martes, 16 de octubre de 2012

Eduardo Pérsico: Un delincuente subversivo que dice giladas.

ARGENTINA

Esos comunicadores sirvientes del Poder y otras especies.    

                                              Por Eduardo Pérsico.

         y quien supone  que todos los demás son  giles, al final pierde por gil.

                                                                        (Sentencia lunfarda)  

          En tanto el siete de diciembre próximo de entrar en plena vigencia la nueva Ley de Medios Audiovisuales en nuestro país, crece la tensión en los sectores de esa actividad y también en el arco político más involucrado en la cuestión. Hecho más bien sospechoso si sólo se debe aplicar una ley sancionada por las cámaras legislativas, y luego avalada para su aplicación por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y si los monopolios hoy obligados a desinvertir hoy lo hicieran civilizadamente, tal vez ese mecanismo evitaría incrementar pérdidas en el mercado labora de la actividad. Pero y atentos a que todo Poder reacciona con la violencia proporcional a su interés, en Buenos Aires y alrededores surgieron hechos criminales generados por grupos orgánicamente ajenos y hasta disociados entre sí, limitando con preferencia la circulación en la ciudad de Buenos Aires. Paros imprevistos en los ferrocarriles, cortes de energía eléctrica y según sucediera las últimas dos semanas, con una intempestiva  revuelta gremial de la Gendarmería y la Prefectura frente a la Casa de Gobierno. Algo bien amplificado por un periodismo que también y por esos días, hicieran obesos papelones en la última elección de Venezuela , hasta denunciando el secuestro del enviado de Clarín. Una ordinariez que sumada al anuncio sin datos oficiales del triunfo de Henrique Capriles sobre Hugo Chávez,  redondearía un fabuloso delirio informativo preocupante. 

      Por estos días los medias en Argentina exhiben la misma impunidad operativa del año 2008, cuando los sectores del campo en su rechazo al aumento de retenciones a la exportación, y pretendieron reeditar aquel escenario con marchas y obstrucción de calles y edificios por un sublevado personal de Gendarmería y Prefectura; un asunto muy grave. Y todo con el aliento de los periodistas servidores del Poder, políticos de escaso relieve electoral y confesos evasores de impuestos amenazando al gobierno nacional. Cuando los medios informativos fogonearon en el 2008 la demanda de los dueños de la tierra, - que versearían ?al sembrar estamos haciendo patria?- se apuntó a desestabilizar al gobierno nacional que dispusiera cobrar más retenciones a la exportación; ?y eso lo hicieron sin la autorización explícita de nuestro sector?, versearia entonces un dirigente de la Sociedad Rural como si la gestión republicana la autorizaran ellos. Aunque unos cuantos meses después más del cincuenta por ciento del gentío votó por la prosecución del gobierno en ejercicio, desafuero popular que estos ?medios de comunicación? siguen sin digerir. (Y un poco al margen, esa prístina ignorancia de los diarios principales de Argentina ya fue sugerida con más pulcritud, obviamente, por el Jorge Luis Borges y el Julio Cortázar; ambos muy valiosos escribas que por más tango y milongas de la nostalgia pero sin conexión corporal y cierta con los atributos de la realidad, tanto tardarían en apreciar esa litúrgica escenografía populista y hasta ?grosera? del peronismo en la calle, Pero, qué le vachaché).

        A veces es múltiple la tozudez de los medios ante un electorado bien difícil de capturar y que al acto de votar ?no come vidrio?, una actitud mayoritaria que los grandes medios persisten en ignorar pese a las últimas elecciones en América Latina y la última,  en Venezuela lo demostró sobradamente; no jodamos.

      Y este pergeño destituyente del año  2012, tiene sus recordables precedentes. La destitución al gobierno radical de Arturo Illia en 1966 no fue  por la sanción de una ley de medicamentos, - según se repite- sino por la  negativa del presidente argentino a tomar un préstamo externo de unos diez mil millones de dólares, y acaso más. Los actuales radicales ignoran eso para no ser apartados del Grupo A, y poder sumarse a un grupo cerrilmente reaccionario; pero que don Hipólito Irigoyen los perdone? Pero sigamos; aquel operativo del liberalismo económico contra Arturo Illia y sin contar las falencias inigualables de la presidenta Isabel Martínez de Perón en 1976, también llegaría a su gobierno que debía al exterior unos cuatro mil millones de dólares. Y casi los mismos servidores locales de la banca financiera mundial,  -cuyos hijos y nietos hoy persisten- la  forzaría a tomar obligaciones externas por varias veces esa cifra. Luego del infame y aciago período militar, ese mismo libreto financiero liberal entró con sus ?atributos? de modernidad durante el peronismo de Carlos Menem y Domingo Cavallo, algo que vaciara de contenido la mínima promesa del peronismo original. Ese artilugio bancario de generar dinero del mismo dinero, un suicidio económico implacable hoy con Europa y en Argentina nos aplicara el delictivo corralito bancario sobre los ahorros del año 2001, lo dice todo. Y llámese keynesiano, industrialista  o según sea, esa variante productiva apunta a ocupar mayor mano de obra y nuevos consumidores al mercado. Algo ajeno a cualquier brujería prestamista que al estallar genera volúmenes incobrables donde los únicos cubiertos son los bancos y el resto, que se arregle como pueda.  

        Los medios de comunicación tan diáfanos en sostener que la realidad recién existe si ellos lo anuncian, hoy entorpecen la aplicación de una ley que quizá también roce sus intereses en la malhabida empresa Papel Prensa; otra entrega recibida de los mismos militares que castigaron al país con muertos, desaparecidos y la apropiación de niños recién nacidos. Asuntos que deberían considerar más estos defensores de la libertad de prensa, según  ellos se mencionan.  

domingo, 14 de octubre de 2012

Como una penosísima metáfora de lo que está ocurriendo en la Argentina, nuestro buque escuela ha sido embargada en Ghana.


  • La Libertad y la Fragata, embargadas

    “En realidad, al igual que con el control de cambios, el Gobierno desaaría que los hechos se liquiden exclusivamente en el mercado oficial de la interpretación”. Enrique Valiente Noailles

    Como una penosísima metáfora de lo que está ocurriendo en la Argentina, nuestro buque escuela ha sido embargada en Ghana, un hecho que, atribuible sólo a la impericia de la señora Presidente, producto de mantener en funciones a un perfecto incapaz como el Canciller ex Twitterman, ha puesto al Gobierno –y a la nación entera- en un dilema de hierro: o paga una importante suma a los holdouts, o se resigna a que la situación de la “Libertad” argentina continúe siendo el hazmerreír del mundo. Corresponde señalar que la Justicia de Ghana es independiente y prestigiosa, y se ha ganado el respeto universal.

    En un gobierno en el cual los funcionarios ni contestan el saludo sin pedir permiso, también recae sobre la cabeza de la viuda de Kirchner el inédito cambio de rumbo en la relación con Irán, que tiene connotaciones gravísimas, que se agravarán en el futuro inmediato, y que ha constituido una absurda rendición nacional que no ha merecido ninguna explicación oficial. Este giro no solamente nos enajenará aún más el ya bajísimo respeto universal, sino que nos meterá de lleno en medio del más inminente y grave conflicto bélico que cabe esperar. Y ello más allá, obviamente, del agravio que constituye a los muertos en los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA.

    El esquizoide discurso con el que, nuevamente, agrediera a la sociedad entera el miércoles pasado, por cadena nacional, ameritaría que doña Cristina fuera sometida, de inmediato, a una profunda evaluación psicológico-psiquiátrica, por razones meramente objetivas: a) después de informar que la Ley de Medios, sancionada hace tres años, había otorgado por fin voz a las universidades, explicó que la suya, la de La Plata, posee la radio más antigua del mundo; b) como si viviera en Marte, habló de jueces puestos a dedo por la corpo, y condenó el juzgamiento por jueces “especiales” –en contraposición con “naturales”- olvidando que fue precisamente eso lo que hicieron y hacen ella y don Néstor (q.e.p.d.) con los militares presos; y c) llegó al paroxismo cuando dijo que, para la democracia, era fundamental la existencia de tres poderes, independientes entre sí, olvidando su permanente pisoteo a la Constitución, a esa división y al federalismo.

    Y digo que merece esa evaluación porque, en las últimas semanas, el Poder Ejecutivo avanzó sobre el único organismo de control que aún mantiene cierta independencia –la Sindicatura General de Empresas Públicas- fracasando en su tentativa de expulsar al Dr. Leandro Despuy de su jefatura; avasalló al el Consejo de la Magistratura, a la Cámara Federal y hasta a la Corte Suprema de Justicia para evitar que un juez independiente fuera el encargado de juzgar la constitucionalidad de un artículo de la Ley de Medios; así, logró que el primero renunciara y recusó al segundo, tratando de hacer un “forum shopping” hasta conseguir alguien afín a sus intereses; la relación con Irán y Venezuela –con la palmaria indefensión en que quedaron Lanata y su equipo en Caracas- contradice flagrantemente toda la declamada política de derechos humanos del Gobierno por la cual, dice, ella es tan reconocida en el exterior.

    Tal como explicara recientemente, el kirchner-cristinismo, que había introducido divisiones profundas, siempre en sentido vertical, en partidos políticos, gremios, entidades empresarias y hasta asociaciones estudiantiles, ahora se ha descolgado con un insanable tajo horizontal en las fuerzas de seguridad –y, quizás, hasta en las fuerzas armadas, donde un almirante fue abucheado por sus subordinados- destruyendo la cadena de mando que resulta esencial para el cumplimiento de sus funciones. El conflicto, pese al desgaste al que el Gobierno sometió a los huelguistas, dista de estar solucionado y promete explotar nuevamente más temprano que tarde.

    La violencia generalizada se ha apoderado ya del escenario político, acompañando el derrumbe que las encuestas –resulta muy interesante, por haber sido hecha en el Conurbano, la que publicó el portal de Jorge Asís- describen cuando hablan de la imagen de doña Cristina y su corte. Hubo episodios graves en San Juan, en la puerta del Consejo de la Magistratura se estuvo al borde de una gresca de proporciones, La Cámpora agredió a una concejal del Pro, los gremios disputan a balazos las cajas sindicales, la inseguridad cotidiana sigue creciendo y hasta los petroleros de Cerro Dragón siguen complicando la producción.

    El intento de pesificar, manu militari, la economía –la razón oculta es la necesidad de acumular divisas para pagar la importación de energía que el descalabro en el manejo del sector ha convertido en indispensable- desconoce que el origen del ahorro en dólares no es otro que la inflación, tan negada. Por lo demás, la negativa a que Chaco pagase sus bonos en la moneda contratada no sólo derrumbó las cotizaciones sino, más grave aún, las casi nulas posibilidades del pobre don Gallucio de obtener fondos para la confiscada YPF.

    Para concluir, una breve referencia a un escenario que preanuncié en una nota reciente: las maniobras para dividir a la CGT y restar poder a Moyano, concluyeron para el Gobierno en el peor escenario, en el cual cinco centrales pugnarán por obtener más beneficios que sus contendientes, vivan en Azopardo o en Belgrano, sean de izquierda o de derecha, oficialistas o no.

    En fin, un panorama calamitoso por donde se lo mire, cuyos vientos no serán disipados por los efímeros efectos que, sólo en el ánimo presidencial, provocaron el triunfo de Chávez en Venezuela y que, tal como dice el dicho popular, traerán prontas tempestades.

    BsAs, 14 Oct 12

sábado, 13 de octubre de 2012

Aborto: El sofisma y relativismo como argumento genocida e inmoral.


Aborto

Mi mejor (y único) argumento


por Julieta Eme

No adhiero ni me gustan los argumentos que pretenden defender el derecho al aborto basados en la idea de que “mi cuerpo es mío” o basados en consideraciones de salud pública (es decir, en la idea de que el aborto debe ser legalizado para evitar las muertes de mujeres por abortos clandestinos).

Mi argumento es más simple y más sencillo, aunque tiene dos partes.

Primera parte:

¿Por qué es malo matar? Es una pregunta legítima. Si matar es malo, tiene que haber alguna razón de por qué sea malo. Si alguien dijera “matar es malo porque es terminar con una vida”, no estaría dando una razón de por qué es malo matar, sino más bien una definición. Matar es terminar con una vida. Ahora, de nuevo, ¿por qué es malo terminar con una vida?

Los seres humanos nos matamos con bastante frecuencia. No hace falta más que ver los índices de asesinatos de cualquier ciudad importante. Todos creemos que el asesinato está mal. Pero ¿por qué?

Hay una primera respuesta. Matar está mal porque frustra los deseos y los planes futuros de la persona a la que se mata. Esta razón es una razón de por qué es malo matar a seres que son conscientes de sí mismos y racionales, ya que sólo un ser consciente de sí mismo y racional puede tener deseos y planes futuros.

Hay otra respuesta. Matar está mal porque termina con una vida sensible. Esta razón es una razón de por qué es malo matar a seres que no son conscientes de sí mismos ni racionales pero que son conscientes y capaces de sentir dolor o placer.

La división en trimestres que existe en muchos países donde el aborto es legal tiene una razón de ser. Esa división corresponde a ciertos hechos en el desarrollo del embrión y del feto. Y diga lo que se diga, en el primer trimestre no hay ni puede haber (porque el sistema nervioso del feto no se encuentra lo suficientemente desarrollado) conciencia ni capacidad de sentir dolor o placer.

Segunda parte:

La valoración de esa vida que no es consciente ni capaz de sentir dolor o placer está estrechamente ligada a nuestras creencias y convicciones espirituales y filosóficas más profundas. En definitiva, está estrechamente ligada a nuestras creencias religiosas, en un sentido amplio. Es decir, a nuestras creencias acerca del valor de la vida humana.

Dado que, en el primer trimestre, no hay conciencia ni capacidad de sentir placer o dolor, y dado que la valoración de esa vida que no es consciente ni tiene la capacidad de sentir placer o dolor está ligada a nuestras creencias más profundas acerca del valor de la vida humana, considero que se le debe permitir a cada mujer y a cada pareja decidir en base a sus propias creencias y convicciones religiosas. Esto significa legalizar el aborto en el primer trimestre.

Éstas son las dos partes de mi argumento. Y como dije, es mi mejor argumento. Si se rechaza este argumento, ya no tengo más nada que decir.

jueves, 11 de octubre de 2012

Pigna y Sebreli: Imperdible dialogo.

Red Patriotica Argentina 



Lo que publicamos a continuación es un reportaje realizado por un historiador del Sistema, Felipe Pigna a un pensador del Sistema, Juan José Sebreli. La curiosidad que presenta el mismo es que se trata de una de las escasas veces en que se emplean los términos con relativa exactitud, dejando de lado el lenguaje criminalizador del fascismo propiamente de lo políticamente correcto. Se identifica al fascismo como lo que realmente es: una ideología política y un proyecto político revolucionario. Un movimiento de masas, movilizador que abarcara a todas las capas sociales desde la aristocracia a la clase obrera y que diera mejoras sociales nunca vistas antes. Algo que se presta para la polémica y el intercambio de ideas al respecto

Cuál es su opinión sobre el golpe de estado de 1930?
Pienso que 1930 es una fecha clave, porque ahí empiezan algunas de las corrientes que después van a predominar a lo largo del siglo. Desde ya el militarismo y desde ya el huevo de la serpiente del nacionalismo populista. Por lo menos dos de las tendencias ya se dan ahí. Es curioso ver que el golpe del ’30 -tan menospreciado y satanizado, y con toda la razón- en realidad esté tan vinculado con el otro golpe que por el contrario es exaltado y defendido: el del ’43, del que va a surgir justamente el peronismo. De hecho el propio Perón formó parte del golpe de 1930 aunque después hizo su autocrítica. En ese sentido sería como anecdótica la intervención de Perón, pero no así la de los ideólogos del ’30, no Lugones porque Lugones muere, pero sí, por ejemplo, Carlos Ibarguren y Ernesto Palacio, que después van a ser los ideólogos nacionalistas del primer peronismo, de la primera etapa del peronismo, entre 1943 y 1945. Son los mismos ideólogos del uriburismo. Y el elemento fascista que se instala con Uriburu después va a seguir con el peronismo. Sin duda el uriburismo fue un movimiento sumamente contradictorio y confuso, porque se lo considera como movimiento fascista y evidentemente había elementos fascistas. Pero por otro lado en el caso de Uriburu, propiamente dicho, era demasiado aristocratizante como para ser lo suficientemente fascista.
¿Qué diferencias encuentra entre el fascismo y el régimen de Uriburu?
El fascismo implica inevitablemente el apoyo de las masas y la movilización de las masas, algo que evidentemente era imposible que pusiera en práctica un militar tan a la vieja usanza como Uriburu. No obstante lo cual, en el caso de alguno de los integrantes, como Matías Sánchez Sorondo, hubo ciertos intentos de entrar en relaciones con el sindicalismo. Pero todo eso quedó muy en borrador porque el golpe del ’30 fue, como todos sabemos, muy efímero. Rápidamente fracasó.
¿Qué sucedió?
El comienzo del período militarista es 1943, ahí sí hay como una continuidad, porque después del 1930 todavía hay un interregno que podríamos llamar interregno conservador liberal, a la antigua usanza, que tiene características muy distintas que después va a tener la Argentina desde el ’43 en adelante. El período que se extiende desde el gobierno de Agustín P. Justo hasta el Golpe del ’43 sería como el canto del cisne de la oligarquía ilustrada a la manera del siglo XIX.  Es el período que nace en 1880 y termina en el ’43, aunque ya empieza a dar evidentemente signos de gran deterioro justamente con el golpe de 1930.
¿Cómo calificaría el gobierno peronista?
Ya entramos entonces en el tema del peronismo y del golpe del 43. Yo diría que hay tres conceptos fundamentales que podríamos llamar los estados de excepción. Consideramos estado de excepción a todo aquel estado que no se ajusta a las normas de lo que más o menos convencionalmente se llama una sociedad democrática, tal como existe en Europa Occidental o en los EEUU. Bueno esos estados de excepción serían tres.
La dictadura militar de tipo tradicional, el régimen bonapartista y el fascismo. La dictadura militar tradicional casi no necesitamos definirla. Es un gobierno de fuerza, desmovilizador de masas, que gobierna mediante la represión lisa y llana. Serían las dictaduras autoritarias del S XIX, etc. En el caso de la Argentina entrarían en esta clasificación y hasta con ciertos matices, las dictaduras de Onganía y Videla.
Lo original, lo novedosos que se da con el peronismo, son estos otros dos modelos: el modelo bonapartista y el modelo fascista. El modelo bonapartista surge en el siglo XIX en Europa. El término fue creado por Marx, en su libro famoso El 18 Brumario de Luis Bonaparte. En realidad, los creadores del modelo bonapartismo son, justamente Luis Napoleón Bonaparte, que es el que da el nombre al modelo, en Francia, y, en Alemania, Bismarck. Serían los dos ejemplos típicos de régimen bonapartista. Los marxistas italianos prefieren utilizar el término cesarista, tal vez por razones nacionalistas, porque Julio César sería en cierto modo como un precursor del régimen bonapartista.
¿Cómo definiría este tipo de régimen?
Es un régimen de tipo autoritario dictatorial que en vez de reprimir a las masas, las integra y asimila en la sociedad, algo absolutamente inédito e insólito en la Europa del siglo XIX. Era una Europa compuesta por monarquías absolutistas, donde no existían democracias. Es un régimen que cambia las relaciones violentas con las masas por las relaciones públicas. El gobierno hace relaciones públicas. Esto viene después del movimiento revolucionario del ’48 que había asolado a toda Europa, había conmovido a toda Europa y donde los gobiernos tradicionales se dan cuenta de que no se puede seguir gobernando a la antigua, que las masas son un hecho real, y que hay que tratar con las masas y conformarlas en cierto modo. Los regímenes bonapartistas del siglo XIX crean el asistencialismo. Las leyes de asistencia social son creadas por Bismarck y por Luis Bonaparte por primera vez. No es algo que inventó Perón ni nada por el estilo. Surge en ese momento. Por supuesto, más modestas que las que se podían hacer en el siglo XX, pero para la época son audaces: apoyo a la vejez, subsidios a la enfermedad, protección a la infancia, retiros, jubilaciones, todo lo que se puede llamar una política asistencialista es el invento de ese sistema que podemos llamar bonapartista, en el cual encajaría el Peronismo.
¿De qué manera considera que se manifiesta el fascismo en el peronismo?
En el siglo XX aparece otro fenómeno novedoso que es el fascismo, que es una forma de bonapartismo exacerbado. Yo diría que el bonapartismo es un fascismo moderado y el fascismo es un bonapartismo extremista, radicalizado. La diferencia es que en tanto que el bonapartismo asimila a las masas pasivamente, el fascismo no solamente se apoya en las masas sino que además las moviliza, las agita por supuesto controladas por el estado. Ese es el elemento novedoso que introduce el fascismo. Lo que le da las características de un régimen revolucionario. Por eso es que se puede decir que los fascismos son revoluciones de derecha o revoluciones reaccionarias. La agitación de masas de Mussolini y de Hitler fue algo completamente novedoso.
Otro aspecto, también revolucionario, es que mientras el bonapartismo surge de las clases dirigentes tradicionales -Napoleón y Bismarck formaban parte de una larga tradición- los fascismos surgen de gente realmente marginal. El caso de Hitler es realmente sintomático: era un típico marginal, de clase media-baja, que se había degradado hasta el lumpenal. Y en general todo el equipo, todos los jerarcas nazis formaban parte de una especie de lúmpen, de bohemios, intelectuales y artistas fracasados. Así que no era la elite tradicional a la que estábamos acostumbrados a ver gobernando un país. Más aun, como ostentaban su crítica a la elite tradicional, constituían una anti-elite. Hitler fue siempre muy menospreciado por la aristocracia alemana. Lo respetaron mientras tuvo poder, pero siempre lo menospreciaban. Lo llamaban "el cabo".
¿Y en la Argentina?
El caso típico de una anti-elite volviendo al peronismo es Evita, más que Perón.
¿Cuáles son, dentro del peronismo, según esta concepción, los límites entre el bonapartismo y el fascismo?
Los límites entre bonapartismo y fascismo son muy vagos. En el peronismo se puede enfocar como bonapartismo en algunos aspectos, y en otros aspectos, como un fascismo. Las dos cosas. El elemento tal vez más fascista es Evita, porque es el elemento más revolucionario del peronismo. Y el más bonapartista es Perón, porque de cualquier manera Perón formaba parte de una élite tradicional. Era un hombre que había sido funcionario público. Así que el elemento como más anti-elite era Evita. Pero estaban los dos. Incluso hay un tercer elemento. En el peronismo se dan las tres formas de estado de excepción:
Primero la dictadura militar tradicional, porque surge de una dictadura militar tradicional, que es la del golpe del ’43. Nada más tradicionalista que el general Ramírez, el primer gobierno salido del golpe del ’43. Fue un gobierno nacional católico, absolutamente de extrema derecha, con elementos fascistas. Perón es el que le va dando ese giro hacia la agitación de masas, pero surge de una dictadura militar tradicional.
Luego se convierte en un bonapartismo. En realidad el objetivo de Perón era ser asimilado en la sociedad establecida. La prueba está en que el primer apoyo político que busca es el apoyo del partido tradicional por excelencia: el Partido Radical. Él va a buscar la alianza con los radicales. No va a buscar una alianza con ningún otro ni a inventar un partido él. Y la prueba está en que algunos lo reconocían: su vicepresidente de todo el período fue un caudillo radical de primera línea. Y todo el grupo que dirigía el radicalismo de la FORJA se pasa al peronismo. Y él fue el primero que se animó a reivindicar a Yrigoyen como su precursor.
Así que la idea de él era un bonapartismo, como en cierto modo el radicalismo también lo era. El radicalismo fue un modo de bonapartismo, sobre todo el radicalismo yrigoyenista. Y él hubiera querido ser algo así. Y el modelo mussoliniano lo tenía evidentemente. Pero la cerrada oposición de la sociedad establecida -incluso de las clases medias, porque no era sólo la oligarquía, sino la mitad de la sociedad estaba en contra- lo obliga a ser más revolucionario de lo que él hubiera querido, lo obliga a dejar de ser bonapartista y convertirse en fascista. Esa es la historia.
¿Dónde encuadrarían los regímenes de Videla y de Onganía?
El problema es que la gente confunde. La gente se escandaliza cuando uno dice, por ejemplo, que Perón fue el único fascista del siglo XX y que, en cambio, Onganía y Videla no lo fueron. Se escandalizan porque no tienen idea de lo que es el fascismo. No hay que juzgar el fascismo por la crueldad. Puede haber un régimen fascista menos cruel que una dictadura tradicional. Videla fue indiscutiblemente sangriento; Perón no lo fue. Fue un régimen más o menos moderado, no hubo tantas matanzas, hubo algunos muertos pero no tantos. Fue un régimen moderado porque la situación se dio para eso, pero técnicamente era fascista. ¿Por qué? Porque se basaba en la movilización de masas. Videla podrá haber matado a miles, podrá haber sido el régimen más cruel que hubo en la Argentina, pero no fue fascista. Porque desmovilizó a las masas, porque no pretendió de ninguna manera ser un anti-elite, ni crear una nueva filosofía de la vida, que era el otro elemento del fascismo. Los fascismos tratan de crear una nueva ideología: el justicialismo era una serie de vaguedades, pero era una nueva filosofía. En tanto que las dictaduras tradicionales se basan en la Iglesia católica, en el nacionalismo, en valores tradicionales. Ni Videla ni Onganía pretendieron de ninguna manera oponerse a una sociedad establecida, de ninguna manera intentaron crear una nueva filosofía de la vida. Por lo tanto no eran fascistas y por lo tanto no sólo no movilizaban a las masas, sino que las desmovilizaban. El único fascismo que existió en la Argentina fue el peronista.
¿Por la movilización de las masas?
El fascismo en Italia no movilizó solamente a las clases medias y a la pequeña burguesía. Intentó en buena forma movilizar también a la clase obrera. El pre-fascismo italiano, por ejemplo, antes de tomar el poder, intervino hasta en huelgas. Hay una similitud muy grande entre el fascismo italiano y el peronismo. La organización sindical mussoliniana, la Carta del Lavoro, fue copiada punto por punto y hasta la última coma por la CGT peronista. No hubo ninguna diferencia. El que crea realmente la idea de la mesa el diálogo entre los empresarios y los sindicatos mediados por el estado es Mussolini. Y la Carta del Lavoro mussoliniana todavía hoy en un gobierno democrático nos rige. Ningún gobierno posperonista, ni aun antiperonista, se atrevió como a tocarla.
¿Y en el caso de Hitler?
Hitler tuvo que luchar más que Mussolini, porque la clase obrera italiana estaba muy organizada. Suele decirse que no se puede hablar de fascismo sobre el régimen peronista, que subió con las elecciones más limpias que existieron en la tierra, pero Hitler subió también con elecciones. No eran mayoritarias, pero era la primera minoría. Fueron perfectamente limpias. El sufragio universal podrá ser una condición necesaria, pero no suficiente para hablar de un régimen democrático. Cuando surge ese giro en que los nazis empiezan a ganar votos, ¿qué partido disminuye los votos? El Partido Socialdemócrata, porque no lograba satisfacer sus necesidades inmediatas de esa época: básicamente la desocupación. El desempleo era el problema fundamental y de pronto el nazi prometía el oro y el moro y no estaba en el poder. En cambio, los socialdemócratas eran cogobierno y no resolvían los problemas. Muchos votos socialdemócratas, que eran votos obreros, se pasaron a los nazis.
Después, cuando los nazis ya están en el poder, es indiscutible que la mayor parte de la clase obrera, salvo los militantes que eran aun minoría, se pasan al hitlerismo. En un primer momento Hitler efectivamente mejora la situación: se termina la desocupación y como todo régimen de tipo bonapartista o fascista, acrecienta todavía el sistema de asistencialismo social. En el caso de Mussolini, no había prácticamente asistencia antes de Mussolini, porque Italia era una sociedad muy atrasada y muy rudimentaria antes del ’22. Casi se podría decir que todas las leyes de asistencia las crea Mussolini. En el caso de Hitler, evidentemente la República de Weimar tenía un gran sistema de asistencia social, pero Hitler incluso agrega elementos nuevos que eran completamente inéditos. Por ejemplo, Hitler fue el primero que pone en práctica el turismo social, poco antes que lo ponga en práctica el Frente Popular en Francia. Los obreros por primera vez viajan por Alemania, después viajan al exterior, a Italia y ya en la época de la guerra, los primeros tiempos cuando la cosa iba bien para Alemania, viajan a países ocupados. Fue Una cosa insólita: turismo social al extranjero. Evidentemente no se notaron de ninguna manera signos de hostilidad de descontento de la clase obrera hacia el hitlerismo. La guerra civil de la clase obrera y el nazismo, eslogan típico de la izquierda de la época, no existe.
¿Perón buscó a su electoral entre la clase obrera?
No es cierto que el peronismo únicamente se dirigiera a la clase obrera. Perón, en su primer proyecto, puso la vista en los radicales. El radicalismo era un partido de clase media, y Perón, como hombre de clase media, quiso integrar a su clase. Lo que pasó fue que no lo consiguió, entonces tomó a la clase obrera que, por las concesiones que le había otorgado, era la única que tenía a mano. Pero aun siendo la clase obrera indiscutiblemente la punta de lanza del peronismo -eso no lo negamos- nunca el peronismo hubiera ganado las elecciones sin una buena parte de la clase media. La idea de que la clase media en bloque fue antiperonista es falsa. Hubo un sector de la clase media muy grande -la clase media tradicional, los profesores, los profesionales, los maestros, la clase media, digamos, intelectual- que fue netamente antiperonistas; fueron la punta de lanza del antiperonismo. Pero hubo otra clase media -el pequeño comerciante, el pequeño industrial, el chacarero, la pequeña burguesía rural- que fue totalmente favorecida por el peronismo. La burguesía rural con la ley de arrendamiento fue favorecida por el peronismo. Eso era clase media; no era proletariado. Se habla de los peones que votaron a Perón, el proletariado rural, pero en las estancias hay muy pocos peones. Pensar que los peones de estancia pueden resolver una elección es no conocer el campo. Las estancias se manejan con pocos peones. En el campo votaba la burguesía rural, los chacareros, que se habían beneficiado por el peronismo, la clase media industrial, el industrial incipiente.

lunes, 8 de octubre de 2012

Las mil y una distracciones que suelen colocar sobre el tapete semana tras semana con el objetivo de sumar en la confusión general a millones de argentinos.

Distracciones
Por JUAN SALINAS BOHILLos integrantes del formidable batallón kirchnerista no dejan de sorprendernos con las mil y una distracciones que suelen colocar sobre el tapete semana tras semana con el objetivo de sumar en la confusión general a millones de argentinos. Es de lamentar que a veces lo logren debido a que son muchos quienes se ocupan más de lo necesario de simples operaciones políticas gubernamentales. Porque eso es lo que son y no otra cosa.
Uno de los tantos magistrados que no podrían serlo en un país medianamente “normal” acaba de manifestar que “es un juez independiente”. Que Norberto Oyarbide se atreva a decir semejante desatino demuestra a las claras el poco respeto que tienen los funcionarios hacia la ciudadanía cuando continuamente se mofan de ella. Esa falta alcanza también a sus pares, al Consejo de la Magistratura y al Legislativo nacional porque más que tolerarlo, daría la impresión de que lo protegen. Eso está más que mal, y si a ello se suman otros extravíos similares, podría entenderse en parte el poco respeto que las personas tienen hacia los integrantes de las instituciones fundamentales de la República. Curiosamente son los responsables de tales incapacidades quienes baten el parche a más no poder en defensa de tales instituciones.
Otro globo de ensayo de tamaño fiesta de cumpleaños ha sido un brulote cuya autoría se lo atribuye José Pablo Feinmann con el título “Usted, señora, que odia a Cristina Kirchner”, en donde el “filósofo”, sí, el “filósofo”, agravia a la mujer y al hombre cacerolero de clase media por un supuesto odio, rencor, envidia (casi no queda pecado capital por nombrar) y hasta por cierta insatisfacción sexual hacia la Presidente por no poder poseerla sexualmente. En realidad, tales lucubraciones son meras especulaciones de su propia proyección a las que dice “fundamentar racionalmente”.
Feinmann, “filósofo” oficial del kirchnerismo, compite en la ardua tarea asignada con otro colega, también oficialista, Ricardo Foster, más sindicado como “intelectual”, quien no solo estuvo de acuerdo con los dichos del primero sino que además dijo:“José Pablo se queda corto con lo que dice de ciertos sectores”.
Lo que Antonio Gramsci definió admirablemente cuando purgaba cárcel acerca de que todos somos intelectuales más que solamente algunos cumplen una tarea de índole intelectual, podría aplicarse al filosofar. Todos lo hacen y en cualquier mesa de un bar pueden encontrarse especialistas por docenas sin que hayan pasado por la universidad. Por lo general, sus conclusiones resultan ser infinitamente superiores a las ahora archiconocidas. 
Por lo que se observa y en aras de reducir el gasto público y cuidar la salud de la población, habría llegado la hora de clausurar por un tiempo algunas facultades.

martes, 2 de octubre de 2012

El filósofo José Pablo Feinmann realizó una polémica columna en su programa de radio en la cual aludió (sin mencionar) al personaje de “Doña Rosa”, describiéndola como la mujer de clase media-alta que se opone al gobierno. Algunas de sus frases sobre el “odio” a Cristina Kirchner.



“Usted, Señora, que no la tolera, que no la puede ver más, que no la aguanta más: usted no la tolera porque…  usted no sabe si robó o no robó, porque realmente ese patrimonio… ella podría demostrar muy fácilmente que hay otros patrimonios en la República Argentina que se han multiplicado muchísimo más y que bastaría darse una vuelta por la Sociedad Rural para ver cómo se han multiplicado esos patrimonios…
Pero lo del patrimonio es una excusa: usted la odia. Yo creo que la odia porque encuentra en ella cosas de las que usted carece y en lugar de admirarla, porque cuando una persona tiene cosas de las que uno carece, uno puede hacer dos cosas: o llenarse de odio, de envidia y de resentimiento y odiar a esa persona, porque su mera existencia demuestra mi mediocridad, porque su mera existencia es la muestra palpable de mi mediocridad, entonces la odio. O puede admirarla…
Entonces yo creo que usted que odia tanto, señora, a Cristina Fernández, es porque posiblemente no esté contenta con su vida, posiblemente no haya hecho la carrera que quiso hacer, posiblemente se dé cuenta de que no tiene la inteligencia que ella tiene, ni podría hablar en las Naciones Unidas como hace ella sin leer un solo papelito e hilando de un modo realmente deslumbrante…
Otra cosa que les da mucha bronca es que no es una viejita, no está fulera, no es un bagayo, es una señora de 58 años, pero usted también vio fotos de cuando era jovencita, una morocha argentina muy linda, y hoy sigue siendo una mujer atractiva…
Es decir, más precisamente que una mujer atractiva, es una mujer. Porque hay mujeres que no son mujeres, son políticas. Si usted la ve a la alemana (Angela) Merkel, yo no le veo mucha femineidad, qué quiere que le diga. Veo a una alemana decidida a llevar a su país otra vez al poder sobre la pobre Europa…
En cambio, Cristina Fernández tiene una base tan atractiva que hasta puede ser tapa erótica de revista diagramada por, no digo enfermos mentales, pero bueno, onanistas compulsivos, digamos, que se excitan mucho con ella y la idealizan, como salió en esa tapa…
Con usted no creo que pudieran hacer esa tapa, seguramente no, porque pocas mujeres tienen la base de belleza como para que se haga con ellas una tapa excitante…
Después creo que le da mucha bronca porque, ¿qué hace esta mujer en la presidencia de la República? Eso siempre fue cosa de hombres, las mujeres tienen que estar en el hogar, llevar los chicos a la escuela, atender al marido… ¿y esto qué es? Es una intrusión…
Digamos que esto le pasa a una mujer. ¿Qué le pasa a un tipo?
Bueno, al tipo peor, mucho peor, el tipo tiene un odio tremendo porque sabe que esa mujer es imposible para él. Por ejemplo, para usted, digamos, eso que José Ingenieros llamó alguna vez “el hombre mediocre”, veamos mujeres imposibles para usted: Charlize Theron, Scarlett Johansson, Marta Argerich, Hiromi Uehara, esa belleza japonesa, la chica esta que hizo el Cisne (negro), Natalie Portman y Cristina Fernández, mi querido amigo, es imposible para usted…
Para usted es tan imposible Charlize Theron o, si viviera, Marilyn Monroe, como Cristina Fernández. Está totalmente alejada de sus posibilidades…
Y no sólo eso, usted sabe que está totalmente alejada de sus posibilidades porque es brillante, porque hizo una carrera política brillante, hizo una carrera más brillante que la mayoría y que todos los políticos que están en acción en este momento…
Sé que me va a costar lo que estoy diciendo, pero cuando uno llega a convencerse de algo, lo tiene que decir pero tratando de fundamentarlo. Si uno da los fundamentos racionales por los cuales dice algo, usted me tiene que respetar. Entonces, yo creo que esta lejanía absoluta de la presidenta de la Nación a usted lo pone mal. Porque usted cree que todas las minas tendrían que tirarse a sus pies…
Y sabe que ésta no se va a tirar nunca a sus pies, ni, sabemos, no creemos que se tire a los pies de ningún hombre porque se autosostiene y éste es el segundo punto: ¡Qué indignación! Que una mujer sea sustantiva en sí misma. ¿Desde cuándo las mujeres se valen por sí mismas, qué significa esto?
Es una alteración total del desarrollo universal de las relaciones entre hombres y mujeres. Las mujeres dependen de los hombres y tienen que seguir así; en cambio, esta yegua nos grita, nos levanta el dedo, nos señala, no puede ser, hay que terminar con esto, tiene que irse…
Esto a usted lo pone muy mal. Lo pone muy mal que una mujer más inteligente que usted, que la mayoría de las mujeres, que la mayoría de los tipos que andan por ahí, de los machos que se reúnen y que están acostumbrados a hablar de las mujeres entre insultos y bajezas…
De pronto tiene una a la cual van a poder insultar todo lo que quieran pero no la van a tocar, no le van a llegar. Se van a quedar permanentemente insatisfechos. Es una de las más grandes insatisfacciones la de saber que por más que uno insulte a alguien no lo va a poder ni rozar…
Entonces eso lo llena de odio y no quiere ser gobernado por una mujer. Menos por una mujer que es una mina, que es inteligente, que es brillante y que usted sabe en algún punto donde la verdad ya no la puede ocultar, que es superior a usted. No por casta social, no, no, intelectualmente. No todos somos iguales intelectualmente…
Ahora, lo que usted quería era ser superior a las mujeres durante todo el transcurso de su vida”.

lunes, 1 de octubre de 2012

Cacerolazos: Todo se debilitará. ¿Recuerdan a Blumberg?

¿Qué haríamos sin Cristina?
Por JUAN SALINAS BOHIL
Lamentarnos. Esa sería la mejor respuesta de quienes viven del generoso presupuesto oficial. De los pocos oficialistas de paladar negro que en un principio la acompañan como a su marido, y de la legión de recién llegados. De izquierda y de derecha, porque aunque resulte desopilante el "movimiento nacional y popular con inclusión social" ha incorporado también algunos pocos conservadores de la provincia de la provincia de Buenos Aires que eso sí, bien que se ocupan de ocultar su actual lugar de gestión. La diferencia con los 90 es abismal. Allí se esforzaban por aparecer junto a Menem y su "liberalismo" y dar fe de su nueva religión. Hoy se ocultan a más no poder.

Cristina, habla; Cristina viaja; Cristina se viste; Cristina madre; Cristina hija; Cristina agresiva; Cristina víctima; Cristina de luto; Cristina guerrillera; Cristina y la Cadena nacional; Cristina millonaria; Cristina en la universidad; Cristina en Calafate; Cristina furiosa; Cristina y la re-reelección; Cristina agresiva; Cristina ignorante; Cristina y el FMI; Cristina enferma; Cristina abogada; Cristina y la Constitución ; Cristina pasional; Cristina eterna; Cristina sigue...

Es entendible el apasionamiento de los integrantes de esa inmensa legión de gubernamentales que se benefician a manos llenas con el modelo kirchnerista y defienden su permanencia en el tiempo. Y aquí puede citarse a "empresarios" de la prensa, periodistas militantes, "intelectuales", sindicalistas, piqueteros, jueces, fiscales, empresarios y una interminable lista de ejemplares adeptos al "Vamos por todo". Pero que los opositores hayan tomado el mismo camino y estén las 24 horas del día hablando de lo que teje, desteje y vuelve a tejer la Presidente , habla, sin lugar a dudas, de un gran amor al estilo de "Porque te quiero te aporreo", y también de la ausencia de ideas claras que se opongan a lo que se está viviendo.

Lo mismo puede decirse del incontable enjambre de meileros anónimos cuyo único motivo de subsistencia es oponerse y martirizarse ante cada paso de baile presidencial. Lo más destacable es que ambos grupos piensan que con esa actitud contestaria pueden provocar algún cambio para desprenderse de la marabunta que hoy gobierna Argentina. En realidad aman a Cristina porque desearían ser como ella y tener tanto poder como ella. De hecho, al no tener propuestas, son ELLA y lloran en cámaras victimizándose o golpean cacerolas al por mayor con la peregrina idea que cuando en Olivos, Balcarce 50 o Calafate la señora escuche sus rebatos se dispondrá a atender sus reclamos. Como se han encargado de decir los oficialistas: ¿Cuáles son sus propuestas? No las tienen. Hasta en el otorgamiento del voto a los adolescentes de 16 están de acuerdo. Eso sí, con cortapisa. Pero están de acuerdo y no se dan cuenta (o sí lo saben) que están aprobando el voto de los que hoy tienen 12 ó 13 para el 2015 y de los que tienen 14 ó 15 para el 2013. Son, más papistas que el Papa. 

Los electores argentinos tendrán que hacerse cargo algún día de lo que y a quiénes votan, pero no deberían tardar demasiado. Como expresé con anterioridad, las protestas deben hacerse vía legislativa y si ahí no son atendidas razonablemente, siempre habrá un lugar y un horario en el cual el elegido pueda escuchar a sus mandantes. Está obligado a hacerlo. El ministro del Interior se seinte horrorizado y no quiere ahora escraches. Ahora ¿y antes? Un cacerolazo no es un escrache neocomunista con lanzamiento de piedras, huevos, pintura y roturas de puertas y ventanas del domicilio habitado por el escrachado.  Sólo es ruido. Y debe tener una sola consigna, un solo destinatario y un solo responsable organizativo. Ir por todo, significa en este caso, ir por nada.

Tan preocupados están los burócratas gubernamentales por futuras protestas que el gobierno ha salido a denunciar a varios manifestantes que lo hicieron ante el domicilio del secretario de Comercio por "amenazas, incitación a la violencia e intimidación contra un funcionario público". ¡Qué raro!, porque no se observa en el espíritu de los caceroleros, salvo casos aislados que habría que identificar rápidamente, hechos como los denunciados. Y resulta extraño que el más machote de los funcionarios, el mismo que salió a "defender" al gobierno en Plaza de Mayo en la crisis del gobierno con el campo acompañado de karatecas, ahora confía en los buenos modales de la Justicia. Para que el camino elegido conduzca a alguna parte, es necesario que se dé a conocer nombres, domicilios y ocupaciones de los imputados, porque de lo contrario podríamos estar ante una nueva campaña de intimidación y desinformación. El tiempo lo dirá.

Y mientras el polinizado septiembre se aleja, octubre viene onda con mucha jogging. Hay, prácticamente, muchas marchas, contramarchas y manifestaciones anunciadas. Los agentes gubernamentales se están haciendo un picnic con los reenviadores de correos. Un día se anuncia una a los dos de la tarde y al otro se la cambia para la semana entrante a las tres de la mañana para volverla a dar vuelta n lugar y horario a confirmar. Hay que tener cuidado con lo que se lee y cómo se lo lee.

Después de tanto desgaste físico el 13 de septiembre hay que reponerse. Pensar en el "divide y reinarás" y que sea una cosa por vez. Con tanta hormona opositora a su disposición el gobierno está intentando la Gran Che del 65: "Una concentración, dos concentraciones, muchas concentraciones". Sucederá lo contrario. Todo se debilitará. ¿Recuerdan a Blumberg?