sábado, 14 de abril de 2012

“La cuestión era cómo debíamos maniobrarlos (a los japoneses) para llevarlos a la situación de disparar el primer tiro sin que el peligro para nosotros fuese demasiado grande”.


CABILDO - Por la Nación contra el caos 



PEARL HARBOR:
EN BUSCA DEL INFAME
   
   
La actitud desesperada de Japón previa a la guerra fue descripta por el propio general Douglas Mac Arthur: “Encerrados en los estrechos límites de sus cuatro islas principales, los japoneses apenas podían alimentar a su enorme y creciente población.  Equipados con una fuerza laboral espléndida, carecían de las primeras materias indispensables para su incrementada productividad […] Sin los productos que estas naciones poseían —las ocupadas— su industria se habría venido abajo, se hubieran quedado sin empleo millones de trabajadores y el desastre económico que esto representaba los habría precipitado a la revolución” (Memorias).
   
Roosevelt había vencido en su reelección con un contundente discurso pacifista.  Conocedor de la determinación de neutralidad del pueblo americano y mucho más astuto que su contrincante republicano, proclamó en su campaña política: “Yo os juro solemnemente, madres y esposas americanas, que vuestros hijos y maridos no serán mandados a luchar en tierras extranjeras”.
 
Poco tardaría en quebrar su juramento.
  
Inmediatamente después de ser reelegido, el presidente americano comenzó a desarrollar todo tipo de actividades en apoyo de los ingleses, conductas éstas que, en muchos casos, importaron verdaderos actos de beligerancia.  Bien recuerda el inobjetable testimonio del mariscal Montgomery que: “Roosevelt trató por todos los medios de que Estados Unidos entrara en la guerra…” (Hacia la cordura).
   
La actitud de Estados Unidos distaba mucho de ser la de un país neutral.  Estaba sosteniendo militar y económicamente a los principales enemigos de Alemania —Inglaterra y la URSS—; buscaba establecer bases militares en distintos enclaves extranjeros para “la defensa de occidente”; no cejaba de presionar sobre el gobierno de Japón y transmitía permanentemente información de inteligencia a los ingleses, todo ello a espaldas del propio pueblo americano.
   
Esta postura de Roosevelt llevó al senador americano Wheeler a sostener que “Alemania dispone de todas las excusas y motivos que quiera invocar para atacarnos”.
   
Recuerda el Almirante Robert Theobald que “Dado que el pueblo norteamericano se oponía tan vigorosamente a la guerra era necesario forzar a una de las potencias del Eje a combatir contra Estados Unidos y esto en una forma tal que despertara en la población norteamericana la creencia profunda e íntima de la necesidad de luchar” (El secreto final de Pearl Harbor).  El objetivo de Roosevelt era acorralar a los japoneses e imponerles la guerra como única opción.  Comenzó así su política de embargos.  John M. Collins considera que “La sorpresa económica que resultó del inesperado embargo de Estados Unidos sobre el hierro y el acero hizo tambalear al Japón antes de Pearl Harbor” (La gran estrategia).
  
Según Theobald, Roosevelt fijó los pasos que lo llevarían a su meta: presionó diplomática y económicamente a Japón, imponiendo una escalada que culminó el 25 de julio de 1941 cuando, conjuntamente con Gran Bretaña y Holanda, suspendió su comercio con la isla y estableció sobre ella un cerco económico; se comprometió con Gran Bretaña a prestarse asistencia recíproca frente al ataque que, contra ellos o un tercer país, efectuara Japón en el Pacífico; a pesar de los consejos en contrario de los mandos navales, retuvo una pequeña y débil flota en Hawai invitando a un ataque sorpresivo japonés; ocultó a los mandos militares en Pearl Harbor mensajes japoneses descifrados que hablaban de un guerra inminente y tenían a esa base naval como un objetivo muy probable.
   
De haber impuesto a los jefes de estas novedades, habrían tomado medidas de defensa que podrían haber desalentado el intento de Japón.
   
El acto final de la asfixia a que fue sometido Japón fue la determinación de Roosevelt de negarles el petróleo.  Cerrados los mercados habituales, tampoco pudieron acceder al vital combustible en Colombia, Venezuela o México, países estos que fueron presionados por los Estados Unidos a fin de que se alinearan con su posición.  En el particular caso de Venezuela, la principal empresa explotadora del petróleo era la “Standard Oil”, propiedad del trust Rockefeller, por lo que poco costó suspender toda negociación con Japón.
   
Sobre estas determinaciones, dijo Churchill: “La drástica aplicación de sanciones económicas el 26 de julio de 1941 precipitó la crisis interna de Japón.  Evidentemente los embargos significaban la estrangulación del Japón.  En el transcurrir del tiempo comprobé los tremendos efectos de los embargos decretados el 26 de julio por Roosevelt.  Nuestro embargo conjunto está forzando al Japón a decidirse por la paz o la guerra con nosotros, aunque más bien creo que se dejará arrastrar a ella” (“Memorias”).
  
En un interesante trabajo efectuado  por la prensa argentina una década atrás, Antonio Monda comenta una obra de Gore Vidal —personaje que conoció muy de cerca políticos como Roosevelt, Truman, Kennedy y otros—: “sostiene una tesis que pocos en Estados Unidos tienen el coraje de enfrentar: el ataque contra Pearl Harbor fue provocado por el presidente Roosevelt, quien ignoró las propuestas de conciliación ofrecidas por el primer ministro nipón Koyone y encontró en el general Hideki Tojo un respaldo perfecto para sus planes de guerra.  Según Vidal, Roosevelt estaba perfectamente al tanto del lugar y la hora del ataque, pero actuó de manera que la transmisión de alertas llegara tarde, sacrificando así a tres mil hombres para poder desatar una guerra no querida por su pueblo” (“Clarín”, 20 de mayo de 2001).
  
El propio Gore Vidal sostuvo en ese reportaje que: “Era un hombre de una gran inteligencia —Roosevelt— que hizo mucho por nuestro país, pero también una persona de una ambición desmedida y de una profunda inmoralidad, consciente de que la guerra lo mantendría en el mando... sin esa masacre, que definió como infame, pero que él mismo provocó, no se habría producido la intervención al lado de Inglaterra…  Salvo raras excepciones no hay moral entre los políticos y no se observa una diferencia sustancial entre los demócratas y los republicanos”.
   
Avanza el escritor norteamericano sobre las denominadas “operaciones de prensa” al sostener: “Lo desafío a darme el nombre de un corresponsal en Washington del The New York Times que no se declare en línea con el gobierno.  Le garantizo que perdería el puesto… en ese momento específico la relación con la prensa alcanzó puntos extremos.  Roosevelt y el general Marshall, que sabían el momento del ataque con dos semanas de anticipación, convocaron a los principales directores de los diarios, pidiéndoles que mantuvieran silencio en caso de que filtrara la noticia.  Los periodistas respetaron el pedido y se sintieron desconcertados cuando se enteraron de que Marshall no había puesto en alerta previa a las sedes del Sudeste asiático…”
   
Las comunicaciones de seguridad japonesas se realizaban a través del habitual sistema del código cifrado, denominado “Código Púrpura”.  A su vez, el reconocimiento de los mensajes japoneses por parte de los Estados Unidos fue denominado “Magia”.  Los norteamericanos habían descriptado íntegramente todo el sistema de comunicaciones japonés.
   
Conforme señala Theobald en su obra, doce eran las autoridades nacionales de los Estados Unidos a las que los servicios de inteligencia le entregaban una copia de “Magia”, incluyendo a Roosevelt, los secretarios Hull, Knox, Stimson y el general Marshall.
    
El primer alerta llegó a Washington el 27 de enero de 1941, el embajador estadounidense en Japón informó que el Ministro del Perú manifestó a personal de su embajada que por diversas fuentes —incluso japonesas—, había tomado conocimiento que, en caso de surgir dificultades entre Japón y los Estados Unidos aquellos efectuarían un ataque sorpresivo sobre Pearl Harbor, con todos los medios disponibles.
   
Según Theobald, el 15 de noviembre de 1941, se descifra un mensaje de Japón informando a su cónsul en Honolulu que “Como las relaciones entre Japón y Estados Unidos son sumamente críticas, envíe en forma irregular sus partes sobre «buques en Pearl Harbor» si bien a un ritmo de dos por semana” y que en la noche del 6 de diciembre, el Presidente Roosevelt fue impuesto del contenido del último mensaje recibido: “...éste se hallaba en su escritorio con Mr. Hopkins.  Después de leer las 13 partes.  Levantó la vista y expresó: «esto significa guerra».  Quiso hablar por teléfono con el almirante Stark; pero se le dijo que el almirante estaba en el teatro.  No se mencionó ningún otro llamado telefónico.  Nada se habló con respecto a una advertencia a la Flota…” (“El secreto final…”).
   
La advertencia de un posible ataque japonés a Pearl Harbor le llegó al almirante Kimmel —jefe de la base— ocho horas después de iniciado el mismo.
  
No obstante, la mayoría de las comisiones formadas para discernir responsabilidades —la más famosa de ellas: “Comisión Roberts”— imputaron, como era de esperar, al jefe de la base, almirante Kimmel y al jefe de la guarnición del ejército en Pearl Harbor, general Short.
   
Años después, un integrante de la “Comisión Roberts”, el almirante William H. Standley, publicó el artículo “Más sobre Pearl Harbor”: “…tanto al general Short como al almirante Kimmel se les negaron todos los derechos usuales acordados a ciudadanos norteamericanos que se presentan ante procedimientos judiciales como partes interesadas…  El «incidente» que ciertos altos funcionarios de Washington habían buscado tan asiduamente con el objeto de conmover al pueblo de los Estados Unidos para la guerra con las potencias del eje, había sido por fin encontrado.  El costo, 1923 hombres del Ejército y de la Marina muertos…”
   
El legendario almirante W. F. Halsey, comandante del portaaviones “Enterprise”, afirmó “Si hubiésemos conocido el continuo y minucioso interés del Japón en saber en detalle la exacta ubicación y los movimientos de nuestros buques en Pearl Harbor, según lo demostraba en los mensajes «Magia», es enteramente lógico que habríamos concentrado nuestros pensamientos y nuestros esfuerzos para contrarrestar el ataque a Pearl Harbor, del que hubiéramos tenido prácticamente la certidumbre” (Prólogo de “El Secreto Final…”)
   
Si alguna duda queda sobre lo ocurrido, la disipa por el secretario de guerra Stimson en su “Diario”:“La cuestión era cómo debíamos maniobrarlos (a los japoneses) para llevarlos a la situación de disparar el primer tiro sin que el peligro para nosotros fuese demasiado grande”.
   
Así fueron los hechos.  Mientras tanto, las campañas políticas y de prensa desplegadas durante tantos años y la acción psicológica que ellas implementan, harán que los 7 de diciembre se siga conmemorando el “Día de la infamia”… aunque muchos tengan muy en claro quién fue el verdadero infame.
   
Carlos García
   

viernes, 13 de abril de 2012

Los ingleses conducen el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Seguridad Interior argentino.


Red Patriotica Argentina 





Ejemplares palabras de un veterano  en el homenaje llevado a cabo en San Luis

Queridos amigos,
queridos compatriotas,queridos camaradas de armas,
Queridos hermanos y familiares de los mártires que dieron su vida por defender la Soberanía Argentina en la heroica gesta para Reconquistar las Malvinas al seno de nuestra Patria.

  Hoy nos reunimos para rogar por las almas de aquellos que dieron su vida por la Patria, y que por Providencia de Dios, descansan junto al General Belgrano, envueltos en el mar que refleja nuestra bandera celeste y blanca, como el manto de nuestra Madre.
 Aunque han pasado 30 años, jamás podremos olvidarlos, jamás hemos de olvidarlos, aunque a lo largo de estos años nos quieran hacer olvidar, y quieran tender un manto de silencio.
 Por más que quieran desmalvinizar, por más que quieran decir que eso nunca existió, o que si existió fue un error, que fue un manotazo de ahogado, de un general trasnochado.
 Jamás podremos olvidar, porque a lo largo de estos años, de estos tristes y grises años, en que nuestra Patria se desangra, en decadencia y disgregación, el gesto heroico de los que ofrendaron su vida, marcó el único signo de grandeza con el cual pudimos reencontrarnos los argentinos.
 Jamás podremos olvidarlos. Por eso estamos aquí para rezar.
 Hoy estamos aquí para recordar aquellas jornadas. Aquella jornadas en las cuales el pueblo argentino, sin distinción de partidos, sin distinción de banderías, se sintió unido y reaccionó como un solo hombre,  en un solo corazón y en una sola alma. 
 Porque por encima de las falsedades, por encima de las promesas que no se cumplen, por encima de los programas falaces, por encima de los discursos mentirosos de los políticos de turno, y de los medios de comunicación, hubo un ideal de Patria, hubo algo noble que hizo que ese pueblo reaccionara como un solo hombre.
  Fueron momentos de grandeza, de ánimo, de victoria, momentos de dolor y de derrota. Eso no lo podemos olvidar.
  Fue un momento de grandeza entre tanta mediocridad. Después comenzamos a hundirnos, nuevamente en esta mediocridad y disgregación creciente, preámbulo del caos, anarquía y disolución nacional.
 Por eso nos juntamos aquí como argentinos de fe, para rezar, por las almas de aquellos que han muerto en combate. Esto es un deber de Piedad, ya que dieron su vida por una causa noble, una causa justa, y lo hicieron sabiendo que estaban cumpliendo con su deber.
 Como cristianos debemos amar a nuestra familia, pero también debemos amar a esa familia grande que es la Patria, que es mi familia, y las familias de todos aquellos, que están unidos por lazos de tradición, de historia, de sangre, de lengua y de fe; por los que han forjado ese pasado común, y nos legaron un  destino común. 
 Esa virtud de la Piedad, es un deber de respeto y honor hacia los padres y hacia la Patria, porque de ella hemos nacido y nos hemos criado, porque de ellos y en ella hemos recibido todo lo que tenemos.
 Por eso hoy al rezar por las almas de los muertos, tenemos que rezar por nuestra Patria y recordar nuestra historia. Tenemos que mirar hacia el presente y hacia el futuro.  
Nosotros, los que estamos vivos no podemos permitir que haya sido inútil el sacrificio de los muertos que ofrendaron su vida por nuestra Patria.
Nos quieren hacer olvidar del heroísmo, nos quieren hacer olvidar del sacrificio, nos quieren hacer olvidar de los ideales grandes, porque todo eso no les conviene.
 No les conviene a los cobardes, no les conviene a los traidores, no les conviene a los vendepatrias, no les conviene a los que pactan y entregan nuestros recursos al enemigo, nuestra Cordillera y nuestro Mar. No les conviene a los que quieren descubridor a la Argentina en tres o cuatro republiquetas.

No les conviene a los que nombraron en el Ministerio de Defensa a una ciudadana inglesa.
¡Si!, a una ciudadana inglesa, hija de un alto funcionario inglés, de la Embajada del Reino Unido en la Argentina.
 No les convienen a los que, por expresa instrucción de nuestros enemigos, designaron, humillaron y encerraron en verdaderos campos de concentración a los jefes militares que pelearon en Malvinas.
 No les conviene a los que desintegraron nuestras FFAA como lo están haciendo actualmente con la Gendarmería y la Policía Federal, por orden de esta misma ciudadana inglesa. En síntesis, los ingleses conducen el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Seguridad Interior argentino.
No les conviene a los políticos de la oposición, cualquiera sea, ya que ellos también medran con el mortal negocio de la droga, del juego y de la prostitución, por lo cual quieren destruir la moral y dignidad de nuestro pueblo.
No les conviene el espíritu de Malvinas porque es el espíritu de la patria, porque es espíritu de Dios, de unidad, de amor. Porque es el espíritu de nuestro pueblo, es espíritu de lucha, el espíritu de sacrificio y dignidad.Porque es el espíritu de la Nación Argentina. 
 A quien le cabe duda que la heroica gesta de Malvinas, última guerra entre dos banderas, dos naciones, dos linajes antes de entrar de lleno en esta modernidad materialista, esclavizante y globalizada, no continúa hoy, en todo el espacio nacional, con esta perversa Guerra Interna con métodos más sutiles, pero mucho más mortífera que aquella que hoy recordamos.
¿O acaso no provoca más muerte la droga, que penetra sin ningún tipo de control por la frontera norte, donde la comisaria inglesa, ha retirado la gendarmería, para llevarla al conurbano bonaerense, llevando el caos y la criminalidad a niveles incontrolables?
¿O acaso no provoca más muerte en el cuerpo y en el espíritu de nuestro humilde pueblo, en los jóvenes y en las familias todas estas perversas leyes contra la unidad del matrimonio y la familia, piedra basal de nuestro pueblo y nuestra Nación?
 Por esto quieren que olvidemos. Nosotros no podemos traicionar esa sangre derramada, porque no podemos traicionar y olvidar el sacrificio de nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestros camaradas en la lucha. Porque no podemos permitir que esa sangre se haya derramado inútilmente.
 La sangre de aquellos que han muerto por nuestra Patria son semillas de una Patria nueva, de una Patria que costará más sacrificio y muchos años de lucha. Pero eso no importa.
Tenemos que seguir siendo combatientes, cada uno en el puesto que Dios nos ha designado, para que, como dijera el gran General,“seamos lo que debamos ser, sino, no seamos nada”.
Para que nuestra pobre Patria Argentina, tan herida y maltratada, pueda un día llenarnos de orgullo, como de orgullo nos llenaron aquellos héroes puntanos que hoy recordamos, que fueron capaces de dar su vida como dice el Señor,

 “Nadie ama más, que aquel que es capaz de dar la vida por los suyos”.
Nos acercamos a los días santos, a los días que la Iglesia revive la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Sabemos que para seguir a Cristo tenemos que estar dispuestos a cargar con la Cruz.
Cristo es el Rey que nos ama y que nos llama a conquistar nuestra Patria. Y Cristo en ningún momento nos llama con promesas de una vida fácil, cómoda. Cristo dijo con claridad 

“El que quiera ser mi discípulo, que cargue la Cruz, y me siga”. 

Es decir que para llegar a la Gloria de la Resurrección y la Vida, al Triunfo y a su Reino, hay que pasar por el Viernes Santo, la Pasión y la Muerte.
 Este es nuestro camino personal, pero también el camino de nuestra Patria. El camino que nos marcaron los que ofrecieron su vida en combate.
Pidámosle al Señor en estos días, que nos ayude a ser fieles en esta empresa, pidámosle al Señor en estos días, que esta Patria entregada por los Judas, humillada, crucificada, pueda alegrarse un día con la Resurrección, con la Vida que no pasa, a la cual Él nos llama, para reinar un día junto a Él, y los que dieron ya su vida por esta Patria del Cielo y de la Tierra.
 
Víctor Eduardo Vital
 Veterano de Guerra BIM 5

miércoles, 11 de abril de 2012

La actualidad muestra una feroz pelea entre saqueadores.


Cristinismo: igual al kirchnerismo pero sin plata
Por JUAN SALINAS BOHILEn el firmamento del sur bolivariano brilla un nuevo cometa llamado "cristinismo". Antes resplandecieron con igual ímpetu el kirchnerismo, delaruísmo, menemismo, aliancismo y el alfonsinismo: se opacaron a la misma velocidad. Sin embargo, antiguos aliados que más que ello fueron hermanos, amigos, confidentes, ejecutores, sostenedores, séquito, compinches y culatas - y aquí pisamos el pedal del medio para no parecer irrespetuosos- han venido tomando prudencial distancia del matrimonio rosado. Moyano, Fernández (Alberto), Lavagna, Lousteau, son algunas de las caras visibles de las críticas "desde adentro" del sistema como si en su momento se les hubiese impedido abrir la boca cuando se encontraban adentro, bien adentro del útero mismo del "modelo nacional y popular con inclusión social". Falta que arribe el embajador en Francia y se desdiga de su "Vivir con lo nuestro" para clamar por la apertura de las importaciones, el libre mercado y tendríamos cartón lleno.

Lo que ahora le critican a la Presidente es, básicamente, que no es como Él. Pero conociéndolos, porque aquí somos demasiados pocos y nos conocemos al dedillo, podrían ser capaces de pedirle que realice reuniones de Gabinete. Él no las hizo; ella tampoco, mientras, en Argentina continúan las desapariciones. Así, Gran Hermano ha borrado de la faz de "una nueva y gloriosa nación" la tragedia de Once que causó 51 muertos y más de 700 heridos. Nada de nada. Ni una mísera línea o palabra. ¿Por qué será? ¿O es que quizás algo habrán hecho?

Otra desaparición anunciada es la situación de la firma inglesa Prestolite Indiel, fundada en 1957 y que cuenta con 350 operarios en su planta de La Matanza y 220 en la de San Luis. De acuerdo a manifestaciones de los obreros, la firma falseó los últimos cuatro balances presentándolos a pura pérdida cuando se hartó de vender alternadores y arranques debido al boom de venta automotor. Según las mismas fuentes, los directivos estadounidenses de la empresa se habrían fugado y hasta hace poco los operarios buscaban al presidente de la firma que cuenta once propiedades en su haber y un sueldo de 32 mil dólares mensuales. Después de haber cortado avenidas y ocupado los plantas, los trabajadores hablaron con el ministro de Economía Guillermo Moreno y después de sacar banderas de repudio que habían sido colgadas en las verjas exteriores de la fábrica, han colocado el conocido cartel de "Fábricas Recuperadas". Se ignoran hasta el momento los pormenores de la conversación y quién se ha hecho cargo de las varias quincenas adeudadas por Prestolite Indiel.

Resulta extraño que estas "desapariciones" se hayan producido durante un gobierno que ha hecho una bandera de la defensa de los Derecho Humanos, aunque sea una defensa parcial, alejada de la verdad histórica y plagada de tribunales revolucionarios impropios de una República. Porque otra evaporación jurídica y política fue el conflicto con Uruguay por la instalación de la pastera Botnia en el Río Uruguay frente a la ciudad entrerriana de Gualeguaychú. De los "ambientalistas" de esa localidad y de la gran "causa nacional" que impulsó Néstor Kirchner en el discurso que pronunció en 5 de mayo de 2006 en el corsódromo de Gualeguaychú, lugar emblemático si se quiere para esa "causa", nada ha quedado, apenas párrafos del discurso presidencial de entonces:
"Hemos venido a decir que no es una cuestión que atañe sólo a la provincia de Entre Ríos o a la ciudad de Gualeguaychú, esta es una cuestión ambiental que atañe a los pueblos uruguayo y argentino y que la República Argentina toda asume como un problema propio" (Aplausos).
"No están ni la provincia de Entre Ríos ni la ciudad de Gualeguaychú solas en esta lucha por el derecho, está la República Argentina y el pueblo argentino todo comprometido para solucionar esta controversia" (Aplausos).
"En este reclamo los habitantes de Latinoamérica debemos estar unidos en todos los foros y circunstancias. Ese debe ser el único camino, exigiendo juntos las soluciones que imperiosamente se necesitan".

Aquella desaparecida "causa nacional" "de Latinoamérica" se etiquetó ahora con el sello de la UNASUR , el 2 de abril en Ushuaia, Tierra del Fuego, capital bolivariana del ensamblado, por la esposa de Néstor Kirchner. Dijo en la ocasión: "Por eso, esto que ha dejado de ser una causa nacional, esto que ha pasado a ser una causa de todos los argentinos pero también de todos los países de la UNASUR ".

Claro que las voces del oficialismo acusan con cualquier desvarío a quienes opinan que esta nueva "causa" es sólo una retoque con maquillaje barato de las necesidades de financiación del gobierno. Veamos cómo le ha ido a la Argentina en las últimas décadas en la intención de recuperar las usurpadas islas. Su recuperación transitoria acabó en una guerra perdida contra la OTAN , el reconocimiento de los kelpers como súbditos británicos, la pérdida de gran parte de nuestro litoral marítimo, el desarme unilateral argentino que dura hasta el presente y la instalación de una base militar ajena en las islas.

La improvisación constante de la actual dirigencia en todos los órdenes no escapa al tema Malvinas. Primero la Casa Rosada balbuceó el restablecimiento de los vuelos hacia el archipiélago desde la plataforma continental argentina y ahora envió "una carta al titular de la Cruz Roja Internacional para que interceda ante el Reino Unido para lograr identificar a los hombres argentinos y aún ingleses que aún no han sido identificados". Mañana será otra cosa.

Pero veamos qué ha logrado este nuevo arranque de plagio nacionalista que no debe ser confundido con el original, el que anida en lo profundo de cada argentino por la recuperación de sus dos irredentas hermanas sureñas. Ahora el Reino Unido quiere establecer una zona de conservación marina en torno a la isla Georgia del Sur, cercana a las Malvinas. Se trata de crear una gran área de conservación estimada en un millón de kilómetros cuadrados alrededor de la Georgia de Sur, con el objetivo primordial de proteger el hábitat natural de pingüinos, morsas, focas, ballenas, elefantes marinos o el bacalao patagónico. Además, el Reino Unido amenazó a través de canales oficiosos con reclamar una deuda de 45 millones de libras (71,41 millones de dólares al cambio actual) por un préstamo concedido en 1979 a la Junta Militar argentina, que financió, en parte, armamento comprado a los mismos británicos y empleado en Malvinas.

Que los ingleses vayan a proteger la vida y la ecología de los tiernos y mojados animalitos que viven en las adyacencias de las Georgias nos hace preguntar si lo  van a hacer de la misma manera que se comportaron en el Gran Chaco argentino (Chaco, Formosa, noroeste de Santiago del Estero y norte de Santa Fe) con la extracción del quebracho. Por otra parte, la deuda hay que pagarlas (como debería pagar Cuba los 600 millones de dólares más intereses que el tirano adeuda desde 1973 cuando Perón-Gelbard le otorgaron un préstamo consistente en alimentos y automóviles Chrysler, Ford y General Motors que "burlaban" el bloqueo norteamericano a la isla. Y es más, sería más que justo que Argentina se comprometa a pagar los daños de guerra en Malvinas con los intereses correspondientes a los 30 años que han transcurrido desde la gesta.

Claro, a contrario sensu el Reino Unido debería indemnizarnos por sus 11 invasiones, a saber:
1ª.-(1763)   A Colonia de Sacramento, como gobernación de Buenos aires,  dependiente del virreynato del Perú.
2ª.-(1765)    A Malvinas, se retiraron luego de una escaramuza con España.
4ª.-(1788)   A la Isla de los Estados de donde son expulsados en 1791 por orden del virrey Loreto. En 1790 lo habían sido de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Ya había sido firmado el tratado del Escorial (1790), por el cual se prohibía a los ingleses navegar y pescar a menos de 10 leguas de tierras españolas y establecerse en ellas.
5ª.-(1806)   A Buenos Aires.
6ª.-(1807)   A Buenos Aires, Montevideo y Colonia.
7ª.-(1833)   A Malvinas.
8ª.-(1845)   A Buenos Aires. Junto a Francia bloquea su puerto y la navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Lo levanta en 1847 y Francia un año después.
9ª.-(1908)    A Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y litoral continental con el fin de pescar bajo su supervisación.
10ª.-(1917) Ídem al anterior.
11ª.-(1982) A Malvinas.

Pero como todo suma, existe algo que suma mucho. Este es el caso del robo de los caudales reales en 1806, entregados por el después destituido virrey Sobremonte, llevados a Gran Bretaña por la fragata Narcissus y paseados triunfalmente en Londres con gran júbilo popular. Fueron 40 toneladas de pesos plata de las que se extrajeron 296.187 libras , 3 chelines y 2 peniques a repartir entre los 1235 miembros del Ejército y 1606 de la Marina que habían participado en la invasión.

Una simple deducción arrojaría un saldo netamente favorable a la Argentina , pero para poner eso en la mesa de discusión debería estar al frente del Servicio Exterior alguien más capacitado que el actual volatinero que se mueve en su frente y que fue, como muchos que hoy se rasgan las vestiduras, entusiasta defensor del Proceso militar nacido en 24 de marzo de 1976.

Por otra parte, viendo a los integrantes de la Cámara de Comercio Argentino-Británica (http://www.ccab.com.ar), fundada en 1914, se observa cómo han calado hondo en la economía argentina las empresas del Reino Unido. Y qué, ¿acaso piensa la Casa Rosada estatizarlas como pretende hacerlo con la amiga española REPSOL YPF después que fue socia y cobijó lo que ahora critica? Vamos. que esos "negocios" entre los que se quieren ir y los que desean llegar ya los conocemos como las palmas de nuestras manos.

Y como no podría ser menos, las agresiones de los funcionarios hacia quienes manifiestan su parecer en contrario a las políticas oficiales, muchos de los cuales no tenían ni ropa decente para ponerse cuando llegaron a la función pública y después se pavonean en grandes mansiones, no han variado ni un ápice. Por supuesto que son iguales los gobiernos de los Kirchner. Claro que sí. No obstante, la falta de dinero obliga al actual a intentar quitar subsidios, a desprenderse de la ayuda económica a empresas de transporte público, frenar la mayor cantidad de importaciones, ampliar los controles cambiarios con respecto al dólar (la moneda refugio de los argentinos), aumentos clasistas en luz y gas, una cada vez peor prestación de aquellos servicios mínimos que se consideran potestad de los gobierno como seguridad, educación y supervisación del transporte público. En eso y sólo en eso se diferencian.

La actualidad muestra una feroz pelea entre saqueadores. Antes, esas cosas no pasaban. Es que cuando la miseria entra por la puerta, los códigos se fugan por la ventana. En el gobierno, a pesar de ser científicamente agnóstico y, como dijera un miembro de la Corte Suprema , "ateo militante", le prenden una vela a cada santo para que el dinero de la soja entre lo más rápido posible y pueda fagocitarlo a destajo. Detrás vendrán las reservas y ahí podrá tirar manteca al techo otra vez. Eso sí, después no quedará nada. Absolutamente nada.

lunes, 9 de abril de 2012

Malvinas:Otro punto de vista.


Cámara Lenta en la Argentina de los desastres*
El Hudson Institute es uno de los thinks tanks más prestigiosos de USA. Fuefundado por Herman Kahn y sus colegas conservadores de la RAND Corporation. Curiosamente, el actual presidente e la Junta de Síndicos de la institución (Board of Truste) es Allan Tessler, quien inició su extensa carrera corporativa trabajando en el estudio jurídico Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, que patrocina a la Argentina contra sus acreedores. El autor de la nota es el embajador Jaime Daremblum, ex
embajador de Costa Rica en USA, hoy director del Centro de Estudios de
América Latina en el Hudson Institute. 

(WASHINGTON DC, Marzo 8, 2012)
Es un hecho indiscutible que, cada vez que Argentina comienza a blandir la espada con respecto a las Islas Malvinas, el país está enfrentando algún tipo de agitación interna.

Por eso mismo, no debe sorprender que, frente a la inflación rampante y a la fuga masiva de capitales, la respuesta de la presidente Cristina Kirchner haya sido iniciar una guerra diplomática con Inglaterra a propósito de un archipiélago escasamente poblado que es posesión del Reino Unido desde 1833.

Afortunadamente, Kirchner no ha iniciado un conflicto militar —como sí lo hizo la dictadura de (Leopoldo) Galtieri en 1982, poco antes de derrumbarse— pero ha intensificado su retórica patriótica con la esperanza de avivar el sentimiento nacionalista y desviar la atención del público de los problemas internos del país. El mes que viene se cumple el 30 aniversario de la guerra de 1982, de modo que este es un momento especialmente oportuno para iniciar una nueva etapa de beligerancia.

Los observadores de Estados Unidos no deben dejarse engañar. La actual disputa diplomática entre Argentina e Inglaterra no es más que una cortina de humo creada para beneficio de Buenos Aires. Kirchner prefiere tener a los argentinos clamando contra el “colonialismo” británico antes que protestando contra su propio gobierno, que se ha transformado en un bochorno internacional.

Démosle simplemente una mirada a la (casi cómica) disputa con respecto a la verdadera tasa de inflación de Argentina. Kirchner insiste en que la inflación se mantiene por debajo del 10 por ciento. Pero ahora resulta penosamente claro que su gobierno ha estado adulterando sistemáticamente los datos sobre la inflación durante años (Esta práctica comenzó, de hecho, en días de Néstor Kirchner, el esposo de Cristina, que la precedió en la presidencia).

El mes pasado, The Economist anunció en un editorial que no seguiría publicando la información suministrada por el gobierno argentino, y explicó: “Estamos cansados de ser cómplices involuntarios de lo que parece ser un intento deliberado de engañar a los votantes y estafar a los inversores”.

En lugar de depender de las falsas cifras que produce Buenos Aires, el venerable semanario usará los cálculos de inflación preparados porPriceStats, una firma independiente con sede en la ciudad de Cambridge, en Massachusetts, USA.

PriceStats calcula que actualmente la inflación anual en Argentina es de más del 24% y que la inflación acumulada del país desde 2007 ha alcanzado el vertiginoso porcentaje de 137%.

Kirchner se niega a admitir hasta qué punto se ha disparado la inflación, y sus aliados se han dedicado a martirizar a cualquier escritor, editor, economista o especialista en estadística que se atreva a dar a conocer la verdad.

En septiembre del año pasado, por ejemplo, el juez Alejandro Catania ordenó sumariamente a varios periódicos de Argentina que le sometieran los datos de contactos de los periodistas que se ocupan de cuestiones económicas. Catania comenzó, además, a hostigar a la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Argentina, exigiendo que revelara el nombre de los consultores privados que le han suministrado al Fondo datos fehacientes de inflación.

Ese hostigamiento impulsó a la Asociación Norteamericana de Estadística (American Statistical Association) a pedir que las Naciones Unidas “protejan contra mayores daños a todas las personas afectadas”.

El 1º de febrero de este año, el Directorio Ejecutivo del FMI le dio a Argentina un plazo de 180 días para que mejore la calidad de sus cifras oficiales sobre inflación y producto interno bruto (PIB), “con el fin de hacer que la calidad de esos datos cumpla con las obligaciones estipuladas en los Artículos del Convenio Constitutivo del Fondo”.

La fuerte subida de la inflación y la respuesta, perturbadoramente autocrática, de Kirchner han exacerbado la fuga de capitales, que saltó de US$ 11.400 millones en2010 a US$ 21.500 millones el año pasado. Aunque, gracias a nuevos controles del gobierno, la salida de capitales de Argentina aminoró en el último trimestre de 2011. Durante el 3er. trimestre de ese año “fue la más alta desde 2002, el año en el que el Banco Central comenzó a publicar sus informes trimestrales”, de acuerdo conMercoPress.
Entre tanto, muchos argentinos están todavía furiosos por el trágico accidente de tren, ocurrido en Buenos Aires el 22 de febrero, que dejó un saldo de 51 muertos. Numerosos informes señalan que la causa del accidente fue la desidia oficial.

El Auditor General de Argentina afirmó que el desastre era perfectamente evitable. Y si es así, ¿por qué el gobierno no tomó inmediatamente ninguna medida en contra de la compañía ferroviaria responsable del accidente? Por culpa de la corrupción general y, en particular, por culpa de los Kirchner (tanto Cristina como Néstor).

“Durante los últimos ocho años”, señaló un periodista radicado en Argentina, “el gobierno de los Kirchner ha hecho repetidamente la vista gorda al deterioro de la red ferroviaria, invirtiendo millones de dólares en el sistema sin mayores exigencias de que, a cambio de esa inversión, la compañía ponga al día la red y mejore su seguridad”.

Sin lugar a dudas, Cristina Kirchner ganó fácilmente la reelección en octubre del año pasado con un total de más del 54 por ciento de los votos. Pero también es cierto que se presentó en contra de una oposición débil y dividida y que, en más de un sentido, Kirchner compró la victoria con espléndidos subsidios del gobierno que eran fiscalmente irresponsables.

“Irresponsable” es el adjetivo que mejor describe la política económica de Kirchner, incluidas las imprudentes restricciones a las importaciones destinadas a proteger las reservas de divisas del país.

El gobierno argentino ha forzado a fabricantes de automóviles como BMW y Porsche a que comiencen a exportar productos como la carne, el cuero, el arroz y los vinos a cambio de permisos de importación.

No debemos dejar que nos despiste el crecimiento del PIB impulsado por la venta de materias primas: Kirchner está acelerando la relativa decadencia económica de su país, que —debemos admitir— comenzó hace mucho tiempo.

Esa decadencia es verdaderamente notable. En vísperas de la Primera GuerraMundial, Argentina era un país más rico que Francia o Alemania. Pero después de la Segunda Guerra Mundial, Argentina entró en un período de populismo y dictadura marcado por la violencia y la hiperinflación. El régimen de Galtieri cayó poco después de la derrota de Argentina en la guerra de las Malvinas de 1982, pero el retorno a la democracia no bastó para lograr que el país evitara un nuevo episodio de hiperinflación en 1989. Tampoco bastó para impedir su histórico cese de pagos de la deuda soberana a fines de 2001.

De acuerdo con la historia que proponen Kirchner y sus partidarios de izquierda, el cese de pagos de Argentina fue el resultado de medidas de política económica de libre mercado. Pero eso no tiene sentido.

Tal como explica el periodista Michael Reid, “Lo que le dio el golpe de gracia a la economía de Argentina en 2001 no fueron ni el “neoliberalismo” ni las reformas de libre mercado sino una política fiscal incompatible con el régimen cambiario y una carencia general de flexibilidad en política económica”. De hecho, la mezcla de políticas que desencadenó la crisis “estaba en abierta contravención del Consenso de Washington”.

En este momento, después de años de una pésima gestión económica, Argentina enfrenta otra vez una crisis en ciernes. Por ahora, los altos precios de las materias primas encubren el desastre que avanza a paso lento. Pero esos precios no seguirán siendo altos para siempre. Y en palabras del comentarista Jeremy Warner del Daily Telegraph, el país “se ha vuelto una vez más un caso perdido”. Tarde o temprano estallará la próxima crisis.

*Extraído de http://www.hudson.org/index.cfm?fuseaction=publication_details&id=8784

Jorge Coscia.


JORGE COSCIA: NOSOTROS LE PAGAMOS EL SALARIO A ÉSTE ESTÚPIDO FASCISTA???!!!



No puede aceptarse que una lacra como ésta sea el "secretario de cultura"!!!!

O está loco, o es un peligroso criminal ideológico...

La libertad que tanto costó conquistar, quedará en manos de estos imbéciles talibanes de la nada???

No lo podemos convalidar con el silencio!!!

La "soberanía cultural" es la diversidad.

Éste alcahuete no puede decirnos qué leer, y qué nó!!!

Son altamente peligrosos, aún sin las armas del setentismo...

Coscia: "El Gobierno tiene soberanía cultural para decidir qué libros se deben editar"

Hay un lugar reservado para vos.


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Correo de Buenos Aires.

martes, 3 de abril de 2012

Idolatría del dinero también genera violencia, advierte Cardenal Urosa.

CARACAS, 30 Mar. 12 (ACI/EWTN Noticias).-El Arzobispo de Caracas (Venezuela), Cardenal Jaime Urosa Savino, llamó a erradicar la violencia del país, pero advirtió que esta también tiene su origen en la idolatría del dinero.

"No cabe duda de que la idolatría del dinero que se ha ido incrementando en el mundo moderno, sobre todo en los últimos quince o veinte años, tiene mucho que ver con eso (la violencia); porque la industria del secuestro, la industria del narcotráfico, industrias nefastas y perversas (…), tienen como objetivo eso, el buscar el dinero fácil", señaló a Globovisión el 24 de marzo.

El Arzobispo dijo que combatir la violencia, sobre todo el narcotráfico, es responsabilidad de la sociedad venezolana, pero especialmente del gobierno "porque tiene en sus manos los recursos y además tiene el mandato constitucional".

Por ello, exhortó a hacer "una cruzada en contra de la violencia, primero en nuestro propio corazón, desterrar la violencia de nuestra vida".

El Cardenal Urosa dijo que es tan alto el desprecio de la vida que incluso se cometen asesinatos por discusiones a raíz del tráfico vehicular. "Estamos viendo algo verdaderamente criminal, pero eso brota de un sentido de prepotencia, de un sentido de orgullo, de soberbia, de desprecio por los demás que hay que desterrar", señaló.

"Nosotros a través de la campaña Compartir estamos precisamente hablando de eso, de que tenemos que vivir en paz, tenemos que educar para la paz y tenemos que trabajar por la paz, porque en esta violencia tan terrible en la cual estamos viviendo con tantos asesinatos a cada rato pues no puede haber progreso y no puede haber felicidad", concluyó.