir qué no está dispuesta a aceptar movilizaciones ajenas ( los rumores de una nueva marcha multitudinaria llegaron a Casa Rosada…), y justificar el respaldo a la barbarie que instituyó Nicolás Maduro en Venezuela. No es que la Jefe de Estado se volvió, de golpe, más democrática. No.

En síntesis, el discurso fue una confirmación de sí misma. A la sistematización de la mentira que caracteriza al kirchnerismo apenas si lo matizó con con unreacomodamiento que hizo el día anterior, y que más que estratégico, fue perverso: el de Beatriz Rojkes de Alperovich por Gerardo Zamora. 

Cristina vio venir la interna peronista y tomó nota del intento por cerrarle las puertas y torcerle la senda. Por eso, en su anterior cadena nacional, elogió al ex ministro radical José Luis Machinea y al economista Miguel Bein. Por eso, en este último discurso, ponderó la enseñanza democrática del radicalismo cuando se elegían autoridades del Centro de Estudiantes de la facultad. Y por eso la sonrisa que le propició al legislador de la UCR cuando refirió a la eficacia del Estado empresario “a pesar de que el senador Morales me hace que no con la cabecita“. 

No es un intento de ganarse las mieles del radicalismo, no. Es tan sólo su forma de hacerles saber a los peronistas que es ella quien hace y deshace, elige o no. ¿O creen, por ejemplo, que Sergio Urribarri puede postularse sin el aval de la Presidente? 

Aunque se haya hecho eco el “fin de ciclo”, y el país haga agua por todas partes, quién sigue asida al timón del Titanic es Cristina. Y por las dudas alguien lo olvide, ella lo recuerdó. 

En resumidas cuentas, el acto inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional fue otro acto partidario más, a imagen y semejanza de la dama: mucho show aunque está vez, el espectador cambió.

La gente lo vio y lo escuchó con otra disposición. Quizás no tenía delante un nuevo televisor y el “vermouth con papas fritas” , ese combo ineludible que Tato Bores inmortalizó, o quizás – y esto sería tan saludable – el pueblo, un poquitito maduró.

Gabriela Pousa

REFLEXION CORRENTINA!!!...

.

YO SOY POLITICO, FUI SENADOR, DIPUTADO, Y CON UN PARTIDO PROVINCIAL, SUPIMOS GANARLES A TODOS JUNTOS, ESO SI EMBARRABAMOS LAS ALPARGATAS, Y JAMAS NOS ACHICAMOS EN LA PELEA, NUESTRO ESCRITORIO ERA EL COMITE, LAS RUTAS Y LAS CALLES!!!, YO PERDI UNA ESTANCIA QUE ME DEJO MI PADRE, HACIENDO POLITICA, E IMPONIENDO NUESTROS PRINCIPIOS LIBERALES, DE PATRIA, LIBERTAD Y CONSTITUCION, Y SI NO SE ENTENDIAN, CORRIA EL GARROTE, Y TODOS TRANQUILOS!!!, POR QUE ASI SE HACE POLITICA EN ARGENTINA!!!, POR QUE HAGO ESTA INTRODUCCION?, POR QUE ME DA MUCHA RABIA, CUANDO LOS CHARLATANES DE ESCRITORIO DE BUENOS AIRES, QUE JAMAS SE ENSUCIARON UN DEDO!!!, SALEN A GRITAR QUE SON LOS LIBERALES PUROS, Y QUE SI NO SE SIGUE LA TEORIA DE UNO U OTRO GENIO, NADA SIRVE!!!, Y ASI CON EL PASAR DE LOS AÑOS, Y USANDO ESA ESTRATEGIA DEL ESCRITORIO, LA MAYORIA, SE TRANSFORMARON EN RICOS EMPRESARIOS O GERENTES DE MULTINACIONALES!!!, Y SE QUEDARON SIN UN VOTO!!!, ASI LO TRAICIONARON A MANRIQUE Y ALSOGARAY, LOS UNICOS QUE LA TENIAN CLARA!!!, PERO EL MOTIVO FINAL DE ESTA REFLEXION, TEMA QUE ME PRODUCE INMENSA IRRITACION!!!, ES DEFENDER A MACRI, A PINEDO Y AL PRO EN GENERAL, DE LOS ATAQUES ARTEROS Y DE PERSONAS PEQUEÑAS, PUES SUS DIATRIBAS CONTRA EL PRO,(NO SOY AFILIADO, NI NADA QUE SE PAREZCA), NO SON POR IDEAS, SON POR ENVIDIA E INCAPACIDAD DE HACER POLITICA EN BUENOS AIRES, POR QUE NADIE ENTIENDE LO QUE DICEN!!!, Y DESDE LUEGO QUE EL PRO TIENE SUS ERRORES, PERO ASI ES LA POLITICA!!!. CUANDO VEN QUE UN PARTIDO, QUE TIENE MUCHOS INGREDIENTES E INTEGRANTES LIBERALES, CAMINA!, ALLA SALEN LOS PUROS A COMBATIRLO!!!, INCAPACES DE JUNTAR 10 MIL VOTOS EN UN PADRON DE MILLONES!!!. NO SIGO, POR QUE TENDRIA QUE ENTRAR EN CUESTIONES PERSONALES. VAYANSE A SUIZA A HACER POLITICA, USTEDES SON DE OTRO MUNDO, EL PRO, INTENTA HACER POLITICA PARA ARGENTINOS!!!...