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miércoles, 14 de mayo de 2014

La guerra contra el terrorismo.

Fuerzas Armadas y su Futuro

Por Virginia Gamba
La guerra contra el terrorismo iniciada por orden del gobierno constitucional argentino en 1975 fue naturalmente continuada por el régimen de facto a partir del 24 de marzo de 1976, no porque los militares lo desearan, sino por imposición del enemigo, que mantuvo la ofensiva contra la sociedad argentina.
Pero desde 1983 se decidió llevar a los militares combatientes en ella a los estrados judiciales a fin de juzgar sus conductas por procedimientos para tiempos de paz a la luz del Código Penal ordinario, habiendo generado ello una fenomenal confusión que se ha ido agravando a través del tiempo pues es sabido que las acciones de guerra deben juzgarse por las leyes que la gobiernan ante tribunales especiales y no por las leyes penales ordinarias aplicadas por los tribunales previstos para juzgar delitos comunes en tiempo de paz.
Los jueces que han procesado y los que están juzgando a militares por sus responsabilidades durante la guerra contra el terrorismo, actuaron y actúan ignorando lo que es la guerra, las normas que la regula y la historia de la formación por parte del Estado Argentino de los cuadros militares para desempeñarse en ella.
El conflicto en su variante netamente “revolucionario”, a partir de la década de los cincuenta, comenzó a preocupar a estudiosos militares y ya en el año 1958 en la Escuela Superior de Guerra contribuían en la cátedra dos Tenientes Coroneles franceses con experiencia en la guerra de Argelia, habiéndose llevado a cabo el primer ejercicio denominado “Barcala” en el Valle de Punilla, Córdoba.
Desde entonces comenzaron a ser entrenados en forma específica por el Estado Argentino los cuadros militares tomándose más adelante, como guía escrita, reglamentos dictados e impresos oficialmente a partir de 1968 en los cuales se explicaba y definía a ese tipo de conflicto y se preveían las acciones para combatir en él.
Hoy en día el conflicto es aún peor, y tanto Colombia, como Venezuela, como Chile, Bolivia y por supuesto Brasil están tomando medidas preventivas para evitar la guerra.
Las miles de víctimas del terrorismo se merecen que encontremos una forma eficaz de detener a los terroristas y evitar que sigan amenazando la vida republicana, aunque sea bajo la apariencia de “democracia”. Porque no es lo mismo República que “democracia”, para los socialistas del siglo XXI.
Los terroristas no funcionan como ejércitos convencionales: nunca llevan uniformes o defienden un territorio. Sus combates son para infundir pánico y, a través del miedo, su ideología. Por tanto, para que el ejército pueda responder al auge del terrorismo global hace falta plantear medidas que estén en constante evolución dentro de una estrategia global.
El apartamiento voluntario del mundo civilizado obedece a la política desarrollada por parte del actual gobierno de la familia Kirchner, que sumergió al país en una falta de seguridad jurídica crítica. Eso trae necesariamente consecuencias: situaciones críticas que pueden llegar a ser violentas cuando el encauzamiento de los problemas trascienden lo jurídico.
Con la autoridad de haber sido asesora permanente del Ministerio de Defensa argentino desde 1983 hasta 1988, y además Profesora Titular de la Escuela Superior de Guerra, antes de radicarme en Europa, puedo sostener científicamente que la falta de preparación de los militares en Argentina, su anulación y desarme absolutos, garantizan que el país será un blanco fácil del próximo conflicto, de una naturaleza absolutamente distinta que los anteriores.
Como lo he expresado claramente en mi último trabajo “Society under siege – Crime, Violence and Illegal Drugs” (Sociedad bajo asedio – Crimen, Violencia y Drogas), publicado en Dublin, considero que el desarme y la desmovilización de las fuerzas armadas argentinas son garantía de la violencia.

Firmado: Virginia Gamba
Capetown – Sudáfrica

viernes, 4 de abril de 2014

El narcokirrchnerismo busca la impunidad.

El kirchnerismo ya se organiza para intentar su regreso al poder, luego de 2015

 

Ese es uno de los propósitos más fuertes sobre los que se trabaja en el Gobierno. El principal es evitar tener que desfilar, “todos y todas”, a los Tribunales …
¿Concluirá con su partida, definitivamente el intento de dividir al país, alejarlo del mundo, y generar una pelea entre argentinos como nunca antes se ha visto …?
Se descuenta ya algo que sin embargo, medio año atrás, un lapso enormemente corto en la Política, no estaba tan firmemente asegurado entre los Políticos ni en la sociedad misma. La certeza de que no habrá re-reelección no es tan antigua. Se consolidó más, luego de los fallidos intentos de supervivencia que intentó el oficialismo, algunos de ellos tan ridículos y absurdos que terminaron por fortalecer a quienes empezaron a marcarle la cancha a CRISTINA KIRCHNER. De entre esos acontecimientos habrá que rescatar el comportamiento de algunos Jueces dignos, que los hay, y ciertos mensajes llegados desde los referentes del Gobierno en el exterior, esos que le dijeron a la Presidente que en los principales países del mundo ya le habían bajado el pulgar hacía tiempo …

La suma de todas esas circunstancias ayudaron al pueblo argentino, porque con las solas marchas y “cacerolazos” contra el kirchnerismo no se iba a conseguir nada.

Ahora bien: Inmediatamente asumida esa situación, desde el Gobierno comenzaron a activar el “Plan B”, consistente en organizar una retirada lo más airosa posible, y a la vez, al estilo de una inteligente jugada de ajedrez, dejar las piezas listas para convertirse desde 2015, en la más fuerte oposición, considerando además que luego de la lucha electoral de ese año, muchas figuras quedarán totalmente desgastadas, manifestándose tal vez lo que le anunció al Portal un conocido dirigente del Peronismo bonaerense que siempre pide ocultar su identidad, “Para que en los asados no me p …. “, dice.

Esta fuente vaticina que 2015 será la gran oportunidad para que los más antiguos e importantes dirigentes del peronismo, desaparezcan, frente a otras figuras menos gastadas. ¿Será verdad …?. Más que vaticinio esto sería una promesa optimista, y esperanzadora …

Volviendo a la actitud del actual Gobierno, en él, los ideólogos e influyentes más cercanos a la Presidente (léase principalmente CARLOS ZANNINI –todavía-, y OSCAR PARRILLI, para temas menores) se movilizan hoy tras el logro de su principal objetivo, cual es el de cubrirse las espaldas, algo sobre lo cual este Portal comenzó oportunamente a tratar, desde mediados de 2013, advirtiendo inclusive sobre las jugadas que en Olivos se estaban armando para elegir a candidatos presidenciales “muletos”, para el caso, ahora confirmado, de que no hubiese re-reelección, a fin de que aseguraran a CRISTINA KIRCHNER y a sus inmediatos colaboradores, impunidad judicial. Todo eso podrá leerse en varias Ediciones, en las que se advertía sobre el caso e inclusive dando los posibles nombres de dichos candidatos. La situación aún se mantiene, aunque la posibilidad de cambios de candidatos también es real, según los vaivenes, las negociaciones, los ajustes y demás …

Hoy se trabaja en el Gobierno entonces, bajo los dos frentes más importantes: La recuperación de parte del poder con su consolidación para después de 2015 en un sueño de retorno, y el blindaje judicial para las más que previsibles acciones que le caerán al Gobierno, incluso desde bastante antes de las elecciones del año próximo.

Los nombres que circulan en el ámbito de la política, señalándoselos como posibles “muletos”, por hoy, son varios de una lista que incluye a DANIEL SCIOLI, SERGIO URRIBARRI, JUAN MANUEL URTUBEY, y hasta por el mismo SERGIO MASSA, entre otros, como JULIÁN DOMINGUEZ o cualquiera que a juicio de CRISTINA KIRCHNER, para mediados del año próximo, mida bien.

Fuente: Enfoques Positivos

martes, 11 de marzo de 2014

Lesa Humanidad y Consenso Social.

Días atrás, en la inauguración del Año Judicial, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, manifestó, entre otros conceptos, que los juicios por presuntos delitos de lesa humanidad continuarían en el futuro porque en esa dirección existía un consenso social que les brindaba legitimidad.
La afirmación del Dr Lorenzetti pone de manifiesto lo que venimos denunciando desde que se iniciaron los mismos. No se trata de cumplir con la ley. Se trata lisa y llanamente de cumplir con un concepto de justicia popular presentado con el paradigma del consenso social. Se trata de satisfacer las demandas de quienes se auto proclaman representantes del mencionado consenso.
Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de recordar que la locura del régimen nazi también contó con el beneplácito del endiosado consenso. En la Alemania hitleriana hubieran hecho falta jueces que hicieran aplicar la ley en forma independiente a lo que demandaba la opinión pública. También hubieran hecho falta jueces independientes durante la dictadura cívico – militar que, siguiendo el consenso social, tomó el poder el 24 de marzo de 1976.
La justicia, para ser justa, no puede legitimarse en consensos, sino simplemente en el cumplimiento de la ley, que es lo que hoy por hoy se continúa pisoteando en los tribunales populares.
María Cecilia Pando

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cristo Jesús, en ti la patria espera.


EFÍMERA Y REPUDIADA
  
Dos actitudes nos parecen objetables ante este fenómeno que, para abreviar, llamaremos de protesta social generalizada. Una es la del optimismo, en virtud del cual, de la conjunción de cacerolazos y de paros saldría poco menos que la solución nacional. No esperamos nada de la masa, voluble y díscola por naturaleza y movilizada antes por razones subalternas que sustanciales. Tampoco esperamos nada del proverbial “día después” de estos actos, sea que su llegada se conciba en términos literalmente cronológicos o electorales. Mientras perviva el Régimen, aguardar algo virtuoso que de él emane, es utopía o demencia.
  
Pero una segunda actitud debe ser también mirada con reserva. Es la de quienes evalúan este variopinto suceso sociológico como un simple estertor del bolsillo colectivo, o una mera jugada de opositores que no son tales, o la extraña movida entre sombras de alguna embajada extranjera. Más allá de que la presencia de tales factores nunca debe descartarse, y más allá incluso de la funcionalidad al sistema que tales manifestaciones puedan tener mientras conserven el actual tono políticamente correcto, aquí hay otra cosa. Algo más.
  
Parece acertar, sin proponérselo, el gobierno, cuando fingiendo una indiferencia que no es cierta y mintiendo una subestimación ficticia, les reclama a los protestones que se consigan un partido político y se sumen a la próxima tómbola sufragista. Es decir, les pide extrema, completa y prolija funcionalidad regiminosa.
  
Pero es entonces cuando vamos llegando al núcleo de una crisis que tiene, por lo menos, una década de tosca explicitación callejera. La sociedad intuye la ventaja del que se vayan todos, desconfiando de sus representantes pasados, presentes y potenciales; y antes que confiar en partidos vetustos o novatos o en dirigentes fatalmente corruptos, preferiría hacerlo en su propia aunque imperfecta capacidad para levantar el dedo acusador.
  
Es la representatividad partidocrática la que ha perdido legitimidad y garantía; y lo sepan o no los movilizados (no; no lo saben, y si lo supieran no se atreverían a decirlo), es la democracia la causa eficiente de sus desdichas. Pedirles que se consigan un partidito o un conductor potable, es asegurarse de que nada se saldrá del cauce previsto, de que a nadie se le ocurrirá pensar en otra variante. Y lamentablemente, unos y otros —gobierno infame y sociedad convulsa— no están dispuestos a ver más allá de sus narices.
  
¿De qué han servido estas movilizaciones multitudinarias? De fondo y con miras mediatas, creemos sinceramente que de nada. Pero en lo inmediato y en la superficie algo se dejó ver que no debería desaprovecharse.
  
Por lo pronto, que el sueño monstruoso de una Cristina Eterna es tan frágil como la salud mental y moral de la destinataria del anhelo. La única eternidad de la que posiblemente vayan a hacerse acreedores estos crápulas, es la del infierno.
  
Que la tiranía de la mujerzuela mafiosa y de sus rufianes acabe en el descrédito y en el repudio generalizado, es un final más edificante que el que ellos conciben para sí mismos: ingresar a la historia cual una nueva raza inmortal de hiperbóreos.
  
Que les llegue la vindicta del endiosado pueblo, oyendo del mismo que sus tumultuosos miembros hacen rimas obscenas con sus nombres y sus actos, forma parte de esa justicia inmanente que desborda el Palacio de los Tribunales.
  
Que a él y a ella no les deseen un destino peraltado sino el rugiente retorno a la madre que los parió, es expresión de esa inviolabilidad del Orden Natural que vuelve por sus fueros.
  
Que la usura internacional, a la que han servido desde sus jóvenes años de buitres cipayos afincados en la Patagonia, les cobre ahora la lonja de carne, es un desenlace ominoso que quedará inscripto en la crónica de sus jornadas viles.
  
Que la evidencia del daño inmenso causado sea tan palpable como la inmundicia personal de los Kirchner, salva al menos los penates del sentido común, lo que ya es algo. Después —como siempre y como en todo— Dios proveerá.
  
En medio del burgués gentío del 8N, divisamos una pancarta solitaria, bajo la cual no se cobijaba sino una pequeña aunque convencida grey. Todo un símbolo. Y rezaba esa pancarta: Cristo Jesús, en ti la patria espera. Hacemos nuestra esta plegaria. Porque no concebimos otro modo de dedicarnos a la política que empezar por la impetración a Nuestro Señor, mientras con el mazo damos y damos sin pedir tregua alguna.
  
Antonio Caponnetto